La temporada había terminado. México dio carpetazo al campeonato y sentenció el título a favor de un campeón de motociclismo. Era el momento de parar, tomar un descanso y prepararse para la siguiente temporada. Eso es lo que habrían hecho si la próxima carrera no tuviera lugar cinco semanas después. ¿No habíamos dicho que el campeonato había acabado? Sí, pero…
Faltaba una carrera. La última antes de que todos, esta vez sí, pudieran tomarse unas merecidas vacaciones. Pero esta, no sería la última, realmente sería la primera. La que daría el pistoletazo de salida a la nueva temporada. Y lo haría antes de acabar el año. Pero contaría para el siguiente. Y es que la carrera se celebraría al año siguiente. Pero no así los entrenamientos. ¡Qué lío! Lo mejor será que vayamos por partes.
Estamos a finales de 1964. John Surtees ha ganado el Campeonato del Mundo de Pilotos en una apretadísima lucha contra Graham Hill y Jim Clark en el autódromo Magdalena Mixhuca de la capital mexicana. El inglés proveniente de las dos ruedas exprimió su Ferrari 158 pintado con los colores blanco y azul del North American Racing Team (NART) para conseguir su primer título mundial sobre cuatro ruedas. Tras ello, lo lógico sería pensar que pasarían unas cuantas semanas hasta que comenzara la siguiente temporada. No fue así.
El circuito sudafricano de Prince George, a orillas del Océano Índico
El Gran Premio de Sudáfrica experimentó un cambio en sus fechas. Una semana de variación fue suficiente para que el evento pasara a ser el primero de 1965, pero empezando en 1964. La carrera se programó para el viernes 1 de enero de 1965, pero los entrenamientos se celebrarían todavía en 1964. De hecho, se daría la paradoja de que la carrera se disputara a la vez en dos años distintos, según en qué parte del mundo se estuviera.
La situación provocó que la mayoría de participantes llegaran a la ciudad costera de East London con los mismos coches que habían competido en 1964. De hecho, 1965 sería el último año con la reglamentación basada en motores de 1,5 Litros, así que no había necesidad de aplicar cambios. El circuito de Prince George se vistió de gala para celebrar el undécimo Gran Premio de Sudáfrica y el cambio de año. Esta situación ya se vivió años atrás.
En 1960 hubo dos Grandes Premios de Sudáfrica, aunque ninguno contó para el Campeonato del Mundo. El primer día de enero, igual que en 1965, se disputó la sexta edición, ganada por el belga Paul Frère al volante de un Cooper – Climax; mientras que el 27 de diciembre se celebró la séptima edición, con el británico Stirling Moss alzándose ganador manejando un Porsche. Ambas pruebas se celebraron bajo las reglas de Fórmula Libre.
Momento de la salida del Gran Premio de Sudáfrica de 1965
El 30 de diciembre de 1964, día soleado y ventoso, se celebraron los primeros entrenamientos. En ellos, Jackie Stewart hizo su debut con BRM en el Campeonato del Mundo. Jim Clark estableció el mejor tiempo de vuelta, mostrando su superioridad al volante del Lotus 33 con motor Climax. Durante las sesiones de entrenamientos, los tiempos fueron bajando, pero el escocés fue el que más mejoraba. Cada vuelta era una espada que clavaba en la espalda de sus rivales. La batalla por el Campeonato del Mundo de Pilotos de 1965 había empezado, aunque todavía no hubieran estrenado el año.
Y esa superioridad la terminó de confirmar durante la sesión de calificación. El piloto del Team Lotus marcó un 1:27.2 que le servió para hacerse con la Pole Position, la primera del nuevo curso. Casi un segundo más rápido que John Surtees, defensor de la corona y segundo calificado. Por detrás, Jack Brabham, Mike Spence y Graham Hill completaron el Top 5 de una parrilla con 20 pilotos calificados de 25 que disputaron la sesión. Y 33 en total los que se inscribieron para la contienda. Un auténtico éxito con hasta once pilotos locales, aunque sólo dos tomaron la salida, Peter de Klerk y Tony Maggs.
Jim Clark, el gran protagonista del Gran Premio, pilotando su Lotus – Climax 33
La noche supuso el cambio de año. Y con ello, la llegada del día de la carrera. El nuevo año se podrá celebrar con uvas o con lentejas, pero mucho mejor con una carrera de coches. Así que los veinte valientes pilotos se colocaron en la parrilla bajo las nubes que intentaban tapar el sol que calentaba el circuito de Prince George y la orilla del Océano Índico. Ochenta y cinco vueltas por delante para conocer al ganador.
Pero no hubo batalla. Ni lucha por la victoria. Jim Clark arrancó en primera posición, se escapó con un ritmo endiablado y algo más de dos horas después cruzó la meta ganador. Fue tan dominador que dobló hasta al quinto clasificado, Bruce McLaren; y le endosó casi medio minuto a John Surtees, que mantuvo la segunda plaza. Nadie pudo con la superioridad del “escocés volador”. Demostró su habilidad haciendo bailar su Lotus curva tras curva para empezar el año ganando. Ganando y cimentando la base de su segundo y último Campeonato del Mundo de Pilotos. Pero eso, queridos amigos, es otra historia. ¡Feliz año!
Durante mucho tiempo se soñó con una idea. Una idea que rondaba algunas de las mentes más lúcidas de nuestro automovilismo. Pero llevarla a cabo no era tarea sencilla. Se necesitaban muchas cosas, sobretodo, recursos. Ver un prototipo de resistencia fabricado en España compitiendo en las 24 Horas de Le Mans fue un sueño para muchos. Y una realidad gracias a que hubo gente que decidió lanzarse a cumplir este sueño.
La idea de fabricar un LMP1 español fue puesta en marcha por Epsilon Euskadi, empresa dirigida por Joan Villadelprat, uno de los técnicos con mayor experiencia de nuestro país en esto de las carreras. Tras conocer y vivir desde dentro la Fórmula 1 durante más de tres décadas, se embarcó en el equipo Epsilon Euskadi para participar en algunas de las categorías inferiores al Gran Circo. Pero su proyecto iba más allá. La empresa podía convertirse en un constructor de coches de carreras. Podía convertir los sueños de mucha gente en realidad. Dar forma a una idea. Podían fabricar el primer coche español en competir en Le Mans. Así que se pusieron manos a la obra.
Existía un antecedente. En 1953, Pegaso inscribió dos Z-102 para participar en la prestigiosa prueba, pero tras el accidente de Juan Jover en los entrenamientos, decidieron retirarse. De manera que nunca un coche español había tomado la salida de la gran carrera del circuito de La Sarthe. El proyecto de la estructura vasca pretendía terminar con ello. Para ello, se hicieron con los servicios de John Travis, antiguo diseñador en Lola, quien comenzó con los primeros bocetos basados en la reglamentación LMP1. Sergio Rinland llegó al proyecto para terminar de dar forma al que sería el Epsilon Euskadi ee1.
Joan Villadelprat, el líder del proyecto y máximo responsable de Epsilon Euskadi
Una vez terminada, la bestia contaba con un chasis fabricado en fibra de carbono con suspensiones push-rod delante y detrás. Montaba el motor Judd GV5.5 configurado en V10 a 72º en posición central, con una potencia de 650 cv a 7000 rpm. Esta llegaba al eje trasero a través de una caja de cambios secuencial de seis velocidades, desarrollada por el preparador Ricardo. El conjunto arrojaba una masa de 900 kg, por lo que tenía una relación potencia/peso de 0,72 cv/kg. Un verdadero bicho de competición.
En febrero de 2008, el ee1 pisó por primera vez el asfalto en el circuito de Alcarràs. Pero no fue hasta los test oficiales de las Le Mans Series en Paul Ricard, con una decoración totalmente negra y libre de patrocinadores, cuando pudieron realizar toda clase de pruebas al recién nacido. La primera carrera se celebraba en casa. Los 1000 Km de Cataluña verían el debut en competición del bólido que pretendía poner fin a la larga sequía en la madre de todas las carreras. Ángel Burgueño y Miguel Ángel de Castro serían los encargados de pilotarlo. Consiguieron el objetivo de terminar la carrera, el principal de cara a Le Mans. A pesar de ello, la fiabilidad era el punto más importante y ahí tenían un serio asunto que resolver.
El Epsilon Euskadi ee1 durante el día de test previo a las 24 Horas de Le Mans 2008. Foto: motorsport.all-free-photos.com
Los diferentes problemas de juventud impidieron que el Epsilon Euskadi ee1 pudiera mostrar todo su potencial, de manera que la carrera se convirtió en un test de larga distancia. Lo importante era corregir todos los fallos antes de poner rumbo a Francia. Pero cada vez faltaba menos tiempo. Apenas dos meses y medio para que el prototipo vasco surcara las rectas de La Sarthe por primera vez. El trabajo en la sede del equipo se hizo a contrarreloj. No se podían permitir ningún retraso.
La siguiente carrera en Monza no fue mejor. Completaron 73 vueltas hasta que Burgueño y de Castro se vieron obligados al abandono. Todavía quedaban los 1000 Km de Spa, la previa antes de afrontar Le Mans. En el bosque de las Ardenas, un halo de esperanza dio alas al equipo. Lograron terminar la carrera, perdiendo únicamente diez vueltas con el coche ganador, el Peugeot 908 HDi FAP de Nicolas Minassian, Marc Gené y Jacques Villeneuve. El Epsilon Euskadi ee1 logró la undécima posición final, séptimo entre los LMP1 y el cuarto mejor privado. La siguiente cita sería la prueba de fuego. Le Mans los esperaba.
El Epsilon Euskadi ee1 afrontando los virajes del circuito de La Sarthe. Foto: motorsport.all-free-photos.com
Epsilon Euskadi tomó la decisión de inscribir dos unidades del ee1. La primera, con el dorsal #20, la pilotarían los habituales Burgueño y de Castro, además de Adrián Vallés. Con ello, conformaban una escuadra 100% española de pilotos, equipo y coche. La segunda, con el dorsal #21, estaría manejada por tres pilotos con gran experiencia: El sueco Stefan Johansson, el japonés Shinji Nakano y el francés Jean-Marc Gounon. Los dos LMP1 afrontaron el reto sin un solo patrocinador asomando sobre la carrocería. Únicamente, el apoyo del Gobierno Vasco, que impulsó el proyecto desde sus inicios.
Su entrada en la pista francesa abrió el camino de un sueño que estaba a las puertas de cumplirse. Los entrenamientos fueron bien, el coche se comportó de manera óptima y pudieron afrontar la calificación con garantías. Los dos prototipos eran competitivos y pudieron calificar en décimoquinta y décimoséptima posición. Hay que recordar que eran debutantes, que el coche estaba en sus primeras carreras y que el equipo no tenía experiencia previa en conjunto en una carrera como Le Mans y en un circuito como La Sarthe.
La unidad #20 del Epsilon Euskadi ee1 en Le Mans, pilotada por Ángel Burgueño, Miguel Ángel de Castro y Adrián Vallés. Foto: motorsport.all-free-photos.com
Pero lo importante era que estaban calificados para la carrera. El sueño se estaba cumpliendo. Un coche 100% español tomaría la salida de las 24 Horas de Le Mans. El sábado 14 de junio de 2008, los dos Epsilon Euskadi ee1 comenzaron el septuagésimo sexto Gran Premio de Resistencia de Le Mans, cumpliendo el gran sueño de un pequeño equipo que tuvo una idea y quiso soñar a lo grande. Además, los coches eran rápidos, rodaban en tiempos bastante decentes y para un coche nuevo, su rendimiento era digno de admiración.
Eso sí, la fiabilidad seguía siendo el talón de aquiles. La unidad #21 abandonó tras ocho horas de carrera y la #20, hacia la mitad de la prueba. Una verdadera lástima, pero el objetivo estaba más que cumplido. Lo habían conseguido. El Epsilon Euskadi ee1 fue el primer, y hasta ahora, único coche fabricado en España en competir en las 24 Horas de Le Mans. Entonces, otra idea apareció en la mente. Otro sueño que buscarían hacer realidad. ¿Y si contruyeran el primer coche de Fórmula 1 español? Pero eso, es otra historia.
El Epsilon Euskadi ee1, el primer coche español en competir en las 24 Horas de Le Mans. Foto: motorsport.all-free-photos.com
En 1987, Kärla, un pueblo de la isla estonia de Saaremaa, vio el nacimiento del piloto que pondría fin al dominio francés en el Campeonato del Mundo de Rally. Su nombre: Ott Tänak. 32 años después, ha logrado cortar de un plumazo las rachas ganadoras de campeonatos que inició Sébastien Loeb y continuó Sébastien Ogier. Y así, conseguir el primer título mundial en automovilismo para Estonia, cuna de grandes pilotos, tanto de rally como de circuitos.
El país, a orillas del Báltico, se está convirtiendo en los últimos años en una fábrica de talentos al volante que tienen a Tänak como su mayor exponente. La tradición automovilística, compartida como otras muchas cosas con la vecina Finlandia, hermana cultural de Estonia, ha estado siempre presente, pero la llegada de pilotos con muy buenas manos a las principales categorías está dando un nuevo impulso al automovilismo estonio a nivel internacional.
La figura del expiloto Markko Märtin estuvo presente en los primeros años de la vida deportiva en rallyes de Ott Tänak. Tras proclamarse Campeón de Estonia de Rally en 2008 y 2009, puso rumbo a las categorías teloneras del WRC, dentro de la estructura de Märtin. Su paso por el Pirelli Star Driver en 2010, un programa de la FIA para apoyar a jóvenes pilotos de rally, supuso su participación en varias pruebas del PWRC con un Mitsubishi Lancer Evolution X.
Ott Tänak pilotando el Mitsubishi Lancer Evolution X en 2010
Al año siguiente, la estructura de Markko Märtin le permitió participar en el SWRC, la categoría mundialista reservada para vehículos de la clase S2000. Logró tres victorias, en Cerdeña, Alemania y Alsacia, lo que le aupó hasta el subcampeonato de la categoría. Su buen hacer le abrió las puertas de M-Sport para la última cita del año, en Gran Bretaña. Las pistas de Gales vieron los primeros pasos de Ott Tänak en el WRC, al volante de un Ford Fiesta RS WRC, con neumáticos DMACK. La marca italiana buscaba entrar en el mundial, y el piloto estonio fue su puntal dentro de la estructura de Malcolm Wilson.
2012 fue su primer año completo en el mundial. M-Sport puso todos los medios disponibles para que consiguiera los mejores resultados. Tänak era un diamante en bruto y Wilson sabía como lo tenía que pulir. Logró su primera victoria de etapa en la SS14 del Rally de Suecia y su primer resultado grande fue el podio logrado en el Rally de Cerdeña. Pero la temporada fue un contínuo sube y baja. Terminó el año octavo con 52 puntos, y al año siguiente salió de M-Sport para regresar a Estonia.
La primera experiencia de Ott Tänak en el WRC fue en el Rally de Gales de la mano de M-Sport
Realizó un programa basado en el certamen nacional de rally, poniendo en marcha su propio equipo. Recordó la esencia de la competición y su experiencia en el WRC le sirvió para aprender y retomar con fuerza su camino hacia la cúspide del automovilismo. Fichó como piloto de DMACK y volvió a formar parte de M-Sport para 2014 en WRC2, la segunda división del mundial. Sus capacidades al volante del Ford Fiesta R5 le llevaron a firmar una buena temporada. En los dos años siguientes continuó con su apredizaje, luchando contra los mejores pilotos de rally del mundo. Fue entonces cuando Martin Järveoja se convirtió en su inseparable copiloto.
En 2017, con Sébastien Ogier de compañero de equipo en M-Sport, realizó su mejor campaña hasta la fecha, terminando tercero en la clasificación final del campeonato. Sumó dos victorias en Cerdeña y Alemania, y cinco podios más. Además de Thierry Neuville, fue el único piloto en poder plantar cara a Ogier, y pronto, una leyenda de los rally se fijó en él. Una leyenda que gestionaba los designios de un gran fabricante que acababa de hacer su regreso a la especialidad. Una leyenda que le daría la oportunidad de cambiar su destino y el del certamen.
Ott Tänak pilotando el Ford Fiesta WRC de M-Sport durante el Rally de Portugal de 2017
Tommi Mäkinen supo ver el potencial del Ott Tänak, como antes lo había visto Malcolm Wilson, y le ofreció la posibilidad de liderar el proyecto de Toyota en el Campeonato del Mundo de Rally. Junto a Jari-Matti Latvala y Esapekka Lappi, condujo el destino de la marca japonesa hasta conquistar el título en el campeonato de fabricantes. Sus tres victorias consecutivas en los rallyes de Finlandia, Alemania y Turquía le hicieron soñar con la posibilidad de coronarse, pero finalmente, Sébastien Ogier volvió a someter a sus rivales, un año más.
Tras tener que conformarse con el tercer escalón en la clasificación final, 2019 se presentó como el año en el que podía tener todas las cartas a favor para llevarse la partida. Su victoria en el Rally de Suecia sentó las bases. Tänak volaba por los tramos con su Toyota Yaris WRC, y aunque tanto Ogier como Neuville le plantaban cara allá donde el coche nipón no era tan fuerte, el estonio lideró la cruzada de Mäkinen y Toyota para coronarse Campeón del Mundo de Rally. Tras seis victorias, el Rally Catalunya sentenció una temporada que encumbró a Ott Tänak al olimpo del automovilismo.
Ott Tänak, un piloto que ha sido capaz de poner fin a un ciclo de quince años sin que un piloto que no fuera Sébastien Loeb o Sébastien Ogier ganara el título mundial de la especialidad. Un piloto que ha devuelto a Toyota a lo más alto. Un piloto que es la punta de lanza de la expansión internacional de los pilotos estonios. El año que viene cambiará de aires y recalará en Hyundai, una estructura que le dará la oportunidad de reverdecer laureles.
Cuando el Campeonato de España de Turismos echó el cierre a finales del siglo pasado por la subida de costes pero con una popularidad enorme, era difícil imaginar que hubieran de pasar tantos años para verlo de nuevo. Como otros campeonatos de aquella época, el CET murió de éxito. Pero ya entonces, hubo un equipo participante que protagonizó algunas de las temporadas doradas del certamen. Teo Martín ha vuelto de nuevo con el retorno del principal campeonato de turismos de nuestro país.
Para ello, ha contado con una estructura renovada y un plantel de pilotos que ha dado que hablar. Borja García, que se ha proclamado Campeón de España de Turismos, y Tony Albacete, el más joven de la parrilla. Ambos han pilotado los Honda Civic Type R que han encumbrado al equipo madrileño al olimpo del campeonato en su primer año. Un año difícil, no exento de dudas debido a la baja participación. Pero los comienzos nunca son fáciles y con la vista puesta en el futuro, ya preparan la próxima temporada con ilusiones renovadas.
A pesar de que fueron varios los fabricantes que decidieron dar un paso adelante cuando la Federación anunció el renacer del CET, únicamente Honda y Hyundai hicieron efectiva su entrada desde el primer momento. El año comenzó con dos carreras en el Circuito de Navarra. El trazado de Los Arcos vio el dominio aplastante de Fernando Navarrete, que pilotó su Hyundai i30 Fastback del equipo Hafesa Hormitech hacia la victoria en las dos pruebas, a pesar de los lastres por resultados que le fueron aplicados tras la primera manga.
Arrancada de una de las carreras del CET en Motorland Aragón. Foto: @CET_RFEdA
En la siguiente ronda en Motorland Aragón, un cambio de paradigma se vislumbró en el horizonte. Javier Sánchez Macías lograba imponerse en la primera carrera, aupando al equipo Gibralfaro a lo más alto. Pero Teo Martín Motorsport consiguió volver a la senda del éxito en la segunda, con Borja García dando la primera victoria al histórico equipo y a Honda. Se demostró la utilidad del sistema de lastres para equilibrar las prestaciones de los coches en cada prueba, de manera que todos tuvieran opciones de conseguir resultados destacados.
La teórica igualdad de la que se disfrutaba, continuó dando grandes dosis de emoción durante el resto del campeonato, a pesar de que Borja García encadenó dos triunfos más en el circuito de Cheste. Chema Reyes se incorporó al CET a partir de la cita en Jerez, sustituyendo a Mari Santonja cuando la estructura SMC Junior Motorsport se hizo con el control técnico del equipo TerraTraining, y lo hizo de una manera espectacular, ganando en su primera carrera. Fernando Navarrete se llevó el triunfo en la segunda manga.
El circuito del Jarama volvió a engalanarse de nuevo para recibir al Campeonato de España de Turismos más de veinte años después. Los rumores sobre la entrada de dos nuevos fabricantes persiguieron al certamen durante todo el año, pero finalmente únicamente fue Peugeot, con el 308 GTi de Mavisa y con Adrià Serratosa al volante, el que hizo su debut en el trazado de San Sebastián de los Reyes. Su objetivo fue ir poniendo a punto una máquina con la que pelear con el resto en 2020, ganando experiencia en pista.
Borja García sacó sus galones en la primera manga y regaló a Teo Martín la victoria en casa. Por su parte, Javier Sánchez Macías volvió a triunfar con el Hyundai de Gibralfaro en la segunda carrera. García sentenció el campeonato en casa de su equipo, haciendo valer su renta de puntos sobre sus rivales, dando a Teo Martín Motorsport el primer título en el nacional de turismos desde 1992, cuando Juan Ignacio Villacieros se proclamó Campeón de España de Turismos al volante del BMW M3 de la estructura madrileña.
Adrià Serratosa domando el Peugeot 308 GTi. Foto: @CET_RFEdA
El último Racing Weekend del año se celebró en el Circuit de Barcelona – Catalunya. También fue la última cita del CET en este 2019 y la pista de Montmeló vio rugir de nuevo a las bestias del certamen antes de acabar el año. Los Honda Civic Type R se mostraron intratables. Nada pudieron hacer los Hyundai i30 Fastback para contrarrestar el rendimiento de los coches japoneses. Tampoco el Peugeot 308 GTi. Chema Reyes se llevó la victoria en la primera manga, mientras que Álvaro Bajo se encontró finalmente con el triunfo en la segunda, dando a Monlau Competición el primer gran resultado del año en el campeonato.
Han sido cinco ganadores distintos en doce carreras, repartiendo las victorias entre Honda y Hyundai, con siete para la marca nipona y cinco para la surcoreana. Y cinco equipos diferentes los que han conocido las mieles del éxito. El trabajo se centra desde ya en el año que viene. 2020 promete mucho para un campeonato en el que la Real Federación Española de Automovilismo está echando el resto para que termine de despegar. Honda, Hyundai y Peugeot ya están, se espera la llegada de Alfa Romeo y hay un Renault que se está preparando para la normativa del CET. 2019 es historia, pero una gran temporada del CET se está cociendo entre bambalinas.
La parrilla 2019 del CET se despide del campeonato. En 2020, más… Foto: @CET_RFEdA
Ha terminado el Campeonato del Mundo de Fórmula 1 2019. Y lo ha hecho firmando un año de dominio y espectáculo. Dominio de Mercedes y Lewis Hamilton por tercera temporada consecutiva. El binomio ha vuelto a demostrar su superioridad. Y espectáculo, gracias a las grandes carreras que se han celebrado en los últimos meses. Si bien es cierto que han habido auténticos bodrios, la emoción y las luchas constantes cuerpo a cuerpo han hecho de esta temporada una de las más espectaculares de los últimos años.
Tras el primer y el segundo tercio de la temporada, toca hacer balance de la última parte, a caballo entre Asia y América, que ha visto un casi dominio absoluto por parte de la casa de la estrella. Los de Brackley han conseguido la victoria en cinco de los siete últimos Grandes Premios, con Lewis Hamilton sentenciando favorablemente su sexto Campeonato del Mundo de Fórmula 1. A su vez, Mercedes se ha proclamado Campeón del Mundo de Constructores de Fórmula 1 por sexto año consecutivo, una marca reservada únicamente para los más grandes de esta especialidad.
Tras un verano en el que pudieron resarcirse de un mal inicio y de una serie de errores, el Gran Premio de Singapur volvió a sonreir para Ferrari. Esta vez no fue Charles Leclerc, sino Sebastian Vettel quien subió a lo más alto del podio. Eso sí, Leclerc volvió a firmar la Pole Position. Y así lo haría un par de veces más antes de terminar el año. Porque Ferrari no ha sido capaz de ganar los domingos, pero sí los sábados. Desde Singapur hasta México, todas las Pole Position las firmaron los hombres de rojo. Los puntos se dan el domingo, pero quién sabe si este giro positivo es el primer paso para volver a luchar contra Mercedes como en los dos años anteriores a este. Para ello, tendrán que poner en orden la relación entre sus pilotos y dar prioridad a sus objetivos. Un equipo no puede ganar si no lo hace como un equipo.
Max Verstappen domando su Red Bull RB15 – Honda en Suzuka
Max Verstappen estaba seguro en su posición de liderazgo en Red Bull, pero tendrá que ponerse las pilas para mantener a raya a su compañero Alex Albon a partir del año que viene. Los dos jóvenes del equipo de la bebida energética han demostrado una capacidad para llevar el coche a sus posiciones naturales en la parte delantera que son dignas de mención. La calidad del holandés está más que demostrada, pero ver al tailandés peleando de tú a tú ha sorprendido a más de uno. La evolución del motor Honda y el buen hacer del chasis fabricado en Milton Keynes les ha proporcionado las herramientas necesarias para ello, firmando un gran año. Veremos el próximo…
Si a McLaren le dicen el año pasado que este iban a terminar como el cuarto mejor equipo, a alguno se le habría soltado el muelle. El paso dado ha sido de gigante, y en estas últimas carreras han sabido mantener la renta de puntos conseguida desde principio de temporada, con un Carlos Sainz espléndido que devolvió al conjunto británico al podio, en Brasil, tras más de cinco años. Y con un Lando Norris que ha sorprendido a propios y extraños en su primer año como uno de los talentos con mejores manos. Y mejor buen humor, todo sea dicho. La toma de control por parte de Andreas Seidl y una serie de pequeños cambios organizativos han propiciado un gran resultado para una estructura que tras conocer lo peor, sólo puede ir a mejor en 2020.
El McLaren MCL34 – Renault de Carlos Sainz alejándose
Tener dos pilotos de gran talento y experiencia no asegura conseguir buenos resultados. En Renault deben preguntarse si de verdad están para ganar o para hacer bulto. Con lo primero hasta podrían conseguir vender más coches. Con lo segundo, como mucho, quemar billetes. Salvo en ciertos momentos muy puntuales, no han estado en la batalla por ser los mejores del resto de equipos. Su único cliente les ha comido la tostada cuando y donde ha querido. Y lo que es peor, han condenado a Daniel Ricciardo y a Nico Hülkenberg a ser meras comparsas. Tema aparte es la descalificación en Japón. Se sienten aires de cambio en la casa francesa que poco han ayudado y poco van a ayudar a sentar las bases para ser ganadores. El tiempo juega en su contra.
En su última temporada con su actual denominación, Toro Rosso ha terminado el año sorprendiendo con otro gran resultado. El segundo lugar del podio de Pierre Gasly en Brasil certifica la capacidad de la estructura italiana de saber leer las carreras cuando estas se tornan locas. Además, el francés consigue así quitarse la espina clavada tras ser defenestrado por el equipo grande. Tanto él como Daniil Kvyat pueden estar orgullosos de su temporada, y en general, todo el conjunto de Faenza. Tanto es así que por poco no le han mojado la oreja a algún equipo con mayores recursos y capacidad de ejecución.
Nico Hülkenberg, manejando su Renault RS19, ha afrontado su última temporada en Fórmula 1
Los nuevos propietarios dieron estabilidad y confianza a Racing Point. El final de temporada ha sido una continuación de toda ella. Este año no era para hacer virguerías, así que sus resultados son los que son. La ampliación de su sede en Silverstone y ciertos acuerdos puntuales con diversos socios, hacen pensar en un futuro prometedor para los de rosa. Pero también es verdad que Lance Stroll no ha sido capaz de ensombrecer a Sergio Pérez. La tendencia de todo el año ha continuado en las siete carreras finales y el canadiense ha seguido perdiendo en la comparativa con su compañero. Toca ponerse las pilas.
Empezaron muy fuertes pero enseguida se desinflaron. Alfa Romeo ha pagado caro el regreso de Simone Resta a Ferrari. Quizás ha sido una coincidencia, pero fue marcharse el técnico y comenzar los problemas en Hinwill. En cualquier caso, sí ha habido un pequeño repunte en este final. Antonio Giovinazzi ha podido encontrar la confianza y ha batido en varias calificatorias a Kimi Räikkönen, además de conseguir varios puntos. Por su parte, el campeón finlandés ha continuado con su tónica habitual. Poco que analizar. La estructura con base suiza necesitará de una buena inyección de recursos para reverdecer el quadrifoglio en 2020.
Sergio Pérez al volante del Racing Point RP19 – BWT Mercedes
Hablar de Haas es hacerlo de un volcán en erupción. Sea por la razón que sea, de cara a la galería es lo menos parecido a un equipo que hay en toda la parrilla. Kevin Magnussen y Romain Grosjean siguen sin respetarse en la pista, y lo peor, es que Günther Steiner parece incapaz de poner orden en su casa. Tantas horas de trabajo en la fábrica por parte de ingenieros, técnicos y mecánicos para no poder ser más que el segundo peor constructor del año. Muy mala temporada de los norteamericanos. Y lo malo es que no se atisban cambios en el horizonte.
Y Williams… ¡Qué difícil es hacer balance de Williams! No se puede comparar a un equipo cuyo coche está tan lejos del pelotón. Los de Grove no han podido plantar cara a nadie en todo 2019. George Russell sí ha podido batir con soltura a Robert Kubica. Y es que la calidad del joven piloto británico ha pasado como una apisonadora sobre el experimentado polaco. Como estructura, poco que añadir a lo ya dicho en los dos balances anteriores. Se necesitan cambios urgentes. Cambios de gran calado. No para luchar por las victorias o los podios, para evitar el colapso. Eso, o encontrar un comprador que quiera embarcarse en la aventura de reflotar una vieja gloria. ¿Quién sabe?
George Russell, la gran apuesta de Mercedes, pilotando el nefasto Williams FW42 – Mercedes con el que se ha alzado líder del histórico conjunto de Grove
La temporada 2019 ha sido una de las más entretenidas de los últimos tiempos. Cierto es que el dominio de Mercedes, salvo en algunas carreras, ha sido apabullante y ha recordado al de los primeros años de la era híbrida. Pero las luchas y batallas en la pista en numerosas carreras nos han dejado un buen sabor de boca. Ha sido un año de dominio, sí. Pero también, ha sido un año de espectáculo. El mismo que volverá a las pistas en 2020.
Utilizamos cookies para optimizar nuestro sitio web y nuestro servicio.
Funcional
Siempre activo
The technical storage or access is strictly necessary for the legitimate purpose of enabling the use of a specific service explicitly requested by the subscriber or user, or for the sole purpose of carrying out the transmission of a communication over an electronic communications network.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
The technical storage or access that is used exclusively for statistical purposes.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
The technical storage or access is required to create user profiles to send advertising, or to track the user on a website or across several websites for similar marketing purposes.