Las avispas del motor

Las avispas del motor

Su sonido parece el de una avispa y cuando se juntan varios es el avispero más sonoro del mundo. Los Car Cross, Kartcross o Cross Car, según quién los nombre y en qué idioma, son unos pequeños pero matones coches de carreras que hacen las delicias del que los pilota y del que los visiona. Un motor pequeño en un chasis muy pequeño, un propulsor de moto que empujando tan poco peso, desata toda su fuerza para mover esa masa que tan poco abarca.

Su popularidad es enorme en nuestro país. Hasta tres categorías del Campeonato de España de Autocross están protagonizadas por estos monoplazas. Y en los campeonatos regionales son también los reyes de la fiesta. Su precio contenido y su mantenimiento sencillo son un gran aliciente para quien busca adentrarse en esto de las carreras. Pero los Car Cross no entienden de edades. Desde los más pequeños, en sus primeros pasos; hasta los más mayores, disfrutan de su pilotaje sobre tierra, asfalto o nieve.

Se podría decir que son como una especie de karts con techo, o también una variante de los buggyes, pero más pequeña. Lo cierto es que no son ni una cosa ni la otra, aunque su uso puede estar destinado para lo mismo que ambas tipologías de coche de competición. Sirven para los jóvenes que se inician en el automovilismo, para aquellos que les tira más un buen derrapaje en medio del polvo que buscar la trazada perfecta con tiralíneas. Esos niños que se sienten más atraídos por los rallyes que por los monoplazas.

Derrapaje sobre nieve en un Car Cross. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Pero también sirven para participar en competiciones fuera de pista, en el desierto, campo a través, como si de un Side by Side se tratara. Realmente, los kartcross sirven para todo. Incluso se los ha visto subiendo montañas. Aparte de las barquetas, prototipos o GT, animan como los que más las carreras en cuesta. Su poco peso y ligereza es una ventaja de cara a afrontar los revirados giros de las carreteras de montaña. Cambiando los neumáticos de tacos por gomas para asfalto y algún que otro pequeño ajuste, el coche está listo para dinamitar el mejor tiempo.

Pero no nos engañemos. Hacen falta manos y una buena dosis de sensibilidad al volante. Precisamente, su potencia en tan poco peso hace que sean extremadamente nerviosos. La tracción trasera provoca que toda la fuerza del motor mueva las ruedas de atrás, por lo que es importante saber jugar con los golpes de acelerador y mantener el volante recto en cada pisada. Un mal juego de manos y pies puede terminar con un accidente o un vuelco, algo que acostumbra a ser más habitual que en otro tipo de monturas.

Sobre asfalto también son capaces de sacar todo su potencial. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Existen distintos fabricantes de kartcross y cada maestrillo tiene su librillo. Generalmente, estos son constructores pequeños, ensamblando cada pieza del coche de forma artesanal. Por ello, cada cross car es un poco diferente. Pero en resumidas cuentas, todos tienen una serie de características básicas. Cuentan con un motor de unos 600cc, con una potencia de 120 – 125 CV, y una transmisión formada por una caja de cambios de seis velocidades y una cadena que transmite la fuerza del motor al tren trasero. Cuentan con suspensión independiente a las cuatro ruedas, chasis multitubular y carrocería de fibra de vidrio. Sus dimensiones son de 2,6 metros de largo, 1,6 metros de ancho y 1,2 metros de alto. Todo el conjunto acumula un total de 320 Kg de masa.

Los kartcross pueden presumir de un auge que los está llevando a ir desbancando poco a poco a los hasta ahora grandes protagonistas en los distintos campeonatos de autocross que se celebran en Europa. No en vano, la FIA está intentando aprovechar esa popularidad para comvertirlos en el escalón principal en la formación de pilotos de rallyes y rallycross. En los Motorsport Games previstos para este año tendrán su propia categoría y se estudia implantarlos como campeonato independiente a nivel europeo.

Arrancada de una carrera del CEAX sobre tierra. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

En España ya han cogido la delantera en el CEAX a los monoplazas de autocross, los participantes de la División III. El bajo coste de los kartcross hace que sea imposible que los Super Buggyes puedan competir con ellos. No es extraño que las parrillas de Car Cross sean las más pobladas en los últimos tiempos. Y en los campeonatos regionales sucede algo similar, con estos pequeños prototipos de competición ganándose el favor de competidores y aficionados. Un avispero volando hacia la primera curva, de bajo coste y emoción sin límites. ¿Alguien da más?

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

El rallycross en España (Parte III): Una sequía de 25 años

El rallycross en España (Parte III): Una sequía de 25 años

En las dos primeras entregas de este reportaje tratamos la llegada del rallycross a España (Parte I) y el desarrollo de las carreras de carácter internacional en el Circuit de Sils (Parte II). A continuación, el tercer y último capítulo.

Hasta la organización de la primera cita del Campeonato del Mundo de Rallycross en el Circuit de Barcelona – Catalunya en el año 2015, no hubo ninguna prueba más de carácter internacional de esta especialidad en España. Veinticinco años de sequía para un país en el que las carreras sobre tierra siempre han atraído a multitud de participantes. El norte de la península cuenta con una tradición sin parangón en lo que respecta a este tipo de competición, pero por alguna razón, el rallycross llegó, pero no cuajó. Ni siquiera cuando los X Games aterrizaron en Barcelona en 2013.

El estadio olímpico Lluís Companys, situado en Montjuïc, la montaña mágica, cuna de grandes carreras en su antiguo circuito urbano, estaba preparado para la ocasión. El regreso del rallycross a nuestro país se iba a materializar. Se preparó un trazado mixto en el interior del estadio, en el que se jugarían el tipo las grandes estrellas de la especialidad vinculadas a los X Games, como Travis Pastrana o Ken Block. También, algunos pilotos invitados para esta cita, que iba a ser la primera en mucho tiempo, como Carlos Sainz o Nani Roma.

Pero el mal tiempo jugó en contra. La lluvia puso el circuito impracticable, haciendo del barro el mayor enemigo. Los pilotos intentaban mantener los coches en la trazada, pero estos eran incapaces de seguir la ruta. Con grandes volantazos luchaban por enderezar las máquinas en medio de una superfície que cada vez iba acumulando más y más agua. Tras unos minutos de entrenamientos, los comisarios ondearon bandera roja. La pista estaba impracticable. Después, la cita se suspendió y los allí presentes se quedaron con la miel en los labios.

La pista preparada en el Estadio Lluís Companys de Barcelona quedó impracticable en los X Games de 2013. Foto: Brett Wilhelm / ESPN

Por suerte, no hubo que esperar mucho para disfrutar, esta vez sí, de una cita de rallycross en condiciones. Con sus mangas eliminatorias y sus carreras espectaculares. El 19 de septiembre de 2015, los Supercars del mundial tomaron la pista preparada en la zona del estadio, el último sector, del Circuit de Barcelona – Catalunya. Ese fin de semana, los aficionados pudieron vibrar por fin con el espectáculo de esta disciplina en nuestro país. Montmeló tomaba el relevo a Sils dos decenios y un lustro después. Al día siguiente, Petter Solberg escribía su nombre con letras de oro en el palmarés de ganadores de la prueba.

El Rallycross de Barcelona, llamado oficialmente World RX of Catalunya, ha servido para volver a traer la esencia de las carreras al sprint en circuito mixto una vez más. Y por ahora, parece que es para quedarse unos cuantos años. La cita anual en el trazado vallesano aglutina a un gran número de aficionados en un ambiente de fiesta. Además, la cita mundialista suele estar acompañada de una prueba de Car Cross y algunas otras actividades que complementan el programa del fin de semana. Con todo, sirve para que algunos de los pilotos habituales del Campeonato de España de Autocross puedan conocer los secretos de su especialidad hermana.

Salida de una de las mangas de Car Cross durante el Rallycross de Cataluña de 2019. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

En estos últimos años, los pilotos nórdicos se han impuesto cada temporada, igual que en su día lo hicieron en Sils. Al experimentado piloto noruego Petter Solberg, se han sumado después los suecos Mattias Ekström, con dos triunfos seguidos en 2016 y 2017; Johan Kristoffersson en 2018 y Timmy Hansen en 2019. Lo han hecho en uno de los circuitos más técnicos del campeonato. Pilotos, ingenieros y mecánicos coinciden en señalar el trazado catalán como uno de los más difíciles del año, tanto desde el punto de vista del pilotaje, como desde el del reglaje de los coches.

El éxito de la cita, puntuable para el Campeonato del Mundo de Rallycross, puede ser el inicio de algo importante. Desde los más altos estamentos ya se están planteando ideas para que el rallycross eche raíces de una vez por todas en nuestro país. A finales del año pasado, la Real Federación Española de Automovilismo anunció la creación de la Copa de España de Rallycross, aunque a día de hoy es una incógnita. La realidad es que aparte de la pista de Montmeló, que puede prepararse como circuito mixto, no existen más trazados aptos para rallycross a nivel estatal, aunque habría alguno que podría adaptarse.

Una de las primeras carreras de rallycross celebradas en Montmeló, en 2015. © EKS/McKlein

En cualquier caso, lo cierto es que la historia del rallycross en España ha sido muy convulsa. Pero hay una cosa cierta. Esta disciplina está en auge a nivel mundial, y ya no son sólo los nórdicos los que llevan la voz cantante. Francia es un ejemplo de país, con gran tradición en el autocross, que supo acoger el rallycross como una especialidad más. Se puede tomar al país vecino como ejemplo. Es el momento para que las carreras por mangas en circuito mixto calen en los aficionados, y que pilotos y equipos se lancen a la aventura del rallycross. Como se lanzó en su día Paco Gutiérrez y la Escudería Girona. La sequía ha terminado y la semilla está plantada. Es el momento de que eche raíces.

Este reportaje ha sido posible gracias a la colaboración de Francesc Gutiérrez. Le agradecemos su predisposición para cedernos algunas de las fotografías que ilustran el texto, así como por la información que nos proporcionó sobre el Circuit de Sils y la figura de Paco Gutiérrez. Gracias por todo ello, por su amabilidad y hospitalidad. Agradecimientos también para José Francisco Muñoz, autor de “Historia del automóvil en Málaga“, por permitirnos el uso de las fotografías que aparecen en su blog.

Foto de portada: Pablo López Castillo (elacelerador.com)

El rallycross en España (Parte II): Sils

El rallycross en España (Parte II): Sils

En la primera parte de este reportaje tratamos los orígenes del rallycross y sus inicios en España. Desde las carreras en la Costa del Sol hasta la construcción del circuito de Sils, pasando por las pruebas de Popcross en el Circuit Els Peluts. A continuación, el segundo capítulo, con el Circuit de Sils como gran protagonista.

El circuito de Sils contaba con dos rectas de meta separadas, una de tierra para autocross y otra de asfalto para rallycross. En medio de ambas se ubicaba la torre de control de carrera y el edificio principal. Tras la primera curva, la recta de rallycross se unía al trazado original de tierra. Después, tres variantes más de asfalto fueron añadidas, para terminar con una última curva parabólica que daba acceso a las dos rectas. Por supuesto, la parrilla de salida se encontraba fuera del trazado principal, seña de identidad de estas especialidades, pero que suponía un avance con respecto al circuito de Les Planes.

Aquel año en el que la pista de Sils echó a andar, coincidió con la prohibición de los espectaculares Grupo B para el Campeonato del Mundo de Rallyes. Estas bestias de competición fueron introducidas en 1981, pero sus brutales prestaciones pusieron en grave peligro la seguridad de pilotos, copilotos y espectadores. Sin casi limitaciones en cuanto a peso y potencia, eran capaces de ir a velocidades que habrían competido con los Fórmula 1 de la época. Tras varios accidentes, y especialmente tras el de Henri Toivonen en el Rally de Córcega de aquel año, en el que el piloto finés y su copiloto, Sergio Cresto, perdieron la vida, estas máquinas fueron retiradas del mundial. Su destino no fue otro que el rallycross.

El Campeonato de Europa de Rallycross les abrió las puertas para que siguieran deleitando a los aficionados con la potencia desbocada de sus motores, poniendo en jaque la pericia de sus pilotos. Desde luego, casaban perfectamente con la filosofía de la especialidad, y pronto atronaron las pistas de carreras europeas, entre ellas, la de Sils. El certamen continental llegó en 1987 al trazado catalán, en la primera cita internacional de rallycross que se celebró en España. Fue el 7 de junio cuando el II Rallycross de Sils se convirtió en la casa del rallycross en nuestro país. Era la cuarta ronda del europeo, y allí, Matti Alamäki exprimió la potencia de su Lancia Delta S4 para llevarse la victoria ante la multitud de aficionados que poblaban las gradas del autódromo.

A la izquierda, Paco Gutiérrez. A la derecha, el plano del circuito de Sils. Las zonas punteadas marcan el asfalto. © Francesc Gutiérrez

La experiencia fue una fiesta del automovilismo, en la que, además de Alamäki y su triunfo en División II, Anders Norstedt se llevó al victoria en División I al volante de un Saab 900 Turbo. Un auténtico éxito motivado por la gran afición a las carreras que se vivía en aquellos años en Cataluña. Y especialmente en la zona de la provincia de Girona. Así que para 1988 se volvió a programar una cita del campeonato europeo, que además, sería la primera ronda del año.

Pero esto no se quedó ahí. Los organizadores quisieron ir a más, de manera que se organizó un evento espectáculo en la misma ciudad de Girona, en la que se dieron cita los coches y los pilotos más importantes del Campeonato de Europa de Rallycross. La especialidad tomó las calles gerundenses, y los brutales Grupo B y demás monturas atronaron a los aficionados y vecinos que no quisieron perderse el show. La afición al rallycross estaba arraigando con pasos de gigante.

Recta de meta de Sils. El edificio principal se ubicaba entre las rectas para rallycross y autocross. © Francesc Gutiérrez

El 17 de abril de 1988, Matti Alamäki volvió a demostrar por qué era uno de los mejores pilotos de rallycross, volviendo a ganar en Sils una prueba del Campeonato de Europa. Esta vez, lo hizo al volante de un Peugeot 205 Turbo en División II. Por su parte, Bjorn Skojstad ganó en División I con un Ford Sierra RS500 Cosworth. El público volvió a abarrotar las gradas del circuito de la comarca catalana de La Selva, disfrutando con un espectáculo que había llegado para quedarse. O al menos, eso era lo que se esperaba entonces.

Una vez más, el Campeonato de Europa de Rallycross abrió la temporada en Sils un 16 de abril de 1989. Bjorn Skogstad y Matti Alamäki volvieron a imponerse en la pista catalana, como ya hicieron el año anterior. Desde luego, Sils se convirtió en un bastión para Alamäki, ganador de las tres pruebas del certamen continental en el circuito que acogía la cita española. Todo parecía ir bien, pero por detrás, los hilos se movían de manera diferente. Las graves diferencias entre la Federación Española de Automovilismo y la Escudería Girona se hicieron palpables aquel año.

Una de las mangas celebradas en el Circuit de Sils, la casa del rallycross internacional en España entre 1986 y 1989. © Francesc Gutiérrez

La Federación reclamaba el pago de una deuda que la Escudería Girona negaba. Con poco tiempo de maniobra, la Federación Catalana de Automovilismo decidió actuar y se ofreció a organizar la prueba, salvándola in extremis. Como consecuencia, la participación fue más baja. Pero la maniobra no pasó desapercibida para la organización del campeonato ni para la FISA, máximo organismo mundial. En 1990, se inspeccionó el circuito portugués de Lousada, que finalmente sustituyó al de Sils como prueba del europeo en 1991. Con ello, el rallycross internacional dejó de venir a España, y el circuito de Sils, poco a poco, fue decayendo.

Foto de portada: © Francesc Gutiérrez

 

Hasta aquí la segunda parte del reportaje sobre el rallycross en España. A continuación, la tercera parte y último capítulo de esta serie. El fin de las carreras de rallycross en nuestro país y su recuperación en los últimos años.
El rallycross en España (Parte I): Los inicios

El rallycross en España (Parte I): Los inicios

El rallycross es una disciplina automovilística que goza de un gran seguimiento en los países del norte de Europa. Noruega, Suecia y Finlandia cuentan con las canteras de pilotos más importantes, y allí se encuentran los circuitos más famosos, con el permiso de Lydden Hill en Gran Bretaña, cuna de la especialidad. Sin embargo, en nuestro país ha costado mucho que consiguiera arraigar. Y todavía es pronto para decir que haya sido así. La llegada del Campeonato del Mundo de Rallycross a Barcelona supuso un impulso para la especialidad, pero es una isla en mitad de un inmenso océano.

Es extraño que se dé esta situación. Por contra, el autocross, que podríamos calificarla como su especialidad hermana, pero que a diferencia de la primera, los circuitos son 100% de tierra, cuenta con una gran afición en España. Especialmente en la mitad norte. Galicia, Aragón y Cataluña son las regiones que en los últimos años más están apostando por este tipo de competición. Pero el rallycross sigue sin despuntar. Y eso, que hace unos cuantos años, ya se intentó.

El rallycross nació en Gran Bretaña el 4 de febrero de 1967, como parte de una prueba espectáculo para un programa de televisión. La idea era que algunos de los pilotos más importantes de rallyes de las islas se dieran cita sobre un circuito mixto de tierra y asfalto para probar sus habilidades al volante de coches de competición. La experiencia fue un éxito, y pronto, su popularidad creció, tanto dentro del archipiélago británico, como fuera de él. Países Bajos y Suecia se sumaron a la fiesta, y la pasión por el rallycross aumentó exponencialmente.

Una de las primeras batallas de rallycross en Lydden Hill, Gran Bretaña, cuna de la especialidad

Se conoce que en España se organizaron carreras de esta disciplina en los años ’70 del siglo pasado. Concretamente, en un circuito construido muy cerca de Málaga, en Campanillas. El empresario sueco Hans Göran Sundberg, afincado en Marbella, impulsó la construcción de un circuito de tierra que contaba con una recta de meta asfaltada, lo que le daba el carácter de circuito mixto. Esta pista se llamó “Circuito automovilístico Costa del Sol” y comenzó a albergar pruebas el 29 de diciembre de 1974. Durante un año, los aficionados malagueños pudieron disfrutar del espectáculo de las carreras sobre tierra, hasta que el 28 de diciembre de 1975, el circuito vio su última carrera.

Algunos años después, un entusiasta del motor decidió apostar muy fuerte para traer la mayor competición internacional de rallycross a nuestro país. Era 1987 cuando Paco Gutiérrez, máximo responsable de la Escudería Girona, consiguió colgar el cartel de “no hay entradas” en el impresionante Circuito de Sils. Las bestias del Campeonato de Europa de Rallycross habían llegado y querían quedarse. Pero antes de todo esto, hubo una serie de procesos que hubieron de llevarse a cabo.

Recorte de prensa de la época mostrando las carreras celebradas en el trazado de la Costa del Sol, en Campanillas (Málaga). Foto: José Francisco Muñoz

Las carreras sobre circuitos de tierra se habían convertido en un espectáculo con gran afluencia de público en algunas zona de nuestra península. Todo comenzó con los llamados “Pop Cross”. Citroën puso en marcha, con la colaboración de entidades y asociaciones deportivas del motor, un campeonato que se disputaría con el reconocido modelo 2CV sobre pistas de tierra. El nombre de la categoría vino a colación por el propio modelo de horarios que tenían las pruebas. Entre cada manga, un grupo de música salía a amenizar la espera, mientras pilotos y coches se preparaban para el siguiente asalto. La música “pop” estaba en auge, y el nombre se quedó.

Aquellas pruebas de Pop Cross celebradas en el circuito de Les Planes, oficialmente llamado “Els Peluts”, en el municipio gerundense de Amer, fueron el embrión de la idea que le surgió a Paco Gutiérrez. Puede que fuera en alguno de los viajes que realizó a Inglaterra cuando descubrió en persona el rallycross. Pero el circuito de Les Planes no podía utilizarse para ello. De hecho, la pista se estaba quedando pequeña para las competiciones, cada vez de mayor envergadura, que se venían realizando. Había que buscar una localización para un nuevo trazado. Y esta vez, además de autocross, serviría para rallycross.

Anuncio de prensa de las carreras de Popcross en el Circuit Els Peluts

Un terreno en Sils, propiedad del RACC, fue el lugar escogido. En 1981 se inauguró el nuevo circuito, únicamente con superficie de tierra. Hubo que esperar algunos años para que el asfalto se dejara ver, permitiendo que el rallycross tomara las instalaciones por primera vez. El 1 y 2 de noviembre de 1986, tras las obras de adecuación, se celebró el I Rallycross de Sils como una prueba aislada de cualquier campeonato. Una especie de aperitivo para lo que llegaría al año siguiente. Y es que la Escudería Girona, con Paco Gutiérrez a la cabeza, estaba en contacto con la ERA (European Rallycross Association) para que una prueba del Campeonato de Europa de Rallycross se celebrara en Sils.

Foto de portada: © Francesc Gutiérrez

 

La primera parte de este reportaje termina aquí. En el segundo capítulo tratamos la historia del circuito de Sils, pieza clave del rallycross en nuestro país, entre 1986 y 1989.
Año Hansen

Año Hansen

Había una vez dos hermanos que volante en la mano, recorrieron medio mundo ganando carreras para terminar siendo los mejores de su especialidad aquel año. Uno se llamaba Timmy y el otro se decía Kevin. Nada los paró aquella temporada que juntos dominaron la tierra y el asfalto. El Campeonato del Mundo de RallyCross y el Titans RX fueron firmados por ambos hábiles conductores de tan ilustre apellido. Porque antes que ellos, otro Hansen dominó las pistas algunos años atrás.

Timmy Hansen y Kevin Hansen han heredado las capacidades de su padre, Kenneth Hansen, para dominar sus monturas en las pistas mixtas en las que se celebran las carreras de rallycross. El progenitor es uno de los pilotos más ilustres de la especialidad. Trece campeonatos de Europa dan fe de ello, labrados durante la época dorada de las carreras con coche de rally en circuito. Cuando los Grupo B fueron defenestrados, aquellos maravillosos monstruos de competición encontraron acomodo en los trazados de tierra y asfalto. Su brutalidad marcó un antes y un después en el rallycross, y ahí estaba Kenneth Hansen para ganar, ganar, ganar y volver a ganar.

Sus hijos han tomado el relevo con gran acierto. Después de unos años dominados por las marcas, en este primer año sin ellas en el certamen mundialista, la estructura dirigida por el multicampeón sueco ha sacado todo el potencial a sus Peugeot 208 WRX para alzarse con el campeonato de pilotos y equipos. En una apretada final digna de película, Timmy Hansen consiguió proclamarse Campeón del Mundo de RallyCross, con su hermano Kevin escoltándolo durante toda la celebración posterior, al terminar tercero.

Timmy Hansen domando su Peugeot 208 WRX. © FIAWorldRallycross.com

Y es que hay una parte del éxito que es propiedad del pequeño del clan Hansen. Desde principios de año ha estado en la lucha, ganando cuando ha podido y restando puntos a los rivales comunes, suyos y de su hermano, cuando no ha sido posible. Este triunfo no puede entenderse sin la labor de Kevin Hansen. Un piloto que carrera a carrera ha ido demostrando unas dotes de conducción que quién sabe a dónde le llevarán.

Por lo pronto, su tercera posición en el mundial se suma a su resultado en el Titans RX, el campeonato heredero de lo que en su día fue el Global RallyCross Championship. El certamen internacional que trató de rivalizar con el oficial a base de carreras por Estados Unidos, se ha transformado en un campeonato basado en Europa, pero que a partir del 2020 tendrá carácter internacional. En esta primera temporada, Kevin Hansen se ha proclamado campeón. Con cuatro victorias, este titán del pilotaje ha batido a su hermano mayor, siendo Timmy el escudero en este caso.

Kevin Hansen pilotando su Pantera RX6 del Titans RX, encabezando el grupo. © Titans RX

El Campeonato del Mundo de RallyCross ha vivido un auténtico festival “made in Hansen”. La salida de las marcas oficiales dejó colgados a los Peugeot 208 WRX y a los Audi S1 EKS, pero finalmente ambos modelos pudieron encontrar quien los manejara. Los de la marca del león continuaron en la misma estructura. Hansen Motorsport siguió adelante con su programa y se conviritó desde la primera cita en Abu Dhabi en el equipo referencia.

Los problemas de Timmy los solventó Kevin llevándose el triunfo, no sin polémica tras una maniobra antirreglamentaria de Niclas Grönholm. Pero para la segunda cita en Barcelona, el mayor del clan dominó a placer. Tres victorias más en Silverstone, Lohéac y Bikernieki han certificado su triunfo en el campeonato tras empatar a puntos con Andreas Bakkerud, el gran rival, el piloto que pudo dar al traste con la gran celebración de un año para enmarcar de la familia Hansen.

Timmy y Kevin Hansen. © FIAWorldRallycross.com

La celebración en el podio de Killarney fue la demostración de ello. Y la misma muestra del carácter de los dos hermanos. La relativa templanza de Timmy contrastaba con la euforia desbocada de Kevin. Ambos lo celebraban juntos, como lo han hecho toda la temporada. A pesar de haber sido rivales por el título, los triunfos de uno siempre fueron celebrados por el otro. Lo importante era que el apellido Hansen volviera a lo más alto del mundo del rallycross. Lo han conseguido, ya es suyo. Ahora, a disfrutar de lo logrado. Y a preparar el próximo año en el que defenderán corona. Los dos, como han luchado esta temporada por lograrlo. Juntos.

Foto de portada: © FIAWorldRallycross.com