El WEC y su interludio sin carreras por el coronavirus

El WEC y su interludio sin carreras por el coronavirus

La pandemia de coronavirus COVID-19 ha puesto patas arriba al mundo del motor. El caso del Campeonato del Mundo de Resistencia es curioso y distinto a la mayoría de certámenes, pues la situación lo ha dejado en un stand by con media temporada ya disputada. Un interludio sin carreras que ha obligado a los organizadores del WEC a tomar ciertas decisiones que han dejado sin efecto el intento por tener un calendario interanual con final en las 24 Horas de Le Mans.

Hasta la fecha se han disputado un total de cinco pruebas que han dejado a Toyota como los dominadores en LMP1, aunque sin tanta ventaja como el año pasado respecto a los privados, concretamente al único Rebellion R13 de la parrilla que ha conseguido dos victorias. Los sistemas para igualar las prestaciones están dando sus frutos en forma de mayor igualdad, a pesar de la desvirtuación en los resultados. Pero después llegó el SARS-CoV-2 y obligó a pausar el campeonato.

La lucha por el título en LMP2 y las dos cateogorías de GT se detuvo en un momento en el que estaba por todo lo alto. La cancelación de las 1000 Millas de Sebring (y de las 12 Horas puntuables para el campeonato del IMSA, que iban aparejadas ese fin de semana) tras haber competido hacía casi un mes en Austin, supuso numerosos problemas logísticos. Los equipos llevaban un mes en tierras norteamericanas y el plan previsto no contemplaba un regreso tan apresurado. Los rumores sobre la cancelación del resto de la temporada corrieron como la pólvora, antes de que el Automobile Club de l’Ouest tomara una decisión sobre qué hacer con el resto de fechas.

Momento de la salida de las 6 Horas de Fuji de 2019

Finalmente, se modificó el calendario y se elaboró una mezcla con el borrador de la temporada 2020-2021 que ya se había hecho público. El primer calendario para el presente campeonato contemplaba la celebración de las 6 Horas de Spa y de las 24 Horas de Le Mans tras la carrera en el mítico trazado de Florida. Así mismo, el borrador para el siguiente traía los estrenos de Monza y Kyalami en el certamen mundial de resistencia. Lamentablemente, las dos carreras que se iban a disputar en cada uno de estos circuitos han caído de la versión definitiva para lo que resta de año.

La última actualización prevé el aplazamiento de las carreras en Spa y Le Mans, retrasándolas al 15 de agosto y a los días 19 y 20 de septiembre. Por último, el circuito de Sakhir acogerá el cierre de la temporada el 21 de noviembre, cuando se disputarán las 8 Horas de Bahrein. Todo este baile de fechas es oficial, pero deberá ceñirse a las decisiones que tomen los gobiernos de cada país. Por el momento, se estima que para entonces ya estará controlada la situación y se podrán llevar a cabo, aunque se tengan que tomar medidas de seguridad y distanciamiento social.

Todavía hay que esperar para volver a ver el Pit Lane del WEC a plena actividad

De esta manera, y salvo sorpresa, el calendario de 2021 volverá a tener el formato tradicional. Por lo pronto, no hay noticias sobre las 6 Horas de Monza ni las 6 Horas de Kyalami, y tampoco sobre el resto de carreras que iban a formar parte de la siguiente temporada. En principio, todo queda retrasado, pero por ahora no hay confirmación oficial al respecto. También se ha aplazado la nueva normativa de los Le Mans Hypercar (LMH), que esperará a ver la luz un poco más tarde de lo que estaba previsto.

Así pues, por primera vez desde 1968, las 24 Horas de Le Mans, la cita estrella del campeonato, se disputarán en un fecha fuera del mes de junio. En aquella ocasión, el aplazamiento se debió a los eventos de Mayo del ’68 y también fue reprogramada en septiembre. La razón de disputarla en junio se debe a que es cuando los días son más largos, con menos horas nocturnas. Sin embargo, la edición de este año tendrá la particularidad de ver a los coches bailar bajo la luna durante más tiempo, con temperaturas más bajas de lo habitual (previsiblemente) y con unas condiciones más propias del otoño, estación que comenzará apenas dos días después del banderazo final al antaño conocido como Gran Premio de Resistencia de Le Mans.

Este año será en septiembre, y no en junio, cuando las gradas de Le Mans acojan a los aficionados para volver a abrazar la noche juntos

Respecto a este final de temporada del WEC, una vez termine el interludio y se reemprenda la actividad competitiva, ya se conoce la ausencia de los Chevrolet Corvette C8.R oficiales y de la reducción de cuatro a dos coches los que pondrá en pista Porsche en las 24 Horas de Le Mans. Esto podría dar pie a que algunos de los equipos que se quedaron en la reserva puedan obtener su plaza para la carrera. Hablamos de ByKolles, Spirit of Race, IDEC Sport y el segundo coche de High Class Racing. Además, las 6 Horas de Spa se celebrarán sin público debido a las restricciones del gobierno belga.

Las consecuencias de la pandemia se están notando claramente en los principales campeonatos mundiales de automovilismo. En lo tocante a las marcas, Porsche ha anunciado el fin de su programa oficial en resistencia, lo que mermará en la próxima temporada la parrilla de coches en GTE Pro. Por su parte, el organizador del WEC está en fase de tomar las medidas pertinentes para atajar la situación y sufrir lo menos posible con lo acaecido hasta ahora y lo que puede venir en un futuro nada lejano. Todavía podrían dictarse nuevas decisiones que afecten al futuro del certamen y sus equipos, los principales damnificados con la falta de carreras. Por ahora, toca aguantar en el dique seco. La mayor prueba de resistencia se está disputando en estos días de parón e incertidumbre.

El otro Stirling Moss

El otro Stirling Moss

La figura de Stirling Moss se asocia de manera inevitable a la del gran campeón sin corona de la Fórmula 1. El piloto que, por determinadas razones, no consiguió la anhelada copa que se otorga al mejor conductor de cada año en el Campeonato del Mundo de Pilotos, a pesar de sus resultados y sus capacidades al volante. Sin embargo, la carrera deportiva del británico fue mucho más extensa, llegando a competir en las pruebas más importantes de todo el panorama internacional. Fue allí donde el hombre que nos dejó para siempre hace unos días logró sus mayores gestas.

Stirling Craufurd Moss nació en Londres el 17 de septiembre de 1929. Su padre, Alfred Moss, fue piloto de carreras durante la década de 1920 y consiguió cruzar el charco para disputar las 500 Millas de Indianápolis de 1924. Su hermana, Pat Moss, también fue piloto, pero de rallyes, disciplina en la que está considerada una de las grandes pilotos de la historia tras alcanzar buenos resultados en pruebas como el Tour de Corse o el Rally de Montecarlo. El ambiente de las carreras impregnó la vida del joven Moss desde muy temprano.

Comenzó compitiendo en 1948 con uno de los coches de su padre y pronto sintió atracción por los monoplazas de Gran Premio, preferentemente los británicos. Su debut en una carrera de Fórmula 1 fue en el Gran Premio de París de 1950, prueba no puntuable en la que se tuvo que retirar tras 33 vueltas. En el Gran Premio de Suiza del año siguiente, al volante de HWM 51 – Alta, hizo su ingreso en el Campeonato del Mundo. Desde entonces hasta 1962, cuando puso punto y final a su presencia en la máxima categoría, logró dieciséis victorias en carreras puntuables y diecinueve más en las no puntuables.

Stirling Moss pilotando uno de los coches de su padre, en una de sus primeras carreras. © Klemantaski Collection / Getty Images

De todos aquellos triunfos, destacan los Grandes Premios de Mónaco de 1956, 1960 y 1961, el Gran Premio de Pescara de 1957 (prueba heredera de la antigua Coppa Acerbo) o el Gran Premio de Alemania del ’61 en Nürbugring. Fue un firme impulsor del automovilismo británico, pilotando para marcas como HWM, ERA o Vanwall. Incluso se atrevió a manejar el Ferguson P99, el primer monoplaza de Fórmula 1 con tracción a las cuatro ruedas. Pero por encima de todo ello, fue uno de los flamantes pilotos de Mercedes. Con los coches de la marca de la estrella alcanzó su primer subcampeonato en 1955. Y con ellos realizó su mejor temporada en las carreras de resistencia.

Aquel año de 1955, Moss ganó tres de las seis pruebas que conformaban el Campeonato del Mundo de Sportscar. Y no eran tres carreras al azar. El británico ganó, junto a Denis Jenkinson, la Mille Miglia al volante de un Mercedes 300 SLR; quizás, su victoria más memorable. Después, junto a John Fitch, se llevó el Tourist Trophy; antes de compartir montura con Peter Collins para ganar la mítica Targa Florio, en la que su gran pilotaje fue la clave para que el fabricante alemán consiguiera el Campeonato del Mundo. Pero tanto antes como después de esa temporada fantástica, Stirling Moss logró grandes resultados en las más importantes carreras.

Stirling Moss va camino de la victoria en la Mille Miglia de 1955, al volante del Mercedes 300 SLR. © Yves Debraine / Klemantaski Collection / Getty Images

En 1951, consiguió su primera victoria en el British Empire Trophy, pilotando un Frazer Nash. Le siguieron tres más en 1956, 1958 y 1961. Cuando los aficionados apostados en los laterales del circuito de Dundrod le vieron ganar el Tourist Trophy con Mercedes, era la tercera vez que lo hacía. En 1950 y 1951, en los inicios de su carrera, se alzó campeón de la carrera manejando sendos Jaguar. Y después, cuando la prueba se trasladó al circuito de Goodwood, consiguió cuatro victorias consecutivas entre 1958 y 1961, dos con Aston Martin y otras dos con Ferrari.

En sus múltiples aventuras en las carreras de resistencia, cruzó el Atlántico, como tantos años atrás había hecho su padre, para competir en Estados Unidos. Pero no se dirigió a Indianápolis, sino a Sebring. La base aérea del estado de Florida estaba preparada para acoger una nueva edición de la carrera de 12 horas. Briggs Cunningham, uno de los más importantes empresarios del motor de aquella época, confió en las manos de Stirling Moss y Bill Loyd un O.S.C.A. MT4. Tras medio día de ardua batalla sobre la pista norteamericana, la pareja anglo-estadounidense se alzó ganadora de las 12 Horas de Sebring de 1954.

Stirling Moss pilotando el O.S.C.A. MT4 de Briggs Cunningham durante las 12 Horas de Sebring de 1954

Las 24 Horas de Le Mans tampoco fueron desconocidas para Stirling Moss. Con diez participaciones, estuvo muy cerca de ganarlas en varias ocasiones, sin embargo, el circuito de La Sarthe le fue esquivo. En 1953 y 1956 consiguió terminar segundo, pilotando para Jaguar y para Aston Martin. Vivió el grave accidente de 1955 en primera persona, pues pilotó, junto a Juan Manuel Fangio, el Mercedes 300 SLR que lideraba al equipo. Por orden directa de Stuttgart, se retiraron de la carrera siete horas después del suceso.

Fueron varias las carreras de resistencia y prototipos que ganó Stirling Moss, pero muchas más en las que participó. También se atrevió con los rallyes, muy diferentes en aquella época a lo que son hoy en día. El Rally de Montecarlo se disputaba con coches deportivos y el objetivo era salir de una ciudad de Europa y llegar a Mónaco. El piloto británico participó en tres ocasiones, consiguiendo el segundo lugar en la primera, en 1952 al volante de un Sunbeam-Talbot 90.

El Sunbeam-Talbot 90 con Stirling Moss al volante, camino de Mónaco, durante la nivosa edición del Rally de Montecarlo de 1952

Stirling Moss será recordado como un caballero tanto dentro como fuera de la pista. Pudo ganar el Campeonato del Mundo de Pilotos en 1958, pero evitó reclamar una maniobra prohibida por Mike Hawthorn, quien se llevó el título. Para él importaba lo que ocurría en la pista, no en los despachos. Fuera del ámbito de las carreras, el británico interpretó en 1967 al chófer de uno de los personajes de la película de James Bond Casino Royale, protagonizando una escena divertida y sublime. Lo cierto es que se podrían contar muchas historias y anécdotas del gran piloto inglés, pero nos quedamos con el recuerdo de sus aventuas en aquellas otras carreras en las que también triunfó. ¡Hasta la vista, Sir! Que la tierra le sea leve…

Los Hypercars llegan al WEC

Los Hypercars llegan al WEC

Hace ya meses que el ACO y la FIA acordaron la jubilación de los LMP1. La categoría reina del Campeonato del Mundo de Resistencia dejará atrás, en 2020 de forma parcial y en 2021 de forma definitiva, a los radicales prototipos que hemos podido ver en los últimos años, y serán los nuevos “hypercars”, o LMH por sus siglas en inglés, los que tomen el relevo en los próximos años.

La filosofía de esta nueva reglamentación es la de acercar el mundo de la competición a la calle. Una forma de visibilizar a los fabricantes que compitan en ella de cara a una mayor repercusión comercial. Los nuevos “hypercars” o LMH (Le Mans Hypercar) derivarán de modelos que las marcas deberán homologar y fabricar para su uso de calle. Se requerirá que se fabriquen al menos 20 unidades de calle para venta al público para que el modelo pueda competir en su versión de carreras.

Los LMH podrán ser desarrollados desde cero para la competición, homologando después su versión de calle, o podrán proceder de un modelo de venta al público que ha sido adaptado para competir bajo este reglamento. En cualquier caso, estos hipercoches tendrán una potencia final de 750 CV para mover los 1100 Kg reglamentarios. El fabricante podrá elegir, además, si esta potencia procede de un motor exclusivamente térmico o si opta por un sistema híbrido.

Toyota ha diseñado el GR Super Sport como heredero natural de su programa de LMP1 para el reglamento LMH.

Dicho sistema híbrido podrá entregar hasta 270 CV de los 750 CV permitidos, y deberá estar situado en la posición original del modelo de calle. Igualmente, el reglamento dicta que esta potencia eléctrica solo se podrá usar a partir de los 120 Km/h, evitando así el uso de sistemas de tracción total aprovechando la configuración híbrida. El cuerpo, el interior y la aerodinámica gozarán de libertad de cara a su diseño para que cada marca pueda adaptar el coche a su filosofía comercial. El “BoP” o Balance de Prestaciones, se encargará de igualar el rendimiento de cada una de las opciones para mejorar la competición. Pues se espera que cada marca presente conceptos muy diferentes al contar con tanta libertad en cuanto al diseño del coche. Otro atractivo más de este reglamento.

De momento, Aston Martin ya ha presentado y probado su contendiente: el Aston Martin Valkyrie es el elegido por la marca británica. Toyota ha hecho lo propio desvelando su GR Super Sport y con sólo estas dos marcas confirmadas ya podemos intuir la variedad de opciones que permite el reglamento: el Valkyrie usará un V12 atmosférico de origen Cosworth y prescindirá del sistema híbrido, mientras que la marca nipona se encomendará a V6 Turbo Híbrido que tantas alegrías le ha dado en estos últimos meses.

Peugeot ha anunciado, en los últimos días, que se unirá a la categoría en 2022 con este render del modelo que va a usar.

Peugeot también ha confirmado su presencia en esta competición, pero lo hará a partir de 2022 con un modelo de nueva factura exclusivo para la ocasión. A falta de conocer más detalles de la montura de la marca francesa, no podemos evitar pensar en la historia reciente del fabricante en esta categoría. Esperemos que haga honor a su nombre, pues su reputación la precede.

Con todo esto, en 2020, los LMH deberán compartir pista con los LMP1 privados y servirá de transición para la abdicación de los LMP1 en favor de los “hypercars”. Se espera que estos sean algo más lentos que los brutales prototipos a los que reemplazarán, pero también se espera la llegada de más marcas a una categoría que se había quedado huérfana de ellas.

La versión de calle del Valkyrie ya se pudo ver rodar en Silverstone en una jornada de promoción de la marca.

Barwell Motorsport gana las 24 Horas de Barcelona

Barwell Motorsport gana las 24 Horas de Barcelona

El Lamborghini Huracán GT3 EVO #77 de Barwell Motorsport se ha alzado campeón en la edición 2019 de las 24 Horas de Barcelona – Trofeo Fermí Vélez. La estructura de origen británico ha sabido mantener un gran ritmo durante toda la carrera, aunque el Porsche 911 GT3 R de Herberth Motorsport, su principal competidor, ha estado cerca de arrebatarle la gloria durante gran parte de la prueba. Por detrás, el equipo GPX Racing, con otro Porsche 911 GT3 R, ha completado el podio.

A las 12:00 del sábado 31 de agosto daba comienzo el periplo de los 49 coches que se disputan esta edición de la prueba, repartidos en dos grandes categorías: GT y TCE. Dentro de ellas, diferentes coches y conceptos, pero todos listos para el día, y la noche, que les deparaba la prueba. Desde el comienzo, los GT3 se desmarcaban del resto y era el Lamborghini #77 de Barwell Motorsport, desde la Pole Position, el que marcaba el ritmo de carrera. Le seguía de cerca el Porsche #91 de Herberth Motorsport.

Estos dos coches se irían intercambiando las posiciones durante toda la carrera. El tercer puesto se lo rifaban el Ferrari #11 de Scuderia Praha y el Porsche #24 de GPX Racing, este útlimo con apoyo de Monlau Competición. Pero finalmente, el Ferrari caía en la clasificación a causa de algunos problemas en la carrera, y era el #24 de GPX Racing el que ocupaba su sitio en el último escalón del podio.

Durante la noche, el circuito se convertía en un espectáculo de luces y velocidad. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

A medida que pasaban las horas, los ritmos se iban diferenciando y la pareja de cabeza lograba separarse del resto. Así pues, nos sirvieron un bonito duelo, tanto en pista como en el carril de boxes. Durante la noche el Porsche #91 lograba sacar una vuelta de ventaja a su perseguidor, pero llegaron los problemas en un cambio de ruedas y el Lamborghini #77 conseguía desdoblarse para volver a plantar batalla. Ya cerca del final de la prueba, un «código sesenta», el equivalente a un Full Course Yellow, hacía que el Lamborghini de Barwell Motorsport se acercara todavía más al líder y así, al final, haya podido adelantarle y hacerse con la victoria de la 21ª edición de las 24 Horas de Barcelona.

En cuanto a la categoría TCE, el Cupra TCR #131 de TOPCAR Sport with Bas Koeten Racing se ha llevado el gato al agua, seguido por el Cupra TCR #135 de Baporo Motorsport, uno de los participantes de casa. Por detrás, llegaba el Golf GTI TCR Dsg del equipo Autorama Motorsport by Wolf – Power Racing, que perdía algunas vueltas respecto al segundo clasificado. Aún así, ninguno de estos coches ha podido relajarse en toda la carrera, pues la competencia ha sido feroz.

Los diferentes tipos de coche compartían pista en un auténtico espectáculo de adelantamientos y doblajes. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Por lo que respecta a los de casa, Baporo Motorsport conseguía el mejor resultado con su segundo puesto en TCE. TICTAP TOTCAR Sport se colocaba en una meritoria 22ª plaza en la clasificación general y GSR by Speed Factory tenía que retirar su Audi RS3 LMS SEQ antes de poder terminar la carrera. Por su parte, Francesc Gutierrez, que corría con la estructura Vortex V8 acababa en vigesimoquinto lugar tras sufrir algunos problemas en el coche que copilotaba. Finalmente el Aston Martin con el que Jon Aizpurúa participaba en la prueba, perdía demasiado tiempo en el garaje y no podía completar el mínimo del 60% de vueltas necesarias para clasificar el coche.

La bandera a cuadros caía en la recta principal y los coches aflojaban la marcha para descansar tras la maratoniana carrera. Los tres primeros clasificados de ambas sesiones aparcaban bajo el podio, mientras que el resto se detenían en la recta principal para deleite del público asistente, que ha sido bastante numeroso. Más de 24 horas después, los motores paraban y la pista quedaba tranquila. El ruido se trasladaba al podio, mientras que otros ya pensaban en un más que merecido descanso

La típica imagen de una carrera de resistencia de 24 horas: dos coches de distintas categorías adelantándose en la oscuridad de la noche. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

 

 

El gran concierto de la noche

El gran concierto de la noche

Cae la noche y llega el silencio… De los aficionados en las gradas. Sólo los más aguerridos se mantienen firmes a pesar del sueño. El sonido de los motores sigue atronando en cada esquina de la pista. Los componenes mecánicos entonan su canto, armónica y rítmicamente, en un sinfín de compases marcados por los mecánicos e ingenieros que los han puesto a punto para tocar una melodía de larga duración.

No pueden fallar. Cualquier ruido extraño puede ser la alarma de un problema que puede dar al traste con el trabajo de mucha gente. Así que todos afinan el oído para constatar que esa genialidad mecánica toca cada nota en el momento exacto. Y no llevan ni media canción. Porque cuando la luna toma el relevo al sol, todavía faltan más de catorce horas para terminar.

El cansancio empieza a hacer mella. No en vano, algunos llevan más de diciséis horas en pie. Poner los coches a punto es lo de menos. Antes de todo, hay un trabajo entre bambalinas crucial para que toda la maquinaria funcione a la perfección. Desde el cocinero que se encarga de que todo el mundo tenga la energía necesaria para encarar la larga jornada, hasta el piloto que cuida del coche como si fuera un bebé en cada golpe de acelerador. Todo el mundo es imprescindible. Nada funcionaría si alguno fallara.

El cansancio hace ver formas borrosas y poco definidas en la noche. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Pero a estas horas, en las que los focos del circuito alumbran con fuerza, las cabezas piden sueño a los cuerpos. Los reflejos no son los mismos y es difícil seguir concentrado. Se abre la ventana idónea para que el más leve cambio en el registro sonoro de los coches sea pasado por alto. Una variación que podría tener consecuencias desastrosas.

Las carreras de resistencia tienen una gracia especial. Dicen que la noche es mágica porque siempre pasan cosas. Extrañas o no, la falta de sueño es un problema tan serio como un fallo en la bomba de la gasolina. Hay que subsanarlo. Y rápido. Todo el mundo tiene que estar en disposición de dar el máximo para evitar cualquier problema. Más vale prevenir que curar.

Todavía no se ha superado el ecuador de la canción. Todos los coches siguen tocando como si cada uno de ellos fuera una orquesta distinta, pero todas tocaran a la vez, sin entorpecerse las unas a las otras. La sensación es de paz, pero la batalla entre ellas es feroz. Una especie de calma chicha en la que la lucha cuerpo a cuerpo se deja de lado en favor de la estratégica. Todos quieren llevar su música lo más lejos posible, pero no van a tomar ningún tipo de riesgo. Ya sabemos que lo importante es aguantar. Ganará el que menos falle.

Las luces acompañan al magnífico sonido de una melodía sinfín. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Van pasando las horas y es noche cerrada. Algunos componentes empiezan a desfallecer. Los problemas en las mecánicas se van acumulando justo cuando el cansancio azota con furor a los mecánicos. La adrenalina de la competición es su aliada en estos momentos, y su fuente de energía para afrontar unas reparaciones que son cruciales para su continuidad en el gran concierto de la noche.

Y poco a poco, un nuevo día amanece. Los primeros conatos de luz natural despiertan a los habitantes del graderío que han sucumbido en un mar de sueños. Ni el más estridente sonido de los motores los ha sacado de ese estado en el que oyes todo pero no escuchas nada. ¡Qué placer dormir mientras pasan esos motores embravecidos junto a tu oreja! Te llegan los olores de la mañana. Caucho, gasolina, embrague quemado,… Y algún tufillo de carne a la brasa. Hay que empezar la mañana con fuerza y los encargados de la pitanza son los primeros en ponerse en marcha.

El amanecer que pone fin a la magia de la noche. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Con el estómago lleno se piensa mejor, la cabeza se despeja y el riesgo de pasar por alto una nota mal tocada es cada vez menor. El cansancio sigue, pero la esperanza del amanecer llena de optimismo a cualquiera. Quedan menos de seis horas de carrera. Lo peor ha pasado, pero los albores del día pueden jugar una mala pasada si alguno se confía. Hasta que no caiga el banderazo final, la carrera continúa. El concierto sigue. Pero al menos ya ha pasado la noche. ¡Qué noche!

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)