Entrevista a Francesc Gutiérrez: «Los que podemos correr somos privilegiados»

Entrevista a Francesc Gutiérrez: «Los que podemos correr somos privilegiados»

El automovilismo está lleno de grandes entusiastas de las carreras que han conseguido hacer de su afición un modo de vida. Apasionados de la competición que no dudan en subirse a un coche para disfrutar de su pilotaje. Uno de ellos es Francesc Gutiérrez, piloto y organizador de carreras y campeonatos. Él es el responsable de V-Line Org, una de las mayores empresas de organización de eventos automovilísticos de nuestro país, entre los que se encuentra el Campeonato de España de Resistencia y GT (GT-CER), y pruebas como los 500 Km de Alcañiz, la Pujada a Alp 2500 o el Rally de Lloret de Mar.

Francesc Gutiérrez ha vivido la competición desde muy joven y consiguió dirigir su vida hacia su gran pasión. Además, trabaja como instructor de pilotos, oficio en el que ha guiado los primeros pasos de las carreras deportivas de Miguel Molina, Dani Clos, Jaime Alguersuari o Dani Juncadella. Actualmente, ejerce esta profesión como coach del joven Mari Boya, piloto del Campeonato de España de Fórmula 4. Sobre todo esto y mucho más, hemos podido hablar con él. Con todos ustedes, Francesc Gutiérrez.

EL ACELERADOR (EA): Nos gustaría empezar la entrevista hablando de tus inicios en el automovilismo. ¿Cómo empezaste y qué recuerdos guardas de aquella época?

FRANCESC GUTIÉRREZ (FG): Desde muy pequeño tuve muy claro que los coches, en especial turismos y GT, eran lo mío y los 18 era la frontera para poder hacer realidad mi sueño. Así que, en cuanto pude, me lancé al ruedo. En casa, tomaron la decisión que fuera en Montaña, una disciplina asequible a la par que muy formativa, y para ello cogí el GT Turbo que tenía de calle y se le puso lo imprescindible para poder correr, pero sin ninguna mejora técnica, ni siquiera amortiguadores, ni neumáticos que seguían siendo de serie. La razón principal fue que si no salía bien, volverlo a dejar de calle era muy sencillo. Pero afortunadamente salió muy bien, y en año y medio ya estaba haciendo el Europeo con un Ford Sierra Cosworth y al siguiente ya logré mi primer título nacional.

A partir de aquí, se me abrieron las puertas en el equipo de Xavi Riera y gracias a los resultados pude entrar como piloto de la Red Renault Cataluña, para al año siguiente pasar a los GT, donde logré ser piloto profesional durante 11 años de la mano del equipo Motor Competición de Luis Villalba. Evidentemente, guardo unos grandes recuerdos de todos esos años porque lo que iba a ser un hobby se acabó convirtiendo en mi profesión, y creo que ese periodo de aprendizaje es el que más se disfruta.

Francesc Gutiérrez pilotando el Ferrari 458 de PCR Sport en Motorland Aragón durante los 500 Km de Alcañiz de 2019. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

EA: En aquellos años, tu padre, Paco Gutiérrez, y otras personas involucradas en la Escuderia Girona pusieron en marcha el Circuit de Sils, primero como pista de autocross y después como circuito de rallycross. ¿Qué recuerdas de aquellas instalaciones y cómo se vivió la llegada del Campeonato de Europa de Rallycross?

FG: Yo era muy pequeño cuando acudía al Circuit de Les Planes para ver autocross, primero como Campeonato de Cataluña y cuando mi padre se involucró pasó a ser Campeonato de España y Europa. Por aquel entonces, él ya pensaba en el rallycross, algo absolutamente pionero en nuestro país y por ese motivo se hizo el circuito de Sils, que tenía 2 variantes, según la modalidad, disputando las pruebas del Europeo de ambas especialidades. Estoy hablando de 1986 a 1988, con los Grupo B apartados de los Rallys, pero en pleno apogeo en Rallycross, y los Grupo A de dos ruedas motrices (Volvo 240 Turbo, Ford Sierra RS500, BMW M3, etc.), así que ¡figúrate lo que pude llegar a ver en directo! A su vez yo aprendí a conducir allí, así que guardo unos recuerdos imborrables.

EA: Has competido en innumerables ocasiones en las 24 Horas de Barcelona y también las has ganado. ¿Qué tienen de especial para tí?

FG: El hecho de poder pilotar durante mucho rato y en muchos relevos. Te haces un hartón de conducir, que es lo que realmente me gusta. Y se junta el hecho de que no puedes perder velocidad ni capacidad de concentración, al tiempo que tienes que adaptarte a unas condiciones de pista bastante cambiantes. No hay otra disciplina que se asemeje, así que cuando me preguntan ¿cuál es tu modalidad preferida entre rallys, circuitos y montaña? Realmente todas, porque cada una te aporta y enseña mucho, pero las 24 Horas son un punto y aparte.

Francesc Gutiérrez pasa por la línea de meta del Circuit de Barcelona-Catalunya con el Vortex durante la noche de las 24 Horas de Barcelona del año pasado. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

EA: ¿Qué es lo que más disfrutas de tu faceta de piloto?

FG: Con el tiempo ha ido cambiando, la verdad. Al principio es todo pasión, adrenalina, ganas y percepción de riesgo bajísima, y poco a poco lo vas modelando y adaptando, para, sin perderlo, sacarle más partido, al tiempo que le doy más valor a muchas otras cosas. Los que podemos correr somos privilegiados, por el hecho de ser un deporte caro, y muchas veces no somos conscientes de ello. Con los años hay que ser capaz de cambiar los objetivos y debe predominar el disfrute por encima de la competitividad y, a partir de aquí, es cuando le das el valor real que merece. Evidentemente, para mi conducir y sacarle el máximo provecho al coche, en las condiciones que sean, es lo que más me gusta.

EA: De todos los coches con los que has competido, ¿cuál es el que más te ha gustado y por qué?

FG: Creo que muchos ya me asocian con el BMW M3, por los videos que hay en YouTube, jejeje. Pero es que realmente es un coche de carreras de lo más puro. Muy exigente, rápido, que hay que llevar con firmeza, teniendo las cosas claras y con cero ayudas. Ahí es cuando me siento más a gusto y creo que viéndome conducirlo, con la expresión de la cara, ya hablo. Otro coche que también me gusta mucho es el Porsche 911 GT3 o GT2, da igual, porque tiene una conducción muy particular que, si se le coge el truco, te aporta y enseña mucho.

Francesc Gutiérrez surca la recta de meta del Circuito de Navarra durante la primera cita de este año del GT-CER. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

EA: Además de piloto, eres organizador de carreras y campeonatos. En V-Line Org organizáis el GT-CER, rallyes o subidas de montaña. Y en ocasiones, te toca ser piloto y organizador en el mismo fin de semana. ¿Cómo cambia tu mentalidad para pasar de piloto a organizador, y viceversa?, y ¿cómo te organizas para poder hacer las dos cosas?

FG: Más que me toca, ya pongo bastante de mi parte para que así sea. Pero aunque parezca mentira, de los 14 años de existencia del CER sólo he competido las dos últimas temporadas y la verdad es que ver los toros desde dentro te hace ver detalles que son fundamentales para la mejora del propio certamen. Afortunadamente, cuento con un excelente equipo que me ayuda en todo momento y que me permite poder hacerlo, así que cuando estoy dentro del coche, puedo realmente centrarme en conducir y dar lo máximo para hacer aquello por lo que se ha confiado en mí. Trato de organizarme bien el tiempo para poder atender a todo el mundo y cuando es el momento de conducir, el punto de desconexión es cuando me pongo el mono y casco.

EA: ¿Qué es lo más interesante de tu faceta de organizador?

FG: Tratar de dar aquello que me gustaría que me ofrecieran si sólo fuera a correr. Afortunadamente, cuento con bastante experiencia fuera del país y puedo coger ideas, en todas las disciplinas, para tratar de que la prueba agrade y tenga aceptación. Me ha costado mucho tiempo entender la manera de pensar de nuestro país, mucho más enfocada a rallys y motos en lo que a motorsport se refiere, y bajo esa premisa no hay más remedio que adaptarse. Es una manera de pensar muy distinta a nuestros vecinos y que me sigue costando encajar, porque veo que allí, con poco, la gente corre y se lo pasa en grande, y sin embargo nosotros hemos de tener coches muy potentes para hacer las pruebas más importantes, o de lo contrario nos quedamos en casa.

El ejemplo clarísimo ha sido el Trofeo V-Line con el BMW 325, un coche “barato” y tremendamente divertido, con unos costes de uso bajos, cuya parrilla está entorno a los 5-7 coches. Si esto mismo se hace en Inglaterra, Francia, Italia, etc., no bajarían de 30 coches en parrilla. Y por otro lado, está el Open Oldtimer, un certamen que puedes correr con el coche que te apetezca hasta 1999, sea cual sea su nivel de preparación y en un formato sprint de hasta 4 carreras por fin de semana. En el extranjero, con mucho menos tiempo de pista y un coste de inscripción bastante superior, no bajan de una media de 50 y en cambio aquí… Pues sinceramente, me entristece porque justamente el objetivo que deberíamos perseguir todos, que es correr para disfrutar, no se cumple y lo único que se persigue es ganar. Hay que invertir en nuestro ocio (las carreras de coches) en base a lo que podamos y sacarle el máximo provecho. ¿No es más razonable hacer más carreras con un coche pequeño que tener uno grande aparcado por falta de recursos?

Francesc Gutiérrez junto al resto del equipo que conforma V-Line Org. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

EA: La situación actual provocada por el COVID 19 es bastante complicada de gestionar. Es difícil planificar a futuro porque todo puede cambiar en cuestión de días. ¿Cómo os ha afectado y cómo ves el panorama?

FG: Evidentemente, ha afectado muchísimo y la participación en global ha descendido casi en un 35%, porque está muy claro que ante una situación así el ocio queda en un séptimo plano. El futuro es incierto, en tanto que no sabes si los días previos a la prueba, la administración de ese sitio detecta un brote y decide cancelar los eventos de todo tipo… Así que vamos paso a paso y variando un poco la forma de trabajar. Es bastante agobiante tener una planificación y todo organizado, y estar con un nudo en la garganta hasta dos días antes, pendiente de lo que suceda. Pero una vez más, y como todos, hay que adaptarse.

EA: En Navarra volvieron las carreras, regresó el GT-CER y un piloto proveniente del karting debutó en monoplazas con muy buenos resultados. Hablo de Mari Boya, tu pupilo. ¿Qué nos puedes contar de él? y ¿cómo es trabajar como coach de un piloto tan joven?

FG: Es un chico tremendamente competitivo y autoexigente, en una fase de la vida donde hay que aprender a canalizar ese espíritu para que acabe siendo favorable y te ayude. Es muy rápido y se ha adaptado bien a la F4, en base a los pocos kilómetros que ha hecho respecto a sus rivales, así que estoy convencido de que nos dará muchas alegrías.

Ser instructor es otra faceta que hago con muchísima ilusión, porque es el resultado de aplicar una experiencia personal de más de 30 años en competición en una persona que es una hoja en blanco y que acumula datos a una velocidad vertiginosa. Estuve muchos años haciendo de coach en el programa “Joves Pilots” del Circuit de Catalunya, donde se forjaron pilotos de la talla de Miguel Molina, Dani Clos, Jaime Alguersuari o Dani Juncadella, entre otros. Y, justamente, con Dani fue con el que más trabajé, dado que su padre y su tío (Luis Pérez-Sala) me lo confiaron desde el inicio. Ver ese resultado reflejado en lo que es hoy y todo lo que ha logrado, no deja de ser un orgullo para mí, a la par que me hace muy feliz ver que se ha podido dedicar a aquello que realmente le gusta.

Francesc Gutiérrez es entrevistado en televisión tras bajarse del coche. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

EA: Por último, nos gustaría que nos dijeras cuál es el coche de competición, histórico o no, que nunca has probado, pero te encantaría pilotar.

FG: Uno es imposible, jajaja. Me hubiese encantado probar un Mercedes 190 Evo 2 del DTM, un Ford Sierra RS500 o un Nissan Skyline R32, para poderlos comparar con el BMW M3. Un Ford RS200 en rallyes (jamás me he subido a un Grupo B) o un Porsche GT1. ¿sigo?

Conversar con Francesc Gutiérrez es una auténtica aventura en la que poder aprender innumerables cosas del automovilismo. Es hablar de tu pasión con alguien que no sólo la vive, sino que se gana la vida con ella. En definitiva, es disfrutar de un momento de agradable charla con la música de fondo de los motores empujando el devenir de los coches. Y un grato placer. Le damos las gracias por su tiempo y esperamos volver a intercambiar impresiones pronto. ¡Muchas gracias, Francesc!

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Medio siglo de carreras de Sauber

Medio siglo de carreras de Sauber

Poco podía imaginar Peter Sauber en 1970 que ese equipo que acababa de fundar se convertiría en uno de los más importantes de la historia del automovilismo. Si bien Sauber Motorsport es conocido por su faceta en la Fórmula 1, la historia de la estructura suiza va mucho más allá, empezando por las carreras de montaña y pasando por la resistencia. Porque cincuenta años dan para mucho. Toda una vida luchando por la victoria.

Tras participar en su juventud en subidas de montaña en Suiza (de las pocas competiciones de motor permitidas en el país alpino) con un Volkswagen Beetle, Peter Sauber fundó PP Sauber AG en Hinwill, en ese año de 1970, con la idea de construir coches de carreras de manera independiente y de forma artesanal. Su primer modelo fue el C1, una barqueta destinada a la montaña. La letra C del nombre fue un homenaje del señor Sauber a su esposa, Christiane; y así se han seguido denominando los coches.

Durante los primeros años, Peter Sauber centró los esfuerzos de su empresa en participar en los campeonatos nacionales de su país. El éxito a nivel internacional llegó en 1976, cuando Herbert Müller se proclamó campeón por tercera vez de la Interserie al volante del Sauber C5 con motor BMW. Al año siguiente, inscribieron el coche en las 24 Horas de Le Mans. El prototipo pilotado por los suizos Eugen Strähl y Peter Bernhard lideró la carrera en su categoría, antes de tener que abandonar tras 161 vueltas. Sin embargo, el resultado no los desanimó y en 1978 volvieron a participar en la mítica prueba de resistencia francesa. Lamentablemente, tampoco cruzaron la meta.

El Sauber C5 rodando en el circuito de La Sarthe

A partir de 1979, Sauber se dedicó a diferentes funciones derivadas de las carreras. Por un lado, empezaron a preparar los chasis de los coches de Fórmula 2 fabricados por el constructor británico Lola; y trabajaron en el desarrollo de los BMW M1 durante los siguientes años. Pero la pasión por la competición seguía intacta y la estructura de Hinwill empezó el desarrollo del C6 en colaboración con Seger & Hoffman, su próxima arma para asaltar el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos.

El salto de calidad llegó en 1985, cuando la empresa fabricó el Sauber C8, el primer prototipo desarrollado en colaboración con Mercedes. La casa alemana se retiró de la competición en 1955 tras la tragedia en las 24 Horas de Le Mans pero estaban buscando la manera de volver a las carreras. La relación con el constructor suizo se presentó como una oportunidad para regresar, centrando sus esfuerzos para la siguiente temporada.

Sauber C8, el primer prototipo desarrollado en colaboración con Mercedes

El equipo Kouros, con los Sauber C8 – Mercedes pilotados por Mike Thackwell y Henri Pescarolo, terminó el campeonato en sexta posición, además de conseguir la victoria en los 1000 Km de Nürburgring. Era el primer triunfo en el mundial y en Hinwill se respiraban aires de victoria. Y es que preparaban la gran bestia de competición que vería la luz de cara a la siguiente temporada, el Sauber C9.

El nuevo prototipo del Grupo C marcó el regreso oficioso de las Flechas de Plata a la alta competición. Las sinergias entre Hinwill y Stuttgart quedaron patentes con un coche pintado con los colores corporativos de Mercedes. Si bien es cierto que en 1987 apenas participó en algunas pruebas, en los siguientes dos años convirtió al equipo suizo y al fabricante alemán en los dominadores de la especialidad, alcanzando el subcampeonato en 1988 y ganando el título en 1989 y 1990. En este último, con el Mercedes C11 (desarrollado por Sauber) como protagonista, el sucesor del exitoso C9.

El exitoso Sauber C9 – Mercedes del equipo Kouros en 1988. La decoración plateada la estrenaron al año siguiente

La estructura helvética continuó con sus planes en el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos hasta 1992, con el C291 y el C292, pero comenzó a florecer la idea de expandirse hacia la Fórmula 1. Mercedes estaba interesada en ingresar en el Gran Circo y volver a competir en las carreras de Grand Prix. El fabricante alemán encargó la construcción del motor a la empresa especialista Ilmor y de cara a 1993, la sede de Sauber se reestructuró para acoger todo lo que requiere un equipo de Fórmula 1. El nuevo C12 debutó en el Gran Premio de Sudáfrica de aquel año con Karl Wendlinger y Jyrki Järvilehto al volante.

En 1994, Mercedes entró como motorista oficial del equipo a la par que estrenaron el Sauber C13. Sin embargo, el monoplaza no cumplió con las expectativas y el matrimonio se resintió. Las diferencias técnicas y de gestión terminaron de dar carpetazo a la unión, y así, Sauber y Mercedes separaron sus caminos al final de la temporada. El conjunto de Peter Sauber entabló un acuerdo con Ford para el suministro de motores y consiguió el patrocinio de Red Bull. Pero el gran avance para sentar las bases definitivamente en el campeonato, fue la creación de una sociedad conjunta con Petronas para el desarrollo de los motores de origen Ferrari en 1996.

Sauber C12, el primer monoplaza de Fórmula 1 del constructor suizo

Al año siguiente, el acuerdo con el fabricante italiano y la petrolera malaya se hizo palpable con el nacimiento del Sauber C16, cuyo propulsor Ferrari se denominó Petronas SPE-01. La alianza ítalo-helvética duró hasta 2005, momento en el que BMW compró la totalidad de la empresa Sauber. Tras la venta del equipo por parte del gigante automotriz alemán a finales de 2009, Peter Sauber recuperó la propiedad y restauró el acuerdo de suministro con Ferrari.

Pero las cosas no terminaron de ir del todo bien. Los problemas económicos se sucedieron y finalmente, en 2016, el grupo de inversión Longbow Finance se hizo con el control de Sauber, relevando a su fundador en la gestión empresarial. A su vez, consiguieron un mayor apoyo de Ferrari, que involucró a Alfa Romeo para ser el patrocinador principal en 2018. Al año siguiente, el papel de la marca del quadrifoglio aumentó para transformar Sauber F1 Team en Alfa Romeo Racing y convertirse así en el equipo oficial de la casa fundada en Milán en 1910.

Sauber C23 – Petronas, uno de los últimos F1 desarrollados dentro del acuerdo con Ferrari y Petronas

A pesar de que el nombre Sauber ha desaparecido de la parrilla del Campeonato del Mundo de Fórmula 1, la estructura suiza sigue siendo la que se hace cargo de todo el equipo y desarrolla los monoplazas bajo el nombre de Alfa Romeo. De alguna manera, realiza un papel similar al que llevó a cabo en sus primeros años, prestando sus servicios a Lola y BMW. Pero su protagonismo sigue intacto. Cincuenta años después, en Hinwill pueden presumir de un legado en la competición plagado de éxitos y grandes momentos. A por otros cincuenta años más de carreras…

El DTM en la encrucijada

El DTM en la encrucijada

Cuando Mercedes anunció su salida del Máster Alemán de Turismos al término de la temporada 2018, ciertas personalidades del automovilismo alertaron de las consecuencias a largo plazo que la decisión de la marca de Stuttgart podría tener en el futuro del campeonato. Pero, sobretodo, trataron de ver por qué el fabricante abandonaba un certamen que era su casa. Había muchas incógnitas y pocas respuestas. Los cambios en el sector del automóvil, la electrificación, la nueva reglamentación Class One y otras razones se pusieron sobre la mesa.

Durante años, varios campeonatos compitieron sin mirarse el uno al otro, a pesar de tener ciertas similitudes. Un buen día, en algún despacho a alguien se le encendió la bombilla y comprobó lo beneficioso que sería que el DTM, el Super GT o la categoría de GT del IMSA compartieran un mismo reglamento para, en un futuro, oficializar un gran certamen a nivel mundial. O al menos, que coches de tres continentes diferentes pudieran batirse en duelo en las mismas carreras. La idea no era mala, de hecho, es el sueño de cualquier apasionado del motor. Pero no era tarea sencilla.

Se puso sobre la mesa, se concertaron reuniones y se acordaron las bases sobre las que trabajar. Sin embargo, el tiempo pasaba y únicamente el DTM había dado el visto bueno a transformar sus potentes turismos en bestias vitaminadas bajo la nueva normativa Class One. El Super GT también dio el paso, pero no así el IMSA. Se hicieron los remolones y finalmente, únicamente los alemanes y los japoneses se pusieron de acuerdo para construir coches bajo la misma especificación técnica.

La cuenta atrás para el semáforo que dicte el futuro del DTM ha empezado a descontar

Entre tanto, el mundo del motor se vio envuelto en una serie de cambios provocados por los vaivenes de la industria y los mercados. La progresiva electrificación de las marcas dio pasos de gigante cuando el escándalo de las emisiones del grupo Volkswagen salió a la luz. Casualmente, lo hizo poco después de la lucha de poder que se vivió dentro de la empresa alemana en la que Ferdinand Piëch y sus acólitos tuvieron que dejar paso a Martin Winterkorn en su ascenso al poder dentro de la compañía. En pocos meses, la empresa matriz de Audi, Porsche, Seat y tantas otras marcas, cambió varias veces su punto de vista respecto a la competición.

De un “rotundo no” a la Fórmula 1 se pasó a un “es posible”. Y de ahí, conforme la información sobre las emisiones se transformaba en escándalo a nivel mundial, al giro total para focalizarse en los coches eléctricos. Había que limpiar la imagen y sólo se les ocurrió centrar sus esfuerzos en competiciones eléctricas. El Campeonato del Mundo de Resistencia, a pesar de la hibridación, dejaba de tener cabida en su nueva estrategia en el deporte de motor. Obviamente, la Fórmula 1 volvía a ser algo inconcebible. Era cuestión de tiempo que el DTM recibiera con amargura el adiós de una de sus marcas míticas.

Pero, ¿por qué ahora? Mercedes se ahorró construir coches Class One en el certamen alemán al decidir marcharse. Quizás hubiera sido un buen momento para Audi, aprovechando la coyuntura. Claro, que eso habría herido de muerte al campeonato. El fabricante de Ingolstadt se centrará, una vez termine este año, en la Fórmula E y en otros campeonatos “verdes”. En poco tiempo, abandona, no sólo el DTM, sino también el Campeonato del Mundo de Rallycross, donde tenía una de las mejores máquinas; la Copa del Mundo de Turismos (WTCR) y reduce sustancialmente el apoyo a equipos privados y semioficiales en el ámbito de los GT. Es su decisión, como lo fue en su día de Mercedes.

Salvo un anuncio que remate al certamen, BMW se quedará como única marca en el DTM más allá de 2020

Ante este panorama, únicamente queda BMW como baluarte del campeonato. Una única marca que ya veremos si no toma el mismo camino que sus compatriotas. ¿De qué les sirve competir contra ellos mismos? La entrada de Aston Martin, bajo la estructura R-Motorsport y el apoyo inicial de HWA, no cuajó. Quizás fue un aviso de lo que podía pasar en pocos meses. Por otra parte, la situación con las marcas japonesas se torna complicada. Les venía muy bien pelear contra las europeas, pero si no van a estar, ¿les sale a cuenta todo el cambio reglamentario, con los costes que ha conllevado y conlleva, para quedarse como estaban? Otra pregunta más sin resolver. En resumidas cuentas, ¿quién invertiría en un certamen con tantas incógnitas? La situación es verdaderamente difícil y la solución no es nada sencilla.

Existen tres posibles alternativas que ITR, la empresa organizadora del DTM, con Gerhard Berger a la cabeza, podría escoger. La primera es adoptar un reglamento estrictamente de turismos y volver a los orígenes. Sea con el TCR, el cual ha demostrado ser un éxito; o con uno propio. Claro que eso eliminaría el carácter especial del campeonato para convertirse en un certamen nacional de turismos más. La segunda opción es dar un paso adelante y fusionarse con el GT Masters, o llegar a algún acuerdo con el certamen alemán de GT. Por último, se abre la posibilidad de ascender de categoría al recién creado DTM Trophy, la nueva categoría soporte del campeonato con coches GT, con buen recibimiento por parte de las marcas.

Negros nubarrones se atisban en el horizonte del DTM

Ciertamente, el DTM se encuentra en una encrucijada. En su día ya vivió una que terminó por finiquitar el campeonato para volver a renacer de sus cenizas. Entonces fue el aumento de los costes lo que condenó al certamen. Pero ahora, no es tanto una cuestión explícitamente moneraria, sino un problema de incertidumbre. No se sabe qué va a pasar. No se conoce hacia dónde va a ir el mercado automovilístico. Ni por qué el campeonato alemán sufre tanto con todo ello. Lo primero que deben hacer sus responsables es resolver estas incógnitas. Mientras tanto, cada vez quedará menos tiempo para que el Máster Alemán de Turismos recupere el lugar que nunca debió perder.

DTM y SuperGT, categorías de primera clase

DTM y SuperGT, categorías de primera clase

La temporada 2019 del DTM ha servido para poner a prueba el cambio de reglamentación de la categoría. El campeonato ha implementado este año por primera vez el llamado reglamento “Class One”, que regulará tanto el Deutsche Tourenwagen Masters como el Super GT japonés en un intento de igualar ambas categorías para el futuro. En el caso de la competición japonesa, será en 2020 cuando entre totalmente en vigor esta nueva normativa. La idea es igualar ambas categorías en un futuro cercano y poder abrir la puerta a eventos conjuntos.

En 2019 hemos podido disfrutar de dos citas, una en Europa y la otra en Asia, en la que los coches del Super GT y el DTM han compartido pista en carreras no puntuables fuera de campeonato. Los eventos en Hockenheim y Fuji han servido de acercamiento entre ambos a modo de espectáculo. Cabe destacar que se tuvo que implementar un sistema de balance de prestaciones debido a que los modelos del certamen nipón todavía no corrían con la especificación definitiva del nuevo reglamento.

La nueva normativa presenta motores de cuatro cilindros de última generación reemplazando a los antiguos V8 del DTM y a las diferentes configuraciones del SuperGT. Estos motores de 2000 cc son turboalimentados para así llegar a la cifra de 620 CV, casi 100 CV más que sus antecesores. Esta nueva motorización se encarga de mover los 986 Kg (1070 Kg con piloto y combustible) del coche, con lo cual, el ratio potencia/peso es brutal. Tanto, que el sistema de frenado ha tenido que ser rediseñado para soportarlo. Todo en la clásica configuración de motor delantero y tracción trasera. Con ello, el Honda NSX GT500, que disputa el Super GT, ha tenido que cambiar la disposición de su motor a una configuración delantera para adaptarse al reglamento.

Aunque mantienen la silueta de sus hermanos de calle, estos coches son maquinas de competición brutales.

Sobre el mismo concepto de carrocería de «Touring Car», basado en los nuevos modelos de cada marca, se monta un nuevo kit aerodinámico. La parte delantera también ha sido revisada en todos los modelos para ofrecer más carga y una mejor refrigeración, tanto para los nuevos motores, como para los nuevos frenos. Además, el alerón trasero también estrena configuración, más grande y sencillo, manteniendo el sistema DRS para facilitar los adelantamientos.

Junto con estas novedades, los nuevos «Class One» también estrenan, entre otras, una cámara de visión trasera, que sustituye al espejo retrovisor dentro del cockpit, y un sistema «Push to Pass», similar al utilizado en IndyCar, que dota al motor de 30 CV más durante un total de 60 segundos a lo largo de la carrera. Todo para mejorar, tanto la seguridad como el espectáculo de cara al aficionado, en uno de los campeonatos más prestigiosos de Europa.

La carrocería también evoluciona para una mejor aerodinámica.

Este año ha sido el de preparación, pero a partir del que viene, ambas categorías estarán listas para poder organizar carreras conjuntas, lo que abre la puerta a nuevas posibilidades. Carreras en las que las bestias japonesas y alemanas se pongan a prueba bajo uno de los reglamentos más espectaculares dentro de las competiciones de coches GT y de turismos. Una mezcla entre ambos tipos, pero nada que ver con ellos. La final del DTM en Hockenheim fue el prólogo de un libro cuyo primer capítulo se escribió en Fuji con gran éxito.

Audi, BMW, Honda, Nissan y Toyota, que reemplazará a Lexus con la vuelta de la mítica denominación Supra, compartiendo reglamento para construir auténticas máquinas de ensueño y batirse sobre el asfalto. Falta por ver si Aston Martin continuará o qué ocurrirá con las plazas del fabricante británico el año que viene. El nuevo reglamento ofrece la posibilidad a un mercadeo de motores que puede dar lugar a situaciones más que interesantes. ¿Se puede pedir más?

DTM y Super GT unidos para el evento en Fuji. © SUPER GT

Oriente y occidente se dan la mano en Hockenheim

Oriente y occidente se dan la mano en Hockenheim

Ha llegado el momento que todos estábamos esperando. Tras varios años de desarrollo de la normativa Class One, el DTM alemán y el Super GT japonés celebrarán su primera carrera conjunta este fin de semana en el circuito de Hockenheim. Ambos campeonatos han adaptado su normativa técnica a estas reglas que buscan hacer de estos coches, entre un turismo y un GT (pero nada que ver con ninguno de los dos tipos), unos de los más especiales del mundo de la competición automovilística.

El Máster Alemán de Turismos será el anfitrión esta vez, y será el mes que viene cuando le toque el turno de corresponder al principal campeonato automovilístico de Japón, con el permiso de la Super Formula. Será en el circuito de Fuji, con una carrera fuera de campeonato organizada para la ocasión. En Hockenheimring se van a dar cita los habituales Audi, BMW y Aston Martin que realizan el certamen completo para disputar la última reválida del año, a los que se sumarán los Lexus, Nissan y Honda, tres coches del Super GT para completar una parrilla de ensueño, con seis marcas involucradas.

Desde que se anunció la intención de los organizadores de ambos campeonatos de establecer un reglamento técnico común, no han sido pocas las reuniones que se han ido celebrando para consensuar una normativa que fuera del agrado de todos. De entrada, el formato del DTM y el del Super GT son distintos. Mientras las carreras del campeonato alemán tienden a ser al sprint, las del país del sol naciente se inclinan hacia un concepto cercano a las pruebas de resistencia. Además, en el caso nipón, existen dos categorías. Para esta carrera, serán los coches participantes en el GT500, la máxima dentro del campeonato, los que tomarán parte en el circuito germano.

René Rast, campeón 2019 del DTM, pilotando su Audi RS5 Turbo DTM del Team Rosberg. © DTM

Las alineaciones de Audi, BMW y Aston Martin no variarán, con el recientemente coronado campeón, René Rast, defendiendo su condición. El piloto de Minden ha dominado el año, logrando seis victorias. Con ellas, ha reverdecido laureles, tras lograr el título en 2017 y quedar subcampeón el año pasado. Su final de 2018 fue una muestra de intenciones de lo que haría durante el presente, encadenando seis triunfos en las seis últimas carreras.

Pero el DTM ha vivido muchas emociones fuertes esta temporada. La retirada de Mercedes tras años y años en competición, supuso la llegada de Aston Martin, con R-Motorsport como estructura oficial y bajo el paraguas de HWA, socios de Mercedes en el mundo de las carreras. El fabricante británico ha alineado cuatro coches, dos menos que BMW y cuatro por detrás de Audi, la marca que más implicación ha demostrado este año en el concurso alemán. Aston Martin comenzó con un coche cuyo rendimiento no estaba a la par de los de Munich o Ingolstadt, pero poco a poco, y con la benevolencia de la organización, han ido alcanzando el nivel requerido para plantar cara a sus rivales.

Jamie Green, volando sobre el asfalto. © DTM

Daniel Juncadella se ha mostrado hasta ahora como el más eficiente, siendo el mejor colocado de los pilotos del constructor de Gaydon en la clasificación general. Por su parte, Audi y BMW han continuado con la lucha por ser la mejor marca del año en el DTM. No han sido rivales para Aston Martin, pero los de los cuatro aros tampoco han cedido ante la maquinaria de los de la hélice blanquiazul.

Para la cita de Hockenheim, la última del año, los fabricantes involucrados en el Super GT acudirán con una representación limitada en esta primera toma de contacto. Ryo Hirakawa y Nick Cassidy se turnarán para pilotar el Lexus LC500 GT500 que gestionará la estructura TOM’S. Por su parte, la división deportiva de Nissan, Nismo, será la encargada de llevar su GT-R Nismo GT500 hasta Europa, recayendo las responsabilidades del pilotaje en Tsugio Matsuda y Ronnie Quintarelli, también alternándose al volante. Finalmente, Jenson Button defenderá los colores de Honda, cuyo NSX-GT GT500 estará bajo la tutela del Team Kunimitsu.

Jenson Button, conduciendo el Honda NSX-GT GT500 del Team Kunimitsu, con el que competirá en la cita del DTM en Hockenheim. © GTA

Tras esta primera prueba, el fin de semana del 23 y 24 de noviembre llegará el momento de que el DTM se desplace a Japón. El trazado de Fuji Speedway los recibirá con los brazos abiertos para disputar una carrera que verá a Audi y BMW intentar batir a Lexus, Honda y Nissan en su propia casa. Veremos si eso sucede o no, pero de momento, habrá que disfrutar con lo que acontezca en la primera carrera en la que se verán las caras todos los coches bajo reglamento Class One.