Al Kamel Systems, el cerebro de las carreras

Al Kamel Systems, el cerebro de las carreras

En una carrera hay muchas cosas que cuantificar. El tiempo es el más importante, por ello se cronometran, desde los albores del automovilismo, las pruebas competitivas. Pero el arte de condensar en una fracción temporal el triunfo o la derrota ha ido evolucionando desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. La tecnología ha permitido avances que hasta hace poco hubieran parecido cosa de magia. Lejos de esta percepción fantástica se encuentra Al Kamel Systems, una empresa catalana que se encarga, entre otras cosas, de cronometrar las carreras.

Fundada en 2003 por José Luis García y Pilar Espinar, Al Kamel Systems desarrolla sistemas de cronometraje y control de carrera que, sin que estemos pendientes de ello, hacen que estas se puedan celebrar. Y más aún, algunos de los gráficos de televisión que vemos en algunos campeonatos son también un producto de esta empresa del municipio barcelonés de La Garriga.

Su actividad abarca varias facetas y prestan servicios a numerosos certámenes y circuitos a lo largo y ancho del planeta, entre los que se encuentran el Campeonato del Mundo de Resistencia y las 24 Horas de Le Mans, la Fórmula E, el Circuit de Barcelona-Catalunya, Motorland Aragón, Monza o las G Series de Andorra.

Un operario de Al Kamel Systems montando una de las cámaras en uno de los circuitos de la Fórmula E. Foto: Al Kamel Systems.

Los servicios que ofrecen contemplan la implementación de toda la infraestructura necesaria para el cronometraje, control de carrera, posicionamiento GPS, gráficos de televisión, etc. Por ello, despliegan una ingente red de cable -coaxial, fibra óptica, …- en cada circuito en el que tienen que trabajar, conectando los diferentes sensores y cámaras que reportan información al centro de control. Porque saber el tiempo de vuelta de cada coche no lo es todo, también hay que conocer los registros en cada uno de los mini sectores que conforman un giro completo, además de las condiciones en las que se ha hecho el crono. El cumplimiento de los límites de pista también entra dentro de los cometidos capaces de cuantificar por Al Kamel Systems.

Por ejemplo, en las 24 Horas de Le Mans cuentan con un equipo de 18 personas en la pista de La Sarthe para comenzar a montar todo lo necesario tres semanas antes de la carrera. En un circuito que cuenta con casi catorce kilómetros de recorrido, necesitan unas dos toneladas y media de material, desplegando más de diez kilómetros de cable coaxial para controlar cincuenta puestos de cronometraje repartidos por todo el trazado.

Esquema que muestra las distintas soluciones que monta Al Kamel Systems en un circuito. © Al Kamel Systems.

A su vez, recopilan información sobre el estado de la pista o la meteorología en tiempo real, necesaria para los equipos y pilotos, y que puede disfrutar el aficionado desde su casa gracias a los grafismos televisivos. Entre otras informaciones para el espectador, también suministran datos de telemetría básica de cada coche, desde el consumo, la velocidad o la temperatura del habitáculo. Incluso, cuentan con el software necesario para gestionar distintos canales de televisión en una retransmisión.

En el caso de este año, con las restricciones de viajes por la pandemia de COVID-19, Al Kamel Systems puso en marcha un sistema de control remoto desde sus oficinas de La Garriga. Si bien es cierto que realizaron el trabajo de campo en Le Mans, el equipo que se desplazó hasta allí fue el mínimo imprescindible para montar lo necesario y conectar el circuito francés con la sede en España. El software desarrollado por la empresa, con programadores propios que se encargan de dar respuesta a las necesidades que van apareciendo, fue clave para poder controlar la carrera desde la distancia, tanto el cronometraje como los sistemas de señalización y banderas, límites de pista, posicionamiento GPS o grafismos.

Sala de producción de televisión desde la que Al Kamel Systems realiza la señal de las carreras de Fórmula E. Foto: Al Kamel Systems.

En efecto, Al Kamel Systems cuenta con un equipo de profesionales que desarrollan su propia tecnología. Esto les permite encontrar fallos, mejorar lo necesario y adaptar las soluciones a las necesidades de cada cliente. No es lo mismo una carrera de 24 horas que una de apenas tres cuartos de la Fórmula E, como no es lo mismo montar la infraestructura en un trazado de Fórmula 1 como Montmeló o Monza que hacerlo en uno de carreras sobre hielo como el de Andorra. Hay que tener en cuenta las diferentes condiciones, tanto de espacio y superficie como climatológicas y ambientales. Por ello, el tener por la mano el desarrollo de sus propios sistemas les permite una mayor flexibilidad.

Como ejemplos de la capacidad de Al Kamel Systemas para tener bajo control cualquier situación en una carrera, nos centraremos en las cámaras que montan en los circuitos. Estas les permiten, no sólo poder ver cualquier parte de la pista mediante CCTV, también controlar los límites de la misma y comprobar lo que los sensores y el posicionamiento GPS les van informando en tiempo real, así como detectar salidas en falso desde parrilla (Jump Start) u otras infracciones. En conclusión, pueden tener un ojo en cada metro del trazado para que nada se escape al control de carrera.

A la izquierda, los operarios de Al Kamel Systems montan un panel led. A la derecha, la cámara de meta de Al Kamel Systems en el Circuit de Barcelona-Catalunya. Foto: Al Kamel Systems.

Al Kamel Systems realiza todo lo necesario en un apartado de las carreras que es esencial para que puedan celebrarse. Pocas veces se es consciente del trabajo entre bambalinas que requiere la competición, con múltiples comunicaciones interconectadas y sistemas de alta tecnología que permiten que el automovilismo haya dado un paso de gigante en esta materia en los últimos años. Contar el tiempo ya no es cuestión de una mano y un cronómetro. Los relojes se han integrado en un todo que engloba cualquier aspecto de información cuantificable. Para el WEC o la Fórmula E, Al Kamel Systems es el cerebro de las carreras.

Este reportaje ha sido posible gracias a la inestimable colaboración de Al Kamel Systems, que nos ha brindado toda la información posible. Así mismo, agradecer a José Luis García su inmediata disponibilidad y su predisposición en cuanto se le comentó la posibilidad de poder hacerlo. ¡Gracias por vuestro tiempo, tanto a él como a la gente que trabaja en Al Kamel por facilitarnos todo lo que hemos necesitado!

Foto de portada: Al Kamel Systems.

Nissan GT-R LM Nismo: el bicho raro de Le Mans

Nissan GT-R LM Nismo: el bicho raro de Le Mans

Le Mans: esa carrera que todos quieren conquistar. Todos los fabricantes que hayan coqueteado con la competición sueñan con hacerse con ella, aunque no todos se atreven a intentarlo. El esfuerzo para competir en este evento es enorme y por mucho que lo intentes nadie te asegura el éxito. Nissan intentó romper todos los esquemas en 2015 con su GT-R LM Nismo.

Audi, Porsche, Toyota… todos ellos competían en la gran carrera francesa, y los mayores eventos de resistencia mundiales, con sus LMP1 y Nissan no quería ser menos. La marca japonesa encargó a su departamento de carreras que empezaran un proyecto desde cero para llegar a competir en las 24 Horas de Le Mans de 2015. Y los ingenieros se pusieron a trabajar.

Tras meses de desarrollo, el concepto final del coche estaba terminado. Y cuando salió a la luz, no dejó a nadie indiferente. Su diseñador, Ben Bowlby, creía que la parte trasera de los LMP1 corrientes quedaba muy limitada debido a que ésta debía albergar el motor y eso comprometía la aerodinámica general. Así que decidió que aprovechar la parte delantera mejoraría el rendimiento aerodinámico del coche, permitiendo restar protagonismo al alerón trasero y por tanto reduciendo significativamente el “drag”.

El coche resaltaba por la forma peculiar de su parte delantera.

Así pues, sobre un chasis de carbono, se montó el motor en posición delantera. Una configuración que parecía ya extinguida en la categoría desde que, en 2003, el célebre Panoz LMP01 Evo la usara por última vez. El motor elegido fue un V6 biturbo de 3 litros de origen Nissan en colaboración con Cosworth y contaba con un sistema KERS de recuperación de energía. Esta potencia se transmitía a las ruedas delanteras y no a las traseras, como en el resto de coches de la categoría, lo que hacía todavía más peculiar al modelo nipón. Sin embargo, el KERS sí podía asistir al eje trasero del coche, así que se podría decir que en ciertos momentos, se trataba de un coche con tracción total.

Los test empezaron a finales de 2014 y se llevaron a cabo durante todo el invierno hasta los primeros meses de 2015. El coche fue desvelado a principios de ese año y Nissan quiso inscribir dos unidades en la temporada completa del campeonato del mundo de resistencia de 2015, con una tercera unidad que se inscribiría únicamente para Le Mans. Pero al final, los planes tuvieron que ser demorados hasta la misma cita francesa debido a que el coche falló en dos ocasiones las pruebas de choque de la FIA y no pudo ser homologado por razones de seguridad. La marca japonesa tuvo que rediseñar la estructura delantera y la puerta del prototipo.

Finalmente el ambicioso proyecto estaba listo para debutar en las 24 Horas de Le Mans. El coche se mostró mucho más lento que sus rivales en condiciones normales, pero los ingenieros del equipo confiaban en que la tracción delantera les daría ventaja en condiciones de baja adherencia. Aún así el modelo no pudo cumplir la regla del 110% de tiempo en la calificación y las tres unidades fueron relegadas al final de la parrilla de prototipos, por detrás incluso de los LMP2.

La carrera no fue mejor para los japoneses. El coche era lento y no podía competir con el resto de LMP1. Uno de las tres unidades tuvo que abandonar tras 115 vueltas por un problema de suspensión y la segunda tuvo que hacerlo en la vuelta 234 debido a un problema en la caja de cambios. La tercera unidad finalizó la carrera pero fue descalificado al finalizar al no cumplir con el 70% de la distancia recorrida por el coche ganador. La que debía ser su gran carrera fue un desastre.

Nissan quiso arriesgar. Rompió todas las reglas al fabricar un coche que funcionaba al revés que los de sus competidores. Arriesgaron demasiado y lo hicieron en una carrera que muchas veces no perdona ni a los más valientes. El Nissan GT-R LM Nismo nunca más corrió en ninguna carrera y pasó a ser una pieza de museo. Aún así los aficionados siguen acordándose de ese coche. Un extraño LMP1 pintado de rojo que una vez recorrió esas rectas del circuito francés.

 

El WEC y su interludio sin carreras por el coronavirus

El WEC y su interludio sin carreras por el coronavirus

La pandemia de coronavirus COVID-19 ha puesto patas arriba al mundo del motor. El caso del Campeonato del Mundo de Resistencia es curioso y distinto a la mayoría de certámenes, pues la situación lo ha dejado en un stand by con media temporada ya disputada. Un interludio sin carreras que ha obligado a los organizadores del WEC a tomar ciertas decisiones que han dejado sin efecto el intento por tener un calendario interanual con final en las 24 Horas de Le Mans.

Hasta la fecha se han disputado un total de cinco pruebas que han dejado a Toyota como los dominadores en LMP1, aunque sin tanta ventaja como el año pasado respecto a los privados, concretamente al único Rebellion R13 de la parrilla que ha conseguido dos victorias. Los sistemas para igualar las prestaciones están dando sus frutos en forma de mayor igualdad, a pesar de la desvirtuación en los resultados. Pero después llegó el SARS-CoV-2 y obligó a pausar el campeonato.

La lucha por el título en LMP2 y las dos cateogorías de GT se detuvo en un momento en el que estaba por todo lo alto. La cancelación de las 1000 Millas de Sebring (y de las 12 Horas puntuables para el campeonato del IMSA, que iban aparejadas ese fin de semana) tras haber competido hacía casi un mes en Austin, supuso numerosos problemas logísticos. Los equipos llevaban un mes en tierras norteamericanas y el plan previsto no contemplaba un regreso tan apresurado. Los rumores sobre la cancelación del resto de la temporada corrieron como la pólvora, antes de que el Automobile Club de l’Ouest tomara una decisión sobre qué hacer con el resto de fechas.

Momento de la salida de las 6 Horas de Fuji de 2019

Finalmente, se modificó el calendario y se elaboró una mezcla con el borrador de la temporada 2020-2021 que ya se había hecho público. El primer calendario para el presente campeonato contemplaba la celebración de las 6 Horas de Spa y de las 24 Horas de Le Mans tras la carrera en el mítico trazado de Florida. Así mismo, el borrador para el siguiente traía los estrenos de Monza y Kyalami en el certamen mundial de resistencia. Lamentablemente, las dos carreras que se iban a disputar en cada uno de estos circuitos han caído de la versión definitiva para lo que resta de año.

La última actualización prevé el aplazamiento de las carreras en Spa y Le Mans, retrasándolas al 15 de agosto y a los días 19 y 20 de septiembre. Por último, el circuito de Sakhir acogerá el cierre de la temporada el 21 de noviembre, cuando se disputarán las 8 Horas de Bahrein. Todo este baile de fechas es oficial, pero deberá ceñirse a las decisiones que tomen los gobiernos de cada país. Por el momento, se estima que para entonces ya estará controlada la situación y se podrán llevar a cabo, aunque se tengan que tomar medidas de seguridad y distanciamiento social.

Todavía hay que esperar para volver a ver el Pit Lane del WEC a plena actividad

De esta manera, y salvo sorpresa, el calendario de 2021 volverá a tener el formato tradicional. Por lo pronto, no hay noticias sobre las 6 Horas de Monza ni las 6 Horas de Kyalami, y tampoco sobre el resto de carreras que iban a formar parte de la siguiente temporada. En principio, todo queda retrasado, pero por ahora no hay confirmación oficial al respecto. También se ha aplazado la nueva normativa de los Le Mans Hypercar (LMH), que esperará a ver la luz un poco más tarde de lo que estaba previsto.

Así pues, por primera vez desde 1968, las 24 Horas de Le Mans, la cita estrella del campeonato, se disputarán en un fecha fuera del mes de junio. En aquella ocasión, el aplazamiento se debió a los eventos de Mayo del ’68 y también fue reprogramada en septiembre. La razón de disputarla en junio se debe a que es cuando los días son más largos, con menos horas nocturnas. Sin embargo, la edición de este año tendrá la particularidad de ver a los coches bailar bajo la luna durante más tiempo, con temperaturas más bajas de lo habitual (previsiblemente) y con unas condiciones más propias del otoño, estación que comenzará apenas dos días después del banderazo final al antaño conocido como Gran Premio de Resistencia de Le Mans.

Este año será en septiembre, y no en junio, cuando las gradas de Le Mans acojan a los aficionados para volver a abrazar la noche juntos

Respecto a este final de temporada del WEC, una vez termine el interludio y se reemprenda la actividad competitiva, ya se conoce la ausencia de los Chevrolet Corvette C8.R oficiales y de la reducción de cuatro a dos coches los que pondrá en pista Porsche en las 24 Horas de Le Mans. Esto podría dar pie a que algunos de los equipos que se quedaron en la reserva puedan obtener su plaza para la carrera. Hablamos de ByKolles, Spirit of Race, IDEC Sport y el segundo coche de High Class Racing. Además, las 6 Horas de Spa se celebrarán sin público debido a las restricciones del gobierno belga.

Las consecuencias de la pandemia se están notando claramente en los principales campeonatos mundiales de automovilismo. En lo tocante a las marcas, Porsche ha anunciado el fin de su programa oficial en resistencia, lo que mermará en la próxima temporada la parrilla de coches en GTE Pro. Por su parte, el organizador del WEC está en fase de tomar las medidas pertinentes para atajar la situación y sufrir lo menos posible con lo acaecido hasta ahora y lo que puede venir en un futuro nada lejano. Todavía podrían dictarse nuevas decisiones que afecten al futuro del certamen y sus equipos, los principales damnificados con la falta de carreras. Por ahora, toca aguantar en el dique seco. La mayor prueba de resistencia se está disputando en estos días de parón e incertidumbre.

Campeones del Mundo multidisciplina: Fernando Alonso

Campeones del Mundo multidisciplina: Fernando Alonso

Si conseguir ser Campeón del Mundo en una disciplina ya es complicado, conseguirlo en dos puede considerarse estratosférico. No sólo hay que dominar todas y cada una de las cualidades para triunfar en un tipo de competición, también hay que aprender a hacer lo mismo en otra. Hace un tiempo hablamos de Petter Solberg, el primer Campeón del Mundo multidisciplina, en rallyes y rallycross. Ahora, hablamos del otro piloto que le acompaña en esta clasificación tan especial, Fernando Alonso.

El español nació en Oviedo el 29 de julio de 1981 y desde pequeño ha vivido subido a un coche de carreras. Gracias a la pasión de su padre por el automovilismo, se subió a un kart con apenas tres años y pronto demostró sus cualidades innatas para pilotar muy rápido. Durante su infancia viajó de un lado para otro, de carrera en carrera, ganando campeonato tras campeonato de karting. Una vez entró dentro de la estructura de Genís Marcó, su salto hacia delante se vio impulsado. En 1996, ganó la Copa de los Cinco Continentes Junior de Karting como piloto oficial de la estructura IAME.

En 1999, hizo el salto a los monoplazas, disputando el Euro Open Movistar by Nissan con el equipo de Adrián Campos. El asturiano consiguió seis victorias que le sirvieron para proclamarse campeón. Ese mismo año se subió por primera vez a un Fórmula 1 en el circuito de Jerez durante una jornada de pruebas del equipo Minardi. Alonso realizó unos registros que sorprendieron gratamente a los allí presentes, abriendo las puertas de su futuro en la máxima categoría del automovilismo mundial.

Fernando Alonso pilotando el monoplaza de la Euro Open Movistar by Nissan en 1999

Al año siguiente, compaginó su papel de piloto de pruebas en Minardi con su participación en la Fórmula 3000 dentro del equipo Astromega. Consiguió una única victoria en la pista de Spa-Francorchamps y terminó el campeonato en cuarta posición. Entre tanto, rodó con el Benetton B200 para obtener la Súper Licencia, bajo la atenta mirada de Flavio Briatore, quien se convirtió en su mánager. Su debut en Fórmula 1 se produjo en 2001 con Minardi.

Ese año le sirvió para coger experiencia y aprender. Terminó la temporada sin puntos y con una décima posición como mejor resultado. En 2002, se bajó del monoplaza para ser piloto de pruebas de Renault, a la par de que realizó un test con Jaguar en Silverstone. Pero sus capacidades se impusieron y Flavio Briatore le dio la alternativa para el año que estaba a la vuelta de la esquina.

Fernando Alonso trazando la curva de La Source del circuito de Spa-Francorchamps con el Minardi PS01

Al volante del R23 pudo demostrar sus habilidades desde las primeras carreras. En su segundo Gran Premio como piloto oficial del fabricante francés, en Malasia, consiguió su primera Pole Position y su primer podio. El Gran Premio de España fue una fiesta en la que aquel joven vestido con el mono azul deleitó a los aficionados con la segunda posición final. Pero el orgasmo total llegó el 24 de agosto, cuando tras partir desde la primera posición de la parrilla, ganó el Gran Premio de Hungría, consiguiendo la primera victoria de un piloto español en Fórmula 1.

Atacó el 2004 con la seguridad de tener un coche ganador. Sin embargo, el triunfo le fue esquivo y únicamente pudo alcanzar cuatro podios ante la supremacía de la todopoderosa Ferrari y Michael Schumacher. Sin embargo, sus luchas en pista continuaron mostrando lo que escondían sus manos. Se estaba preparando óptimamente para el año en el que cambiaría para siempre la historia del automovilismo español. Y, por supuesto, su propia historia.

Al volante de un Renault R25 que, si bien no era el más rápido, si era el más eficaz, ganó tres de las cuatro primeras carreras del 2005 y sumó dos pares de triunfos más para proclamarse Campeón del Mundo de Fórmula 1 ante Kimi Räikkönen. Al año siguiente, con el cambio a los motores V8, volvió a repetir la gesta, aunque su segundo entorchado fue mucho más duro de conseguir. La batalla por el cetro mundial contra Michael Schumacher lo encumbró al olimpo del automovilismo. Fue la manera de despedirse de Renault, el equipo que le dio todo para conseguir ser el rey de la categoría.

Fernando Alonso mantiene la delantera sobre Michael Schumacher en 2006

McLaren le abrió las puertas en 2007. Sin embargo, la relación se volvió convulsa conforme avanzó el año. Luchas internas y un escándalo de espionaje a Ferrari de por medio, apearon a Fernando Alonso de la cúspide de la Fórmula 1 y del conjunto de Woking. Regresó a una Renault que no pasaba por sus mejores momentos, donde únicamente pudo sumar dos victorias en 2008. Al año siguiente, vivió el gran cambio técnico del campeonato repitiendo colores, aunque esta vez el coche no respondió y sus miras se posaron en aquellos monoplazas rojos con el caballo encabritado en el escudo.

En 2010 fichó por Ferrari. Junto a la casa italiana pasó cinco años en los que peleó por llevarse el tercer título de campeón. Pero la hegemonía de Red Bull fue demasiada y el ovetense se tuvo que conformar con tres subcampeonatos en ese primer año, en 2012 y 2013. A pesar de todo, continuó demostrando la pasta de la que estaba hecho, liderando al equipo y consiguiendo grandes victorias con coches que no estaban a la altura de los monoplazas austriacos. Su tiempo en Maranello terminó en 2014 y decidió resolver la cuenta pendiente que tenía con McLaren.

El Ferrari F10 en manos de Fernando Alonso

Regresó a Woking con la esperanza de reconstruir un equipo en horas bajas junto a Honda. Pero la ilusión se tornó una pesadilla con unos motores que todavía estaban muy verdes. Hacía tiempo que soñaba con poner un pie en Le Mans, en Indianápolis,… en tantas carreras míticas del automovilismo. En 2017 se lanzó a la conquista de las 500 Millas en el famoso circuito oval. Su papel fue sorprendente para un novato, pero la poca fiabilidad de los motores japoneses le persiguió al otro lado del charco y le arrebató de las manos una posible victoria.

Negoció un programa doble para 2018, disputando la Fórmula 1 y el Campeonato del Mundo de Resistencia, con el objetivo de conseguir ganar las 24 Horas de Le Mans. Fichó por Toyota y junto al fabricante nipón logró el triunfo ese año y el siguiente, además de proclamarse Campeón del Mundo de Resistencia, siempre junto a Kazuki Nakajima y Sébastien Buemi. Entre tanto, anunció su retirada del Gran Circo para centrarse en otras competiciones. Regresó a Indianápolis, pero no se pudo clasificar. Ganó las 24 Horas de Daytona con Cadillac y a principios de 2020 probó suerte en el Rally Dakar.

Fernando Alonso al volante del Toyota TS050 con el que se proclamó Campeón del Mundo de Resistencia

Hasta la fecha, Fernando Alonso ha competido de forma oficial en monoplazas, resistencia y rallyes todo terreno. Y hasta ahora, ha conseguido tres Campeonatos del Mundo en automovilismo, dos de Fórmula 1 (2005 y 2006) y uno del WEC (2018-2019), convirtiéndose en el segundo Campeón del Mundo multidisciplina. Pero su carrera deportiva no ha terminado, ni mucho menos. Allá donde haya una carrera, allí estará el asturiano para sacar las manos a pasear y pilotar el coche que sea hasta la victoria.

El plan de convivencia entre los LMH y los LMDh

El plan de convivencia entre los LMH y los LMDh

Primero fue el anuncio de los nuevos LMH (Le Mans Hypercar) y después se formalizó la nueva categoría LMDh (Le Mans Daytona Hybrid). La primera nació como un estímulo para intentar atraer a los fabricantes a la resisencia tras la última desbandada. La segunda se propuso para aglutirnar esfuerzos a un lado y otro del Atlántico. Aunque los preceptos de ambas siglas sean distintos, el objetivo es el mismo: Mantener las carreras de resistencia y prototipos en lo más alto del automovilismo mundial.

Los cambios en la industria de la automoción están provocando vaivenes enormes en las políticas deportivas de los fabricantes. Esto se traduce en una inestabilidad manifiesta en los distintos campeonatos automovilísticos, que dependen en gran medida del aporte de las marcas. El Campeonato del Mundo de Resistencia fue uno de los primeros en verse perjudicado por todo ello. La gran influencia que tenía en su día el grupo Volkswagen fue crucial para dejar al certamen en paños menores cuando Porsche y Audi se largaron.

En vistas de la que se avecinaba, el ACO (Automobile Club de l’Ouest) desarrolló junto a la FIA una nueva reglamentación técnica para sustituir a los actuales LMP1, la clase principal del WEC. Estos prototipos son demasiado caros de desarrollar para un equipo privado, y los fabricantes no están por la labor de gastarse el dinero en ellos. Por lo tanto, la idea era buscar una base técnica que aunara bajos costes y atractivo para las marcas. Con el auge de los conocidos “hipercoches” o hypercars, el organismo francés presentó una nueva normativa basada en ellos, pero con modificaciones que los transformaran en bestias de competición.

Recreación del LMH que está desarrollando Peugeot

Tomando como inspiración a los extintos GT1 de Le Mans de la década de 1990, los nuevos LMH deberán estar basados en un modelo de calle que un fabricante tenga a disposición para poder ser homologados, o desarrollar uno para tal efecto. Es decir, un equipo privado no podrá competir con un LMH si no cuenta con el apoyo de una marca que homologue el coche. Se permitirá libertad en el desarrollo de motores y en la aerodinámica, permitiendo el uso voluntario de sistemas híbridos. En este caso, la potencia de los motores eléctricos no podrá superar los 200 KW.

Toyota, Aston Martin, Peugeot, ByKolles y Glickenhaus han anunciado su intención de entrar en la categoría en algún momento. Sin embargo, Aston Martin se echó para atrás hace unos meses, dejando a Toyota y Peugeot como los estandartes de los fabricantes, y a ByKolles y Glickenhaus en espera de asociarse con alguna marca. En principio, la entrada de estos nuevos modelos está prevista para 2021, si no hay novedades.

Cadillac DPi-V.R, ejemplo de DPi que podría transformarse en un LMDh

Por su parte, el anuncio de colaboración entre IMSA y ACO ha dado como resultado la publicación de la nueva normativa LMDh, o lo que es lo mismo, el nuevo reglamento por el que se regirán los nuevos prototipos que podrán competir tanto en el WEC como en el campeonato de resistencia del ente norteamericano. La idea está desarrollada a partir del concepto DPi (Daytona Prototype International), que da cuerpo a los prototipos de mayor clase en el WeatherTech SportsCar Championship. Por su parte, los LMP2, la segunda división del Campeonato del Mundo de Resistencia, siguen una filosofía parecida.

Los DPi cuentan con un chasis universal fabricado por alguno de los siguientes constructores: Oreca, Dallara, Riley-Multimatic o Ligier. Posteriormente, cada fabricante se encarga de personalizar la carrocería y montar los sistemas de propulsión pertinentes, de manera que para las marcas sale relativamente barato competir con estos prototipos. Así pues, los LMDh nacen en base a esto con la esperanza de abaratar costes, y tentar a que equipos privados y fabricantes sumen fuerzas. Además, contarán con un sistema híbrido común de tracción trasera y serán sometidos a un tiempo de homologación mínimo de cinco años. De entrada, Cadillac, Acura y Mazda participan en la clase DPi del IMSA, mientras que algunos fabricantes como Porsche o McLaren han mostrado interés últimamente.

Se atisba un buen futuro para la resistencia…

Tras unos meses de diálogos y negociaciones, tanto los LMH como los LMDh podrán formar la clase principal del WEC y del campeonato del IMSA, por lo que un mismo coche podrá competir tanto en las 24 horas de Le Mans como en las 24 horas de Daytona, o hacer doblete y disputar las 12 horas y los 1000 Km de Sebring, si se diera el caso. Para equilibrar las prestaciones entre una normativa y otra, se ha diseñado un plan de convivencia basado en ciertas limitaciones en cuanto a peso y potencia de las máquinas.

Básicamente, la masa mínima de los vehículos se limita a 1030 Kg y se establece un potencia de 670 CV (500 KW) que vendrá dado por la suma de lo que aporte el motor térmico y los propulsores eléctricos. Una vez igualadas estas características para los LMH y los LMDh, se regulará su rendimiento mediante un BoP global que tendrá en cuenta los diferentes factores que regulan cada normativa. De esta forma, se creará un equilibrio para que los fabricantes y constructores que opten por una u otra opción no sea vean perjudicados en función de su elección, contando con las mismas oportunidades. Esto se traducirá en que por fín, después de mucho tiempo, podremos ver una mezcla de marcas luchando por la gloria de la resistencia en los mejores circuitos de carreras del mundo.