Circuitos de rallycross en España

Circuitos de rallycross en España

Cada vez son más los aficionados que descubren en el rallycross la esencia de su pasión por las carreras. Esta disciplina ha congregado desde los años ’60 del siglo pasado a numerosas personas deseosas de descubrir la magia de unos coches de competición y unos pilotos capaces de pelear al límite por la victoria en trazados mixtos de asfalto y tierra. Pero en nuestro país no ha sido muy popular. Únicamente contó con suficiente fama entre 1986 y 1989 gracias a los esfuerzos de la Escuderia Girona y el Circuit de Sils, la casa de la especialidad en España.

Recientemente, la inclusión del Circuit de Barcelona-Catalunya en el Campeonato del Mundo de Rallycross ha devuelto la esperanza a todos aquellos que disfrutaron con las carreras en Sils y ha abierto la veda a que nuevos aficionados se acerquen a descubrir las maravillas que ofrece el rallycross. Lejos de hacer oídos sordos, la Real Federación Española de Automovilismo está preparando un nuevo Campeonato de España de Rallycross con el que seguir regando la semilla dentro de nuestras fronteras.

Pero hay una pregunta que subyace a todo esto. ¿Hay circuitos de rallycross en España? Afortunadamente, sí los hay. De hecho, el primero de todos ellos se construyó ya en los años ’70 en Campanillas, junto a la ciudad de Málaga. Aquel Circuito Automovilístico Costa del Sol fue el sueño del empresario sueco Hans Göran Sundberg, que celebró diversas carreras en las instalaciones durante poco más de un año. Después fue el turno de Paco Gutiérrez, el hombre que trajo el rallycross internacional a España cuando en 1987 el Campeonato de Europa de Rallycross descubrió la flamante pista de Sils. Lamentablemente, ninguno de estos trazados existe en la actualidad.

Esquemas de los circuitos de rallycross de Campanillas y Sils, los pioneros en España. Imagen: © El Acelerador.

Por ello, responder a la pregunta supone hacer un esfuerzo imaginativo importante y requiere de tiempo para investigar cuáles son esos lugares con posibilidades de albergar una prueba de rallycross. Las condiciones son que tengan una superficie mixta de asfalto y tierra, y que cuenten con una longitud de alrededor de un kilómetro. No son muchos, pero al menos hay cinco que cuentan con estas características. Concretamente, uno de ellos es de reciente construcción. Calafat se ha unido a este selecto grupo con su nuevo trazado en el que el prototipo de la nueva categoría eléctrica RX2e está llevando a cabo su fase de pruebas.

Además de la pista tarraconense, existe la de Montmeló, en la que el mundial celebra cada temporada el Rallycross de Cataluña. Sin embargo, no se trata de un trazado fijo, puesto que se arma aprovechando algunas escapatorias y zonas de asfalto del circuito de velocidad de Fórmula 1. Es a día de hoy el único que cuenta con Grado 6R de la FIA, indispensable para formar parte del Campeonato del Mundo.

El prototipo del campeonato RX2e desarrollado por QEV Technologies durante un test en Calafat. Foto: Circuit Calafat.

Teniendo en cuenta que fue la afición catalana la que disfrutó de la época dorada del rallycross en Sils, no es de extrañar que ambos circuitos se encuentren en Cataluña. En todo caso, no son los únicos, afortunadamente. Hace ya unos años que Miranda de Ebro cuenta con una pista de autocross, habitual en el Campeonato de España (CEAX), en cuya parte interna se ubica un trazado de asfalto. Generalmente, esta se usa para eventos de Drift, pero desde unas temporadas atrás, una configuración mixta de ambas permite disputar pruebas de rallycross válidas para el regional de Castilla y León.

Otro trazado que ha vivido el rallycross en sus carnes se encuentra en Galicia. El Circuito Choqueiro ha acogido pruebas de la disciplina dentro del Campeonato de Galicia de Autocross, después de ser asfaltado y habilitar una sección de tierra. Actualmente, esta se encuentra en desuso, pero sus propietarios son unos entusiastas declarados del rallycross, así que quién sabe si algún día volverán a acoger este tipo de eventos.

Lucha en pista durante el Rallycross de Miranda de Ebro de 2017 en el Circuito Antonio Vadillo. Foto: Roberto Sotelo / Automóvil Club Mirandés.

Finalmente, Motorland Aragón construyó una de sus pistas para albergar carreras de rallycross. En teoría, esta iba a tener una variante para Supermotard, la cual se quedó como única protagonista. Hoy en día, la zona asfaltada se usa para el karting de alquiler, pero la dirección del complejo de motor ubicado en Alcañiz se comprometió en su día con la RFEDA a habilitar de nuevo el trazado si se creaba un certamen nacional. Y todavía hay algún otro circuito en España que, sin haber acogido pruebas de rallycross ni estar pensado para ello, podrían ser perfectamente escogidos para acoger una prueba.

En este reportaje, se irán desgranando las características de cada uno de los circuitos de rallycross que existen en España, además de contar su historia y las posibilidades reales que tienen de acoger una cita del nuevo Campeonato de España de Rallycross que se está preparando con mimo y sumo cuidado. Por ahora se sabe que serán cinco citas puntuables, veremos cuáles de estos trazados entran en el calendario definitivo.

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com).

El rallycross en España (Parte II): Sils

El rallycross en España (Parte II): Sils

En la primera parte de este reportaje tratamos los orígenes del rallycross y sus inicios en España. Desde las carreras en la Costa del Sol hasta la construcción del circuito de Sils, pasando por las pruebas de Popcross en el Circuit Els Peluts. A continuación, el segundo capítulo, con el Circuit de Sils como gran protagonista.

El circuito de Sils contaba con dos rectas de meta separadas, una de tierra para autocross y otra de asfalto para rallycross. En medio de ambas se ubicaba la torre de control de carrera y el edificio principal. Tras la primera curva, la recta de rallycross se unía al trazado original de tierra. Después, tres variantes más de asfalto fueron añadidas, para terminar con una última curva parabólica que daba acceso a las dos rectas. Por supuesto, la parrilla de salida se encontraba fuera del trazado principal, seña de identidad de estas especialidades, pero que suponía un avance con respecto al circuito de Les Planes.

Aquel año en el que la pista de Sils echó a andar, coincidió con la prohibición de los espectaculares Grupo B para el Campeonato del Mundo de Rallyes. Estas bestias de competición fueron introducidas en 1981, pero sus brutales prestaciones pusieron en grave peligro la seguridad de pilotos, copilotos y espectadores. Sin casi limitaciones en cuanto a peso y potencia, eran capaces de ir a velocidades que habrían competido con los Fórmula 1 de la época. Tras varios accidentes, y especialmente tras el de Henri Toivonen en el Rally de Córcega de aquel año, en el que el piloto finés y su copiloto, Sergio Cresto, perdieron la vida, estas máquinas fueron retiradas del mundial. Su destino no fue otro que el rallycross.

El Campeonato de Europa de Rallycross les abrió las puertas para que siguieran deleitando a los aficionados con la potencia desbocada de sus motores, poniendo en jaque la pericia de sus pilotos. Desde luego, casaban perfectamente con la filosofía de la especialidad, y pronto atronaron las pistas de carreras europeas, entre ellas, la de Sils. El certamen continental llegó en 1987 al trazado catalán, en la primera cita internacional de rallycross que se celebró en España. Fue el 7 de junio cuando el II Rallycross de Sils se convirtió en la casa del rallycross en nuestro país. Era la cuarta ronda del europeo, y allí, Matti Alamäki exprimió la potencia de su Lancia Delta S4 para llevarse la victoria ante la multitud de aficionados que poblaban las gradas del autódromo.

A la izquierda, Paco Gutiérrez. A la derecha, el plano del circuito de Sils. Las zonas punteadas marcan el asfalto. © Francesc Gutiérrez

La experiencia fue una fiesta del automovilismo, en la que, además de Alamäki y su triunfo en División II, Anders Norstedt se llevó al victoria en División I al volante de un Saab 900 Turbo. Un auténtico éxito motivado por la gran afición a las carreras que se vivía en aquellos años en Cataluña. Y especialmente en la zona de la provincia de Girona. Así que para 1988 se volvió a programar una cita del campeonato europeo, que además, sería la primera ronda del año.

Pero esto no se quedó ahí. Los organizadores quisieron ir a más, de manera que se organizó un evento espectáculo en la misma ciudad de Girona, en la que se dieron cita los coches y los pilotos más importantes del Campeonato de Europa de Rallycross. La especialidad tomó las calles gerundenses, y los brutales Grupo B y demás monturas atronaron a los aficionados y vecinos que no quisieron perderse el show. La afición al rallycross estaba arraigando con pasos de gigante.

Recta de meta de Sils. El edificio principal se ubicaba entre las rectas para rallycross y autocross. © Francesc Gutiérrez

El 17 de abril de 1988, Matti Alamäki volvió a demostrar por qué era uno de los mejores pilotos de rallycross, volviendo a ganar en Sils una prueba del Campeonato de Europa. Esta vez, lo hizo al volante de un Peugeot 205 Turbo en División II. Por su parte, Bjorn Skojstad ganó en División I con un Ford Sierra RS500 Cosworth. El público volvió a abarrotar las gradas del circuito de la comarca catalana de La Selva, disfrutando con un espectáculo que había llegado para quedarse. O al menos, eso era lo que se esperaba entonces.

Una vez más, el Campeonato de Europa de Rallycross abrió la temporada en Sils un 16 de abril de 1989. Bjorn Skogstad y Matti Alamäki volvieron a imponerse en la pista catalana, como ya hicieron el año anterior. Desde luego, Sils se convirtió en un bastión para Alamäki, ganador de las tres pruebas del certamen continental en el circuito que acogía la cita española. Todo parecía ir bien, pero por detrás, los hilos se movían de manera diferente. Las graves diferencias entre la Federación Española de Automovilismo y la Escudería Girona se hicieron palpables aquel año.

Una de las mangas celebradas en el Circuit de Sils, la casa del rallycross internacional en España entre 1986 y 1989. © Francesc Gutiérrez

La Federación reclamaba el pago de una deuda que la Escudería Girona negaba. Con poco tiempo de maniobra, la Federación Catalana de Automovilismo decidió actuar y se ofreció a organizar la prueba, salvándola in extremis. Como consecuencia, la participación fue más baja. Pero la maniobra no pasó desapercibida para la organización del campeonato ni para la FISA, máximo organismo mundial. En 1990, se inspeccionó el circuito portugués de Lousada, que finalmente sustituyó al de Sils como prueba del europeo en 1991. Con ello, el rallycross internacional dejó de venir a España, y el circuito de Sils, poco a poco, fue decayendo.

Foto de portada: © Francesc Gutiérrez

 

Hasta aquí la segunda parte del reportaje sobre el rallycross en España. A continuación, la tercera parte y último capítulo de esta serie. El fin de las carreras de rallycross en nuestro país y su recuperación en los últimos años.
El rallycross en España (Parte I): Los inicios

El rallycross en España (Parte I): Los inicios

El rallycross es una disciplina automovilística que goza de un gran seguimiento en los países del norte de Europa. Noruega, Suecia y Finlandia cuentan con las canteras de pilotos más importantes, y allí se encuentran los circuitos más famosos, con el permiso de Lydden Hill en Gran Bretaña, cuna de la especialidad. Sin embargo, en nuestro país ha costado mucho que consiguiera arraigar. Y todavía es pronto para decir que haya sido así. La llegada del Campeonato del Mundo de Rallycross a Barcelona supuso un impulso para la especialidad, pero es una isla en mitad de un inmenso océano.

Es extraño que se dé esta situación. Por contra, el autocross, que podríamos calificarla como su especialidad hermana, pero que a diferencia de la primera, los circuitos son 100% de tierra, cuenta con una gran afición en España. Especialmente en la mitad norte. Galicia, Aragón y Cataluña son las regiones que en los últimos años más están apostando por este tipo de competición. Pero el rallycross sigue sin despuntar. Y eso, que hace unos cuantos años, ya se intentó.

El rallycross nació en Gran Bretaña el 4 de febrero de 1967, como parte de una prueba espectáculo para un programa de televisión. La idea era que algunos de los pilotos más importantes de rallyes de las islas se dieran cita sobre un circuito mixto de tierra y asfalto para probar sus habilidades al volante de coches de competición. La experiencia fue un éxito, y pronto, su popularidad creció, tanto dentro del archipiélago británico, como fuera de él. Países Bajos y Suecia se sumaron a la fiesta, y la pasión por el rallycross aumentó exponencialmente.

Una de las primeras batallas de rallycross en Lydden Hill, Gran Bretaña, cuna de la especialidad

Se conoce que en España se organizaron carreras de esta disciplina en los años ’70 del siglo pasado. Concretamente, en un circuito construido muy cerca de Málaga, en Campanillas. El empresario sueco Hans Göran Sundberg, afincado en Marbella, impulsó la construcción de un circuito de tierra que contaba con una recta de meta asfaltada, lo que le daba el carácter de circuito mixto. Esta pista se llamó “Circuito automovilístico Costa del Sol” y comenzó a albergar pruebas el 29 de diciembre de 1974. Durante un año, los aficionados malagueños pudieron disfrutar del espectáculo de las carreras sobre tierra, hasta que el 28 de diciembre de 1975, el circuito vio su última carrera.

Algunos años después, un entusiasta del motor decidió apostar muy fuerte para traer la mayor competición internacional de rallycross a nuestro país. Era 1987 cuando Paco Gutiérrez, máximo responsable de la Escudería Girona, consiguió colgar el cartel de “no hay entradas” en el impresionante Circuito de Sils. Las bestias del Campeonato de Europa de Rallycross habían llegado y querían quedarse. Pero antes de todo esto, hubo una serie de procesos que hubieron de llevarse a cabo.

Recorte de prensa de la época mostrando las carreras celebradas en el trazado de la Costa del Sol, en Campanillas (Málaga). Foto: José Francisco Muñoz

Las carreras sobre circuitos de tierra se habían convertido en un espectáculo con gran afluencia de público en algunas zona de nuestra península. Todo comenzó con los llamados “Pop Cross”. Citroën puso en marcha, con la colaboración de entidades y asociaciones deportivas del motor, un campeonato que se disputaría con el reconocido modelo 2CV sobre pistas de tierra. El nombre de la categoría vino a colación por el propio modelo de horarios que tenían las pruebas. Entre cada manga, un grupo de música salía a amenizar la espera, mientras pilotos y coches se preparaban para el siguiente asalto. La música “pop” estaba en auge, y el nombre se quedó.

Aquellas pruebas de Pop Cross celebradas en el circuito de Les Planes, oficialmente llamado “Els Peluts”, en el municipio gerundense de Amer, fueron el embrión de la idea que le surgió a Paco Gutiérrez. Puede que fuera en alguno de los viajes que realizó a Inglaterra cuando descubrió en persona el rallycross. Pero el circuito de Les Planes no podía utilizarse para ello. De hecho, la pista se estaba quedando pequeña para las competiciones, cada vez de mayor envergadura, que se venían realizando. Había que buscar una localización para un nuevo trazado. Y esta vez, además de autocross, serviría para rallycross.

Anuncio de prensa de las carreras de Popcross en el Circuit Els Peluts

Un terreno en Sils, propiedad del RACC, fue el lugar escogido. En 1981 se inauguró el nuevo circuito, únicamente con superficie de tierra. Hubo que esperar algunos años para que el asfalto se dejara ver, permitiendo que el rallycross tomara las instalaciones por primera vez. El 1 y 2 de noviembre de 1986, tras las obras de adecuación, se celebró el I Rallycross de Sils como una prueba aislada de cualquier campeonato. Una especie de aperitivo para lo que llegaría al año siguiente. Y es que la Escudería Girona, con Paco Gutiérrez a la cabeza, estaba en contacto con la ERA (European Rallycross Association) para que una prueba del Campeonato de Europa de Rallycross se celebrara en Sils.

Foto de portada: © Francesc Gutiérrez

 

La primera parte de este reportaje termina aquí. En el segundo capítulo tratamos la historia del circuito de Sils, pieza clave del rallycross en nuestro país, entre 1986 y 1989.