La piloto alemana Sophia Flörsch compite este año en la nueva Fórmula Regional Europea, un campeonato con base en Italia que se disputa con monoplazas bajo reglamentación de Fórmula 3. Dentro de la estructura Van Amersfoort Racing, Flörsch ha conseguido 108 puntos en lo que va de año, lo que la sitúa en sexta posición de la clasificación general, con dos cuartos puestos como mejores resultados.
La joven de Grünwald se hizo célebre el año pasado tras experimentar un impactante accidente durante la disputa del Gran Premio de Macao. En lo que respecta a su carrera, Flörsch ha competido desde edad muy temprana en el karting, pasando a disputar el Ginetta Junior Championship, donde tras dos victorias, se dio a conocer internacionalmente. Dos años en Fórmula 4, principalmente en el campeonato alemán, le dieron la experiencia necesaria para afrontar su primera temporada en Fórmula 3.
Tras un año complicado en el campeonato europeo de la especialidad, y una vez ha podido recuperarse de las lesiones sufridas en la antigua colonia portuguesa, la alemana está logrando destacar en un certamen que aglutina nombres de la talla de Frederik Vesti, Enzo Fittipaldi, Igor Fraga, o el también alemán David Schumacher. Este fin de semana, todos ellos se encuentran disputando la cita española de la Fórmula Regional Europea en el Circuit de Barcelona-Catalunya.
Sophia tuvo a bien atendernos tras los entrenamientos libres del viernes. Comenzamos preguntándole sobre su rendimiento este año. “Es difícil de valorar. Empezamos el campeonato sin experiencia previa, así que poco a poco hemos ido ganando competitividad y aprendiendo un montón. Cada vez hemos ido mejorando más y haciendo progresos importantes”, comentó Flörsch.
La normativa actual de los Fórmula 3 es significativamente distinta de la anterior. Sophia disputó el campeonato de Fórmula 3 el pasado año, con la especificación antigua, mientras que los monoplazas de la Fórmula Regional están construidos con la nueva. Sobre las diferencias entre ambas monturas, nos explicó que “entre ambos hay una gran diferencia. El coche de este año es más pesado, por lo que la manera de pilotarlo es distinta. Tiene menos aerodinámica y eso nos condiciona el estilo de pilotaje.” Pero también hay otros factores que han de tener en cuenta, como los neumáticos o el motor. “Están los neumáticos, que también son distintos. Y tenemos un motor turbo. Así que es diferente.” Opina que “esto supone una buena preparación para los próximos años.”
Tras hablar de su presente, quisimos conocer algo sobre su futuro. La alemana es una de las féminas con mayor proyección del panorama internacional, pero su futuro todavía es una incógnita. Considera varias opciones, pero todavía es pronto. “No estoy muy segura de lo que haré el año que viene. Tenemos varias opciones. Por supuesto, la Eurofórmula Open es muy interesante, tienen un buen coche y el año que viene estrenan el nuevo Dallara. Pero también la FIA Fórmula 3 parece interesante, compites junto a la Fórmula 1…” Cree que todo el apoyo que tiene será importante para escoger la mejor opción. “Estoy contenta por tener el apoyo que tengo detrás, así que ya veremos.”
Lo cierto, es que sus resultados este año son destacables, tras un invierno duro de recuperación de su estado físico. Después de tener accidentes tan aparatosos como el suyo, es importante dejar de lado los pensamientos negativos y volver a centrarse en pilotar rápido. Sobre la manera de resetear la mente y volver a tono, nos comentó que en su caso no fue para nada difícil. “Bueno, este deporte es mi vida desde hace años. Para mí, el accidente no fue tan impactante. Y el problema no fue tanto mental. Pero sí tuve problemas físicos derivados del golpe, de los cuales he tenido que ir rehabilitándome. He seguido un programa de entrenamientos bien planificado para poder volver a estar en condiciones de volver a pilotar. Así que fue un tema físico más que mental. Me encanta el deporte, disfruto conduciendo y sólo pensaba en volver a subirme al coche para pilotarlo”, sentenció Sophia.
A propósito de esto, nos comentó que quiere volver a correr en Macao. “Realmente, espero que sí. Quizás para la carrera de este año, pero todavía no estoy segura. Habrá que ver, porque se harán unos test previos para probar los coches, porque los nuevos Fórmula 3 nunca han competido allí. Así que veremos. Si no es este año, será el siguiente. Pero seguro que volveré a Macao.”
Tras unos minutos de charla amena y distendida en la carpa de su equipo, nos despedimos de Sophia. Una chica que impacta por su presencia y determinación. Su carácter luchador bien puede ser una gran baza de cara al futuro. Por nuestra parte, le deseamos toda la suerte del mundo y esperamos que consiga alcanzar sus objetivos. Y por supuesto, le agradecemos su tiempo y amabilidad. Danke und viel Glück, Sophia!
No sabemos si realmente se trata de igualdad o es un mero espejismo, fruto de la fase veraniega y de las características propias de los circuitos en los que la Fórmula 1 ha competido en estos meses. Siete carreras que completan un segundo tercio de año, en los que la diversidad de ganadores ha sido mayor. Mercedes, Red Bull y Ferrari han conseguido llevarse laureles, pero la pregunta es si esta tendencia tan favorable para el espectáculo y la competición se mantendrá en la última etapa del campeonato, lejos de tierras europeas.
Tras el bodrio del Gran Premio de Francia y una nueva victoria para Lewis Hamilton y Mercedes, una sucesión de carreras entretenidas se han ido sucediendo. Empezando por Austria y terminando por Hungría, antes del parón veraniego. Quizás, el mayor espectáculo se vivió en el lluvioso Hockenheimring, donde un Gran Premio de Alemania que servía de homenaje a los 125 años en competición de Mercedes, terminó con un festival de trompos, salidas de pista y triunfo de un Max Verstappen que fue el que menos falló a bordo de su Red Bull. Y tras las vacaciones, finalmente fue el turno de Ferrari, con dos victorias que las necesitaban como agua de mayo.
A pesar de haber dejado escapar unas cuantas carreras, Mercedes sigue siendo el gran rival a batir. Su ventaja es suficiente para llegar a la última carrera y proclamarse campeones. No tienen ninguna necesidad de machacar al resto si gestionan su renta de manera óptima. Pero sí deberían preocuparse por sus rivales. El W10 EQ Power+ es superior al resto, pero hemos visto que en varios circuitos no han sido capaces de ello. Este año parece estar a salvo, pero si sus contrincantes siguen en esa escalada de prestaciones, tendrán que solucionar sus problemas con vistas al futuro.
Lewis Hamilton apurando los márgenes de la pista en Monza con su Mercedes W10 EQ Power+
Uno de esos rivales es Ferrari. Los italianos han celebrado por todo lo alto sus 90 años en competición con dos victorias consecutivas, una en casa. Pero no todo es alegría y felicidad. El gran rendimiento de Charles Leclerc contrasta con los problemas de Sebastian Vettel. El cuatricampeón parece no estar del todo cómodo con su montura, y aunque es cierto que la suerte le ha sido más esquiva que a su compañero en estas siete carreras, ciertos errores propios no deben pasarse por alto. Toca hacer borrón y cuenta nueva para afrontar la recta final del año con optimismo. Su calidad está, sólo tiene que poner las piezas en su sitio. Y eso, también es tarea de todo el equipo.
Si hablamos de rendimientos dispares, hay que hablar de Red Bull, el otro equipo que ha sabido someter a los imbatibles Mercedes. Si a un lado del box hay un piloto capaz de ganar carreras, al otro lado han tenido que cambiar de protagonista al volante. Seguramente, nunca sabremos a ciencia cierta por qué el rendimiento de Pierre Gasly fue tan distinto al de Max Verstappen, así que no entraremos en conjeturas. El nuevo integrante de la estructura, Alex Albon, ha tenido un debut óptimo, pero hay que darle tiempo. En cualquier caso, los de Milton Keynes deben ser optimistas. El motor Honda funciona y eso es algo digno de alegría. Tienen un futuro prometedor.
Max Verstappen domando el Red Bull – Honda RB15 en el mojado asfalto de Hockenheim, camino de la victoria
Por su parte, McLaren se mantiene como el mejor del resto. Tanto Carlos Sainz como Lando Norris están rindiendo a un gran nivel, gracias al buen trabajo del conjunto de Woking. A pesar de unos resultados discretos en las dos últimas carreras, los resultados de calado se sucedieron antes del parón de verano, lo que les ha servido para ocupar la cuarta posición en la clasificación de constructores.
Da la impresión de que Renault realiza sus mejores actuaciones al final de cada tercio de temporada. Sucedió en Canadá y lo han vuelto a hacer en Italia. No es casualidad, pues, que lo consigan en circuitos de alta velocidad y baja carga aerodinámica. Tanto el Gilles Villeneuve como Monza son trazados donde prima la potencia del motor, donde las largas rectas obligan a una configuración ligera. Y ahí, el RS19 consigue exprimir su rendimiento al máximo. Pero la falta de resultados en el resto de trazados sigue siendo un problema que no han podido atajar en Enstone. Son quintos en el campeonato, pero de aquí al final escasean los circuitos de baja carga, así que será interesante ver cómo solventan la papeleta. Desde luego, y pese a las apariencias, hay motor. Y si no, que pregunten en McLaren.
Los dos Renault RS19 de Nico Hülkenberg y Daniel Ricciardo, negociando la primera variante de Monza
El cambio de cromos con sus hermanos mayores no ha cambiado en exceso los resultados obtenidos por Toro Rosso. Gasly se ha habituado con facilidad a su nuevo coche, en tanto que Daniil Kvyat mantiene una aureola de positividad tras el podio obtenido en la loca carrera de Alemania. Un resultado puntual que no sirve de ejemplo de la temporada del equipo italiano. Se mantienen rondando los últimos puestos que dan derecho a puntos, y aunque han demostrado ser capaces de arañar puntos vitales cuando los demás han fallado, también pueden ser ellos los que vuelvan a cometer errores que les condenen hacia el final de temporada.
La gran eficiencia en los circuitos de baja carga sigue siendo el as bajo la manga de Racing Point, pero no con la misma claridad que en años anteriores. Por desgracia, su año no está yendo como quisieran, y en estas últimas siete pruebas tampoco han conseguido enderezar su rumbo hacia mejores resultados. Son fiables, pero no consiguen puntos con asiduidad, lo cual les supone un lastre, también económico, para el año que viene. Tienen siete carreras para dar la vuelta a la situación.
Lance Stroll trazando la legendaria Curva Parabolica con su Racing Point – BWT Mercedes RP19
Alfa Romeo ha conseguido mejorar su posición en el campeonato con respecto a la primera parte del año. Kimi Räikkönen sigue llevando el peso del equipo en cuanto a la obtención de resultados destacables, pero Antonio Giovinazzi parece que ha mejorado sensiblemente. Incluso ha sumado tres puntos muy valiosos. No son suficientes y no es capaz de hacer sombra a su compañero, pero de seguir así, tanto él, como todo el equipo, podrían conseguir un gran final de año.
Únicamente una carrera en los puntos. Ese es el balance de Haas. En las últimas siete carreras, Kevin Magnussen y Romain Grosjean sólo han sumado puntos en el Gran Premio de Alemania. A pesar de haber firmado alguna que otra calificación interesante. Pero a la hora de la verdad, los VF-19 se difuminan en carrera. Se decía que los estadounidenses iban bien cuando Ferrari iba bien. Ahora ni eso.
Los dos Alfa Romeo C38 se alejan en la distancia
Y finalmente, toca hablar de Williams. El punto logrado por Robert Kubica en Hockenheim no cambia la situación, aunque da cierto consuelo no ver un “cero” junto al nombre del equipo. Tampoco hace justicia en la comparativa entre ambos pilotos. George Russell está siendo muy superior al piloto polaco, a pesar de ser debutante en la categoría. Pero las carreras son así, y Kubica supo leer mejor que su compañero las difíciles condiciones del circuito alemán. Respecto al resto de carreras, poco más que añadir. Como dijimos en el reporte del primer tercio del año, ni están ni se les espera. Por desgracia, siguen igual. Una verdadera lástima.
Quedan siete carreras de espectáculo. Siete bolas de partido que cada equipo tendrá que ver cómo gestionar. Un último sprint para que quien no haya alcanzado sus objetivos, lo haga. Y para quien ya lo haya hecho, se mantenga en esa senda. Siete pruebas que decidirán a los campeones de este año. Aunque a decir verdad, hace tiempo que están bastante decididos. Sólo un cataclismo podría cambiarlo.
Cualquier momento es bueno para pasear por un circuito de carreras. Claro, que si estás en Barcelona lo más fácil es que te encuentres con uno sin darte cuenta. Y es que la ciudad condal ha llegado a contar con varios trazados en los que se han disputado pruebas automovilísticas. En uno de ellos, el de Pedralbes, Juan Manuel Fangio se proclamó campeón del mundo por primera vez, en 1951. Así que vamos a pasear por el rapidísimo circuito urbano de Pedralbes.
O al menos, por lo que hoy en día queda de él. Y por suerte es bastante. Prácticamente se conserva intacto todo el trazado. Pero a pesar de ello, no sería posible disputar carrera alguna, pues la curva al final de la larga recta de meta desapareció hace unos cuantos años al construirse la intersección entre la Avenida Diagonal y la Ronda de Dalt. Pero no nos adelantemos. Nuestros pies todavía no nos han llevado hasta allí. Estamos en la Avenida Diagonal, sí; pero bastantes metros antes. Concretamente, en la Plaça de la Reina María Cristina, que sirve de cruce entre la citada vía y la Gran Vía de Carles III. Es aquí donde iniciamos nuestro recorrido, pues es aquí donde estuvo la línea de meta, junto a los temporales garajes.
Avanzamos en dirección sureste, hacia la salida natural de la ciudad. Observamos la anchura de la calle, herencia de aquel circuito en el que los coches de Alfa Romeo, Maserati, Ferrari o Mercedes lucharon rueda con rueda por la victoria. Poco a poco nos acercamos al Palau Reial, junto al cual estaba una parte del primitivo paddock en el que los mecánicos ponían a punto los bólidos antes de la batalla. Un escenario que nada tenía que ver con el moderno lugar que es el actual paddock de Fórmula 1.
Sin variar un ápice nuestro rumbo, continuamos buscando aquella primera curva que ya no existe. Y tras unos minutos en los que la rectilínea Avinguda Diagonal parece no acabar, atisbamos un generoso puente que es nada más y nada menos que el causante de la pérdida de esta parte del circuito. Hay que recordar que cuando se realizaban las carreras aquí, esta parte de la ciudad eran huertos y zonas verdes. Las casas escaseaban y se podría decir que el circuito estaba casi a las afueras de la urbe. El crecimiento urbanístico de los años ’60 llenó los laterales de la pista de casas y edificios, y la posterior construcción de un cinturón de circunvalación “se cargó” esa parte del trazado que se ubicaba en un punto clave para los accesos a Barcelona.
Sin embargo, es fácil hacerse una idea de la geometría del ángulo. Una frenada brutal, en subida, tras más de dos kilómetros y medio pisando el acelerador a fondo. Y después, dar de nuevo rienda suelta a la potencia del motor. Es una pena que no podamos disfrutar del vértice, pues debía de ser una curva muy complicada de negociar en aquellos tiempos. Nuestros pasos nos llevan a través de un parque situado en el interior de la extinta curva, por donde salvamos el desnivel entre las dos partes del trazado. En pocos minutos volvemos a estar caminando junto al asfalto. Y volvemos a imaginarnos a Ascari, Villoresi, Fangio o Chiron levantando el polvo al pasarnos a toda pastilla.
Continuamos y nos adentramos en la Avinguda d’Esplugues, la antigua carretera que comunicaba Barcelona con Esplugues de Llobregat. Pronto se despegará de la Ronda de Dalt para tomar su propio camino hacia la parte más técnica del trazado. Tras un rápido viraje a derechas, en el que hoy hay una rotonda, el paseo toma visos reales de estar en un circuito de carreras. El peralte de la calle y su anchura te permiten visualizar aquellas imágenes en blanco y negro tantas veces vistas de los coches atravesando esta zona como alma que lleva el diablo. Otro viraje de alta velocidad a la izquierda, rodeado de árboles, y la cuarta curva se hace presente. Un cambio de dirección, hacia la derecha, que podríamos encontrarnos en cualquier pista de carreras permanente.
El peralte es muy evidente, en bajada, y te dan ganas de coger el coche y meterte por aquí. Pero no, hoy hemos venido a pasear y a disfrutar con calma. Quizás otro día. Y al salir de ella, una larga recta nos da la bienvenida. La Avinguda de Pedralbes, jalonada de mansiones y casas palaciegas a ambos lados, se presenta como una zona de alta velocidad. Otra más en un circuito que por sus características se asemejaría a los actuales Spa-Francorchamps o Monza.
Tras bajar la calle, llegamos a un ángulo recto de izquierdas. Es fácil reconocerlo como parte del circuito, pues aquí se vieron en su día algunos de los incidentes más sonados. En la red de redes hay un buena colección de vídeos en los que aparece esta curva como un auténtico cementerio de coches accidentados. Y su geometría es la misma de antaño, lo cual hace que se nos forme un nudo en la garganta al asimilar que te encuentras en el lugar en el que estás. Es real, todavía existe y no puedes evitar emocionarte.
Con la adrenalina a tope, tomamos el Passeig Manuel Girona, una larga calle que incita a pisar el pedal hasta el fondo. Llevamos recorrido más de la mitad del circuito, pero se nos ha hecho muy corto. Y al llegar al Carrer de Numància, buscamos el ángulo de la curva, la penúltima. Pero para nuestra sorpresa, ya no existe. Una rotonda enorme la sustituyó hace tiempo, y sólo podemos imaginarnos a grandes rasgos las trazadas de aquellos potentes autos que dejaban sus rugidos vibrando en las paredes de las casas de la calle de Manuel Girona.
De nuevo, la anchura de la vía vuelve a sorprendernos. Si bien es cierto que gran parte es acera. Una acera enorme por la que podemos caminar mientras nos acercamos a la siempre presente Avinguda Diagonal. La última curva nos saluda con tristeza porque el paseo ya termina. Un nuevo ángulo casi recto frente a las vías del moderno tranvía. Pocos metros después arribamos al punto de inicio. No queremos irnos, no sabemos cuando volveremos. El paseo ha sido tan bonito como gratificante. E imaginarnos lo que aquí se vivió hace tantos años ha sido un regalo que todavía tenemos que asimilar. ¡Hasta pronto, Pedralbes! A pesar de algunos cambios, el paso del tiempo te ha sido leve.
Rojo, pasión, tradición, deportividad, velocidad, ingenio,… Todos estos adjetivos son aplicables a lo que hoy en día es Ferrari. La marca italiana cumple 90 años, y lo celebra con motivo del Gran Premio de Italia, su carrera de casa. Monza es el escenario idóneo para conmemorar el nacimiento de una de las mayores leyendas del automovilismo. El fabricante de coches deportivos más reconocido a nivel mundial. El equipo por excelencia de la Fórmula 1.
Pero Ferrari es más, mucho más. Desde sus inicios en 1929, o incluso antes, en aquellos años en que Enzo Ferrari se buscó la vida como mecánico y piloto de carreras. Porque si el rojo viene de la herencia de pintar los coches italianos de ese color, la pasión viene de aquel hombre menudo que consiguió convencer a los directivos de Alfa Romeo para pilotar sus coches. Y más tarde, para gestionar su división deportiva.
Ferrari bebe de la tradición automovilística de Alfa Romeo. Si “Il Commendatore” es el padre de la criatura, el fabricante milanés es la madre. Aquellos difíciles años ’30 del siglo pasado estuvieron dominados por los coches alemanes. Pero si no hubiera sido por la velocidad y el ingenio que desarrollaron los hombres con el emblema del caballo encabritado, el dominio hubiera sido aún mayor. Sólo ellos fueron capaces de frenar a la maquinaria teutona. Y tras la guerra, en un alarde de deportividad, fueron los primeros en volver a las carreras.
Tazio Nuvolari, pilotando el Alfa Romeo Tipo B de Scuderia Ferrari en el Gran Premio de Pau de 1935, camino de la victoria
Pero regresaron de una manera muy diferente a como se habían ido. Antes de aquel gran conflicto bélico que destrozó Europa, Alfa Romeo y Scuderia Ferrari eran casi lo mismo, en cuanto a las carreras se refiere. En Milán pusieron toda la carne en el asador en favor de aquella estructura deportiva que había comenzado como un cliente más. Casi todo lo que lograron, lo hicieron juntos. Pero los tiempos habían cambiado. Ferrari quiso crecer, y sin despreciar a Alfa Romeo, se establecieron como fabricantes de coches.
Primero se formó la empresa Auto Avio Costruzioni, que fabricó el primer coche “Ferrari”, el Auto Avio 815. Por cuestiones legales con Alfa, no pudo llevar el nombre de su creador, por un plazo de cuatro años desde la salida del gran visionario del fabricante de Milán. Así que el 125 S, el primer deportivo 100% Ferrari, nació en 1947. De esta manera, cuando volvieron a la competición, Alfa Romeo iba por un lado y Ferrari por el otro.
Lorenzo Bandini, uno de los pilotos de Ferrari más añorados, pilotando el 312 en 1966
La normativa de Fórmula 1, aplicada al Campeonato del Mundo de pilotos, favoreció ese retorno. Y tras dos años de dominio alfista, Ferrari se quedó, con el permiso de Maserati, como el estandarte italiano en las carreras. Comenzó una era en la que el rojo impregnaría las pistas de carreras de medio mundo. De los monoplazas, pasaron a los Sport Prototipos, e incluso hubo algún conato de conquistar los óvalos americanos. También en carreras de montaña tuvieron su protagonismo, y el “Cavallino Rampante” conseguía la gloría allá donde iba.
Pero también se forjaron rivalidades eternas. Los piques, dentro y fuera de la pista, dieron lugar a salvajes duelos con otros fabricantes. Duelos que todavía no se han resuelto a día de hoy. Bien fuera por el carácter del gran jefe, o por la envidia que pudieran despertar los éxitos de los de Maranello, la gran rivalidad con Ford no fue fruto de la casualidad. Y nos regaló momentos sublimes durante varios años. Tampoco, la rivalidad con Lamborghini. Enzo Ferrari consiguió, seguro que sin quererlo, que un constructor de tractores se lanzara, con muy buen acierto, a la fabricación de coches deportivos.
Chris Amon manejando el Ferrari 312P durante los 1000 Km de Nürburgring de 1969
Enzo Ferrari defendió durante años los intereses de la gran obra de su vida. La marca de Maranello se lo debe todo a él. Cuando falleció, en 1988, tenía 90 años, los mismos que ahora cumple la Scuderia Ferrari. El italiano sobrevivió a las atrocidades de la Primera Guerra Mundial, defendió su legado en las carreras de la época de entreguerras, hizo de Ferrari lo que es hoy. Pero también sufrió. La muerte de su hijo Dino, fue un varapalo del que nunca se pudo recomponer. Como homenaje, todos los Ferrari con transmisión trasera y motores de menos de doce cilindros, fueron nombrados “Dino”.
Tras años al pie del cañón, el hombre que llevaba el peso de la marca, decidió ir dejando paso a otros que pudieran hacer sus labores. Los años pesan para todos, y para Enzo Ferrari no fue una excepción. Luca Cordero di Montezemolo tomó las riendas, tras años dirigiendo la Scuderia. Y bajo su batuta, Ferrari volvió a dominar el panorama automovilístico. El camino fue largo y tedioso, pero tras varios años en blanco, la llegada del siglo XXI le sentó de fábula a la marca italiana. Seis campeonatos del mundo de constructores de Fórmula 1 consecutivos, y el dominio absoluto de la categoría, les llevaron a ser el equipo más laureado de todos los tiempos.
Michael Schumacher, el piloto que marcó una época en la Fórmula 1 junto a Ferrari, pilotando el F2004 en el Gran Premio de Estados Unidos de 2004
Los nuevos tiempos están marcando un nuevo futuro para la industria, y Ferrari no es ajena a esos cambios. La salida a bolsa o el desarrollo de sistemas híbridos en motores cada vez más pequeños están en las antípodas de la concepción original de una empresa que se adapta a los cambios para seguir dando alegrías a los miles de tifosi que pueblan el mundo. Esos que con sus ánimos, hacen que el caballo siga encabritado. Por otros 90 años de carreras y pasión por el automovilismo. Forza Ferrari!
Han pasado casi seis meses desde que vimos a los Gran Turismo del International GT Open surcar el asfalto del circuito de Montmeló en sus entrenamientos invernales. Casi medio año en el que la nueva pareja formada por Albert Costa y Giacomo Altoè, con su Lamborghini Huracán GT3 Evo de Emil Frey Racing, ha conseguido alzarse con el liderato de este campeonato continental. Pero a pesar de sus esfuerzos, comparten esa posición con Henrique Chaves y Martin Kodrić, con 70 puntos en sus bolsillos.
Por detrás, a diez puntos, cierran el Top 3 los subcampeones del año pasado, Fran Rueda y Andrés Saravia. Los pilotos de Teo Martín Motorsport han conseguido superar las expectativas que se habían creado en torno al debut del nuevo McLaren 720S GT3, tras un invierno en los que se perdieron los test en Barcelona con el fin de priorizar los entrenamientos privados en los que seguir desarrollando la nueva bestia que tenían entre manos.
Lo cierto es que esta situación de igualdad, a falta de tres citas para la conclusión de la temporada, se debe en gran medida al sistema de igualdad de prestaciones que rige el campeonato, formado por el famoso Balance of Performance (BoP) y el hándicap de tiempo, una fórmula por la cual se “penaliza” con tiempo las paradas en boxes de los coches con más ventaja. Pero no podemos olvidar tampoco que la igualdad de por sí ya es muy alta. Y fruto de ello, se han visto carreras con una componente estratégica enorme en la que no se ha conocido al ganador hasta el final.
El año comenzó con una sensacional victoria de Costa y Altoè en Paul Ricard. Era el regreso del piloto catalán a un certamen que le vio terminar tercero en 2017, pero esta vez con un nuevo compañero de asiento. El dominio de los Lamborghini de Emil Frey Racing se mantuvo de cara a la segunda cita del fin de semana, con la victoria de Norbert Siedler y Mikaël Grenier. Un mes después, la pareja austro-canadiense repitió triunfo en Hockenheimring, pero no de manera consecutiva, pues Rueda y Saravia cortaron el esplendoroso inicio del equipo suizo, para dar a Teo Martín Motorsport y McLaren la primera victoria del año.
El certamen puso rumbo al legendario trazado de Spa-Francorchamps, donde se vivió la situación más polémica del curso. Durante la primer vuelta de la primera carrera, con salida bajo Safety Car por motivos meteorológicos, Frederik Schandorff giró deliberadamente hacia su derecha, impactando contra el McLaren pilotado por Fran Rueda, sacándolo de pista y provocando daños importantes en el GT del piloto español.
Las opciones de continuar en carrera se terminaban para los pilotos de Teo Martín sin que Schandorff recibiera sanción alguna por la maniobra. Pero en un giro de los acontecimientos, el equipo madrileño supo dar la vuelta a la tortilla. Con una estrategia genial y un pilotaje altísimo por parte de Andrés Saravia y Fran Rueda, se alzaron con la victoria en la segunda carrera, recuperando parte de los puntos perdidos el sábado.
Austria acogió la última cita. El Red Bull Ring se vistió de gala para acoger a las bestias que protagonizan un campeonato que cada año va a más. Giacomo Altoè y Albert Costa volvieron a la senda del triunfo, llevándose el trofeo de ganadores en la primera carrera. En la segunda, fueron Jonny Adam y Oliver Wilkinson, los autores de la Pole Position, los que se llevaron el gato al agua.
Así pues, de esta manera llegamos a la recta final. Silverstone, Montmeló y Monza serán los circuitos anfitriones de las últimas tres citas del año del International GT Open. Cuando se baje el telón en el trazado italiano, tendremos nuevos campeones. Al menos, si tenemos en cuenta a las tres primeras parejas. Porque por detrás están Fabrizio Crestani y Miguel Ramos, campeones en años anteriores, que buscarán reverdecer laureles. Así que está todo por decidir. Y nosotros que lo vamos a disfrutar.
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