Oriente y occidente se dan la mano en Hockenheim

Oriente y occidente se dan la mano en Hockenheim

Ha llegado el momento que todos estábamos esperando. Tras varios años de desarrollo de la normativa Class One, el DTM alemán y el Super GT japonés celebrarán su primera carrera conjunta este fin de semana en el circuito de Hockenheim. Ambos campeonatos han adaptado su normativa técnica a estas reglas que buscan hacer de estos coches, entre un turismo y un GT (pero nada que ver con ninguno de los dos tipos), unos de los más especiales del mundo de la competición automovilística.

El Máster Alemán de Turismos será el anfitrión esta vez, y será el mes que viene cuando le toque el turno de corresponder al principal campeonato automovilístico de Japón, con el permiso de la Super Formula. Será en el circuito de Fuji, con una carrera fuera de campeonato organizada para la ocasión. En Hockenheimring se van a dar cita los habituales Audi, BMW y Aston Martin que realizan el certamen completo para disputar la última reválida del año, a los que se sumarán los Lexus, Nissan y Honda, tres coches del Super GT para completar una parrilla de ensueño, con seis marcas involucradas.

Desde que se anunció la intención de los organizadores de ambos campeonatos de establecer un reglamento técnico común, no han sido pocas las reuniones que se han ido celebrando para consensuar una normativa que fuera del agrado de todos. De entrada, el formato del DTM y el del Super GT son distintos. Mientras las carreras del campeonato alemán tienden a ser al sprint, las del país del sol naciente se inclinan hacia un concepto cercano a las pruebas de resistencia. Además, en el caso nipón, existen dos categorías. Para esta carrera, serán los coches participantes en el GT500, la máxima dentro del campeonato, los que tomarán parte en el circuito germano.

René Rast, campeón 2019 del DTM, pilotando su Audi RS5 Turbo DTM del Team Rosberg. © DTM

Las alineaciones de Audi, BMW y Aston Martin no variarán, con el recientemente coronado campeón, René Rast, defendiendo su condición. El piloto de Minden ha dominado el año, logrando seis victorias. Con ellas, ha reverdecido laureles, tras lograr el título en 2017 y quedar subcampeón el año pasado. Su final de 2018 fue una muestra de intenciones de lo que haría durante el presente, encadenando seis triunfos en las seis últimas carreras.

Pero el DTM ha vivido muchas emociones fuertes esta temporada. La retirada de Mercedes tras años y años en competición, supuso la llegada de Aston Martin, con R-Motorsport como estructura oficial y bajo el paraguas de HWA, socios de Mercedes en el mundo de las carreras. El fabricante británico ha alineado cuatro coches, dos menos que BMW y cuatro por detrás de Audi, la marca que más implicación ha demostrado este año en el concurso alemán. Aston Martin comenzó con un coche cuyo rendimiento no estaba a la par de los de Munich o Ingolstadt, pero poco a poco, y con la benevolencia de la organización, han ido alcanzando el nivel requerido para plantar cara a sus rivales.

Jamie Green, volando sobre el asfalto. © DTM

Daniel Juncadella se ha mostrado hasta ahora como el más eficiente, siendo el mejor colocado de los pilotos del constructor de Gaydon en la clasificación general. Por su parte, Audi y BMW han continuado con la lucha por ser la mejor marca del año en el DTM. No han sido rivales para Aston Martin, pero los de los cuatro aros tampoco han cedido ante la maquinaria de los de la hélice blanquiazul.

Para la cita de Hockenheim, la última del año, los fabricantes involucrados en el Super GT acudirán con una representación limitada en esta primera toma de contacto. Ryo Hirakawa y Nick Cassidy se turnarán para pilotar el Lexus LC500 GT500 que gestionará la estructura TOM’S. Por su parte, la división deportiva de Nissan, Nismo, será la encargada de llevar su GT-R Nismo GT500 hasta Europa, recayendo las responsabilidades del pilotaje en Tsugio Matsuda y Ronnie Quintarelli, también alternándose al volante. Finalmente, Jenson Button defenderá los colores de Honda, cuyo NSX-GT GT500 estará bajo la tutela del Team Kunimitsu.

Jenson Button, conduciendo el Honda NSX-GT GT500 del Team Kunimitsu, con el que competirá en la cita del DTM en Hockenheim. © GTA

Tras esta primera prueba, el fin de semana del 23 y 24 de noviembre llegará el momento de que el DTM se desplace a Japón. El trazado de Fuji Speedway los recibirá con los brazos abiertos para disputar una carrera que verá a Audi y BMW intentar batir a Lexus, Honda y Nissan en su propia casa. Veremos si eso sucede o no, pero de momento, habrá que disfrutar con lo que acontezca en la primera carrera en la que se verán las caras todos los coches bajo reglamento Class One.

La nueva era del DTM

La nueva era del DTM

El campeonato DTM afronta una nueva era. La introducción de los nuevos motores turbo y la salida de Mercedes, unida a la llegada de Aston Martin, hacen que este año sea muy importante para el futuro del certamen. El Máster Alemán de Turismos busca mantenerse como uno de los campeonatos automovilísticos de referencia a nivel internacional, aunque siga basado en Alemania.

La nueva reglamentación, que busca la unificación de conceptos con el Super GT japonés, pretende una modernización y actualización de conceptos, a imagen y semejanza de otros campeonatos europeos. Con estos cambios, la esperada unión de Super GT y DTM podría darse en un futuro, aunque a día de hoy, lo más cercano parece ser la organización de algunas pruebas fuera de campeonato donde puedan competir los protagonistas de ambos certámenes, además de la participación de fabricantes del Super GT en la última carrera del DTM, como está previsto para este año.

Con ello, Audi y BMW han preparado unos coches totalmente nuevos basados en este reglamento llamado “Class One”. Mercedes, el otro gran constructor alemán, una de las patas durante muchos años del campeonato, junto a la marca de los cuatro aros, decidió retirarse al final de la temporada pasada, dejando el testigo a otro fabricante que quisiera ocupar su puesto. Y ese fabricante es, ni más ni menos, que Aston Martin. La marca británica llega con el respaldo de R Motorsport y el apoyo explícito de HWA, empresa estrechamente relacionada con Mercedes. Así que se podría decir que todo queda en casa.

Última carrera del DTM 2018 en Hockenheimring. Allí empezará el campeonato 2019. © DTM

La llegada de los de Gaydon supone la primera participación de un fabricante no alemán desde la refundación del campeonato. Si tenemos en cuenta la historia del DTM desde 1984, cuando fue fundado como Deutsche Tourenwagen Meisterschaft, han pasado 23 años desde que Alfa Romeo participó en el certamen como fabricante no alemán, junto a los teutones Mercedes y Opel. Así pues, esta apertura al exterior, supone un punto de inflexión en su historia, siendo el cuarto fabricante de coches que decide participar en el legendario campeonato.

Un campeonato que durante muchos años ha acaparado el protagonismo del mundo de los turismos, situándose por encima del WTCC, incluso en los mejores años de las series mundiales. El apoyo de los fabricantes ha sido clave en ello, siendo los auténticos protagonistas, por encima, en la mayoría de ocasiones, del buen hacer de los pilotos participantes. En esta nueva era, se espera que esta filosofía que tan buenos resultados les ha dado se mantenga. Sin Mercedes, pero con Aston Martin.

El nuevo Aston Martin Vantage DTM junto a los cuatro pilotos que lo domarán: Habsburg, Dennis, di Resta y Juncadella. © DTM

Tras las pruebas de pretemporada realizadas en el circuito de Lausitzring hace unas semanas, pocos se han atrevido a sacar conclusiones. Pero parece que el nuevo Aston Martin Vantage DTM podría estar a un nivel similar a los nuevos BMW M4 Turbo DTM y Audi RS5 Turbo DTM. Y esto serían fantásticas noticias, pues daría lugar a la imprevisibilidad que caracteriza a este campeonato, donde puede ganar cualquiera. Y no sólo eso, sino que ese cualquiera puede acabar el último en la siguiente carrera, fruto de la igualdad tan extrema que se da. Es el resultado del trabajo tan súmamente profesional que llevan a cabo los equipos y los fabricantes, unido a la participación de pilotos de gran renombre.

El campeonato empezará y acabará, como es habitual, en Hockenheimring. Pero entre medio, habrá otros siete fines de semana de carreras, en circuitos tan populares como Zolder o Misano, antes de llegar al urbano de Norisring en julio. Assen y Brands Hatch pondrán el color europeo al verano, antes de la recta final protagonizada por Lausitzring, el legendario Nürburgring, aunque en su versión moderna; y finalmente el regreso a Hockenheim. En total, 18 carreras, dos por cada circuito visitado.

El nuevo Audi RS5 Turbo DTM durante los entrenamientos de pretemporada en Lausitzring. © DTM

La marcha de Mercedes ha provocado la salida de pilotos que han sido auténticos protagonistas del campeonato, como los campeones Gary Paffett y Pascal Wehrlein; mientras que algunos expilotos de la casa de Stuttgart se mantendrán, pilotando el nuevo Aston Martin, caso de Paul di Resta y Daniel Juncadella. Pero además del fabricante británico, algunas caras debutarán este año. Es el caso de Pietro Fittipaldi y Jonathan Aberdein con Audi; Sheldon van der Linde con BMW; y Ferdinand Habsburg y Jake Dennis con Aston Martin.

Todo está preparado en Hockenheimring para que la nueva era del DTM dé el pistoletazo de salida. Nuevos coches, nuevo reglamento, nuevas caras, pero el mismo espíritu que caracteriza a uno de los campeonatos automovilísticos más importantes del mundo, cuyas carreras hacen que los aficionados se levanten del asiento. Luchas encarnizadas, toques y velocidad caracterizan a un certamen que se reinventa a sí mismo para crecer un año más. El DTM está de vuelta.

El nuevo BMW M4 Turbo DTM durante los test de pretemporada en Lausitzring. © DTM

Foto de portada: © DTM

El retorno de los Procar

El retorno de los Procar

El ente organizador del DTM, la empresa ITR, ha anunciado el retorno de uno de los coches de competición más icónicos, admirados y queridos por la afición. Los BMW M1 del legendario campeonato Procar harán las delicias del público el fin de semana del 6 y 7 de julio de este año durante la cita del campeonato de turismos alemán en el circuito de Norisring, en Núremberg.

Las series creadas por Jochen Neerpasch en 1979, sirvieron de categoría telonera aquel año en las carreras europeas del campeonato de Fórmula 1. Pero lo más curioso era que los espectaculares BMW M1 eran pilotados por los mismos pilotos que un rato después se sentarían en sus monoplazas para disputar el Gran Premio. Además de pilotos de la máxima categoría, también se involucraron algunos provenientes de los Sport Prototipos y campeonatos de turismos, durante sus dos años de existencia.

En 1979, fue Niki Lauda el que se proclamó campeón tras ganar tres de las ocho carreras puntuables, superando a Hans-Joachim Stuck y Clay Regazzoni. En 1980, el campeonato acogió algunas carreras que no formaban parte del calendario de F1, como la clásica carrera del Avusrennen en el AVUS, las 200 Millas de Norisring o la carrera que dio el pistoletazo de salida a la temporada, el International Procar Meeting en Donington Park. Nelson Piquet se alzó con el título, por delante de Alan Jones, que ganó el campeonato de F1 ese año, y Hans-Joachim Stuck.

Patrick Depailler atravesando la curva del casino del circuito de Mónaco con el BMW M1. © BMW AG

Los BMW M1 Procar eran una evolución para competición del histórico modelo M1 de la casa bávara. La idea original era desarrollar el coche para poderlo homologar dentro de la reglamentación Grupo 5 de la FIA y poder competir en el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos. Los requerimientos de la federación estipulaban que debían de haberse construido un mínimo de 400 ejemplares de calle antes de la homologación, por lo que decidieron crear unas series de carreras propias mientras se terminaban de construir, evitando retrasar el programa de competición que tenían en mente.

La división deportiva de BMW entró en contactos con March Engineering, empresa que además de competir en Fórmula 1, pudo encargarse de la evolución de los chasis de carreras del M1. Además, sirvió de acercamiento para que los nuevos coches pudieran competir durante los fines de semana de Gran Premio como parte de la programación previa a la carrera de F1. Los destinados para competir allí fueron encargados a BS Fabrications, que construyó los cinco chasis para BMW Motorsport; a Project Four Racing, que se encargó de los chasis destinados a equipos privados; y al constructor italiano Osella. Tras meses de trabajo, los nuevos M1 Procar estaban listos para ser domados.

El BMW M1 Procar de Clay Regazzoni en 1979. © BMW AG

El primer fin de semana de julio, verá el regreso de esta mítica competición sobre el mismo lugar que 39 años atrás vio la última competición independiente del campeonato. El Campo Zeppelin de la ciudad alemana de Núremberg, hoy convertido en circuito urbano de carreras, será el lugar escogido para que los motores de estos coches de leyenda vuelvan a rugir como hicieron antaño. Y para ello, lo hará dentro de un evento que además de las carreras del DTM, verá competir a los Porsche Carrera de la copa alemana y a las pilotos de la W Series. Además de varias exhibiciones con coches de los años ’80 y ’90.

Para Gerhard Berger, máximo responsable de la organización, se tratará de una experiencia única para los aficionados. “Una vez tuve la oportunidad de conducir un BMW M1 de carreras en un evento clásico. El sonido del motor de seis cilindros es simplemente impresionante. Presenciar a todos los M1 en Norisring a velocidad de carrera será una experiencia única para los aficionados”. Se espera que algunos de los pilotos con mejor palmarés en carreras de GT, turismos y Sport Prototipos se suban a los BMW. Pilotos de la talla de Marc Surer, Christian Danner o Jan Lammers.

Didier Pirnoni, Jacques Laffite, Niki Lauda, Hans-Georg Bürger y Hans-Joachim Stuck en plena batalla en Hockenheim, en 1979. © BMW AG

El evento será una fiesta en la que no faltará el ruido y las emociones a flor de piel. Los BMW M1 han permanecido durante muchos años escondidos, sin ver la luz del sol, salvo en contadas exhibiciones. Ya era de que salieran a tomar un poco el aire, y de paso, sacar a rugir el poderoso motor que esconden en sus entrañas. Serán carreras de exhibición, pero eso no quita que el espectáculo esté asegurado, porque de eso se tratará. De hacer disfrutar a todo aquel que se acerque a la preciosa ciudad alemana, donde los BMW M1 del campeonato Procar volverán a mostrar todo su poderío.

Foto de portada: © BMW AG

Entrevista a Fran Rueda: “Me gustaría correr todas la carreras de renombre de los GT”

Entrevista a Fran Rueda: “Me gustaría correr todas la carreras de renombre de los GT”

Ayer estuvimos con Fran Rueda, piloto del International GT Open, que compite para BMW Team Teo Martín, dentro de la estructura Teo Martín Motorsports. Este fin de semana se juega el campeonato, junto a su compañero Andrés Saravia, contra el danés Mikkel Mac, piloto de la estructura Luzich Racing (Ferrari). El español, que nació en Málaga el 14 de febrero de 1997, nos recibió en el hospitality de Teo Martín Motorsports en el Circuit de Barcelona-Catalunya, donde charlamos largo y tendido de diferentes temas.

El Acelerador (EA): Hola Fran, gracias por poder atendernos en este fin de semana que es tan importante para tí. Vamos a comenzar por una pregunta obligada. Estás en segunda posición del campeonato, junto a tu compañero Andrés Saravia, y a 3 puntos de Mikkel Mac. ¿Cómo te encuentras anímicamente antes de empezar el fin de semana?

Fran Rueda (FR): Pues la verdad que muy bien, muy motivado. Creo que pase lo que pase, esta temporada hemos demostrado que hemos luchado, que somos un equipo muy profesional, que somos competitivos y ahora sólo falta terminar. Es casi la misma situación que el año pasado, con la diferencia de que en 2017 luchamos contra Lamborghini y este año contra Ferrari. Así que vamos a intentarlo, en las carreras siempre puede pasar de todo. Si hacemos las cosas como hasta ahora, podemos tener nuestra oportunidad.

Fran Rueda y Teo Martín, entre otros, siguen el desarrollo de los entrenamientos en la pantalla de tiempos

EA: Este año acumuláis 3 victorias, en Paul Ricard, Spa y Monza. ¿Estimula ganar en circuitos que son historia viva del automovilismo, donde han ganado los más grandes pilotos con las mejores máquinas?

FR: Por suerte, el campeonato siempre va a circuitos que tienen una historia muy rica. Ganar en circuitos como Spa o Monza, que son los históricos, podríamos decir que “te dopa”. Es algo muy satisfactorio. En el caso de Monza, es un circuito que siempre me ha costado adaptarme, pero este año he salido desde el primer momento muy centrado y para mí ha sido el mejor fin de semana de todo el año.

EA: Desde el principio del año has estado luchando por posiciones importantes, ¿Que valoración haces de cómo se ha ido desarrollando el campeonato?

FR: Pues muy buena. Personalmente, no sé qué más podría haber hecho. En estos campeonatos se hace muy poca pretemporada, hice un día de test en el que rodé muy poco y ya fui directamente a la carrera. Así que muy bien. Le pondría un 9 o un 10 a la temporada, hasta ahora. En cada carrera hemos estado luchando contra parejas de pilotos y equipos que, en teoría, eran los favoritos, y llegar aquí a 3 puntos es para estar muy contento.

EA: ¿Impone estar en disposición de ganar uno de los campeonatos de GT más importante del planeta?

FR: La verdad que como ya estuvimos en esta situación el año pasado, pues ahora es como un “venga, vamos a intentarlo”. Para mí sería muy importante, a nivel de palmarés, ganarlo, porque podría abrirme puertas. Pero “imponer” no es la palabra, más bien motiva. Realmente, al llevar todo el año con buenos resultados, no te paras a pensar en que estás compitiendo en uno de los principales campeonatos de GT. Se ve desde otra perspectiva. Me gustan las carreras y quiero hacerlo bien dónde sea.

Fran Rueda llegando al box del equipo

EA: Hace unos días, se inauguró en Alcorcón el nuevo Motor Sport institute. ¿Qué supone la inauguración del MSi de cara a vuestra preparación antes y después de las carreras?

FR: Hay dos aspectos. En el físico, hay un centro de alto rendimiento con unas instalaciones de 10. Personalmente, nunca había visto algo así, y aunque no entreno allí habitualmente, si lo hago en el futuro, supondrá un extra de preparación de cara a las carreras grandísimo, pudiendo llegar mucho mejor preparado. También para el tema de las lesiones, con máquinas de última generación. Y luego está el simulador. Antes de cada carrera voy a prepararme allí para refrescar en mi cabeza el circuito. Ambos aspectos vienen muy bien para prepararlas. A nivel de instalaciones, para los mecánicos es un gran avance, al que hay que sumar el aspecto de la universidad. Teo Martín pensó en crear un centro donde se combinara la enseñanza teórica con la práctica de forma muy eficiente. Ahora no se ven los resultados, pero de aquí a unos años saldrán de allí unos ingenieros muy bien preparados. Es un proceso lento pero seguro, que dará resultados. Es algo único en Europa.

EA: ¿Cómo es trabajar dentro de una estructura como Teo Martín Motosports?

FR: Para mí es un orgullo formar parte de este equipo. Es un conjunto muy profesional en el que todo el mundo está poniendo su esfuerzo en este proyecto y hay que estar a la altura. Cada vez que me subo al coche, siento que tengo que hacerlo bien. Por mí y por el equipo que hay detrás, que pone todos los medios a disposición del piloto para obtener buenos resultados.

EA: ¿Hasta dónde llega la implicación de BMW?

FR: Ellos ponen un ingeniero especializado en el funcionamiento del coche y el camión de recambios, pero somos un equipo privado, por lo tanto, la implicación llega hasta allí. Es lo habitual en este tipo de campeonatos. No somos un equipo oficial de BMW, ni nada por el estilo, pero obviamente, se agradece mucho el trabajo que hace el ingeniero de BMW.

Fran Rueda, en el muro de boxes, analiza con su ingeniero de pista los datos obtenidos durante los entrenamientos

EA: ¿Dónde te ves el año que viene?

FR: Muy buena pregunta, pero a día de hoy no lo sé. Me gustaría seguir corriendo, lo cual tampoco es 100% seguro. Creo que con los resultados de este año mereceríamos estar en la parrilla de algún campeonato importante, como es este. Si me pudiera quedar aquí, pase lo que pase este fin de semana, sería algo muy bueno.

EA: En el futuro, ¿te ves corriendo las principales carreras a nivel mundial, como las 24 Horas de Le Mans?

FR: Hay carreras que me encantaría hacer, como las 24 horas de Spa, o alguna de las importantes en GT3, pero no depende de mí. Mi objetivo es ser piloto de fábrica, y si consigo buenos resultados puede llegarme esa oportunidad. Obviamente, las 24 horas de Le Mans son la cúspide de la resistencia y los GT, así que claro que me gustaría. También carreras en América, como Petit Le Mans. Me gustaría correr todas la carreras de renombre de los GT. Y ganarlas sería lo máximo.

EA: Vamos a tratar temas un poco más personales. Fran, ¿te gusta cantar?

FR: Me gusta cantar, pero el problema es mi voz. Sería cantante si no fuera por la voz. (Risas).

EA: Pues a propósito de esto, de cantar, cuando estás pilotando, a pesar de toda la concentración, ¿te suena alguna canción en la cabeza?

FR: Me ocurre que cuando me subo al coche se me pasan cosas por la cabeza, pero luego no lo recuerdo. Es como cuando sueñas, que luego no recuerdas lo que has soñado. Estoy tan concentrado que no puedo recordarlo. Eso sí, tengo comprobado que cuanto menos piense en otras cosas, más rápido voy. Tampoco es que estés con la mente en blanco, en algo piensas, pero no recuerdo en qué. Casi siempre estoy escuchando música, así que probablemente se me haya pasado alguna canción por la cabeza.

El BMW M6 GT3 de Fran Rueda y Andrés Saravia descansa en el garaje

EA: ¿Cuál es el coche de calle de tus sueños?

FR: Me encanta McLaren, desde que era pequeño. Pero creo que no hay nada como el sonido de un Ferrari. Es inigualable. Me gusta mucho el Ferrari F430. Con ese coche me lo pasaría muy bien. Aunque entre este y un McLaren, siempre tendría la duda.

EA: Estamos llegado al final de la entrevista. Y como última pregunta, nos gustaría que nos dijeras, ¿qué coche de carreras antiguo te gustaría pilotar alguna vez?

FR: Pues el Mazda 787B y también el Toyota 88C-V, con la publicidad de Minolta. He pasado muchas horas jugando con ese coche en el Gran Turismo. También el Sauber Mercedes C9. El sonido de los coches del Grupo C es una pasada.

EA: Bueno, pues esto es todo Fran. Muchas gracias por tu tiempo y amabilidad. Mucha suerte este fin de semana. Ha sido un placer.

FR: Gracias a tí por la entrevista, me ha gustado mucho.

Nos despedimos de Fran Rueda, no sin antes acompañarlo al camión donde descansan los pilotos y al garaje, donde plácidamente, descansaba su coche, un BMW M6 GT3, tras una larga jornada de entrenamientos.

 

Texto y Fotos: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

BMW M12: Potencia sin límites

BMW M12: Potencia sin límites

Como muchos ya sabéis, BMW ha estado ligada a la competición desde el inicio y sigue siendo una marca a tener en cuenta en el automovilismo. Hasta hace pocos años tenía un papel importante en la Fórmula 1 y fue suministrador de motores para equipos como Brabham o Williams. Sus motores llegaron a ser muy competitivos, le dieron a Nelson Piquet un mundial en 1983, y BMW llegó a formar, junto con Sauber, un equipo propio que compitió en la categoría reina entre 2006 y 2009, llegando a ser 2º y 3º del mundial en 2007 y 2008, respectivamente. Pero os vamos a hablar de 1986, una temporada en la que los motores de la marca alemana dieron mucho de qué hablar. Pongámonos en situación. En 1986 no hay límite de motores por temporada, no hay límite de potencia, el reglamento es bastante más relajado que en la actualidad en lo que a cambios de motor se refiere durante el fin de semana y los motores BMW M12 arrasan en cuanto a potencia. Es la era del temido M12.

Nelson PIquet en una exhibición en Goodwood a bordo del Brabham BT52 con el que ganó el mundial de 1983.

El BMW M12 era un motor de 4 cilindros en línea de 1500cc, aparentemente más simple que el V6 que usaba Ferrari en la época, sin embargo, causaba estragos en sus contrincantes en las rectas, y sobretodo en las sesiones de clasificación. Cuando los coches equipados con los motores de BMW salían a pista a por la Pole, parecía que volaran sobre el asfalto. Llegaron a propulsar al Benetton de Berger hasta los 352’22 Km/h en las rectas de Monza. Una auténtica barbaridad. Sin embargo, esos motores solían reventar antes de la carrera y eran sustituidos por otros. Cuentan que la marca alemana estuvo usando dos especificaciones de motor para los fines de semana de esa temporada: Una para la clasificación y otra para la carrera. Durante la carrera los motores desarrollaban una potencia estimada entre 800 y 900 caballos, nada descabellado para los motores turbo de la época. Sin embargo, eso no cuadraba con el rendimiento de las clasificatorias.

El Benetton de 1986 conducido por Gerhard Berger.

Según parece, montaban un motor sin limitación que les daba mucha más potencia para los sábados a costa de que ese motor volara por los aires al cabo de 4 vueltas. Los coches salían, destrozaban las velocidades máximas y muchas veces el cronometro a una vuelta, y volvían a entrar a boxes, o reventaban y su motor era sustituido para la carrera antes del fin de la sesión de clasificación.

Los rumores apuntan a que la especificación que montaban el sábado estaba pensada para generar potencia sin tener en cuenta la fiabilidad, así que se estima que llegaban a generar 1450 caballos de potencia de un sencillo motor de 1’5 litros. Para que se hagan una idea, eso significa que generaba casi 1000 cv/L, mientras que los F1 actuales están ligeramente por encima de los 630cv/L. Aunque nunca se pudo comprobar, pues según declararon desde la marca “su dinamómetro solo medía hasta los 1000 cv”. Una auténtica bestialidad que lo colocan todavía hoy como el motor turbo más potente de la historia de la Fórmula 1.

Piquet contra Prost en 1983