Jugando a comparar la IndyCar y la Super Formula

Jugando a comparar la IndyCar y la Super Formula

Se sabe de antemano que la Fórmula 1 es la máxima especialidad automovilística de monoplazas, con los coches más avanzados tecnológicamente y de mayores prestaciones. La Fórmula 2 es su escalón previo, su categoría telonera, de la que salen los futuros pilotos del Gran Circo. Pero justo en medio de ambas, están la IndyCar y la Super Formula, dos campeonatos que tienen los monoplazas más avanzados y la mayor atención mediática en sus países de origen. Así que vamos a jugar. Veamos, números en mano, cuál de estas dos tiene mayores prestaciones y su diferencia respecto a la F1.

Desde que la Champ Car y la Indy Racing League decidieron converger tras muchos años viviendo de espaldas una a la otra, la IndyCar ha recuperado ese lugar como categoría de monoplazas más importante de Estados Unidos. Su historia nace de los primeros campeonatos norteamericanos de automovilismo a principios del Siglo XX, y ha sido verdaderamente convulsa, con varios cambios de organización y diferencias entre promotores que llegaron a provocar el cisma que separó el campeonato en dos antagonistas. Pero desde la reunificación, el campeonato sólo ha ido hacia arriba. La atención mediática que maneja en su país de origen es enorme, con las 500 Millas de Indianápolis como joya de la corona.

El coche actual de la IndyCar es el Dallara DW12, nombrado así en homenaje a Dan Wheldon, doble ganador de las 500 Millas de Indianápolis que falleció en un espantoso accidente en el óvalo de Las Vegas en 2011. El monoplaza fabricado por el constructor italiano lleva sirviendo a la categoría desde 2012. Los proveedores de motores son Chrevrolet y Honda, esta última a través de su división americana. Ambos propulsores son V6 turboalimentados (twin-turbo) de 2,2 Litros, con una potencia máxima de 675 CV. Cuentan con un sistema de potencia extra para facilitar los adelantamientos, conocido como push-to-pass, que entrega 60 CV adicionales. Como combustible utilizan etanol.

Scott Dixon pilotando el Dallara DW12 de la IndyCar

La Super Formula es la heredera de la anteriormente conocida Formula Nippon. Y antes fue nombrada Formula 3000 japonesa, Formula 2 japonesa y Formula 2000 japonesa. En esencia es la misma categoría, el mismo campeonato pero con distintos nombres. Su espíritu de certamen antesala a la Fórmula 1 con base en Japón tiene todo el sentido. En el momento en que se ideó, tener un campeonato en Asia que sirviera de semillero a la máxima categoría era beneficioso para todas las partes. Ayudaría a llevar pilotos japoneses al Gran Circo y fomentaría el automovilismo en el país del sol naciente, creando nuevos equipos y una industria de las carreras propia. Con esta premisa se permitió una mayor innovación y desarrollo que el que se hacía en las teloneras europeas, y la categoría creció.

El monoplaza que compite en la Super Formula es el Dallara SF19, evolución del anterior SF14, y fue estrenado el año pasado. Los suministradores de motores son Honda y Toyota, que surten a la categoría con propulsores de cuatro cilindros en línea, turboalimentados de 2,0 Litros, con una potencia de unos 540 CV. Utilizan gasolina de 102 octanos como carburante. Además, el año pasado se estrenó el conocido sistema HALO para proteger la cabeza del piloto.

Realizando una breve comparativa de prestaciones, vemos que los F1 son más rápidos que los monoplazas de la IndyCar y la Super Formula. Para realizar esta comparación, tomaremos como ejemplo los mejores tiempos por vuelta de un circuito en el que compitió el año pasado la categoría americana y la reina, y lo mismo con un circuito en el que se disputó en 2019 alguna prueba del certamen japonés y el Gran Circo. En el primer caso se tomará el circuito de las Américas, en Austin; mientras que para el segundo será el trazado de Suzuka quien nos dé las referencias.

Colton Herta y Ryan Hunter-Reay luchando en las 500 Millas de Indianápolis. Obsérvese el kit aerodinámico para óvalos

El mejor tiempo de un coche de Fórmula 1 en Austin en 2019 fue el establecido por Valtteri Bottas durante la calificación del Gran Premio de Estados Unidos. El finlandés marcó un 1:32.029 (92,029 segundos) al volante del Mercedes W10 EQ Power+ del equipo Mercedes AMG Petronas Motorsport. En el caso de la IndyCar, el mejor tiempo de un coche de la categoría el año pasado allí fue el que marcó Will Power con el Dallara DW12 – Chevrolet del Team Penske durante la calificación de la IndyCar Classic. La marca del australiano fue de 1:45.454 (105,454 segundos). Por lo tanto, tomando ambos registros, podemos calcular que el Dallara DW12 de la IndyCar fue un 14,59% más lento que el Mercedes W10 EQ Power+ de Fórmula 1.

En el Gran Premio de Japón del año pasado, el mejor tiempo fue el registro establecido por Sebastian Vettel con el Ferrari SF90 de la Scuderia Ferrari durante la calificación. El piloto alemán marcó un 1:27.064 (87,064 segundos). Por su parte, la Super Formula disputó dos citas en Suzuka, la primera y la última de la temporada, de manera que tomaremos como referencia el mejor tiempo de todos los que se registraron en ambas citas. Este fue el que marcó Álex Palou con el Dallara SF19 – Honda de TCS Nakajima Racing durante la calificación de la cita final del año. El español completó la mejor vuelta en 1:35.972 (95,972 segundos). Por lo tanto, en base a los dos mejores tiempos de cada monoplaza, podemos afirmar que el Dallara SF19 de la Super Formula fue un 10,23% más lento que el Ferrari SF90 de Fórmula 1.

Naoki Yamamoto probando el Dallara SF19 de la Super Formula

Queda por lo tanto confirmado que ni la IndyCar ni la Super Formula son rival en cuanto a prestaciones a la Fórmula 1. Ahora bien, los datos utilizados se han obtenido en unos circuitos concretos, con unas condiciones determinadas. Como estas categorías no comparten otros circuitos, no podemos compararlos de manera directa y ver si los datos cambiarían. Por lo tanto, para intentar extrapolarlos hacia condiciones generales, es necesario realizar más cálculos. Repetiremos el mismo proceso, pero con un pequeño pero importante cambio. En vez de tomar como referencia para la F1 el mejor tiempo, tomaremos el peor en los mismos escenarios.

En el Gran Premio de Estados Unidos, el peor tiempo en calificación fue el marcado por Robert Kubica al volante del Williams FW42 – Mercedes de ROKiT Williams Racing, con un registro de 1:35.889 (95,889 segundos). Por su parte, en el Gran Premio de Japón, el peor tiempo en calificación fue el realizado por George Russell con el Williams FW42 – Mercedes de ROKiT Williams Racing, con un 1:30.364 (90,364 segundos). En esta comparativa, el Dallara DW12 de la IndyCar es un 9,97% más lento que el Williams FW42 de F1, mientras que el Dallara SF19 lo es un 6,21%.

Will Power pilotando el Dallara DW12 en el circuito de las Américas

Queda, por lo tanto, demostrado que, al menos en estos circuitos, un Fórmula 1 es más rápido que un monoplaza de la IndyCar y un monoplaza de la Super Formula. Y no sólo eso, sino que la diferencia en tiempos por vuelta entre un coche de la Super Formula y uno de la Fórmula 1 es menor que entre uno de la IndyCar y uno de la Fórmula 1. Con lo cual, es sencillo sospechar que el Dallara SF19 de la Super Formula sería más rápido que un Dallara DW12 de la IndyCar. Claro que, como hemos dicho antes, no hay posibilidad de compararlos de forma real y únicamente podemos navegar en el mar de las suposiciones. Con base científica, sí; pero suposiciones al fin y al cabo.

Rizando el rizo… Comparativa con la Fórmula 2

Otra comparativa más que interesante es con los coches de Fórmula 2. La Fórmula 1 es el escalón más alto y por debajo está la F2. Pero justo en medio estarían la IndyCar y la Super Formula. Pero, ¿cuánto en medio? En otras palabras, la IndyCar y la Super Formula, ¿están más cerca de la F1 o de la F2? Repitiendo el mismo procedimiento de cálculos que antes, pero tomando los datos de un monoplaza de Fórmula 2 respecto a los de Fórmula 1, veremos qué resultados nos arroja. En este caso no es posible comparar directamente F2 con IndyCar y Super Formula, pues no comparten ningún circuito los tres campeonatos. Así que lo haremos a través de la Fórmula 1.

Salida de una carrera de la Super Formula en 2019

El monoplaza de Fórmula 2 es el Dallara F2/18, del mismo fabricante que IndyCar y Super Formula. El coche equipa un motor fabricado por la empresa francesa Mecachrome, un V6 turboalimentado de 3,4 Litros, con una potencia estimada de 620 CV, con lo que estaría a un nivel, más o menos, similar a los vehículos de IndyCar y Super Formula. Utiliza como combustible gasolina de alto octanaje.

Para la comparativa tomaremos como ejemplo la cita disputada en 2019 en el Circuit de Barcelona – Catalunya tanto del Gran Circo como de su principal antesala. El hecho de escoger esta pista se debe a que es donde más pruebas realizan ambas categorías durante el año y por tener una configuración de curvas y rectas neutra. Es un trazado que suele servir de referencia para probar otros circuitos.

De esta forma, el mejor tiempo en calificación durante el Gran Premio de España de Fórmula 1 fue el de Valtteri Bottas, que marcó la Pole Position con el Mercedes W10 EQ Power+ de Mercedes AMG Petronas Motorsport con un 1:15.406 (75,406 segundos). El peor tiempo fue el marcado por Robert Kubica con el Williams FW42 – Mercedes de ROKiT Williams Racing, con un 1:20.254 (80,254 segundos). Por su parte, el mejor tiempo en la calificación de Fórmula 2 fue el de Luca Ghiotto, con un 1:28.031 (88,031 segundos), registrado al volante del Dallara F2/18 – Mecachrome de UNI-Virtuosi. Así pues, el Dallara de F2 fue un 16,74% más lento que el Mercedes de F1 y un 9,69% respecto al Williams.

Gráfica comparativa de Super Formula, IndyCar y Fórmula 2 con la Fórmula 1. En azul, respecto al mejor tiempo de F1. En naranja, respecto al peor tiempo de F1. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

De nuevo son cifras tomadas bajo unas condiciones muy concretas. Son representativas, pero no las podemos tomar como generales. Al igual que con la IndyCar y la Super Formula, depende de los circuitos y de cómo cada coche se adapta a ellos. Lo que sí podemos determinar es una especie de orden. No hay sorpresas, los Fórmula 1 son más rápidos que los coches de IndyCar, Super Formula y Fórmula 2. Y los de IndyCar y Super Formula también lo son más rápidos que los de F2. Sin embargo, observamos que la diferencia entre el Dallara DW12 de la categoría norteamericana y el Dallara F2/18 de la categoría telonera de la F1 no es tan grande como cabría esperar. En cambio, sí existe una diferencia sustancial a favor del Dallara SF19 del certamen nipón de monoplazas.

Hemos querido jugar a los números y esto es lo que nos ha salido. Cada circuito tiene sus particularidades y cada coche también. Lo ideal para realizar la comparativa es que los cuatro tipos de coche participaran en al menos el mismo circuito y en una época del año parecida, con condiciones climatológicas similares. Y aún así no se podría tomar como norma, aunque sí sería bastante más orientativo. Estos son los datos, suyas son las conclusiones.

Hablemos de Palou

Hablemos de Palou

Llegar, ver y casi vencer. Hacer eso es difícil. Muy difícil. Y no venció porque no tocaba. Reducir a que fue un problema mecánico en la última carrera lo que le apeó del título es no ver más allá. Álex Palou estuvo a punto de hacer historia el año pasado en la Super Formula. El principal campeonato de monoplazas de Japón, a un nivel equiparable al de la IndyCar, vio un año marcado por la alternancia dispar de ganadores. Entre ellos, el propio Palou. Ahora, su mirada se centra en conquistar el certamen norteamericano.

Fue quizás esa igualdad tremenda lo que le permitió llegar con opciones hasta el final. Pero también fue lo que, analizando la temporada desde sus inicios, le condenó. Los puntos que pudo sumar y no hizo a principio de año también supusieron un lastre para sus aspiraciones. Nunca sabremos si el piloto de Sant Antoni de Vilamajor podría haberse proclamado campeón de la Super Formula si se hubieran desarrollado otras circunstancias, pero lo que está claro es que su año en Japón fue sensacional. Y los resultados así lo atestiguan.

Muy pronto se adaptó al nuevo chasis de la categoría. El SF19 fabricado por Dallara provocó un cambio en la manera de gestionar los neumáticos con respecto a su antecesor. Y ahí, el catalán sacó provecho a su capacidad innata para brillar en una faceta donde otros pilotos no pudieron. O al menos, tardaron más que él en habituarse. Palou fue competitivo desde el principio, pilotando para la estructura Nakajima Racing con uno de sus monoplazas con motor Honda. Un equipo que por poco no había olvidado lo que era la gloria. Muchos años vagando por el dique seco hasta que la victoria de su piloto en Fuji les recordó lo que era el sabor del triunfo.

Álex Palou celebra su victoria en el circuito de Fuji el año pasado, subido al Dallara SF19 de la Super Formula. Foto: @AlexPalou

Esa victoria, que puede parecer fácil, no lo fue en absoluto. La Super Formula es una categoría complicada de por sí. La gran calidad de sus pilotos, sumado a las prestaciones de los coches y la implicación de Toyota y Honda, hacen que competir allí sea una auténtica escuela para futuros campeones, y también un campeonato objetivo para muchos de los que lo pueblan. No es una categoría de promoción sin más. Es posible hacer de ella la categoría donde un piloto pueda desarrollarse y quedarse. Es lo que parecía que iba a pasar con Álex Palou.

Pero a finales del año pasado, un anuncio sorprendió a propios y extraños. El piloto español fichaba por Dale Coyne Racing para competir en la IndyCar en 2020. Tras terminar tercero en su año de debut en el principal certamen nipón de monoplazas, cruzaría el Pacífico para ir a hacer las Américas. Palou había hecho un test en mitad de temporada con la estructura estadounidense, pero de ahí a terminar por irse con ellos había un trecho. Japón se había convertido en su hogar y en el equipo de Satoru Nakajima estaban encantados con él. Nada hacía esperar ese cambio de aires tan drástico.

Álex Palou durante su test con Dale Coyne Racing el año pasado. Foto: @AlexPalou

Junto a él, su equipo del Super GT pondrá rumbo a Estados Unidos. El legendario Team Goh acompañará a Palou para “fusionarse” con Dale Coyne Racing. Como hemos dicho, no es fácil hacer lo que hizo Palou el año pasado en la Super Formula. Mucho menos es hacerlo compaginándolo con el Super GT, el otro gran campeonato de carreras de coches del país asiático. Si bien es cierto que sus resultados al volante del McLaren 720S no fueron tan espectaculares, sus pinceladas de calidad no pasaron desapercibidas.

Álex Palou se enfrenta este año a un reto todavía mayor. El piloto español tratará de hacerse un hueco en un certamen que cuenta con una de las mejores parrillas del mundo. Su buen trabajo en Japón le ayudará, sin duda. La experiencia ganada en 2019 será un arma de la que podrá hacer uso para asaltar la IndyCar Series con garantías. Por lo pronto, su trabajo durante los entrenamientos de pretemporada ha sido destacable, marcando tiempos muy competitivos. También ha sumado sus primeros kilómetros de pruebas en circuitos ovales, realizando el test obligatorio para debutantes.

Álex Palou rodando con el Dallara – Honda DW12 de Dale Coyne Racing with Team Goh en el circuito de las Américas durante los entrenamientos de pretemporada. Foto: @AlexPalou

Los trazados urbanos, óvalos y ruteros que pueblan el campeonato le esperan, y sobretodo, las 500 Millas de Indianápolis. Con veintidós años a sus espaldas, lo tiene todo por delante. Tiene manos, sólo necesita hacer encajar las piezas para que todo el engranaje funcione. A poco que consiga hacer parte de lo que hizo el año pasado en la Super Formula, los resultados llegarán. Sabe lo que es llegar a una categoria desconocida y ser competitivo. Ojalá que la suerte le acompañe.

Foto de portada: @AlexPalou

Indycar 2020, el Aeroscreen sube la temperatura

Indycar 2020, el Aeroscreen sube la temperatura

La Indycar se encuentra en plena pretemporada. Los test oficiales ya se han desarrollado en el circuito de las Américas, en Austin (Texas), y los equipos ya ultiman los preparativos para la temporada 2020, que comenzará el 15 de marzo en el circuito urbano de St. Petersburg, en el estado de Florida, la cita inaugural del campeonato, que contará con un total de 17 fechas.

Probablemente, si hemos visto alguno de los vídeos o fotos publicados de los días de test, habremos notado que la gran diferencia de los coches de esta próxima temporada, en comparación con la pasada, es la introducción del Aeroscreen. El sistema, desarrollado por Red Bull Advanced Technologies y descartado por la Fórmula 1, ha sido implementado en la categoría americana para una mejor protección de la cabeza del piloto.

Se trata de una pantalla similar al parabrisas de un coche de calle, que se encargará de bloquear cualquier pieza u objeto que salga volando y evitar posibles impactos directos hacia el piloto. La Fórmula 1 estuvo probando este concepto, pero finalmente se adoptó el más que conocido Halo para la categoría reina y la mayoría de categorías inferiores de la FIA.

La Fórmula 1 descartó la idea, en parte por que las vibraciones afectaban a la visión del piloto.

Sin embargo, en Estados Unidos han decidido apostar por el Aeroscreen, aunque con algunas mejoras. La pantalla de policarbonato cuenta con “tear-off” como los usados en las viseras de los cascos y en los parabrisas de GT y prototipos. Se trata de láminas de plástico que se pueden retirar una a una del cristal cuando este está sucio, dejando la siguiente capa limpia para que el piloto recupere la visibilidad. Además, el Aeroscreen podrá calentarse para evitar problemas de empañamiento.

Finalmente, las NTT Indycar Series han optado por montar una estructura de titanio sobre la que se apoya la pantalla de policarbonato. Se trata de un halo que mejora la dureza y dota de rigidez al conjunto, actuando como refuerzo. De esta forma, también se minimizan las posibles vibraciones, que pueden deformar la visión que tiene el piloto a través del sistema.

Tras la pantalla de policarbonato se ha colocado un soporte de titanio similar al Halo.

Tras varias pruebas con el sistema durante el pasado año, los pilotos dijeron que la visibilidad era buena y la velocidad no se veía apenas afectada. Además, permitía que el nivel de ruido en el cockpit fuera menor, lo que favorecía la concentración y las conversaciones por radio. Sin embargo, se descubrió que las temperaturas en la cabina eran más altas de lo normal, debido a que ahora el piloto queda resguardado del flujo de aire que antes llegaba hasta él.

Así pues, la refrigeración del piloto se convirtió en un problema más complejo de lo esperado. Se han probado ranuras bajo el Aeroscreen que permitan el paso de aire para refrigerar, y parecen funcionar en circuitos rápidos. Faltará ver si también lo hacen en trazados más lentos y con tráfico. No se descarta el uso de mangueras de aire conectadas directamente al casco del piloto, como las usadas en otras categorías, aunque el campeonato sigue buscando alternativas.

Las ranuras debajo del Aeroscreen ayudan a la refrigeración del cockpit para mantener fresco al piloto.

A pocas semanas para que empiece el certamen, las temperaturas ya han empezado a subir en una de las categorías más emocionantes del mundo. Nuevos equipos, nuevos trazados y nuevos pilotos para la temporada 2020 de la NTT Indycar Series. Habrá que ver cómo se desarrolla el campeonato, este año con representación española, pues Álex Palou ha cambiado la Super Fórmula japonesa por el sueño americano.

Tertulia nipona con Koji Obara y Àlex Garcia (Parte II)

Tertulia nipona con Koji Obara y Àlex Garcia (Parte II)

En la primera parte de esta conversación hablamos sobre las diferentes concepciones que se tienen del automovilismo en Europa y en Japón, de la mano de dos protagonistas que conocen con bastante acierto el asunto: Koji Obara y Àlex Garcia. La tertulia continúa hablando del presente y el futuro del automovilismo japonés, pero haciendo un alto para que el señor Obara nos explique en qué consiste Natural Tunning.

Pablo López (El Acelerador): “Señor Obara, usted está involucrado en la promoción de un producto desarrollado en su país que pretende bajar las emisiones de efecto invernadero de los coches de calle. Cuéntenos algo sobre ello.”

Koji Obara: “Nuestra intención con Natural Tunning es, en primer lugar que la gente entienda que el tunning no es solamente convertir un coche de calle en un coche de carreras. Hay muchos tipos de tunning. En nuestro caso, utilizamos un producto para mejorar la eficiencia de un motor. Buscamos sacar el máximo potencial del motor, tanto a nivel de rendimiento y aguante, como a nivel de mejorar las emisiones. A veces, por no funcionar de la manera más eficiente, el residuo del motor sale junto a los gases de escape, en vez de salir de una manera más sostenible con el medio ambiente. Básicamente, nuestro producto, Natural Tunning, lo que hace es que la mezcla haga una combustión más sencilla al funcionar a temperatura más baja. Usamos una pintura que aísla térmicamente el motor y un catalizador para que las reacciones químicas que se producen en la combustión sean más eficientes, reaccionando antes y a una temperatura menor. De esta manera, el motor trabaja menos forzado y se llega a notar en el momento de la conducción. El punto interesante es que se pueden reducir entre un 45% y un 50% las emisiones de CO2

Salida de la última carrera del Super GT en 2018, en el trazado de Motegi.

P. López: “¿Cómo veis el futuro del automovilismo japonés a medio plazo y su proyección a nivel internacional?”

K. Obara: “Tengo la impresión de que se está abriendo más al automovilismo internacional, tanto de pilotos que vienen a correr, como de pilotos japoneses que se van fuera. Entonces, se está produciendo una mezcla de culturas que ayuda a los pilotos de Japón a crecer en todos los niveles, gracias a esa influencia externa. Y lo mismo para los pilotos europeos, que aprenden por influencia japonesa. También creo que es un buen momento para que el automovilismo en general tenga mayor presencia japonesa. Y además, que se vea que las categorías japonesas pueden ser un destino y no sólo un paso.”

Àlex Garcia: “Por mi parte, voy un poco en la misma línea. Sobretodo que no haya miedo por parte de nadie a explorar ese camino. Es cierto que el idioma es una barrera y hay pilotos que no entienden el automovilismo japonés, pero hay muchos que se llevan una grata sorpresa cuando llegan allí. Es un lugar con muchas ganas de vivir carreras, con una gran afición, incluso en categorías inferiores o con menos proyección mediática. Esto es más difícil de ver en Europa, mientras que allí es algo normal.”

André Lotterer, tres veces ganador de las 24 Horas de Le Mans y Campeón del Mundo de Resistencia, apostó hace años por competir en Japón. En la imagen, durante la prueba de la Super Formula en Fuji, en 2017

P. López: “Se habla de la llegada de algún piloto japonés a la Fórmula 1 por medio del programa de pilotos de Honda. Ya los hubo en el pasado, en el Campeonato del Mundo de Resistencia los hay y en el de rallyes parece que poco a poco se van abriendo hueco. ¿Es quizás el RallyCross la única disciplina que falta por descubrir?”

K. Obara: “Es curioso porque es una disciplina que, a pesar de contar con un Campeonato del Mundo, en Japón no es muy conocida. Personalmente me gusta, y me gustaría probar algún coche de rallycross. Quizás, el problema es que en Japón existe la tendencia a querer emular a los pilotos de las máximas categorías, y si el rallycross fuera más popular a nivel mundial, tal vez habría pilotos que les interesara llegar a competir en él. Por otra parte, es verdad que si los promotores, organizadores y equipos no se meten en un entorno en el que quieran hacer esto, no va a haber nunca una atracción. Habría circuitos en Japón que estarían dispuestos a organizar algo, pero tiene que haber interés por parte de la organización.”

P. López: “El año que viene, la Fórmula 3 japonesa cambiará de nombre y estrenará los nuevos chasis Dallara 320, algo que hará a su vez la Eurofórmula Open, campeonato con base en España. ¿Cómo valoráis este cambio, tanto para la SuperFormula Lights como para la Eurofórmula Open? ¿Es quizás el intento de sobrevivir ante el aplomo de la FIA y su escalera hacia la F1?”

K. Obara: “Hoy en día, en el automovilismo mundial hay muchas categorías parecidas, sin embargo, no tienen un trabajo común. De ahí que la elección entre unas y otras se base en ver cuáles son mejores, con más competitividad. Quizás, un punto clave sería aunar fuerzas para buscar que todos los certámenes salieran ganando, tuvieran una situación mejor y más cómoda, siendo más atractivos para los pilotos. Pero todo esto tiene que ver con los promotores, han de ser ellos los que den ese primer paso. Aunque no siempre sea posible.”

À. Garcia: “Para mí, una misma Fórmula 3 a lo largo del mundo nos podría dar como resultado algo como lo que es el Gran Premio de Macao. Supongamos una FIA Fórmula 3 en Japón, o en América. Esto permitiría que los pilotos llegaran mucho más preparados a Europa. Desde luego, el movimiento que han hecho en Japón tiene mucho sentido, habrá que ver como se da en el caso de Europa, al haber más categorías.”

El Honda NSX no volverá a la pista con la misma configuración. En la imagen, el GT nipón en una de las últimas carreras del Super GT

P. López: “Hablemos del Super GT. ¿Cómo valoráis el presente año?”

K. Obara: “Ha sido un año con mucha presencia de lluvia, muy difícil para ciertos equipos, incluso algunos que lo han pasado muy mal. Entre ellos se han ayudado para poder sobrevivir, lo que demuestra la cultura que hay allí al respecto. Se ha notado el cambio de cara a la presencia del DTM y el futuro conjunto de ambas categorías. Hay mucha ilusión por esa carrera conjunta en Fuji. Por otra parte, los aficionados están viendo un cambio generacional. Va a haber un cambio importante en los coches en 2020 con la entrada de la versión previa del Class One. Entonces, los aficionados lo han visto como una última oportunidad de ver esos coches.”

À. Garcia: “A nivel general, coincido con el señor Obara. Ha sido el último año para ver al Honda NSX con motor central, o al Lexus, pues Toyota volverá el año que viene. La implementación del Class One para equiparar el campeonato con el DTM se está haciendo poco a poco, pero se están notando los cambios. En cuanto a lo deportivo, es difícil de valorar. Ha estado todo muy abierto. Y luego, es bonito ver a pilotos de fuera como Heikki Kovalainen, Jenson Button o Nick Cassidy tener buenos resultados.”

P. López: “Uno de los pilotos que compite allí es Álex Palou, nuestro representante en esas tierras tan lejanas. En la Super Formula lo ha hecho increíblemente bien, luchando por el título hasta la última carrera; aunque sus resultados en el Super GT han sido más discretos. ¿Qué os transmite este piloto?

K. Obara: “Antes de este año no era muy consciente de la presencia de Álex Palou, ni de su nacionalidad, pero tras hablar con Àlex me he ido fijando y me ha gustado lo que he visto. Me alegro de que haya un piloto español compitiendo en Japón con buenos resultados. Para mí es difícil valorar su trabajo y lo que puede hacer en el futuro, pero evidentemente, si este año ha ganado una carrera y el año que viene sigue allí, sin duda que tendrá una buena opción para estar peleando por cosas importantes. Pelear por el título es muy caro porque hay mucha igualdad y son pocas carreras, pero si continúa tendrá opciones. Tal vez tenga más en Super Formula que en Super GT, porque dependes más de la máquina. Este año, el BoP que le ha tocado a su McLaren no está muy allá y eso le ha comprometido.”

À. Garcia: “Para mí lo ha hecho muy bien en el Super GT. Ha tenido varios momentos en los que ha podido demostrar su talento, como en Fuji bajo la lluvia, remontando muchas posiciones donde luego ganó en la Super Formula, lo cual ya dejó entrever que había algo muy bueno. Y en Motegi, donde marcó la Pole Position y el récord de vuelta en GT300, o sea que es el piloto que ha ido más rápido en un coche de estos allí. Ha demostrado ser uno de los pilotos más espectaculares esta temporada, y de hecho, es el único que ha repetido Pole Position en la Super Formula. Ha hecho tres en siete carreras, mostrándose rapidísimo a una vuelta. En carrera, creo que lo que le faltó fue ese rendimiento a principios de año, uno o dos momentos que podría haber sumado unos puntos de más. Y luego todo sumado a esa malísima suerte con el conducto del motor que le falló en Suzuka y que le dejó sin un título que ya tenía prácticamente hecho. Es una pena porque me hubiera encantado verle ganar el campeonato, se lo merecía mucho, pero creo que al final le ha quedado claro a todo el mundo que lo que ha hecho ha sido espectacular y muy especial.”

Àlex Palou, pilotando su Dallara-Honda SF19 del equipo Nakajima Racing durante la cita de la Super Formula en Autopolis. Foto: @AlexPalou

P. López: “Por último, terminamos con un par de cosas algo más personales. ¿Qué coche de competición histórico os gustaría probar? Y, ¿qué coche de calle os gustaría tener?”

K. Obara: “Bueno, el piloto que más he admirado es Ayrton Senna, así que lo que me gustaría es probar el McLaren-Honda MP4-6 de 1991, con el motor V12. Respecto al coche de calle, tal vez me decantaría por el McLaren 720 o el Porsche 911 GT3. Un coche, especialmente el Porsche, que tenga un cierto componente de usarlo en el día a día, pero que lo puedas meter en un circuito y disfrutarlo como es debido.”

À. Garcia: “Es difícil porque cuantas más carreras ves, más coches te gustan. Pero si tuviera que elegir, lo haría más por una cuestión de corazón y quizás elegiría el Ferrari 412 T2 de 1995, el último V12 en Fórmula 1, en la primera temporada que seguí, y que además lo pude ver en directo. En cuanto al coche de calle, si me centro en el día a día tal vez elegiría el Toyota Supra, quizás el actual con algún tipo de preparación más personalizada.”

P. López: “¿Repetiréis experiencia a bordo del Nissan GT-R?”

K. Obara: “¡Por supuesto!”

À. Garcia: “Sería un placer…”

Koji Obara y Àlex Garcia antes de rodar sobre la pista de Sugo a bordo del coche de seguridad. © Àlex Garcia

La agradable conversación llegó a su fin. Hablar de automovilismo con gente tan apasionada siempre es un placer. Gracias a Koji Obara y a Àlex Garcia por acceder a mantener esta tertulia tan emocionante como instructiva. Japón nos queda un poco lejos, así que es de agradecer que haya personas que nos acerquen un poco su automovilismo y su interesante cultura. Se quedaron cosas en el tintero, pero seguro que en otra ocasión podremos continuar donde lo dejamos. Quién sabe si en una sala de prensa o a bordo de un Nissan GT-R en el circuito de Sugo.

Foto de portada: © Sergi Garcia Campamà

Tertulia nipona con Koji Obara y Àlex Garcia (Parte I)

Tertulia nipona con Koji Obara y Àlex Garcia (Parte I)

Más de 10.000 Kilómetros separan nuestro país de Japón. Una distancia que parece enorme, y lo es, pero no insalvable. El desarrollo de la tecnología aérea nos permite reducirla casi al absurdo y compartir momentos tan interesantes como especiales. Hace unos meses, en una sala de prensa de un circuito se juntaron dos personas que ya se conocían. Una era occidental y la otra oriental. Y ambas, buenas conocedoras de la situación del automovilismo en sus respectivos países. Un tercero, quien les escribe, tuvo la oportunidad de compartir una conversación agradable y amena sobre carreras de coches con estos dos señores. Se trata de Koji Obara y Álex Garcia.

Koji Obara es el piloto del coche de seguridad del circuito japonés de Sugo. Debido a su condición, ha conpartido pista con las grandes estrellas del Super GT y la Super Formula. Pilotos de la talla de Jenson Button, Kenta Yamashita, Naoki Yamamoto, Kazuki Nakajima, Nick Cassidy o Álex Palou. Además, está involucrado en la promoción de Natural Tunning, un producto desarrollado en el país del sol naciente que ayuda a la mejor combustión de los motores de explosión, reduciendo la emisión de gases contaminantes. Por su parte, Àlex García es periodista automovilístico, uno de los comentaristas este año del Campeonato del Mundo de Rally y especialista en automovilismo japonés. Como tal, conoce los intríngulis de la cultura automovilística del país y es capaz de moverse como pez en el agua en los innumerables campeonatos que se corren allí.

Es el momento de conocer de primera mano las impresiones de estos dos personajes. La conversación dio para mucho, así que empezaremos en esta primera parte hablando de las concepciones japonesa y europea del automovilismo, y del trabajo de los dos protagonistas. Comenzamos hablando de la experiencia de Àlex Garcia en el circuito de Sugo, cuando Koji Obara le dio una vuelta al trazado nipón a bordo del Safety Car.

Vista aérea del circuito japonés de Sugo

Pablo López (El Acelerador): “Hace un tiempo, compartisteis coche para dar una vuelta al circuito de Sugo. Sabemos que para Àlex fue una gran experiencia. Señor Obara, ¿sintió mucha presión por la responsabilidad de llevar a bordo a Àlex? ¿Le tentó la idea de llevar el coche al límite para asustarle un poco?”

Koji Obara: “Bueno, una persona que viene de tan lejos, de España, y va a Japón por el interés que tiene por las categorías que se corren allí, y por ir al circuito de Sugo, pues intentas que la experiencia sea algo interesante y emocionante. Te guardas un poco, ese último 10% para no entrar en riesgo. Pero como la vuelta en Sugo es muy corta, puedes dar más de una e ir acortando ese margen de seguridad. No tuve sensación de presión por la responsabilidad porque conozco muy bien el circuito, he dado muchas vueltas allí. Y sobre intentar asustar a Àlex, pues esperaba que se sorprendiera más, no lo ví muy sorprendido.”

Àlex Garcia: “Creo que fue más por disfrutar de la experiencia que por la falta de sorpresa.”

P. López: “En vosotros se unen dos concepciones culturales distintas y dos maneras de ver las carreras. ¿Qué diferencias observáis en la manera de afrontar las carreras en Japón y en Europa?”

K. Obara: “Para mí, el estándar del deporte de motor está en Europa. Es donde nació y donde se ha desarrollado. Considero que la sensación que tenemos en Japón es como de un padre y un hijo. El automovilismo nació en Europa, pero en Japón ves similitudes con lo europeo y cosas que se han adaptado a las necesidades que tenemos allí.”

À. Garcia: “Quizás, en Japón se centra todo un poco más de cara al público. Es más un entretenimiento para todo el mundo. Es habitual ver familias enteras llenando los circuitos, algo que también ocurre en Europa, pero no tanto. Se parece más al estilo americano. El espectáculo es una parte muy importante. Desde hace tiempo, existen normativas para igualar las mecánicas en pos de mejorar la igualdad y mantener la emoción hasta el final. Además, el hecho de que haya tantas marcas automovilísticas ha contribuido a mantener una cultura del automóvil muy potente. De hecho, tienen más seguimiento, en general, las categorías nacionales que las internacionales, salvo la Fórmula 1. Quizás sea la única excepción.”

Àlex Garcia en el muro de boxes del circuito de Sugo. © Àlex Garcia

P. López: “Señor Obara, su labor como piloto del coche de seguridad en el Super GT y en otras competiciones de Japón es crucial para el desarrollo de las mismas. Como no he tenido nunca la oportunidad de hablar con un piloto de Safety Car, cuénteme: ¿En qué se basa su trabajo?”

K. Obara: “Nuestro trabajo es el de ayudar a Control de Carrera. Lo que se ve fácilmente es cuando hay una situación en que la carrera no puede proseguir de manera normal y nosotros salimos con el coche de seguridad a pista. Entonces es cuando tengo que salir en el momento exacto para ponerme delante del primer clasificado, reducir mi velocidad y encontrar un ritmo adecuado. Dentro del coche tenemos radio, por lo que la comunicación es bidireccional con Control de Carrera. Nosotros podemos darles información de lo que vemos y ellos a nosotros también. Es importante saber qué hacen los coches que llevamos detrás, cuando hacen zigzags para calentar los neumáticos o las pruebas de frenado que practican durante ese período en el que la carrera está neutralizada. Sobretodo, por si cometemos un error o realizamos una maniobra fuera de lo habitual, porque podemos tener un choque por alcance de alguno de los participantes que no nos haya visto. Luego, es muy importante, a la hora de volver a entrar al Pit Lane, saber el momento en el que tienes que apagar las luces, el momento en el que tienes que acelerar y escaparte de los coches. Porque hay que evitar una situación en la que los coches te puedan volver a alcanzar antes de que hayamos entrado en el carril de boxes. Y también, durante el fin de semana nos encargamos de mantener el Coche de Seguridad, que esté operativo y en perfectas condiciones en todo momento. Revisamos todos los coches que tengamos que usar durante esos días. Incluso, llevamos cajas de herramientas por si nos surgiera algún contratiempo de última hora.”

Koji Obara comandando el pelotón al volante del Safety Car, durante una carrera de la Super Formula en Sugo

P. López: “Señor Garcia, usted es una referencia periodística en cuanto al automovilismo japonés se refiere. ¿De dónde viene su afición por las carreras japonesas?”

À. Garcia: “La verdad es que a mí siempre me interesó mucho la cultura japonesa. Sobretodo porque cuando era pequeño, veía las carreras de allí, con coches muy coloridos, parecidos a los que había aquí en Europa, pero con unas decoraciones distintas, muy elaboradas. Aquello me llamó la atención. Y además, coincidió con la época en la que Pedro de la Rosa competía en la Formula Nippon, así que el hecho de tener un piloto de España, de casa, compitiendo en el otro lado del mundo, y que además fuera un lugar que a mí ya me había llamado la atención, pues hizo que estuviera más pendiente. Recuerdo leer las pequeñas reseñas en las revistas, que con el tiempo he sabido que en todo aquello trabajó Raimón Durán, con el que luego he tenido una buena relación. Era la única manera de estar al tanto de todo aquello. Con el tiempo llegó Internet y la posibilidad de ver algún trozo de alguna carrera vía satélite. Te encuentras que compiten coches que has visto en las 24 Horas de Le Mans y todo aquello te desconcierta un poco… Sigo las competiciones japonesas de manera regular desde hace unos diez años y de manera profesional desde 2012. Por esa época empecé a estudiar japonés, lo cual me permite acceder a información que de otra manera me sería prácticamente inaccesible.”

P. López: “Señor Obara, ¿qué cree que el automovilismo japonés puede importar del automovilismo europeo?”

K. Obara: “Desde mi punto de vista, me da la impresión de que en Europa, entre los pilotos hay más respeto, más aprecio, tanto a nivel profesional como amateur. Es algo que he visto desde fuera y me parece que se podría aplicar más en Japón. Sí es cierto que entre pilotos de la misma categoría hay mucha amistad, pero no se aplica entre pilotos de distintos niveles. Da la sensación de que aquí hay una admiración hacia los pilotos, sea cual sea su categoría, pero esto no se da allí de la misma manera.”

P. López “Señor Garcia, ¿qué cree que el automovilismo europeo puede importar del automovilismo japonés?”

À. Garcia: “Ante todo, entender el concepto que hay detrás del automovilismo. Detrás de cada equipo, detrás de cada carrera y detrás de cada campeonato hay gente. Sobretodo, allí hay una cultura que hace que las marcas entiendan que hay un valor. Este valor está porque les gusta mucho el automovilismo, entonces te puedes encontrar un campeonato pequeño que tenga más de treinta coches participando, el doble que en muchos campeonatos europeos. Y no es porque sea más barato competir, sino porque hay muchos más patrocinadores pequeños con ganas de estar relacionados con las carreras. No sólo con Fórmula 1 o Super GT, sino con pilotos que están creciendo y que tienen un punto atractivo. El comprador ya entiende que por patrocinar a alguien en categorías inferiores, el producto ya es de alta tecnología, algo que no sucede aquí. Así que si hay algo que se pueda aprender en Europa, es precisamente esa cultura.”

El Circuit Safari, en el que los aficionados pueden montar en un autobús que da vueltas a la pista mientras los coches de competición ruedan en ella, es un claro ejemplo del espíritu japonés por fomentar el espectáculo y acercarlo a la gente

Terminamos la primera parte de nuestra tertulia. En la segunda, trataremos del presente y el futuro del automovilismo japonés, su relación con nuestro país a corto y medio plazo, y algunas cosas más relacionadas con nuestros dos protagonistas.

Foto de portada: © Àlex Garcia