Circuitos de rallycross en España: Circuit de Barcelona-Catalunya

Circuitos de rallycross en España: Circuit de Barcelona-Catalunya

El Circuit de Barcelona-Catalunya es bien conocido dentro del mundo de los deportes de motor. Ubicado en el municipio barcelonés de Montmeló y colindando con Granollers, estas instalaciones se encuentran a poca distancia de la capital catalana y se han convertido desde su inauguración en 1991 en un referente internacional. Sede del Gran Premio de España de Fórmula 1 y del Gran Premio de Cataluña de MotoGP, cada año acogen multitud de pruebas y eventos, entre los que se incluye el World RX de Cataluña, la cita española del mundial de rallycross.

CARACTERÍSTICAS DEL CIRCUITO

El trazado de rallycross del Circuit de Barcelona-Catalunya es uno de los más técnicos y desafiantes del Campeonato del Mundo de Rallycross y el único en nuestro país, por ahora, en contar con homologación Grado 6R de la FIA, indispensable para formar parte del World RX. Ubicado en el tercer sector de la pista de velocidad, utiliza dos zonas de hierba y escapatorias para conformar las secciones de tierra. La salida se ubica en la frenada hacia la curva 10, de entrada a la zona del estadio, para encarar el viraje y conectar con su propia recta de meta.

Plano del trazado de rallycross del Circuit de Barcelona-Catalunya. Las zonas de color negro corresponden con el asfalto y las marrones con la tierra. © El Acelerador.

La curva 11 se deja a la izquierda para encarar un primer tramo de tierra en el que se ubica el famoso salto, antes de bajar hacia la chicane, de la que se usan las dos variantes existentes. Una forma el recorrido normal y la otra, la que usa la Fórmula 1, se utiliza para conformar la Joker Lap. Después, el asfalto toma todo el protagonismo, subiendo hacia el graderío entre las curvas 13 y 12 en sentido contrario al recorrido de las competiciones de velocidad.

La última parte está descrita por la segunda sección de tierra, con un zig-zag altamente complicado y una última horquilla que pone a prueba a pilotos y mecánicas. En total, 1133 metros de longitud con un 60,4% de asfalto y un 39,6% de tierra repartidos en trece curvas de diferentes tipologías. Además, las zonas de tierra cuentan con un tratamiento especial mediante una resina que evita que se levante polvo al paso de los coches, un sistema habitual en los circuitos del mundial.

Último sector de la pista de rallycross de Montmeló. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

HISTORIAL DE COMPETICIÓN

La pista de rallycross del circuito de Montmeló vivió su bautismo de fuego el 20 de septiembre de 2015, con la celebración del primer World Rallycross de España, primera prueba en la historia de nuestro país en entrar en el calendario del Campeonato del Mundo de Rallycross. Además, fue fecha puntuable del Campeonato de Europa de Rallycross. El evento lleva fijo en el certamen mundial desde entonces, bajo la marca Catalunya RX y organizado por la empresa SevenMila, encargada también del montaje del circuito.

La prueba cambió de nombre en 2017 para denominarse World Rallycross de Barcelona y en 2019 para tomar su designación actual, World Rallycross de Cataluña. Además, en 2020 y como consecuencia de la pandemia de COVID-19, se disputaron dos citas consecutivas el mismo fin de semana, llamándose la primera de ellas World Rallycross de Pirineos-Barcelona 2030. En todos estos años, Petter Solberg, Mattias Ekström, Johan Kristoffersson y Timmy Hansen han conocido las mieles del éxito en el Circuit de Barcelona-Catalunya.

Chicane RACC en la que se ubica el recorrido alternativo de la Joker Lap. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

En el año 2018, se cambió la ubicación de la parrilla de salida y de la meta, pasando de la zona de entrada al Pit Lane y la chicane RACC para ubicarse en la parte actual. Con esto, se ha ganado una mejor visibilidad para todos los aficionados en las gradas del momento de entrada en meta, así como hacer de la zona de salida de la Joker Lap un punto de adelantamiento para que la estrategia tenga mayor protagonismo en el Circuit de Barcelona-Catalunya.

POSIBILIDADES DE ALBERGAR UNA PRUEBA DEL CERX

Para el Campeonato de España de Rallycross, poder realizar una prueba en el Circuit de Barcelona-Catalunya utilizando la pista en la que los mejores pilotos del mundo se baten el cobre cada año sería una gran noticia. Como trazado, tiene todo lo necesario para dar el máximo espectáculo y las instalaciones pueden acoger sin problemas una cita de estas características. En otras palabras, es el escenario perfecto para el crecimiento del rallcyross dentro de nuestras fronteras.

Un muro separa el recorrido de ida (tierra) y el de vuelta (asfalto) frente al graderío de la curva 12. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Sin embargo, el hecho de que se trate de una pista temporal, que requiere de un montaje y un desmontaje cada vez que se quiere usar, dificulta las cosas. Teniendo en cuenta que el calendario deportivo de las instalaciones de Montmeló siempre es bastante abultado, las únicas opciones que parecen viables serían compartir fechas con el mundial o, si la agenda lo permite, disputar el evento del CERX una semana antes o una después a la del World RX.

En cualquier caso, pueda entrar en el calendario del nacional de rallycross o no, lo cierto es que es el principal trazado de rallycross que hay en España por instalaciones y renombre. Como circuito heredero del de Sils, ha sabido recoger el espíritu de la legendaria pista gerundense para regalar a los aficionados grandes momentos de emoción y hacer crecer la pasión por la disciplina del rallycross.

El salto del Circuit de Barcelona-Catalunya. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

El rallycross en España (Parte II): Sils

El rallycross en España (Parte II): Sils

En la primera parte de este reportaje tratamos los orígenes del rallycross y sus inicios en España. Desde las carreras en la Costa del Sol hasta la construcción del circuito de Sils, pasando por las pruebas de Popcross en el Circuit Els Peluts. A continuación, el segundo capítulo, con el Circuit de Sils como gran protagonista.

El circuito de Sils contaba con dos rectas de meta separadas, una de tierra para autocross y otra de asfalto para rallycross. En medio de ambas se ubicaba la torre de control de carrera y el edificio principal. Tras la primera curva, la recta de rallycross se unía al trazado original de tierra. Después, tres variantes más de asfalto fueron añadidas, para terminar con una última curva parabólica que daba acceso a las dos rectas. Por supuesto, la parrilla de salida se encontraba fuera del trazado principal, seña de identidad de estas especialidades, pero que suponía un avance con respecto al circuito de Les Planes.

Aquel año en el que la pista de Sils echó a andar, coincidió con la prohibición de los espectaculares Grupo B para el Campeonato del Mundo de Rallyes. Estas bestias de competición fueron introducidas en 1981, pero sus brutales prestaciones pusieron en grave peligro la seguridad de pilotos, copilotos y espectadores. Sin casi limitaciones en cuanto a peso y potencia, eran capaces de ir a velocidades que habrían competido con los Fórmula 1 de la época. Tras varios accidentes, y especialmente tras el de Henri Toivonen en el Rally de Córcega de aquel año, en el que el piloto finés y su copiloto, Sergio Cresto, perdieron la vida, estas máquinas fueron retiradas del mundial. Su destino no fue otro que el rallycross.

El Campeonato de Europa de Rallycross les abrió las puertas para que siguieran deleitando a los aficionados con la potencia desbocada de sus motores, poniendo en jaque la pericia de sus pilotos. Desde luego, casaban perfectamente con la filosofía de la especialidad, y pronto atronaron las pistas de carreras europeas, entre ellas, la de Sils. El certamen continental llegó en 1987 al trazado catalán, en la primera cita internacional de rallycross que se celebró en España. Fue el 7 de junio cuando el II Rallycross de Sils se convirtió en la casa del rallycross en nuestro país. Era la cuarta ronda del europeo, y allí, Matti Alamäki exprimió la potencia de su Lancia Delta S4 para llevarse la victoria ante la multitud de aficionados que poblaban las gradas del autódromo.

A la izquierda, Paco Gutiérrez. A la derecha, el plano del circuito de Sils. Las zonas punteadas marcan el asfalto. © Francesc Gutiérrez

La experiencia fue una fiesta del automovilismo, en la que, además de Alamäki y su triunfo en División II, Anders Norstedt se llevó al victoria en División I al volante de un Saab 900 Turbo. Un auténtico éxito motivado por la gran afición a las carreras que se vivía en aquellos años en Cataluña. Y especialmente en la zona de la provincia de Girona. Así que para 1988 se volvió a programar una cita del campeonato europeo, que además, sería la primera ronda del año.

Pero esto no se quedó ahí. Los organizadores quisieron ir a más, de manera que se organizó un evento espectáculo en la misma ciudad de Girona, en la que se dieron cita los coches y los pilotos más importantes del Campeonato de Europa de Rallycross. La especialidad tomó las calles gerundenses, y los brutales Grupo B y demás monturas atronaron a los aficionados y vecinos que no quisieron perderse el show. La afición al rallycross estaba arraigando con pasos de gigante.

Recta de meta de Sils. El edificio principal se ubicaba entre las rectas para rallycross y autocross. © Francesc Gutiérrez

El 17 de abril de 1988, Matti Alamäki volvió a demostrar por qué era uno de los mejores pilotos de rallycross, volviendo a ganar en Sils una prueba del Campeonato de Europa. Esta vez, lo hizo al volante de un Peugeot 205 Turbo en División II. Por su parte, Bjorn Skojstad ganó en División I con un Ford Sierra RS500 Cosworth. El público volvió a abarrotar las gradas del circuito de la comarca catalana de La Selva, disfrutando con un espectáculo que había llegado para quedarse. O al menos, eso era lo que se esperaba entonces.

Una vez más, el Campeonato de Europa de Rallycross abrió la temporada en Sils un 16 de abril de 1989. Bjorn Skogstad y Matti Alamäki volvieron a imponerse en la pista catalana, como ya hicieron el año anterior. Desde luego, Sils se convirtió en un bastión para Alamäki, ganador de las tres pruebas del certamen continental en el circuito que acogía la cita española. Todo parecía ir bien, pero por detrás, los hilos se movían de manera diferente. Las graves diferencias entre la Federación Española de Automovilismo y la Escudería Girona se hicieron palpables aquel año.

Una de las mangas celebradas en el Circuit de Sils, la casa del rallycross internacional en España entre 1986 y 1989. © Francesc Gutiérrez

La Federación reclamaba el pago de una deuda que la Escudería Girona negaba. Con poco tiempo de maniobra, la Federación Catalana de Automovilismo decidió actuar y se ofreció a organizar la prueba, salvándola in extremis. Como consecuencia, la participación fue más baja. Pero la maniobra no pasó desapercibida para la organización del campeonato ni para la FISA, máximo organismo mundial. En 1990, se inspeccionó el circuito portugués de Lousada, que finalmente sustituyó al de Sils como prueba del europeo en 1991. Con ello, el rallycross internacional dejó de venir a España, y el circuito de Sils, poco a poco, fue decayendo.

Foto de portada: © Francesc Gutiérrez

 

Hasta aquí la segunda parte del reportaje sobre el rallycross en España. A continuación, la tercera parte y último capítulo de esta serie. El fin de las carreras de rallycross en nuestro país y su recuperación en los últimos años.