Con la lenta implantación y el definitivo abandono de la reglamentación Class One, el Máster Alemán de Turismos, conocido internacionalmente por sus siglas DTM, decidió explorar un nuevo camino a partir de esta temporada, encontrando en los GT una nueva vía sobre la que cimentar su futuro a corto plazo. Los turismos vitaminados que habían poblado las parrillas del certamen germano han dejado paso a los GT3 de varias de las marcas más reconocidas del mundo.

Por ello, más que del DTM, deberíamos hablar del DGTM, añadiendo esa G a las siglas para diferenciar los Turismos de antaño de los actuales Gran Turismo. Sea como fuere, lo cierto es que la nueva normativa ha atraído la atención de nuevos equipos que han introducido nuevos modelos que nunca se hubiera pensado que tuvieran cabida en las series organizadas por ITR. A BMW y Audi se han sumado Ferrari y Lamborghini, además del regreso de Mercedes, mientras se espera a que McLaren realice su desembarco.

La llegada de marcas no alemanas entra dentro del plan de expansión internacional de DTM. El campeonato bajo el mando del ex piloto Gerhard Berger se encuentra en un proceso de apertura para, no sólo llegar mediáticamente a nuevos países, sino también conseguir competir en ellos y que sus equipos y fabricantes se involucren para pelear contra las siempre potentes marcas de Alemania.

Un Ferrari y un Lamborghini peleando en Monza en una carrera del DTM. Esto era impensable hace unos años. © DTM.

Existían dudas sobre el éxito de esta nueva filosofía, pero lo cierto es que en la primera cita celebrada en el trazado italiano de Monza, el espectáculo ha reinado por doquier. Habitualmente, los GT3 compiten en pruebas de cierta distancia, incluso de resistencia como es el caso de GTE en el WEC, pero no es tan habitual verlos sacar todas sus prestaciones en un espacio de tiempo corto. Esto es lo que caracteriza a este nuevo DTM y lo diferencia de otros certámenes de GT.

A su vez, es una de las razones por las que se vivieron batallas tan intensas en la pista italiana, con un Liam Lawson que hizo historia al conseguir ganar al volante del Ferrari 488 GT3 Evo patrocinado por Red Bull. El neozelandés debutaba con triunfo y la marca de Maranello hacía lo propio en su casa, con AF Corse gestionando la estructura. Un hito que refuerza la idea de internacionalización del DTM en esta nueva era.

Un BMW y un Audi perseguidos por un Lamborghini en Monza. © DTM.

La segunda carrera volvió a tener un sabor algo más germánico, con Kelvin van der Linde cruzando en primera posición bajo la bandera a cuadros, al volante de un Audi R8 LMS Evo, sumando la primera victoria de la temporada para el fabricante de Ingolstadt. A pesar de ello, las marcas volvieron a pelear duramente por los puestos de honor con una intensidad que en pocos campeonatos se ve. No es nada sencillo presenciar luchas cuerpo a cuerpo entre Mercedes, BMW, Audi, Ferrari o Lamborghini, lo cual es algo a tener en cuenta y que dice mucho para bien del DTM.

Sin embargo, es importante también mantener los pies en el suelo y que la vorágine del éxito no contagie al certamen como sucedió hace más de veinte años con el Deutsche Tourenwagen Meisterschaft y su sucesor, el International Touring Car Championship. Aquel DTM, considerado el original y verdadero por muchos aficionados, murió de éxito y eso es algo que el actual no puede permitirse, máxime cuando el futuro que tiene ante sí se plantea todavía más emocionante que lo vivido este fin de semana en Monza.

Daniel Juncadella, único representante español en el DTM, sufrió una penalización que le impidió subir al podio en la primera carrera. © DTM.

En los próximos años, el DTM va a afrontar una serie de desafíos mediante los cuales aumentará su posición de franquicia internacional como organizador de carreras automovilísticas. Aunque el principal campeonato seguirá manteniendo el nombre, a él se sumará el nuevo DTM Electric, destinado a coches eléctricos de altas prestaciones y que ya se encuentran en fase de desarrollo, además del actual DTM Trophy y del DTM Classic, que buscará recuperar la esencia perdida con aquellos míticos turismos de finales del siglo XX. Lo vivido en Monza no es más que el primer capítulo del nuevo DTM (o DGTM, si prefieren).

Foto de portada: © DTM.

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