Stairway to Formula 1

Stairway to Formula 1

El 8 de noviembre de 1971 se publicó la canción Stairway to Heaven de Led Zeppelin, como parte del cuarto disco de estudio de la banda británica. El tema ha sido analizado por multitud de especialistas buscando significados ocultos, aunque su significado literal ha estado claro desde el principio. Algunos años después, la FIA ha buscado construir una escalera hacia su propio cielo, que es la Fórmula 1. Ahora se pone en marcha con la puesta a punto de la FIA F3.

En los últimos tiempos, la Federación Internacional de Automovilismo ha estado trabajando en la creación de un camino único que todo piloto aspirante a llegar a la máxima categoría debería seguir desde el karting. Para ello idearon el FIA Global Pathway from Karting to Formula One (Camino Global de la FIA desde el Karting a la Fórmula Uno). Este sendero estaría formado por la Fórmula 4, como primer escalón, siendo la categoría que formaría el nexo entre los karts y los monoplazas. Después estaría la Fórmula 3, y finalmente, la Fórmula 2, la antesala del Gran Circo.

Joey Mawson durante una carrera de la Fórmula 4 alemana

Para ello, hubo que proceder a la reestructuración de todo el tinglado de categorías inferiores montado para acceder a la Fórmula 1. La GP2 Series se transformó en la Fórmula 2 y se suprimieron algunas de las fórmulas de promoción que usualmente servían para llegar a los monoplazas tras el karting. El problema era que estas fórmulas no estaban gestionadas por la FIA ni por organizaciones allegadas. Así que la manera que se encontró para hacer efectiva su desaparición y sustitución por los nuevos campeonatos regionales de Fórmula 4 fue la creación de una Superlicencia que se obtendría a base de ganar puntos según la categoría en la que participara un piloto y sus resultados obtenidos. Ni qué decir tiene que las nuevas categorías de la Federación otorgan más puntos.

Esto está provocando que los pilotos con recursos se vayan allí, dejando de lado aquellos certámenes que carecen de tales premios. Pero todavía quedaba el escalón intermedio. El mundo de la Fórmula 3 era un hervidero de diversos campeonatos que convivían unos con otros hasta que la FIA decidió meter mano. Actualmente, sigue siendo un hervidero de campeonatos, incluso hay más, pero sólo uno otorga una cantidad de puntos interesante para los aspirantes a pilotos de F1. Y obviamente, esa categoría es la que depende del organismo internacional.

Bent Viscaal sale a pista durante los entrenamientos de pretemporada de la FIA F3. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Así que la maniobra se realizó, hasta ahora con bastante acierto. La avalancha de especialistas buscando razones ocultas no se ha hecho esperar, y los análisis se suceden como se han sucedido con el tema de Led Zeppelin. Se habla de intereses ocultos y maniobras varias, que por poder, podrían ser ciertas, pero que en cualquier caso, no son la razón literal de la creación de esta escalera. Porque literalmente se trata de normalizar un camino que antaño tenía un aspecto caótico y poco definido.

Pero lo que es cierto es que los pilotos han llegado igualmente a la Fórmula 1. No se han perdido en ese entramado de categorías y campeonatos, y los que no consiguieron llegar no lo hicieron por ello, sino por razones propias del automovilismo deportivo. La escalera simplifica de manera espectacular el camino, pero es cierto que deja de lado algunas categorías de monoplazas muy interesantes que aportaban variedad y alternativas cuando los medios no alcanzaban para un determinado asiento, sin poner en peligro la carrera deportiva de nadie.

El campeonato de Fórmula 3 de la FIA es el escalón que faltaba por terminar de la escalera, y tras los entrenamientos de pretemporada, ya está totalmente preparado para hacer su función. Su salto al ruedo será durante el fin de semana del Gran Premio de España de Fórmula 1, pero su culminación ha llegado unas semanas antes durante estos tests.

Jüri Vips pilotando el Dallara F3 2019 en el Circuit de Barcelona-Catalunya. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Stairway to Heaven comienza hablando de una mujer que está comprando una escalera al cielo. Muchos han tratado de interpretar que la canción habla de una señora que, hundida en su propia desesperación, va camino del suicidio. La escalera hacia la Fórmula 1 bien podría interpretarse de una manera similar. La desesperación de muchos pilotos por llegar a la F1 a toda costa, para que al final no sea el camino ideal, sino la trampa ideal. Por lo pronto, la escalera está terminada, ahora sólo falta ver si cumple con el objetivo de llevar a los mejores al cielo.

1000 Carreras

1000 Carreras

Una mera cifra que esconde mucho más. 1000 carreras. Llegar a celebrar mil carreras es un hito que evidencia la longevidad del Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Aunque habría que aclarar primero una serie de conceptos. Para empezar, el certamen no recibió esa denominación hasta 1981, aunque es verdad que las pruebas sí eran bajo la denominación de Grand Prix de Fórmula 1. Claro que entonces, ¿habría que tener en cuenta aquellos Grandes Premios que no sumaban puntos para el campeonato aunque cumplían con la reglamentación? ¿Y qué hacemos con las 500 Millas de Indianápolis que formaron parte del campeonato, aunque se corrieron con otro reglamento? Siendo estrictos, la cifra esconde alguna laguna histórica.

En cualquier caso, el Gran Premio de China de este fin de semana será el Gran Premio número 1000 que formará parte y dará puntos en el Campeonato del Mundo de Pilotos. Y esto sí es estrictamente cierto. Desde aquel lejano Gran Premio de Gran Bretaña de 1950, que además recibió el título de Gran Premio de Europa, los pilotos del Gran Circo han sido los protagonistas de ese millar de carreras. De todas ellas, algunas han quedado en la retina de la afición por motivos muy diferentes.

Si buscamos una carrera con un claro protagonista, no podemos pasar por alto el Gran Premio de Alemania de 1957, cuando Juan Manuel Fangio dio una lección de pilotaje en Nürburgring, remontando los 45 segundos de desventaja para alzarse con la victoria y con su quinto título de campeón. Como tampoco podemos olvidar el Gran Premio de Japón de 2005 en Suzuka y la remontada desde el 17º lugar hasta la victoria de Kimi Räikkönen. Dos épocas totalmente diferentes, pero un mismo campeonato.

Salida del Gran Premio de Pescara de 1957

Pero también podemos encontrar el horror y la crueldad de las carreras. La tragedia tiñó de negro el Gran Premio de San Marino de 1994 con las muertes de Roland Ratzenberger y Ayrton Senna, como lo hizo diecisiete años antes en el Gran Premio de Sudáfrica de 1977, cuando el comisario que iba a apagar el fuego del coche de Renzo Zorzi fue arrollado y muerto en el acto. El extintor que llevaba con él, salió volando e impactó en la cabeza de Tom Pryce, matándolo a su vez. Tras el Gran Premio sanmarinense, sólo el Gran Premio de Japón de 2014 nos ha recordado esa faceta del automovilismo con el accidente de Jules Bianchi.

Mil carreras. Han dado para ver al gran campeón argentino Juan Manuel Fangio dominar con mano de hierro, encadenando cuatro de sus cinco campeonatos de manera consecutiva. Era una época en la que los fabricantes se acercaron de nuevo a las carreras, tras la Segunda Guerra Mundial. No en vano, se aprovecharon los modelos construidos antes de ella. Después, fue el turno del ingenio. El turno de los garajistas, que transformaron la categoría. También, la publicidad en los coches y la llegada de las tabacaleras marcaron aquellos años ’60 y ’70.

Primera vuelta del Gran Premio de San Marino de 1994

Los ’80 trajeron aires de modernidad. La profesionalización empezó a asomar la cabeza y poco a poco dejaron de verse imágenes poco apropiadas del mundo deportivo. Equipos y pilotos empezaron una batalla fuera de las pistas para llegar a ellas lo más preparados física y técnicamente posible. Y con los ’90, el salto definitivo a la globalización. La mejora de los sistemas de transmisión televisiva permitió la llegada de las carreras a los confines del planeta. Y con ello, un piloto que marcó la época de mayor dominio de la historia: Michael Schumacher.

El alemán llegó para ganar. Y vaya si lo hizo. Hasta el punto de convertirse en el icono de la Fórmula 1. Ferrari volvió a la senda del éxito cuando la categoría afrontaba la entrada en el nuevo milenio. Al final, los cambios de normativa hicieron su efecto y el dominio aplastante de la dupla germano-italiana llegó a su fin. Aunque no por mucho tiempo, porque los años ’10 del siglo XXI han traído dos dominios absolutos diferentes. Una marca de bebidas energéticas sometiendo a los fabricantes y el regreso de la marca más antigua de la historia.

Y así se llega a la carrera número 1000. Con una batalla espectacular entre Ferrari y Mercedes, entre dos marcas que son historia viva de la Fórmula 1. Entre dos pilotos, Sebastian Vettel y Lewis Hamilton, que luchan para ver quien es el mejor de su generación. Las miras se centran en ver si los italianos podrán batir a los alemanes. Pero echando la vista atrás, nuestros ojos deberían posarse en ver si la categoría llegará a las 2000 carreras. La revolución tecnológica e industrial que está provocando el desarrollo de los coches eléctricos pone en duda ese objetivo, salvo que la categoría afronte una revolución similar. La afición ha cambiado sus gustos y nuestra generación no ve las carreras de la misma manera que nuestros padres.

Primeros instantes del Gran Premio de España de 2015

Los tiempos cambian y al final, la Fórmula 1 hará lo que ha hecho siempre. Se adaptará a los tiempos porque no le quedará otro remedio. Seguramente, nadie en los años ’50 imaginaba que la categoría podría sobrevivir contra viento y marea hasta llegar a nuestros días. Nadie pensaba en llegar a las 1000 carreras, como ahora nadie piensa en poder llegar a las 2000. Lo vemos igual de lejano como lo vieron aquellos entusiastas de los coches que organizaron la carrera número 1, aquel legendario Gran Premio de Gran Bretaña de 1950. ¡A por otras 1000!

La Fuerza de Billy Monger

La Fuerza de Billy Monger

Era el 16 de abril de 2017 cuando Billy Monger se encontraba disputando la carrera que iba a cambiarle la vida. Se trataba de la segunda prueba del fin de semana que el Campeonato británico de Fórmula 4 estaba celebrando en el circuito de Donington Park. Monger estaba luchando en el pelotón cuando se encontró con un muro frente a él. Un muro que no pudo superar.

El muro era un coche prácticamente parado en medio de la pista. La vorágine de la batalla le impidió esquivarlo y “Billy the Whizz” chocó brutalmente, destrozando su coche y sus piernas. Fue evacuado al hospital, donde no se pudo hacer nada por salvarle las extremidades inferiores. A partir de ahí, su vida dio un vuelco. El mismo que dio el mundo del automovilismo cuando su familia sacó adelante una campaña de micromecenazgo para ayudarles a pagar los gastos que la convalecencia y el futuro del joven iban a suponerles. Todo el mundo aportó lo que pudo y se demostró la humanidad que existe en este complicado ecosistema de las carreras.

El tiempo pasó y Billy Monger se recuperó. Y volvió a las carreras. El piloto que tan bien lo había hecho pilotando los Ginetta en sus dos primeros años después del karting, se subía de nuevo a un monoplaza tras el pavoroso accidente que le alejó de ellos. Su fuerza mental fue clave en ese regreso, y sigue siendo clave a día de hoy. El británico está a las puertas de una nueva temporada compitiendo en Fórmula 3 con el equipo Carlin, mostrando una capacidad en la mentalidad impresionante que le está llevando a superar todas las adversidades con gran maestría.

Billy Monger atendiendo las explicaciones de su ingeniero antes de salir a la pista. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Para poder conducir, Monger utiliza un volante adaptado en el que van incorporados el acelerador y el freno, además de los sistemas habituales de cualquier volante de un coche de F3. Y a tenor de los tiempos que logró en los test de la Eurofórmula Open, en su primera experiencia en el campeonato, su condición no le resta ni un ápice de competitividad. Su calidad sigue intacta y eso es algo que se puede observar a simple vista cuando lanza el coche en una curva rápida. Hay pocos que lo hagan como él lo hace, y con la misma eficacia.

Cuando probó el coche junto a sus compañeros en el equipo británico, Billy no podía dejar de mostrar una sonrisa al hablar de sus sensaciones pilotando. “Es brutal conducir este coche. Se nota mucho la carga aerodinámica y toda la potencia. Para mí es difícil pero es muy divertido y me gusta mucho”. En aquel momento aún no sabía si podría correr en el campeonato, pero mostró su deseo de hacerlo. “Es el plan, pero todavía no lo sé. Estamos intentando que así sea, pero aún es pronto”.

Billy Monger gira el volante para salir a la pista. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Billy Monger tiene el ejemplo de Alex Zanardi. El piloto italiano perdió sus piernas en un accidente brutal en el circuito alemán de Lausitzring en 2001, durante la carrera que la CART americana disputó en el trióvalo. Zanardi perdió el control del coche al salir del pit lane, quedó atravesado en medio de la pista y Alex Tagliani no pudo esquivarlo. El monoplaza del italiano se partió por la mitad y, al menos, pudo salvar la vida. Tras ello, Zanardi ha podido seguir ligado a las carreras, realizando actuaciones destacadas en el mundo de los GT y los turismos.

Pero sabiendo la mentalidad de Monger, está claro que el espejo en el que mirarse es Lewis Hamilton. Entre ambos surgió una especie de amistad cuando el pentacampeón de Fórmula 1 se interesó por la historia del joven. Se les ha visto juntos en varias ocasiones en el garaje del equipo Mercedes en algunas carreras del Gran Circo. Porque ese es su objetivo a largo plazo. La Fórmula 1 es la meta de la gran mayoría de pilotos, pero en el caso del británico tendría aún más valor si cabe.

Nunca un piloto discapacitado ha pilotado en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Sería el primero. Pero antes, debe demostrar su valía en las categorías previas. Desde luego hay una cosa clara, llegue o no, no será por falta de fuerza mental. Ni por falta de calidad. Tiene manos, sólo necesita el apoyo y el coche, que el resto ya lo pondrá él.

Billy Monger durante las pruebas de la Eurofórmula Open en el Circuit de Barcelona-Catalunya. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

De capazos por el paddock: Tiago Monteiro

De capazos por el paddock: Tiago Monteiro

El ambiente distendido de unos entrenamientos de pretemporada es parecido al que se vive en los pueblos del Pirineo Aragonés un día entre semana, lo que permite “coger un capazo” de la manera más sencilla. A veces ni siquiera es buscado, surge porque sí, sin motivo aparente. Pero otras veces, se busca y con suerte se encuentra. En este caso, se buscó. Porque tener la oportunidad de hablar un rato con Tiago Monteiro es una experiencia que describe por sí misma el concepto de capazo.

El paddock del Circuit de Barcelona-Catalunya durante los test de pretemporada de la Copa del Mundo de Turismos era un hervidero de pilotos, mecánicos, ingenieros y periodistas. Con sólo una semana de margen para empezar el campeonato, las ganas de todos por ver nacer un nuevo año de carreras era máximo. Y eso se notaba en el semblante de los pilotos. También en el de Tiago Monteiro. El piloto portugués terminó sus quehaceres en el camión del equipo tras bajarse del coche, y fue entonces, cuando pudimos «capacear» con él.

Monteiro vuelve este año a la competición a tiempo completo, tras un año de recuperación del grave accidente que sufrió en 2017 tras unos test durante la temporada. Sobre su recuperación, nos contó que “ha sido poco a poco. La primera vez que volví al coche, este verano, fue un poco raro. Quizás era pronto para volver, pero tenía que ver qué problemas había aún y qué áreas había que trabajar. Después, las cosas fueron mejorando bastante más rápido. En octubre tuve más test y ahí ya me sentí bien. La verdad es que la primera vez me sentía como si no me hubiera pasado nada”.

El Honda Civic Type R TCR de Tiago Monteiro. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Tiago volvió a competir en el WTCR durante el fin de semana de carreras en el circuito japonés de Suzuka del año pasado, pero todavía no estaba totalmente recuperado. “Fui a la carrera de Japón y, sinceramente, no estaba todavía bien preparado. Me faltaba un poco de confianza, pero tuve la oportunidad de ver cómo me sentía en condiciones reales de competición. La verdad es que me sentí bien, no preparado al 100%, pero bien”. Tras ello, su recuperación siguió un camino más rápido. “He seguido un programa muy fuerte de entrenamientos durante el invierno. Hicimos muchos días de pista desde diciembre, y en febrero y marzo siempre en la pista. Eso fue importante”.

Remarcó que su recuperación fue “una evolución de ritmo, de confianza, de tiempo en el coche, hasta llegar a un punto donde, sinceramente, me siento como antes. Estoy al 100%”. Debido a todos los días de pruebas seguidos antes de los entrenamientos oficiales de pretemporada del campeonato, el trabajo del equipo se ha reducido a probar ciertos detalles de cara a las próximas carreras. “Aquí no estamos haciendo muchas pruebas porque lo importante que teníamos que hacer ya lo hicimos”.

Los mecánicos e ingenieros revisando el Honda de Monteiro. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Un tema muy importante de cara a este año es la regularidad. Muchos pilotos coinciden en que será la clave del año para los que luchen por el campeonato. Y Monteiro coincide con sus compañeros. “Sin duda, la regularidad será la clave de la temporada. Hicimos un análisis de si hubiera habido este sistema de puntuación el año pasado, y hubiera ganado Yvan Muller. Por poca diferencia. El año pasado fueron los más constantes. Sin duda que el piloto que ganará, obviamente será muy bueno, pero también muy constante. No será necesariamente el más rápido de todo el fin de semana”.

Destacó que habrá que priorizar sumar puntos ante cualquier otra situación. “Tener la capacidad de sacrificar la Pole Position o la carrera, pero puntuar”. Como consecuencia, se presenta una variabilidad estratégica que puede dar mucho juego. “Habrá pilotos que estarán trabajando para el campeonato y otros querrán ir a ganar carreras. A partir de la mitad del campeonato, o quizás un poco más adelante, quienes no tengan oportunidades de pelear por el campeonato, van a arriesgar un poco más. Ahí habrá una variación estratégica interesante”.

Respecto a sus objetivos de cara a este año, Tiago afirmó que “el objetivo que tengo es bastante claro. Quiero pelear por el campeonato. No sé si es muy optimista o no, ya veremos. Como he dicho, yo me siento muy bien y preparado para ello. Quiero llegar rápidamente a pelear por las primeras posiciones y sumar los máximos puntos. Pienso que tenemos la capacidad de estar en esa posición y espero que sea así. Es el objetivo”.

Tiago Monteiro entrando en el pit lane para seguir con las pruebas en su coche. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Tiago Monteiro siempre será recordado por una imagen que dio la vuelta al mundo, cuando subió al tercer escalón del podio en el Gran Premio de Estados Unidos de 2005. Allí, sólo los seis coches con neumáticos Bridgestone tomaron parte en la carrera, entre ellos el de Monteiro, que terminó detrás de los dos Ferrari. Nos reconoció que fue una situación muy difícil para ellos, pero que tenía que hacer su trabajo, y afortunadamente lo pudo completar con un gran resultado. Pero si hay que reconocerle su labor, también hay que recordar el año que realizó. Terminó 18 de las 19 carreras con el Jordan EJ15 – Toyota, sumando un punto en el Gran Premio de Bélgica en Spa-Francorchamps. Un éxito propio de los grandes pilotos.

Continuó un año más en Fórmula 1, pero su sueño de seguir compitiendo en el Gran Circo se truncó cuando no cristalizó su acuerdo para formar parte del equipo Toro Rosso en 2007, como piloto junior de Red Bull. Buscó su camino en el Campeonato del Mundo de Turismos y allí ha conseguido labrarse una gran reputación a base de trabajo y buenos resultados. Nuestro capazo llegó a su fin, agradeciéndole su tiempo y deseándole toda la suerte del mundo.

Tiago Monteiro rodando en el Circuit de Barcelona-Catalunya durante los entrenamientos de pretemporada del WTCR. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Muito obrigado, Tiago!

Todo listo para el WTCR 2019

Todo listo para el WTCR 2019

La Copa del Mundo de Turismos, heredera del WTCC, ha terminado sus entrenamientos oficiales de pretemporada en el Circuit de Barcelona-Catalunya, antes de dirigirse a Marruecos para disputar el primer fin de semana de carreras del año. Los participantes del WTCR han podido trabajar en la puesta a punto de los coches antes de que empiece una batalla sin piedad por llevarse a casa el título de campeón.

Todas las estructuras han hecho acto de presencia en el trazado catalán, aunque han habido algunas ausencias, destacando las de Augusto Farfus y Nicky Catsburg. Ambos se encuentran en el circuito de Laguna Seca para disputar las 8 Horas de California del IGTC. Los que no faltaron a la cita fueron las “leyendas” del certamen, como así los ha definido la organización. Hablamos del vigente campeón Gabriele Tarquini, de Yvan Muller, Robert Huff y Thed Björk, del bicampeón del mundo de Rallycross Johan Kristofersson, y de Andy Priaulx, que este año vuelve al campeonato donde se encumbró al olimpo del automovilismo.

Los equipos se centraron en preparar la puesta a punto de los coches y en seguir los procesos de adaptación de los pilotos que debutan este año. Lo mismo que Cyan Racing, que puso en pista los nuevos Lynk & Co. Los coches del fabricante chino todavía se encuentran en una fase de desarrollo, por lo que será difícil, a tenor de lo visto estos días, que luchen por las posiciones de privilegio desde el principio. Aunque en un campeonato tan impredecible, todo podría pasar.

Gordon Shedden, el más rápido de estos test, encarando su Audi RS3 LMS hacia la chicane del circuito de Montmeló. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

El escocés Gordon Shedden fue el piloto más rápido de los test, con un 1:54.434, situando a su Audi RS3 LMS del Leopard Racing Team en lo alto de la tabla de tiempos. Los dos pilotos argentinos de Münnich Motorsport, Néstor Girolami y Esteban Guerrieri, llevaron a sus Honda Civic Type R TCR hasta la segunda y tercera posición. Por detrás, Jean Karl Vernay y Ma Qing Hua, que cerró el Top 5.

Por su parte, Mikel Azcona terminó en décimosegundo lugar final, con un crono de 1:56.305, conseguido en la mañana del segundo día. El navarro se tomó su tiempo en salir a pista el jueves, pues sus mecánicos seguían trabajando en los reglajes del coche una vez comenzó la sesión matutina. Azcona saltó al asfalto de Montmeló hacia la mitad de la sesión con el objetivo de completar el programa de puesta a punto para Marrakech y seguir aclimatándose a un entorno que es nuevo para él.

Tom Coronel intercambiando impresiones junto a su coche. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

La curiosidad de estos entrenamientos la protagonizó el campeón en título Gabriele Tarquini. El italiano tuvo que suplir las ausencias de sus compañeros en los equipos Hyundai de Farfus y Catsburg, subiéndose a los coches de ambos para poder trabajar en sus set up, una vez terminó el trabajo en su propia montura. El otro piloto de la marca coreana, el húngaro Norbert Michelisz, completó el programa en la mañana del primer día y no volvió a establecer ningún tiempo en el resto de sesiones.

El dominador del Campeonato del Mundo de Rallycross el año pasado, Johan Kristofersson, llega al certamen tras la cancelación del programa que Volkswagen mantenía junto a la estructura de Petter Solberg en las series mundiales de la especialidad. El piloto sueco competirá con un Volkswagen Golf GTI TCR con el que marcó un mejor tiempo absoluto de 1:57.115, quedando en la parte baja de la tabla de tiempos. Esto no es para nada significativo, y aunque su experiencia en el campeonato de turismos escandinavo le servirá, todavía tiene que terminar de adaptarse a la copa del mundo, donde la exigencia de equipos y marcas es mayor.

Johan Kristoffersson trazando el ‘curvone’. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

El Team Mulsanne, operado por Romeo Ferraris, pone en pista los dos Alfa Romeo Giulietta Veloce TCR con los que compiten Ma Qing Hua y Kevin Ceccon. El piloto italiano reconoció que aún tienen trabajo por delante para terminar de ajustar el coche, pero se mostró optimista por las buenas sensaciones tras las pruebas. “Tenemos que aprender un poco más de estos nuevos neumáticos, pero las sensaciones son buenas. Hasta Marrakech no sabremos donde estamos”, comentó Ceccon. “No sé lo que podremos hacer con este coche, pero mi objetivo es llegar al podio”.

Este año hay una serie de cambios, como en el sistema de puntuación o la introducción del ‘Balance of Performance’. En base a ello, varios pilotos coinciden en que una de las claves este año será la regularidad. Así lo remarcó Esteban Guerrieri, quien destacó el hecho de que «puedes ser el más rápido del fin de semana y no sumar la mayor cantidad posible de puntos». Por ello, será importante la constancia durante todo el año, evitando incidentes en la salida, sobretodo con la inversión de parrilla para la segunda carrera. Guerrieri añadió que su objetivo «es llegar a la última carrera en mejor posición que el año pasado. Cualquier cosa puede pasar durante todo el año, pero por lo menos tener más opciones de luchar al final».

Mehdi Bennani surcando la recta principal del Circuit de Barcelona-Catalunya

Han sido dos días de intenso trabajo, sobretodo para mecánicos e ingenieros dentro de los garajes, pero la preparación está lista. A partir de ahora será fuego real cuando los turismos del WTCR pisen el asfalto del circuito urbano Moulay El Hassan de Marrakech el próximo fin de semana, en casa de Mehdi Bennani. El piloto marroquí se mostró muy ilusionado por recibir el calor del público cada vez que compite allí como local, reconociendo que le da ánimos para empezar el campeonato con fuerza. Un campeonato que contará desde ese momento con un total de treinta carreras. Esas serán las pruebas que les esperan para determinar quién y quienes serán los campeones de 2019.

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)