Miguel Molina: “Me gustaría estar en un Hypercar”

Miguel Molina: “Me gustaría estar en un Hypercar”

Durante los entrenamientos oficiales de pretemporada del Campeonato del Mundo de Resistencia que se disputaron la semana pasada en el Circuit de Barcelona-Catalunya, tuvimos la ocasión de hablar con Miguel Molina. El piloto de Lloret de Mar, es uno de los hombres de Ferrari en las carreras de GT en las que compiten los coches de la marca italiana. Además, compitió durante varios años en el DTM, siendo el primer español en conseguir ganar una carrera del certamen alemán.

Destinado en el equipo AF Corse, responsable de poner en pista los Ferrari de categoría GTE Pro en el WEC, nos comenta que su participación durante toda la temporada, no está decidida. “Para el mundial de resistencia está todavía por confirmar. Llevo tres años siendo el tercer piloto en las carreras largas del WEC. Y para este año, hay que ver como evolucionan las coincidencias de fechas con la Fórmula E y la situación de Sam Bird”, quien, recordemos, compite en el certamen eléctrico.

Hasta que no se sepa, está todo en el aire. Creo que hay muy buenas posibilidades, estoy haciendo el trabajo que toca, y pienso que eso podría llegar. Pero hasta que no me lo confirmen, no se sabe”, concede el piloto catalán. El mismo que está haciendo una campaña excepcional en varios campeonatos de GT a nivel mundial. “De tres campeonatos que hago, voy primero en dos y en otro, segundo. Así que las cosas van bien. Eso demuestra que estamos a un buen nivel. Que el coche va muy bien, independientemente del equipo que lo gestione. Estoy en un buen momento, y quizás ahora sería la mejor oportunidad para hacer el año completo en el WEC.

El Ferrari 488 GTE Evo #71 de AF Corse, pilotado en estos test por Davide Rigon y Miguel Molina. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Además, cree que su compañero en AF Corse, Davide Rigon, es alguien con el que se trabaja muy bien, y que tras varios años compartiendo asiento, la relación entre ambos es lo suficientemente buena como para que ello se traduzca en buenos resultados en la pista. “La suerte que tiene Davide es que es muy fácil trabajar con él. Es una grandísima persona, nos llevamos muy bien y nos compenetramos bastante. Llevamos ya tres años juntos haciendo las Blancpain, y realmente hay una buena conexión. Es algo que se demuestra en pista”, considera Molina.

Sobre el rendimiento que pueden tener en la nueva temporada del WEC, nos cuenta que “siempre va a estar condicionado por el BoP. Porsche ha sacado un coche nuevo este año, entonces no sabemos hasta qué punto pueden ir bien. Estarán delante, porque lo han estado siempre, pero como demostramos en Le Mans, hemos dado un paso adelante y creo que podemos estar ahí luchando. Espero poder confirmar pronto que estemos en el campeonato, pero si no, creo que mis compañeros harán un gran año, porque el coche va muy bien. Y, sobretodo, hay una buena base y se están haciendo las cosas bien. Se está mejorando mucho a nivel personal, y también a nivel de equipo, y eso está dando sus frutos.

Respecto a los test, hablamos de las altas temperaturas que azotan durante el verano a Europa. Barcelona no ha sido ajena a ellas, afectando de manera importante a este Prologue del Campeonato del Mundo de Resistencia. Molina coincide con lo que nos contó Gianmaria Bruni, en que el calor tan extremo no les ayuda porque no hay ninguna carrera en la que se llegue a esos niveles, pero sí les puede aportar algunos datos. “Yo creo que no llegaremos a estas condiciones tan extremas en todo el año. Pero bueno, también ves el estrés máximo de los coches y los neumáticos. Así que algunas conclusiones podemos sacar”, considera el piloto gerundense.

Miguel Molina pasando por el Pit Lane del Circuit de Barcelona-Catalunya. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Aunque las carreras de GT y resistencia son su actual lugar de trabajo, le preguntamos sobre un posible regreso al DTM. “Bueno, yo siempre lo he dicho. Estuve siete años en el DTM y fue una gran época deportiva. Sí es cierto que se echa un poco de menos conducir el coche. Porque sus prestaciones eran muy altas y disfrutábamos mucho conduciéndolo. Después hay otros aspectos, que lógicamente, quizás no compartes del todo. Cuando entró el equipo que entró nuevo este año, tuve conversaciones con ellos, pero al final no nos pusimos de acuerdo.

Pero bueno, la opción siempre puede volver, ¿por qué no? No me gusta cerrar ninguna puerta. No la cerré en ningún momento cuando salí de Audi. El DTM está en un momento complicado. Lo que más me gustaría sería volver a conducir el coche otra vez. Y más ahora, que se ve que las prestaciones han subido y con los motores turbo hay más potencia. Eso es algo que está muy bien y me gustaría probarlo”, sentencia el catalán.

Miguel Molina cruzando la meta como ganador en la segunda carrera de la cita del DTM en Nürburgring, en 2015

Volviendo al mundial de resistencia, hablamos sobre el futuro de un campeonato que afronta su última temporada con la normativa actual en la categoría máxima, LMP1. La llegada de los Hypercars marcará una nueva época que buscará recuperar las batallas entre fabricantes. Miguel Molina considera que hay que esperar a ver como evoluciona todo. “La verdad es que no sé como está la situación. No nos han comentado mucho al respecto. Sé que hay marcas interesadas y otras que lo han estado pero ya no lo están.

Es un poco complicado. Va a ser difícil gestionarlo todo. Porque hay equipos, como Toyota, que están gastando 200 millones y reducirlos a 30 o 40 millones no va a ser un problema para ellos, pero para nosotros, que quizás no llegamos a esos presupuestos, sería un problema. Está un poco en el aire, y habrá que ver como evoluciona”, declara Molina, a quien le encantaría pilotar esos coches si se diera la oportunidad. Si Ferrari decidiera dar el salto y a él le dieran a elegir entre el Hypercar o el GT, tiene muy clara la decisión. “Lógicamente, me gustaría estar en un Hypercar. No hay ninguna duda.

Miguel Molina probando el Ferrari #71 de AF Corse durante el Prologue 2019 del WEC. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Tras unos minutos de agradable conversación en la parte de atrás del garaje de AF Corse, mientras los mecánicos e ingenieros iban preparando todo lo necesario para el inicio de la sesión de entrenamientos del segundo día, nos despedimos de Miguel Molina. Le deseamos mucha suerte en su futuro y ojalá que pueda confirmar su presencia en el WEC a tiempo completo. ¡Muchas gracias, Miguel!

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

La tremenda historia de Norisring

La tremenda historia de Norisring

El circuito de Norisring es un trazado urbano que se monta en la ciudad de Núremberg para acoger cada año una de las citas del DTM, el Máster Alemán de Turismos. Concretamente, se ubica en el conocido Campo Zeppelin, el lugar en el que el Partido Nazi realizaba sus mítines políticos durante el Tercer Reich. El sitio desde el que Adolf Hitler y el resto de miembros destacados nazis arengaban a las masas y mostraban el poderío de la maquinaria nacionalsocialista.

La tribuna desde la que lanzaban sus discursos sigue intacta y fue de las pocas construcciones que no sufrieron daños tras los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Por ello, un par de años después del fin de la contienda, algunos entusiastas a las carreras decidieron organizar carreras alrededor de la enorme tribuna de más de 300 metros de largo. Usando el campo para montar la recta de meta, garajes y paddock, diseñaron una pista que fue variando de configuración.

Años después, el diseño se estableció, con un trazado de poco más de dos kilómetros de longitud, enlazando curvas lentas con zonas rápidas, lo que lo convierte en uno de los circuitos más técnicos del calendario del DTM. El campeonato alemán hizo su primera visita en 1984, en su temporada inaugural. Ahora goza de ser una de las citas anuales con más repercusión. Si la Fórmula 1 tiene a Mónaco, el DTM tiene a Norisring como su circuito urbano en el que los aficionados pueden estar muy cerca de los coches, vuelta tras vuelta.

La famosa tribuna, con los guardarraíles que delimitan el trazado de Norisring en primer plano

Pero los turismos germanos no fueron los primeros en hacer de Norisring uno de sus circuitos estrella. Años antes, el protagonismo fue de los coches de Sport Prototipos y GT. Sus tremendos motores atronaban la ciudad durante todos y cada uno de los múltiples giros en carreras de larga distancia. Así nació el Trofeo Norisring (ADAC Norisring Trophäe, oficialmente) en 1967, que agrupó las competiciones que se hacían allí cada año. Campeonatos como la desaparecida Interserie, el DRM (predecesor del DTM), o el certamen teutón de Supercars visitaron el lugar.

En una de aquellas carreras perdió la vida uno de los pilotos con mayor proyección de su época. Un piloto que, como su hermano Ricardo, estaba destinado a hacer grandes cosas en el automovilismo. El circuito de la ciudad de Núremberg truncó la vida de Pedro Rodríguez un 11 de julio de 1971, cuando el coche de Kurt Hild, que iba más lento e iba a ser doblado por el líder de la carrera, mandó al Ferrari 512M de Rodríguez contra la valla. El vehículo se incendió al desparramarse el combustible como consecuencia del impacto, y el mexicano no pudo hacer nada para salvar su vida.

El pelotón del DTM afrontando la horquilla de Grundig

Si hubo un campeonato importante allí fue el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos, que en 1986 y 1987 celebró las 1000 Millas de Núremberg. El entonces mundial de resistencia, nada más y nada menos. Después, los turismos coparon toda la actividad del trofeo, y desde 1990 se otorga a los ganadores de las carreras del DTM que se disputan en Norisring.

Actualmente, el circuito nace justo delante de la famosa tribuna, describiendo un rápido viraje hacia la horquilla de Grundig. Allí cambia de dirección y de lado de la avenida, volviendo en dirección a al tribuna para afrontar la S de Schöller que manda a los coches hacia Zeppelinstrasse, una calle que pasa por detrás de la tribuna. Después se toma la curva de Dutzendteich y en aceleración se vuelve a la calle principal que conducirá a los rápidos bólidos de nuevo a la recta de meta.

Mattias Ekström pasando muy cerca del muro con el Audi RS5 en 2017

Aquí se suelen dar carreras espectaculares, con muchos cambios de posición y en las que las estrategia es netamente importante. En definitiva, se trata de un circuito en el que la emoción y el espectáculo priman sobre cualquier otra cosa. Lo mismo que, seguramente, sucedió muchos años antes de que los nazis emponzoñaran la historia. El nombre del lugar se debe a que fue el campo de pruebas de los dirigibles fabricados por la compañía de Ferdinand von Zeppelin. El mismo LZ 129 Hindenburg, el famoso aerostato, se probó ahí.

Seguramente, cuando despegó, los espectadores que asistían al momento aplaudieron y se emocionaron como ahora lo hacen los aficionados durante las carreras del DTM. Aunque los nazis usaron la tribuna como un escenario en el que se subían los gerifaltes del partido para que las masas los aplaudieran, los aficionados a las carreras le consiguieron dar la vuelta. Porque el espectáculo nunca debió estar en la tribuna, sino quedarse abajo, en el campo. Como sucedió con los “zeppelines” y como sucede ahora con los coches.

Mattias Ekström (Audi), Marco Wittmann (BMW) y Edoardo Mortara (Mercedes) cruzan juntos la línea de meta frente a la famosa triubuna en 2017

Este fin de semana, el DTM vuelve al circuito de Norisring. Vuelve a su cita con la historia. Y lo hace rememorándola, pues los impresionantes BMW M1 del campeonato Procar volverán a pisar el asfalto, haciendo rugir sus motores como lo hicieron durante sus años de máximo esplendor. También allí, un circuito que acogió algunas de sus carreras y que estos días volverá a vibrar con la acción de uno de los mayores espectáculos del mundo.

La nueva era del DTM

La nueva era del DTM

El campeonato DTM afronta una nueva era. La introducción de los nuevos motores turbo y la salida de Mercedes, unida a la llegada de Aston Martin, hacen que este año sea muy importante para el futuro del certamen. El Máster Alemán de Turismos busca mantenerse como uno de los campeonatos automovilísticos de referencia a nivel internacional, aunque siga basado en Alemania.

La nueva reglamentación, que busca la unificación de conceptos con el Super GT japonés, pretende una modernización y actualización de conceptos, a imagen y semejanza de otros campeonatos europeos. Con estos cambios, la esperada unión de Super GT y DTM podría darse en un futuro, aunque a día de hoy, lo más cercano parece ser la organización de algunas pruebas fuera de campeonato donde puedan competir los protagonistas de ambos certámenes, además de la participación de fabricantes del Super GT en la última carrera del DTM, como está previsto para este año.

Con ello, Audi y BMW han preparado unos coches totalmente nuevos basados en este reglamento llamado “Class One”. Mercedes, el otro gran constructor alemán, una de las patas durante muchos años del campeonato, junto a la marca de los cuatro aros, decidió retirarse al final de la temporada pasada, dejando el testigo a otro fabricante que quisiera ocupar su puesto. Y ese fabricante es, ni más ni menos, que Aston Martin. La marca británica llega con el respaldo de R Motorsport y el apoyo explícito de HWA, empresa estrechamente relacionada con Mercedes. Así que se podría decir que todo queda en casa.

Última carrera del DTM 2018 en Hockenheimring. Allí empezará el campeonato 2019. © DTM

La llegada de los de Gaydon supone la primera participación de un fabricante no alemán desde la refundación del campeonato. Si tenemos en cuenta la historia del DTM desde 1984, cuando fue fundado como Deutsche Tourenwagen Meisterschaft, han pasado 23 años desde que Alfa Romeo participó en el certamen como fabricante no alemán, junto a los teutones Mercedes y Opel. Así pues, esta apertura al exterior, supone un punto de inflexión en su historia, siendo el cuarto fabricante de coches que decide participar en el legendario campeonato.

Un campeonato que durante muchos años ha acaparado el protagonismo del mundo de los turismos, situándose por encima del WTCC, incluso en los mejores años de las series mundiales. El apoyo de los fabricantes ha sido clave en ello, siendo los auténticos protagonistas, por encima, en la mayoría de ocasiones, del buen hacer de los pilotos participantes. En esta nueva era, se espera que esta filosofía que tan buenos resultados les ha dado se mantenga. Sin Mercedes, pero con Aston Martin.

El nuevo Aston Martin Vantage DTM junto a los cuatro pilotos que lo domarán: Habsburg, Dennis, di Resta y Juncadella. © DTM

Tras las pruebas de pretemporada realizadas en el circuito de Lausitzring hace unas semanas, pocos se han atrevido a sacar conclusiones. Pero parece que el nuevo Aston Martin Vantage DTM podría estar a un nivel similar a los nuevos BMW M4 Turbo DTM y Audi RS5 Turbo DTM. Y esto serían fantásticas noticias, pues daría lugar a la imprevisibilidad que caracteriza a este campeonato, donde puede ganar cualquiera. Y no sólo eso, sino que ese cualquiera puede acabar el último en la siguiente carrera, fruto de la igualdad tan extrema que se da. Es el resultado del trabajo tan súmamente profesional que llevan a cabo los equipos y los fabricantes, unido a la participación de pilotos de gran renombre.

El campeonato empezará y acabará, como es habitual, en Hockenheimring. Pero entre medio, habrá otros siete fines de semana de carreras, en circuitos tan populares como Zolder o Misano, antes de llegar al urbano de Norisring en julio. Assen y Brands Hatch pondrán el color europeo al verano, antes de la recta final protagonizada por Lausitzring, el legendario Nürburgring, aunque en su versión moderna; y finalmente el regreso a Hockenheim. En total, 18 carreras, dos por cada circuito visitado.

El nuevo Audi RS5 Turbo DTM durante los entrenamientos de pretemporada en Lausitzring. © DTM

La marcha de Mercedes ha provocado la salida de pilotos que han sido auténticos protagonistas del campeonato, como los campeones Gary Paffett y Pascal Wehrlein; mientras que algunos expilotos de la casa de Stuttgart se mantendrán, pilotando el nuevo Aston Martin, caso de Paul di Resta y Daniel Juncadella. Pero además del fabricante británico, algunas caras debutarán este año. Es el caso de Pietro Fittipaldi y Jonathan Aberdein con Audi; Sheldon van der Linde con BMW; y Ferdinand Habsburg y Jake Dennis con Aston Martin.

Todo está preparado en Hockenheimring para que la nueva era del DTM dé el pistoletazo de salida. Nuevos coches, nuevo reglamento, nuevas caras, pero el mismo espíritu que caracteriza a uno de los campeonatos automovilísticos más importantes del mundo, cuyas carreras hacen que los aficionados se levanten del asiento. Luchas encarnizadas, toques y velocidad caracterizan a un certamen que se reinventa a sí mismo para crecer un año más. El DTM está de vuelta.

El nuevo BMW M4 Turbo DTM durante los test de pretemporada en Lausitzring. © DTM

Foto de portada: © DTM

El retorno de los Procar

El retorno de los Procar

El ente organizador del DTM, la empresa ITR, ha anunciado el retorno de uno de los coches de competición más icónicos, admirados y queridos por la afición. Los BMW M1 del legendario campeonato Procar harán las delicias del público el fin de semana del 6 y 7 de julio de este año durante la cita del campeonato de turismos alemán en el circuito de Norisring, en Núremberg.

Las series creadas por Jochen Neerpasch en 1979, sirvieron de categoría telonera aquel año en las carreras europeas del campeonato de Fórmula 1. Pero lo más curioso era que los espectaculares BMW M1 eran pilotados por los mismos pilotos que un rato después se sentarían en sus monoplazas para disputar el Gran Premio. Además de pilotos de la máxima categoría, también se involucraron algunos provenientes de los Sport Prototipos y campeonatos de turismos, durante sus dos años de existencia.

En 1979, fue Niki Lauda el que se proclamó campeón tras ganar tres de las ocho carreras puntuables, superando a Hans-Joachim Stuck y Clay Regazzoni. En 1980, el campeonato acogió algunas carreras que no formaban parte del calendario de F1, como la clásica carrera del Avusrennen en el AVUS, las 200 Millas de Norisring o la carrera que dio el pistoletazo de salida a la temporada, el International Procar Meeting en Donington Park. Nelson Piquet se alzó con el título, por delante de Alan Jones, que ganó el campeonato de F1 ese año, y Hans-Joachim Stuck.

Patrick Depailler atravesando la curva del casino del circuito de Mónaco con el BMW M1. © BMW AG

Los BMW M1 Procar eran una evolución para competición del histórico modelo M1 de la casa bávara. La idea original era desarrollar el coche para poderlo homologar dentro de la reglamentación Grupo 5 de la FIA y poder competir en el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos. Los requerimientos de la federación estipulaban que debían de haberse construido un mínimo de 400 ejemplares de calle antes de la homologación, por lo que decidieron crear unas series de carreras propias mientras se terminaban de construir, evitando retrasar el programa de competición que tenían en mente.

La división deportiva de BMW entró en contactos con March Engineering, empresa que además de competir en Fórmula 1, pudo encargarse de la evolución de los chasis de carreras del M1. Además, sirvió de acercamiento para que los nuevos coches pudieran competir durante los fines de semana de Gran Premio como parte de la programación previa a la carrera de F1. Los destinados para competir allí fueron encargados a BS Fabrications, que construyó los cinco chasis para BMW Motorsport; a Project Four Racing, que se encargó de los chasis destinados a equipos privados; y al constructor italiano Osella. Tras meses de trabajo, los nuevos M1 Procar estaban listos para ser domados.

El BMW M1 Procar de Clay Regazzoni en 1979. © BMW AG

El primer fin de semana de julio, verá el regreso de esta mítica competición sobre el mismo lugar que 39 años atrás vio la última competición independiente del campeonato. El Campo Zeppelin de la ciudad alemana de Núremberg, hoy convertido en circuito urbano de carreras, será el lugar escogido para que los motores de estos coches de leyenda vuelvan a rugir como hicieron antaño. Y para ello, lo hará dentro de un evento que además de las carreras del DTM, verá competir a los Porsche Carrera de la copa alemana y a las pilotos de la W Series. Además de varias exhibiciones con coches de los años ’80 y ’90.

Para Gerhard Berger, máximo responsable de la organización, se tratará de una experiencia única para los aficionados. “Una vez tuve la oportunidad de conducir un BMW M1 de carreras en un evento clásico. El sonido del motor de seis cilindros es simplemente impresionante. Presenciar a todos los M1 en Norisring a velocidad de carrera será una experiencia única para los aficionados”. Se espera que algunos de los pilotos con mejor palmarés en carreras de GT, turismos y Sport Prototipos se suban a los BMW. Pilotos de la talla de Marc Surer, Christian Danner o Jan Lammers.

Didier Pirnoni, Jacques Laffite, Niki Lauda, Hans-Georg Bürger y Hans-Joachim Stuck en plena batalla en Hockenheim, en 1979. © BMW AG

El evento será una fiesta en la que no faltará el ruido y las emociones a flor de piel. Los BMW M1 han permanecido durante muchos años escondidos, sin ver la luz del sol, salvo en contadas exhibiciones. Ya era de que salieran a tomar un poco el aire, y de paso, sacar a rugir el poderoso motor que esconden en sus entrañas. Serán carreras de exhibición, pero eso no quita que el espectáculo esté asegurado, porque de eso se tratará. De hacer disfrutar a todo aquel que se acerque a la preciosa ciudad alemana, donde los BMW M1 del campeonato Procar volverán a mostrar todo su poderío.

Foto de portada: © BMW AG

Réquiem por un campeonato de Fórmula 3

Réquiem por un campeonato de Fórmula 3

Tras dieciséis años de carreras en las que el futuro del automovilismo se ha partido los cuernos para escalar a la cúspide, ha llegado la despedida. No es el momento para lamentarse ni para llorar. El campeonato que un día se llamó F3 Euroseries y que se transformó en el Campeonato de Europa de Formula 3 no verá la luz en 2019. El campeonato por el que han pasado quince de los actuales veinte pilotos de la parrilla de Fórmula 1. Cinco de estos pilotos fueron campeones del certamen.

Pero ni la estadística ni el prestigio han sido suficientes para que el limitado número de candidatos a pilotar los coches de las series gestionadas por ITR se hayan decantado por esta opción. Son muchos los campeonatos de F3 que se ofertan para el año en curso, pero no son tantos los pilotos para llenar sus parrillas. De manera que, con tristeza y pesar, los organizadores han decidido bajar la persiana.

El DTM se queda sin su campeonato hermano. Desde 2003, el campeonato de F3 y el campeonato de turismos alemán han compartido circuitos y empresa organizadora. En un sistema en el que la F3 Euroseries servía también de cantera de futuribles contendientes a los asientos ofertados por las marcas teutonas en sus prototipos carrozados como coches de calle vitaminados. En 2019 tendrán que fijar sus miras en otros derroteros.

Lewis Hamilton pilotando su Dallara F305 – Mercedes en el circuito de Nürburgring en 2005

La F3 Euroseries nació como resultado de la fusión de los campeonatos francés y alemán de Fórmula 3. Una fusión auspiciada por las federaciones automovilísticas de ambos países, que permitió forjar una serie de relaciones entre ambas con el fin de fomentar el desarrollo de sus pilotos protegidos en un ambiente de competitividad que sólo podía hacer crecer el campeonato. Los equipos vieron allí una buena oportunidad, y ante la falta de un campeonato fuerte del mismo nivel en Europa, la mayoría decidieron instalarse en él.

El campeonato salvó el primer intento de la FIA de tomar el control exclusivo del camino ideal hacia la Fórmula 1 en 2012, cuando ellos y el nuevo Campeonato de Europa de F3 de la federación compartieron circuitos, pilotos y equipos. Al año siguiente, ambos certámenes se fusionaron. O más bien, la F3 Euroseries cambió su nombre por el del certamen “oficial”.

Si la federación pretendía establecer un único campeonato de F3, tenía que eliminar un problema en su propia casa. Ese problema era la GP3 Series, un campeonato creado con la intención de ser el segundo escalón previo a la Fórmula 1, justo por detrás de la entonces llamada GP2 Series. La no existencia de un campeonato de Fórmula 2 a nivel internacional, ni regional, hizo fácil la conversión de la GP2 en la nueva F2. Pero con la F3 el problema era de cierto calado. O no tanto…

Dani Juncadella bajo la lluvia en 2012, el año en el que ganó el campeonato. © danieljuncadella.es

La decisión fue la de rebautizar la GP3 Series como Campeonato de F3, eliminando el Campeonato de Europa de Fórmula 3 que hasta entonces ellos mismos auspiciaban pero no organizaban. He aquí la cuestión. Aunque más que eliminar, simplemente han dejado de permitir que usaran la denominación de F3 al dejar de ser el campeonato “oficial”. Y así es como estas series que tanto prestigio habían tenido pasaron a denominarse Formula European Masters. El nombre de su defunción. Un nombre que nunca verá ningún semáforo ponerse en verde.

Como hemos dicho al principio, no es el momento de llorar ni de lamentarse. Pero es verdad que da mucha tristeza que un campeonato que ha visto coronarse a pilotos de la talla de Lewis Hamilton, Nico Hülkenberg, Jules Bianchi, Dani Juncadella, Esteban Ocon o Lando Norris, se vaya al traste. Un campeonato donde equipos como Carlin, Prema, Mücke, Van Amersfoort o Motopark, han demostrado en todos estos años ser los mejores del mundo de la especialidad.

Mick Schumacher camino de la conquista del título en la última cita del certamen en Hockenheimring. © FIA F3 / Thomas Suer

En su intento de acaparar todas las categorías anteriores a la Fórmula 1, la FIA está provocando un caos en el tercer escalón de la escalera. Intentar crear un monopolio obliga a los pilotos a ir a un determinado campeonato, cuyos costes serán más elevados al no haber otro que le haga competencia. Por lo tanto, es fácil deducir que este monopolio sólo puede generar que no lleguen a la cúspide todos los mejores por razones económicas, sino que lo haga un porcentaje mayor de pilotos que puedan suplir sus carencias con dinero. Ahora no es tiempo de lamentos, pero esperemos que en unos años no tengamos que lamentarnos por según qué tipo de decisiones. Sólo el tiempo lo dirá…

Foto de portada: © FIA F3 / Thomas Suer