Dries Vanthoor y Charles Weerts se coronan en Barcelona

Dries Vanthoor y Charles Weerts se coronan en Barcelona

Después de una jornada marcada por la lluvia y la tempestad, el domingo del Festival de la Velocidad de Barcelona llegó con un sol radiante en el horizonte. El último día de competición del GT World Challenge Europe en el Circuit de Barelona-Catalunya trajo la decisión final en la pelea por el título de la copa Sprint del campeonato, con Dries Vanthoor y Charles Weerts proclamándose campeones. A su vez, su conjunto, el Belgian Audi Club Team WRT, se alzó con el título reservado a los equipos.

Los primeros en salir a la pista fueron los pilotos del GT World Challenge Europe para disputar las dos sesiones de calificación que tenían que decidir las parrillas de salida para las carreras de hoy. Albert Costa se encargó de poner a su Lamborghini #163 de Emil Frey Racing en la primera posición en la Q2, después de saborear las mieles del triunfo ayer, en un último empujón por pelear por la gloria absoluta. Raffaele Marciello en el Mercedes #88 de AKKA ASP y Frederic Vervisch con el Audi #66 de Attempto Racing completaron el Top 3.

En la última sesión de calificación, fue el italiano Marciello el que se hizo con la Pole Position para la última carrera al Sprint de la temporada, por lo que el Mercedes #88 de AKKA ASP, que comparte con Timur Boguslavskiy, arrancó desde el frente del pelotón. En segunda y tercera posición lo hicieron los dos coches principales de la estructura belga WRT, el Audi #31 de Kelvin van der Linde y Ryuichiro Tomita y el Audi #32 de Dries Vanthoor y Charles Weerts, los líderes del campeonato. El Lamborghini #163 de Albert Costa y Giacomo Altoè logró la cuarta posición. Por lo tanto, la lucha estaba al rojo vivo.

Salida de la segunda carrera del fin de semana.

La segunda carrera del campeonato, dentro del Festival de la Velocidad de Barcelona, comenzó con Albert Costa desde la primera posición, la cual mantuvo en cuanto el semáforo pasó a verde. La primera vuelta fue un tanto accidentada, con el Audi #55 de Attempto Racing quedándose fuera de carrera en la primera curva por un toque, y un incidente entre Mikaël Grenier y Eddie Cheever que terminó con las opciones del Ferrari #93 de Sky Tempesta Racing.

Costa quiso mantener las opciones desde el principio y fue aumentando la ventaja sobre Maro Engel. El alemán no podía seguir al español y poco a poco se le acercaba Frederic Vervisch, que comenzó a meterle presión hasta que logró pasar adelante. En el siguiente grupo, los otros contendientes al título se vigilaban de cerca, peleando por la cuarta posición.

Después de realizarse las paradas en boxes para el cambio de pilotos, apareció el Safety Car debido a la salida de pista del Mercedes #18 en la curva 4. Una vez se relanzó la carrera, Giacomo Altoè pudo recuperar el grandísimo ritmo que había impuesto Albert Costa en el primer relevo para consagrar una más que posible victoria, alejándose de Nicolas Schöll. A su vez, Ryuichiro Tomita presionó a Timur Boguslavskiy, pero el japonés no pudo pasar al ruso. Finalmente, el Lamborghini #163 de Emil Frey Racing, pilotado por Albert Costa y Giacomo Altoè, cruzó la línea de meta en primera posición, seguido del Audi #66 y el Mercedes #4.

El Lamborghini #163 lidera la carrera, por delante del Audi #66.

Esto dejaba la pelea por el título muy abierta y con los contendientes en apenas muy pocos puntos. Pero a pocos minutos del comienzo de la tercera carrera, Dirección de Carrera anunció una sanción de 35 segundos para el Lamborghini #163 y el Mercedes #4 por irregularidades en el procedimiento del Pit Stop, por lo que perdían la victoria y el podio, respectivamente; y también sus pilotos quedaban automáticamente fuera de la batalla por el campeonato.

De esta guisa, comenzó la última prueba del año de la copa Sprint del GT World Challenge Europe. Raffaele Marciello arrancó perfectamente desde la Pole Position, mientras el desastre se mascaba en mitad del pelotón. Una sucesión de toques desafortunados terminaron mandando al Ferrari #93 de Sky Tempesta Racing contra el muro de la recta principal. Salió el Coche de Seguridad mientras los comisarios retiraban las innumerables piezas que quedaron esparcidas sobre el asfalto. Una vez se dio bandera verde, Marciello no fue rival para el resto, que vieron como el italiano volaba con el Mercedes #88 de AKKA ASP.

Raffaele Marciello al volante del Mercedes #88 de AKKA ASP, en primera posición durante la tercera carrera.

Por su parte, Dries Vanthoor se mantuvo en una cómoda segunda posición que les servía a él y a su compañero de volante, Charles Weerts, para alzarse con el trofeo de campeones. Pero no todo estaba decidido, puesto que se comenzaron a investigar varias acciones acaecidas durante la salida y el proceso de Safety Car que podían dar al traste con las aspiraciones de algunos. Sin embargo, la carrera continuó ajena a estas posibles decisiones, con Timur Boguslavskiy tomando el volante del Mercedes líder.

A pocos minutos del final, Ricardo Feller se prometió dar espectáculo sobre el asfalto y así lo hizo. En un intento de Giacomo Altoè por adelantar a Tomita, fue el suizo el que se deshizo de su compañero de equipo y empezó a presionar al japonés. Este se defendió, pero Feller era mucho más rápido y terminó por pasarle para ascender a la tercera posición del podio. A su vez, Charles Weerts se acercó peligrosamente a Boguslavskiy, pero el ruso mantuvo un cierto colchón que fue suficiente para que él y Raffaele Marciello llevaran al Mercedes #88 de AKKA ASP a la victoria. Vanthoor y Weerts entraron segundos, resultado suficiente para garantizarles la consecución del campeonato. Feller y Grenier salvaron el podio para Emil Frey Racing.

Los mecánicos de WRT celebran con Dries Vanthoor el campeonato.

Con este glorioso espectáculo ha terminado una nueva edición del Festival de la Velocidad de Barcelona, en un año en el que la situación sanitaria ha obligado a celebrarlo a puerta cerrada. Ha sido una lástima, porque la emoción vivida ha sido de escándalo y la pelea por la copa Sprint del GT World Challenge Europe ha deparado grandes momentos de tensión y disfrute. La próxima cita del campeonato serán las 24 Horas de Spa, una de las carreras míticas del mundo de la resistencia y los GT.

La coexistencia de dos series en el GT World Challenge Europe

La coexistencia de dos series en el GT World Challenge Europe

El GT World Challenge Europe puede presumir de ser uno de los campeonatos de GT más importantes del mundo. El esfuerzo realizado en estos años por SRO ha sido determinante para que el certamen se haya consolidad, aún a pesar de la marcha de la empresa relojera Blancpain, principal apoyo hasta el año pasado. El cambio de denominación ha sido un pequeño revulsivo en una temporada marcada por las limitaciones y la incertidumbre.

Uno de los ejes sobre los que pivota el campeonato es la peculiaridad de que dentro del mismo se engloban dos subcertámenes. Por un lado está la serie Sprint, heredera del extinto Campeonato del Mundo de GT1 y de la Copa Sprint de las Blancpain GT Series. Bajo su paraguas se disputan diferentes carreras en formato de corta duración y máxima intesidad, en las que lo más importante es ir con el pie a fondo de principio a fin.

Por el otro, se encuentra la serie Endurance, de un carácter similar a las pruebas de resistencia, con carreras de mayor distancia en las que hay que saber gestionar lo que cada equipo tiene y trabajar con la estrategia para lograr la gloria. Son dos conceptos que, unidos, han sabido capitalizar la atención de un mundo, el de los GT, absolutamente atomizado y con una competencia enorme. Con ello, se han puesto a un nivel tan alto que es imposible para otros campeonatos de la misma especialidad rivalizar con ellos, aunque no faltan los candidatos, al menos en Europa.

Logo del GT World Challenge Europe.

Tanto el alemán GT Masters como el español International GT Open tienen una política muy parecida, con carreras de alto voltaje y pilotos de sobrada calidad. Su filosofía basada en el protagonismo de los equipos privados ha funcionado de manera excelente en los últimos tiempos y, aunque las marcas no prestan apoyo oficial a las estructuras, sí cuentan con su respaldo. Y esto es algo que lo hace diferente y le da un extra de solvencia.

La coexistencia de las series Sprint y Endurance permite, bajo otro punto de vista, crear un ambiente competitivo en el que tanto equipos como pilotos pueden participar. Con un calendario que define hacia cuál de las dos copas se destina cada una de las citas, no existen solapamientos de carreras y ambas pueden gozar de todo el protagonismo en fechas diferentes. Así pues, con ocho eventos este año, cuatro pertenecen a la copa Sprint y las otras cuatro a la Endurance.

Los potentes GT3 del campeonato esperan a que se ponga en verde el semáforo para salir a pista.

Las 3 Horas de Imola, 6 Horas de Nürburgring, 24 Horas de Spa y 1000 Km de Paul Ricard (6 horas) puntúan para Endurance, siendo carreras de una longitud similar -salvo la de Imola- a las del Campeonato del Mundo de Resistencia o el campeonato de la IMSA, en Norteamérica. Por su parte, las citas de Misano, Magny-Cours, Zandvoort y Barcelona son de la serie Sprint, disputándose en esos fines de semana tres carreras de una hora de duración en el caso de los eventos italiano y español, y dos en el de los francés y neerlandés.

Por ello, también existen dos clasificaciones diferenciadas. Hasta la anterior fecha en Zandvoort, tercera ronda de la serie Sprint y quinta del GT World Challenge Europe, Kelvin van der Linde y Mirko Bortolotti lideraban la general en Endurance; mientras que Dries Vanthoor y Charles Weerts lo hacían en la Sprint. Y a su vez, existe una tercera clasificación que engloba a las dos, en la que van der Linde lidera en solitario.

Dos GT3, un Audi y un Porsche, pelean por posición en Spa.

De esta manera, el certamen consigue dar popularidad a las dos variantes en las que los coches de GT han competido históricamente, las carreras al sprint y las de resistencia. Los GT3 que las disputan son vehículos capaces de rendir en perfectas condiciones en ambas vertientes. Pero hay una pega a todo esto. Y es que es más complicado entender la idiosincrasia del campeonato si no se sigue de manera contínua, lo cual no quita que prestar atención al GT World Challenge Europe pueda ser una experiencia automovilística enriquecedora que abra las puertas al mundo de los GT a numerosos aficionados a las carreras.