El World RX ante una temporada incierta

El World RX ante una temporada incierta

La crisis provocada por la expansión a nivel mundial del coronavirus SARS-CoV-2 y su enfermedad, el COVID-19, está poniendo en jaque al mundo de las carreras. El Campeonato del Mundo de Rallycross no está siendo ajeno a todo este movimiento de cancelaciones y aplazamientos que estamos viviendo, y ya se han pospuesto algunas pruebas para cuando esta situación remita. Pero antes de la eclosión de la pandemia, el mundial vivía su propia vorágine de pretemporada, con cambios de pilotos y equipos.

El campeonato viene de concluir una temporada espectacular con tres pilotos luchando por el título. Timmy Hansen se llevó el trofeo tras rematar su mejor año en el certamen, ganando cuatro de las diez citas de la temporada para alzarse Campeón del Mundo ante sus principales rivales, Andreas Bakkerud, con quien empató a puntos en una dramática final en Killarney, y su hermano Kevin Hansen. Sin embargo, no estuvieron presentes algunos de los protagonistas de los últimos años. La salida de los fabricantes supuso la marcha de los campeones Petter Solberg, Mattias Ekström y Johan Kristoffersson, además del múltiple campeón de rallyes Sébastien Loeb. En otras palabras, ningún piloto defendió corona el año pasado.

Ante los preparativos para la nueva temporada, la organización presentó en septiembre del pasado año el nuevo Projekt E, el certamen eléctrico de rallycross que se disputaría a partir de 2020 durante algunos fines de semana conjuntos con el World RX. Por otra parte, se presentó el circuito de Nürburgring como nueva sede del Rallycross de Alemania y se anunció una nueva prueba en Rusia, en la pista Igora Drive de reciente construcción, que tiempo después fue anulada. También se anunció el regreso de alguna cara conocida y varios cambios de cromos que pusieron el mercado de fichajes patas arriba, incluyendo cambios de pilotos y de coches en varios equipos.

El Campeón del Mundo de Rallycross de 2019, Timmy Hansen. Foto: World RX

Uno de los movimientos más sonados es el de Monster Energy RX Cartel, el equipo en el que militaban en 2019 Andreas Bakkerud y Liam Doran. Ambos pilotos han decidido abandonar los Audi S1 que en su día representaron a la estructura EKS para competir bajo el paraguas de GCK al volante de sendos Renault Mégane RS. La escuadra liderada por Guerlain Chicherit se ve así reforzada con la llegada de dos de los pilotos más experimentados del campeonato. La estructura francesa mantendrá a Anton Marklund a los mandos del Mégane de la temporada anterior, pasando Chicherit a pilotar uno de los Renault Clio RS, junto a Rokas Baciuška.

A su vez, el equipo sueco JC Raceteknik anunció un acuerdo de colaboración con EKS por la que se harán cargo de los Audi S1 pertenecientes a la estructura de Mattias Ekström. Robin Larsson y Janis Baumanis serán los encargados de dar rienda suelta a su potencia en los circuitos del mundial, y se espera que el propio Ekström compita de forma puntual en alguno de ellos. JC Raceteknik ya operó un S1 el pasado año, y tanto Larsson como Baumanis aseguraron en su momento sentirse confiados por las posibilidades que ofrece esta montura de cara a conseguir grandes resultados.

El Ford Fiesta desarrollado por STARD para el Projekt E. © Teddy Morellec / World RX

Johan Kristoffersson, Campeón del Mundo de Rallycross en 2017 y 2018, anunció su regreso a la máxima categoría mundial de la especialidad, tras un año en el que se dedicó a probar suerte en la Copa del Mundo de Turismos (WTCR). El piloto sueco volverá al volante de un Volkswagen Polo GTI operado por la estructura KMS (Kristoffersson Motorsport), bajo la denominación de Volkswagen Dealerteam Bauhaus. Finalmente, Münnich Motorsport apostará por poner dos Seat Ibiza en pista, con Timo Scheider repitiendo montura y el propio René Münnich retornando al volante de uno de sus coches.

Todo esto sucedió antes de que la situación generada por el COVID-19 parase el mundo. Desde entonces, los anuncios de cancelaciones y aplazamientos han sido la tónica general, no sólo en el Campeonato del Mundo de Rallycross, sino también en otros certámenes. Las primeras pruebas en caer fueron las citas española y portuguesa. Las autoridades de los dos países ibéricos decretaron sendos confinamientos que hacían imposible la disputa de las carreras. A continuación, fue el turno del Rallycross de Benelux, en el circuito de Spa-Francorchamps, que encontró acomodo en una nueva fecha a principios de octubre.

Eau Rouge, principal atractivo del trazado de rallycross de Spa-Francorchamps, sede del Rallycross de Benelux. Foto: World RX

Días después, las restricciones en Noruega obligaron al aplazamiento de su cita anual con el campeonato. Los responsables del trazado de Lånkebanen, al igual que los de Montalegre y Montmeló, siguen en conversaciones con la FIA, las federaciones nacionales y los organizadores del certamen, IMG, para encontrar algún hueco en el calendario, tratando de aplazar y no cancelar ninguna prueba. Sin embargo, el alargamiento de los estados de confinamiento en toda Europa y las medidas para restringir los viajes entre los países, sumado a la falta de movilidad, pueden suponer problemas para organizar las siguientes citas en Suecia y Alemania.

Los responsables del circuito de Höljes, sede del Rallycross de Suecia, se muestran optimistas a día de hoy, pero no descartan tener que ceder ante las medidas que la pandemia está obligando a tomar en todo el planeta. Por su parte, la prueba que debía disputarse de forma novedosa en Nürburgring, pende de un hilo. Las autoridades alemanas han prohibido las competiciones deportivas hasta el 31 de agosto, de manera que la cita que ha de disputarse el primer fin de semana de ese mes debería ser cancelada o aplazada debido a esa restricción impuesta por el gobierno federal.

Toca esperar para volver a disfrutar de imágenes como esta en el Campeonato del Mundo de Rallycross. Foto: World RX

La última noticia ha sido el aplazamiento para introducir los Supercar eléctricos el próximo año. La FIA, con el consentimiento de las partes implicadas y la aprobación por el Consejo Mundial del Motor, ha decidido posponer la electrificación del mundial hasta 2022. La incertidumbre es ahora mismo la nota dominante. No se sabe a ciencia cierta qué va a ocurrir en el futuro a corto y medio plazo, por lo que es difícil atisbar cuáles serán los pasos a seguir, si habrá o no más cancelaciones y/o aplazamientos, o cuándo se podrá volver a reemprender la actividad automovilística. Por ahora, esta es la situación de un Campeonato del Mundo de Rallycross que se enfrenta a su temporada más incierta.

Foto de portada: World RX

La amalgama de campeonatos de Fórmula 3

La amalgama de campeonatos de Fórmula 3

Hace unos años, la Federación Internacional de Automovilismo se planteó normalizar la escalera formada por los campeonatos de monoplazas que sirven para dar acceso a los pilotos a la Fórmula 1. En ese proceso, culminado el año pasado con el arranque del nuevo FIA Formula 3 Championship, se tomaron ciertas decisiones que afectaron a varios certámenes de F3 fuera del amparo de la FIA, provocando movimientos en todos los organizadores de estas carreras.

El resultado fue que algunos campeonatos quedaron bajo el paraguas de la Federación, mientras otros se quedaron fuera. Estos últimos continúan operando con coches construidos bajo normativa de Fórmula 3; pero, sin embargo, oficialmente no son campeonatos de esta categoría, pues la FIA no permite que usen esa denominación. Así pues, dada la amalgama de campeonatos que usan monoplazas de este tipo alrededor del mundo, repasamos cuáles son los que operan con denominación oficial con la aprobación del ente internacional y cuáles lo hacen con otra nomenclatura.

Comenzamos por los campeonatos de Fórmula 3 bajo el auspicio oficial de la Federación Internacional de Automovilismo. El más importante a nivel global es el FIA Formula 3 Championship, el certamen principal de la categoría que acompaña a la Fórmula 2 y a la Fórmula 1 en algunos circuitos del calendario. A su vez, en Europa, América y Asia hay tres campeonatos de esta categoría que están considerados “regionales”. Son el Formula Regional European Championship, el Formula Regional Americas Championship y el F3 Asian Championship. Así mismo, dada la importancia de Japón en los deportes de motor, el país nipón cuenta desde este año con su propio certamen regional de Fórmula 3 oficial, el Formula Regional Japanese Championship.

Marta García pilota el Fórmula 3 de la W Series

Por otro lado, están todos los campeonatos que antaño tuvieron la denominación F3, pero que hoy en día no tienen permiso para usarla, a pesar de ser, básicamente, campeonatos de Fórmula 3; y otros que nunca usaron esta nomenclatura, pero sus coches tienen esta especificación. En Europa operan dos, el Eurofórmula Open, basado en el extinto Campeonato de España de Fórmula 3, y que ha recibido a equipos de la antigua F3 Euroseries; y la Formula Renault Eurocup, que cuenta con el apoyo oficial de Renault. Así mismo, en Asia hay dos, la Super Formula Lights, que es el antiguo Campeonato Japonés de Fórmula 3; y la Formula Renault Asiacup, con el apoyo, una vez más, de Renault. Por último, encontramos a la Toyota Racing Series, que ejerce de campeonato oficioso de Fórmula 3 en Nueva Zelanda; y la W Series, el campeonato de monoplazas exclusivamente femenino.

Por si toda esta mezcla de certámenes no fuera bastante extensa, hay otros más que no entrarían en nuestra lista por disputarse bajo reglamentos de Fórmula Libre o permitiendo el uso de monoplazas con especificaciones de Fórmula 3 antiguas o desfasadas. Es el caso del BRDC British F3 Championship, que aunque cuenta con la denominación, utiliza monoplazas de Fórmula 4 evolucionados; o los campeonatos chileno y australiano, las copas suizas y austriacas, la F2000 italiana y otros más, protagonizados por antiguos monoplazas de Fórmula 3 y destinados, en muchos casos, a pilotos amateur.

Por lo tanto, hay cinco campeonatos de Fórmula 3 bajo el paraguas de la FIA y otros seis que funcionan fuera de él. Un total de once certámenes con coches construidos bajo reglamentación F3. Lo curioso de todo ello es que muchos comparten los mismos coches y, de hecho, serían exactamente iguales si no fuera por el nombre o la zona del mundo donde se celebran. Son cinco chasis distintos para los once campeonatos, aunque existe cierta variabilidad respecto a los motores. Únicamente, dos campeonatos cuentan con más de un suministrador de motores. Es hora de examinar cada uno de estos coches y ubicarlos en sus respectivos campeonatos.

El Dallara F3 2019 del FIA Formula 3 Championship, pilotado por Jüri Vips

Dallara F3 2019:

El jefe de la manada. Se trata del monoplaza que utiliza el certamen principal, el FIA Formula 3 Championship. Fabricado por la empresa italiana Dallara, tiene una masa de 673 kilogramos, con unas dimensiones de 4,965 metros de largo por 1,885 metros de ancho. Cuenta con suspensiones pushrod y monta el sistema HALO. Equipa un motor V6 atmosférico de 3,4 litros construido por Mecachrome y una caja de cambios de seis velocidades, desarrollando una potencia de 380 CV.

Tatuus F3 T-318:

El más popular de la clase. Este monoplaza es el protagonista de seis de los once certámenes de Fórmula 3, que son Formula Regional European Championship y F3 Asian Championship por parte de los campeonatos FIA, además de Formula Renault Eurocup, Formula Renault Asiacup, Toyota Racing Series (renombrado como Tatuus FT-60) y W Series. El coche está fabricado por el constructor italiano Tatuus, cuenta con una masa de 610 kilogramos y unas dimensiones de 4,270 metros de largo por 1,740 metros de ancho. Lleva suspensiones pushrod y sistema HALO.

Tatuus F3 T-318 del Formula Regional European Championship, en manos de Sophia Flörsch

Equipa distintos motores en función del campeonato. Los que están bajo el paraguas de la Federación Internacional de Automovilismo, además de la W Series, montan propulsores de cuatro cilindros en línea turboalimentados de 1,8 litros, con base Alfa Romeo y preparados por Autotecnica Motori. Llevan una caja de cambios secuencial de seis velocidades, permitiendo que el coche desarrolle unos 270 CV de potencia.

Por otra parte, los dos certámenes, europeo y asiático, con el apoyo de Renault, utilizan motores de cuatro cilindros turboalimentados de 1,8 litros, derivados de los que montan los Renault Mégane RS, que junto a una caja de cambios de siete velocidades, desarrollan 270 CV de potencia. En el caso de la Toyota Racing Series, los renombrados Tatuus FT-60 incorporan propulsores desarrollados por el fabricante japonés, turboalimentados de cuatro cilindros y 2,0 litros, capaces de dar una potencia de 270 CV.

El Tatuus F3 T-318 de la Toyota Racing Series, renombrado como FT-60, con los colores de Toyota Gazoo Racing

Dallara 320:

El heredero de la estirpe. Es uno de los nuevos integrantes de este grupo de monoplazas actuales de Fórmula 3 y el heredero del eterno Dallara F312, uno de los mejores coches de competición de la historia. Es el único que mantiene la esencia de los coches de F3 de la anterior generación. Su uso se restringe a la Eurofórmula Open y a la Super Formula Lights, pero hay muchas esperanzas puestas en él. Tiene una masa de 580 kilogramos repartidos en sus 4,934 metros de largo por 1,875 metros de ancho. Equipa suspensiones pushrod y sistema HALO.

En cuanto a la motorización posible, es muy diversa en ambos campeonatos. En el caso de la Eurofórmula Open, Spiess, HWA y Piedrafita son los preparadores y suministran los propulsores de origen Volkswagen, Mercedes y Toyota, respectivamente. Se trata de motores atmosféricos de cuatro cilindros en línea, con una cilindrada máxima de 2,0 litros. Montan caja de cambios secuencial de seis velocidades, desarrollando una potencia de 240 CV.

El Dallara 320 destinado a la Eurofórmula Open y la Super Formula Lights, con Dan Ticktum al volante

La Super Formula Lights, por su parte, cuenta con cuatro fabricantes de motores. TOM’S, Mugen y ThreeBond suministran y preparan los propulsores de las marcas Toyota, Honda y Nissan, respectivamente; además del motor fabricado y suministrado de manera independiente por Toda Racing. Tienen una configuración con cuatro cilindros en línea, atmoféricos, de 2,0 litros. Las cajas de cambios son de seis velocidades, y se estima que sean capaces de desarrollar una potencia similar a sus monoplazas hermanos de la Eurofórmula Open.

Ligier Crawford JS F3:

El yanqui rebelde. Se trata de una de las últimas creaciones del constructor francés Onroak bajo el nombre de Ligier. Este monoplaza es el elegido para el Formula Regional Americas Championship, bajo el amparo de la Federación Internacional de Automovilismo. El coche cuenta con una masa de 522 kilogramos en vacío y tiene unas dimensiones de 4,765 metros de largo por 1,850 metros de ancho. Monta sistema HALO y equipa un motor Honda turboalimentado de cuatro cilindros en línea y 2,0 litros, junto a una caja de cambios secuencial de seis velocidades. Desarrolla una potencia de 270 CV.

El Ligier Crawford JS F3 del Formula Regional Americas Championship, conducido por Dakota Dickerson

Dome F111/3:

El japonés volador. La creación de la Formula Regional Japanese Championship ha dado la oportunidad a Dome de entrar en este grupo de selectos fabricantes de coches de Fórmula 3. La última creación de la firma japonesa cuenta con una masa de 670 kilogramos repartidos en sus 4,9 metros de largo y 1,85 metros de ancho. Tiene suspensiones pushrod y sistema HALO. El motor es turboalimentado de 1,8 litros y cuatro cilindros en línea, desarrollado por Autotecnica Motori sobre la base de un propulsor Alfa Romeo. Junto con la caja de cambios de seis velocidades, se estima una potencia de 270 CV.

Además de estos campeonatos, existen dos más a los que debemos prestar atención, aunque no podemos considerarlos como certámenes de Fórmula 3. Por un lado está la Indy Lights, la categoría antesala del principal campeonato norteamericano de monoplazas, la IndyCar. Su monoplaza es el Dallara IL-5, que aunque no está fabricado bajo homologación FIA F3, podríamos compararlo en prestaciones con el Dallara F3 2019 del FIA Formula 3 Championship. Como certamen, al menos, estarían a un nivel similar.

El novedoso Dome F111/3 que está destinado al nuevo Formula Regional Japanese Championship

Por otra parte, el campeonato S5000 hace las veces de certamen nacional de monoplazas en Australia. Los Ligier JS F3-S5000 están fabricados bajo homologación FIA F3 por Onroak, por lo que comparte características técnicas con los coches de los campeonatos oficiales de Fórmula 3. Sin embargo, bajo el capó se esconde la gran diferencia. Equipan un enorme motor atmosférico V8 de 5,0 litros fabricado por Ford. La potencia de 560 CV coloca a esta bestia de carreras muy por encima de las prestaciones mecánicas de cualquiera de los campeonatos de Fórmula 3.

Desenredar la madeja formada por la amalgama de certámenes que utilizan coches de Fórmula 3 actuales a lo largo y ancho del mundo es complicado. Al menos, se ha podido desgranar las características de todos los coches que les dan vida y encontrar puntos en común y notables diferencias. Lo cierto es que no existe una única F3, sino varias que pueden llegar a converger para facilitar la llegada de nuevos pilotos a los escalones superiores del automovilismo.

El otro Stirling Moss

El otro Stirling Moss

La figura de Stirling Moss se asocia de manera inevitable a la del gran campeón sin corona de la Fórmula 1. El piloto que, por determinadas razones, no consiguió la anhelada copa que se otorga al mejor conductor de cada año en el Campeonato del Mundo de Pilotos, a pesar de sus resultados y sus capacidades al volante. Sin embargo, la carrera deportiva del británico fue mucho más extensa, llegando a competir en las pruebas más importantes de todo el panorama internacional. Fue allí donde el hombre que nos dejó para siempre hace unos días logró sus mayores gestas.

Stirling Craufurd Moss nació en Londres el 17 de septiembre de 1929. Su padre, Alfred Moss, fue piloto de carreras durante la década de 1920 y consiguió cruzar el charco para disputar las 500 Millas de Indianápolis de 1924. Su hermana, Pat Moss, también fue piloto, pero de rallyes, disciplina en la que está considerada una de las grandes pilotos de la historia tras alcanzar buenos resultados en pruebas como el Tour de Corse o el Rally de Montecarlo. El ambiente de las carreras impregnó la vida del joven Moss desde muy temprano.

Comenzó compitiendo en 1948 con uno de los coches de su padre y pronto sintió atracción por los monoplazas de Gran Premio, preferentemente los británicos. Su debut en una carrera de Fórmula 1 fue en el Gran Premio de París de 1950, prueba no puntuable en la que se tuvo que retirar tras 33 vueltas. En el Gran Premio de Suiza del año siguiente, al volante de HWM 51 – Alta, hizo su ingreso en el Campeonato del Mundo. Desde entonces hasta 1962, cuando puso punto y final a su presencia en la máxima categoría, logró dieciséis victorias en carreras puntuables y diecinueve más en las no puntuables.

Stirling Moss pilotando uno de los coches de su padre, en una de sus primeras carreras. © Klemantaski Collection / Getty Images

De todos aquellos triunfos, destacan los Grandes Premios de Mónaco de 1956, 1960 y 1961, el Gran Premio de Pescara de 1957 (prueba heredera de la antigua Coppa Acerbo) o el Gran Premio de Alemania del ’61 en Nürbugring. Fue un firme impulsor del automovilismo británico, pilotando para marcas como HWM, ERA o Vanwall. Incluso se atrevió a manejar el Ferguson P99, el primer monoplaza de Fórmula 1 con tracción a las cuatro ruedas. Pero por encima de todo ello, fue uno de los flamantes pilotos de Mercedes. Con los coches de la marca de la estrella alcanzó su primer subcampeonato en 1955. Y con ellos realizó su mejor temporada en las carreras de resistencia.

Aquel año de 1955, Moss ganó tres de las seis pruebas que conformaban el Campeonato del Mundo de Sportscar. Y no eran tres carreras al azar. El británico ganó, junto a Denis Jenkinson, la Mille Miglia al volante de un Mercedes 300 SLR; quizás, su victoria más memorable. Después, junto a John Fitch, se llevó el Tourist Trophy; antes de compartir montura con Peter Collins para ganar la mítica Targa Florio, en la que su gran pilotaje fue la clave para que el fabricante alemán consiguiera el Campeonato del Mundo. Pero tanto antes como después de esa temporada fantástica, Stirling Moss logró grandes resultados en las más importantes carreras.

Stirling Moss va camino de la victoria en la Mille Miglia de 1955, al volante del Mercedes 300 SLR. © Yves Debraine / Klemantaski Collection / Getty Images

En 1951, consiguió su primera victoria en el British Empire Trophy, pilotando un Frazer Nash. Le siguieron tres más en 1956, 1958 y 1961. Cuando los aficionados apostados en los laterales del circuito de Dundrod le vieron ganar el Tourist Trophy con Mercedes, era la tercera vez que lo hacía. En 1950 y 1951, en los inicios de su carrera, se alzó campeón de la carrera manejando sendos Jaguar. Y después, cuando la prueba se trasladó al circuito de Goodwood, consiguió cuatro victorias consecutivas entre 1958 y 1961, dos con Aston Martin y otras dos con Ferrari.

En sus múltiples aventuras en las carreras de resistencia, cruzó el Atlántico, como tantos años atrás había hecho su padre, para competir en Estados Unidos. Pero no se dirigió a Indianápolis, sino a Sebring. La base aérea del estado de Florida estaba preparada para acoger una nueva edición de la carrera de 12 horas. Briggs Cunningham, uno de los más importantes empresarios del motor de aquella época, confió en las manos de Stirling Moss y Bill Loyd un O.S.C.A. MT4. Tras medio día de ardua batalla sobre la pista norteamericana, la pareja anglo-estadounidense se alzó ganadora de las 12 Horas de Sebring de 1954.

Stirling Moss pilotando el O.S.C.A. MT4 de Briggs Cunningham durante las 12 Horas de Sebring de 1954

Las 24 Horas de Le Mans tampoco fueron desconocidas para Stirling Moss. Con diez participaciones, estuvo muy cerca de ganarlas en varias ocasiones, sin embargo, el circuito de La Sarthe le fue esquivo. En 1953 y 1956 consiguió terminar segundo, pilotando para Jaguar y para Aston Martin. Vivió el grave accidente de 1955 en primera persona, pues pilotó, junto a Juan Manuel Fangio, el Mercedes 300 SLR que lideraba al equipo. Por orden directa de Stuttgart, se retiraron de la carrera siete horas después del suceso.

Fueron varias las carreras de resistencia y prototipos que ganó Stirling Moss, pero muchas más en las que participó. También se atrevió con los rallyes, muy diferentes en aquella época a lo que son hoy en día. El Rally de Montecarlo se disputaba con coches deportivos y el objetivo era salir de una ciudad de Europa y llegar a Mónaco. El piloto británico participó en tres ocasiones, consiguiendo el segundo lugar en la primera, en 1952 al volante de un Sunbeam-Talbot 90.

El Sunbeam-Talbot 90 con Stirling Moss al volante, camino de Mónaco, durante la nivosa edición del Rally de Montecarlo de 1952

Stirling Moss será recordado como un caballero tanto dentro como fuera de la pista. Pudo ganar el Campeonato del Mundo de Pilotos en 1958, pero evitó reclamar una maniobra prohibida por Mike Hawthorn, quien se llevó el título. Para él importaba lo que ocurría en la pista, no en los despachos. Fuera del ámbito de las carreras, el británico interpretó en 1967 al chófer de uno de los personajes de la película de James Bond Casino Royale, protagonizando una escena divertida y sublime. Lo cierto es que se podrían contar muchas historias y anécdotas del gran piloto inglés, pero nos quedamos con el recuerdo de sus aventuas en aquellas otras carreras en las que también triunfó. ¡Hasta la vista, Sir! Que la tierra le sea leve…

Cuando la isla de Man también era para coches

Cuando la isla de Man también era para coches

En el mundo del deporte del motor, la isla de Man, situada entre las de Irlanda y Gran Bretaña, se conoce por su famoso Isle of Man TT, uno de los mayores eventos motociclísticos del planeta. Los pilotos se lanzan con sus potentes máquinas de dos ruedas a la caza del mejor tiempo en el largo y peligroso circuito de la montaña de Snaefell. Pero hubo un tiempo en el que el Tourist Trophy de la isla de Man también fue el nombre de una carrera de coches.

Estamos en el año 1905, dos años antes de que comience el primer Tourist Trophy para motos. Ya hace algunos años que los primeros coches circulan por algunos caminos y carreteras de Europa, de manera que las carreras entre ellos se van sucediendo de manera natural. Conductores de un sitio y de otro se retan a duelos por ver quién llega antes a un punto en concreto. Así que algún día de aquellos años, alguien pensó que sería una buena idea disputar una carrera de coches en condiciones, con unas reglas básicas y bien organizada. Poco a poco, las competiciones automovilísticas reguladas se fueron sucediendo a lo largo y ancho del continente.

Las carreras en la isla dependiente de la corona inglesa tienen como origen las competiciones conocidas como Gordon Bennett Eliminating Trial. La regulación del uso de los automóviles en la vía pública por parte del parlamento de Reino Unido, estableció un límite de velocidad en la circulación de 20 millas por hora (32 Km/h) en los caminos y carreteras de las islas de Gran Bretaña e Irlanda, quedando la de Man fuera de esa restricción. Así que algunos entusiastas del motor del país se acercaron allí para estudiar la posibilidad de organizar carreras con el beneplácito de las autoridades locales.

Una de las primeras imágenes de carreras en las carreteras de la isla de Man

La administración de Douglas dio el visto bueno, así que aprovechando los difíciles caminos que rodean las cumbres, trazaron un circuito de carreras de 84 kilómetros que recorría casi toda la isla. La primera edición de la prueba, que servía de calificación para la Copa Gordon Bennett que iba a celebrarse ese año en Alemania, estuvo reservada a coches de turismo y fue Clifford Earl a bordo de un Napier quien se llevó la victoria. A finales de mayo del año siguiente, se repitió la experiencia y para septiembre se organizó el primer Tourist Trophy destinado a coches de carreras, con el auspicio del RAC (Royal Automobile Club). John Napier (no confundir con el matemático escocés del siglo XVI), al volante de un Arrol-Johnston, conquistó la prueba en poco más de seis horas, a una velocidad media de 54,56 Km/h.

En 1906, el circuito fue modificado, acortándolo hasta poco más de 40 kilómetros de longitud para evitar que la prueba interfiriera con los servicios de ferrocarril. Charles Rolls, cofundador de Rolls-Royce, se alzó ganador con un vehículo de su propia empresa. Al año siguiente, Ernest Courtis llevó a su Rover 20 hasta la victoria final en la prueba, antes de que el Tourist Trophy cambiara de escenario por razones de seguridad. Lo hizo para establecerse en el trazado que después ha sido su casa, al menos en el caso de las motos. Se estrenaba el circuito de la montaña de Snaefell.

John Napier, el primer ganador del RAC Tourist Trophy en la isla de Man, pasando por delante del público durante la edición de 1905

Sin embargo, su primer nombre fue el de Four Inch Course, que hacía referencia a la nueva regulación que establecía que los cilindros de los motores de los coches participantes tenían que tener un diámetro de cuatro pulgadas. Años después, el nombre del trazado cambió por el de Snaeffel, como se ha conocido desde entonces. La carrera de 1908 fue ganada por William Watson, al volante de un automóvil de carreras Hutton, fabricado por la empresa de ingeniería Napier & Son.

Tras estos primeros cuatro años, el RAC Tourist Trophy dejó de celebrarse. No fue hasta 1914 cuando las cuatro ruedas volvieron a tomar las carreteras del circuito de la isla de Man. El irlandés Kenelm Lee Guinness, al volante de un Sunbeam de Gran Premio, logró alcanzar la gloria. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial paralizó el mundo, y con ello, las incipientes carreras que iban apareciendo. La prueba no volvió a disputarse hasta unos cuantos años después.

William Watson (Hutton #2), rodando por delante de Kenelm Lee Guiness (Darracq #4), en el Tourist Trophy de 1908

El fin de la Gran Guerra trajo la alegría y el regreso de la competición. El horror y la barbarie quedaron atrás y en la isla de Man se volvió a respirar el aroma de las carreras. El sonido de los motores y el olor de la gasolina quemada regresaron al trazado de Snaefell, donde se congregó la multitud de aficionados en la edición de 1922. Ocho años habían pasado desde la última vez. La gente tenía hambre de carreras y las máquinas, con los pilotos sobre ellas, no defraudaron. El francés Jean Chassagne ganó la carrera. Sunbeam bautizó a su bólido con el nombre de “Tourist Trophy” en homenaje a la prueba, un bonito gesto que se volvió todavía más importante cuando el veloz ingenio mecánico llevó a Chassagne a la victoria.

Pero fue apenas una carrera puntual. Después, un nuevo parón hasta 1928 que marcó el final de la presencia del RAC Tourist Trophy en la isla de Man. La prueba se mudó al norte de Irlanda, al circuito de Ards. La prensa local, autoridades y empresarios presionaron a la organización para llevar la carrera allí, alegando que tenían el trazado perfecto para que el evento creciera y se consolidara. Así, únicamente las motos se quedaron para continuar haciendo vibrar a los aficionados de Man. Los coches abandonaron la isla para no volver, dejando a su gente huérfana de las hermosas y potentes máquinas de cuatro ruedas que durante esos años atronaron las carreteras de la montaña de Snaefell.

Los participantes se preparan para la salida del RAC Tourist Trophy de 1922, la última edición de la carrera de coches en la isla de Man

La aventura de Iván Ares en el Titans RX

La aventura de Iván Ares en el Titans RX

En agosto de 2019, el certamen europeo Titans RX se desplazó a Portugal para disputar dos citas de su calendario, la quinta y sexta prueba del año. El circuito de Montalegre se desquitaba así de su ausencia en el Campeonato del Mundo de Rallycross acogiendo una prueba del que es el segundo campeonato más importante de la especialidad. Además de los hermanos Hansen, Toomas Heikkinen y otros nombres habituales del panorama internacional, Iván Ares se puso al volante del Pantera RX6.

El ayuntamiento de Montalegre y la cámara de comercio de la localidad sabían de la importancia de esta cita, de manera que se volcaron en la promoción y difusión de las carreras. Como la pista se encuentra a muy pocos kilómetros de la frontera con nuestro país, de donde proceden ingentes cantidades de aficionados cada vez que hay eventos allí, creyeron importante que un piloto español participara en las dos pruebas del Titans RX. La Federación Galega de Automobilismo, con la que trabajan de manera estrecha, recomendó a Ares y allí se presentó el piloto coruñés.

Habitual en rallyes y autocross, Iván Ares se proclamó Campeón de España de Rallyes de asfalto en 2017, tras sus dos triunfos absolutos en 2011 y 2014 en el certamen gallego. El año pasado terminó subcampeón del CERA. Además, participa de manera activa en el Campeonato de España de Autocross en división Car Cross, donde el año pasado terminó en décima posición, y en el Campeonato de Europa de la especialidad. Por lo tanto, su experiencia tanto en asfalto como en tierra se presentaba como una gran herramienta de cara a afrontar el desafío. Una aventura por la que declaró estar intrigado de ver a qué nivel podría rendir.

Iván Ares pilotando el Pantera RX6 a los pies de las montañas que rodean Montalegre. Foto: @TitansRX

El sábado diez de agosto empezaba bien para el piloto gallego. En la primera fase de la calificación, la Q1, luchaba de tú a tú contra Jérôme Grosset-Janin, con toques y golpes incluídos, para terminar doblegando al francés y terminar en tercera posición. A pesar de la falta de experiencia con este tipo de coches y en este tipo de carreras, el Pantera RX6 azul con el dorsal número 60 se movía como pez en el agua en manos de Ares. Si bien, aún se notaba cierto conservadurismo en frenada, pues todavía era pronto para arriesgar, había que ir paso a paso.

La Q2 empezó con una genial arrancada del piloto de Cambre, logrando ponerse en segunda posición, por detrás del portugués Armindo Araújo. Sin embargo, el húngaro Lukács Kornél “CSUCSU” comenzó a presionarle, llegando a emparejarse al término de la primera vuelta, pero Ares se mantuvo firme y sujetó con mano de hierro la posición. Tras ello, puso tierra de por medio con sus perseguidores y se lanzó a la caza de Araújo, recortándole tiempo en cada paso por meta. Era el piloto más rápido en pista, pero la carrera llegó a su fin. En la Q3 pudo luchar de tú a tú con los grandes pilotos de la especialidad, con los favoritos.

Iván Ares peleando con el piloto húngaro Lukács Kornél «CSUCSU». Foto: Titans RX

Los dos hermanos Hansen, Timmy y Kevin, Toomas Heikkinen, Craig Breen e Iván Ares. Todo por decidir y el objetivo puesto en entrar en semifinales. En la salida fue muy conservador, perdiendo plazas, pero eso le sirvió para esquivar el toque entre Timmy Hansen y Craig Breen, superando a ambos por el interior de la primera curva. Pero el mayor de los hermanos suecos le presionó con habilidad, teniendo que ceder la posición ante el empuje del futuro Campeón del Mundo de Rallycross. Ahora le tocaba defenderse de Breen, que lo achuchó sin tregua hasta que pudo meterle el morro en la sección de tierra. Ambos se tocaron y el irlandés pasó adelante. El coche de Ares quedó tocado, entrando en meta en último lugar. Pero a pesar de todo, estaba octavo, por lo tanto, era uno de los doce primeros. Estaba en semifinales.

Su posición le daba derecho a partir en la segunda fila. Ahora, el objetivo era meterse en la final. Craig Breen hizo una salida en falso, por lo que tuvo que cumplir con su sanción de pasar por la Joker Lap, que en este campeonato únicamente se usa para penalizar. Un rival menos para Iván Ares. En cuanto el semáforo se apagó, se lanzó a la estela de Kevin Hansen, colocándose en segunda posición. Los toques por detrás suyo favorecieron su escapada, tratando de seguir el ritmo del pequeño de los Hansen. El gallego logró el pase a la final terminando segundo, firmando una grandísima carrera. Un gran logro para un debutante.

Iván Ares al volante del Pantera RX6, preparado para una de las carreras del fin de semana

Sin embargo, la final no fue como se esperaba. Estar allí era un éxito, pero tras su gran actuación en las fases previas, un problema en su Pantera RX6 le condenó al abandono al poco de empezar la carrera. El español había arrancado desde la segunda fila, junto a Timmy Hansen, pero poco pudo hacer cuando la mecánica comenzó a fallar. En cualquier caso, su actuación fue para enmarcar, colándose dentro del exclusivo grupo de finalistas formado por algunos de los mejores pilotos de rallycross del mundo. Kevin Hansen se llevó el triunfo.

Todavía quedaba el domingo para conseguir un buen resultado en su primera experiencia en rallycross. El formato compacto del Titans RX permite disputar dos pruebas en cada fin de semana, de manera que la estructura de competición del día anterior se repitió en la segunda jornada. La sesión calificativa empezó de manera fantástica, con una segunda posición en la Q1, por detrás de Kevin Hansen, tras una rocambolesca salida en la que Ares se tocó con Araújo. La segunda parte de la calificación vio una mala salida del coruñés, que lastró sus opciones en carrera para terminar cuarto. La última manga fue todavía más complicada, con un toque en la primera curva que dañó la suspensión trasera del Pantera RX6 y le hizo perder tiempo. Finalmente, se clasificó para semifinales de la misma manera que el sábado.

Iván Ares trata de ponerse a la estela de Kevin Hansen, dejando atrás a Ronny C’Rock y CSUCSU. Foto: Titans RX

Partiendo desde la tercera fila, volvía a aspirar a pasar a la gran final. Aunque se desembarazó de Grosset-Janin, le faltó un poco, apenas unos metros para alcanzar el tercer lugar, y con ello el pase. Consiguió entrar en la pelea entre “CSUCSU” y Andrew Jordan en los últimos compases, pero definitivamente fue el húngaro el que se llevó el gato al agua. De esta manera, terminó la primera participación de Iván Ares en una cita de rallycross, su particular aventura en el Titans RX. Hacía bastante tiempo que un piloto español no participaba en una prueba de tal magnitud en esta especialidad automovilística, pero Iván Ares cumplió con creces las expectativas.

Foto de portada: Titans RX