Campeones del Mundo multidisciplina: Petter Solberg

Campeones del Mundo multidisciplina: Petter Solberg

Coronarse Campeón del Mundo de cualquier disciplina deportiva es algo con lo que muchos sueñan pero muy pocos consiguen. No son tantos los pilotos que han logrado alcanzar el título mundial en un determinado certamen automovilístico en comparación con los que lo han intentado. Más difícil todavía es hacerlo en dos disciplinas distintas, con el período de adaptación que el cambio conlleva. Sin embargo, algunos lo lucharon y lo lograron. Petter Solberg puede presumir de ser el primer piloto en la historia del automovilismo en conseguirlo.

El noruego nació en la localidad de Askim el 18 de noviembre de 1974 y desde joven fue un entusiasta de las carreras, ganando un campeonato nacional de coches radiocontrol. Su inicio en la competición automovilística le llevó a disputar certámenes de rallycross locales. Hasta que la edad le permitió participar, se dedicó a reconstruir coches de carreras, desmontándolos y volviéndolos a montar a su gusto. Su faceta deportiva fue creciendo hasta que le llevó a ganar el campeonato de Noruega de rallycross en 1995 y 1996.

En esos años, hizo el salto a los rallyes, proclamándose campeón de su país en 1998. Esa temporada disputó su primera prueba mundialista, el Rally de Suecia al volante de un Toyota Celica GT-Four. Consiguió repetir experiencia en el Rally de Gran Bretaña, donde tuvo que retirarse. Sin embargo, su primer paso por el WRC no dejó indiferente a nadie. Los promotores del campeonato y Malcolm Wilson vieron su potencial, y le fue ofrecido el puesto de piloto junior de Ford para el siguiente año. En 1999, se convirtió en el corredor de referencia de la casa norteamericana en varias citas, sumando dos puntos en el Rally Safari.

Petter Solberg pilotando el Ford Focus durante el Rally Safari de 1999

A mitad de la temporada siguiente, cambió de aires para fichar por el equipo oficial de Subaru. Al volante del Impreza, se hizo con el papel de piloto principal de la estructura, junto a Tommi Mäkinen, alcanzando el subcampeonato del mundo en 2002. Su primera victoria fue en el Rally de Gales de ese año, que se convirtió en su cita talismán desde ese momento. La simbiosis del noruego con la prueba británica fue total y absoluta durante cuatro años, en los que se entendió a la perfección con los rapidísimos tramos sobre tierra.

El año 2003 fue el de su consagración. Una vez más con Mäkinen como compañero de equipo, se proclamó Campeón del Mundo de Rally, tras ganar cuatro pruebas y alcanzar el podio en tres ocasiones más. Los resultados tardaron en llegar, pero una vez que lo hicieron, asentó rally tras rally las bases de su primer título mundial. Ganó los rallyes de Chipre y Australia, el Tour de Corse y el Rally de Gales, su cita estrella, imponiéndose a sus principales rivales, Sébastien Loeb, Carlos Sainz o Richard Burns.

El Subaru Impreza pilotado por Petter Solberg negocia uno de los tramos del Rally Acrópolis de 2003

Al año siguiente no pudo revalidad la corona. Los abandonos y el empuje de Loeb fueron escollos que no pudo solventar. El subcampeonato fue el premio de consolación para una temporada con cinco victorias, y entre ellas, la del Rally de Gales, una vez más. En 2005, volvió a alzarse subcampeón, con tres victorias y su último triunfo en la prueba británica. A partir de entonces, los resultados le fueron esquivos. El Subaru Impreza, a pesar de las evoluciones, se fue quedando atrás en cuanto a prestaciones y cuando la marca japonesa decidió retirse del WRC a finales de 2008, Solberg montó su propio equipo para continuar en el mundial.

El Petter Solberg World Rally Team llegó a un acuerdo con Citroën para poner en pista un Xsara WRC en 2009. El C4 WRC sustituyó al modelo antiguo y fue la máquina con la que el piloto noruego disputó las siguientes temporadas en el Campeonato del Mundo de Rally, antes de adquirir uno de los nuevos DS3 WRC. Su último año completo en el certamen fue en 2012. Solberg cerró el círculo fichando por la estructura oficial Ford, comandada por Malcolm Wilson, el hombre que le dio la oportunidad de debutar en el WRC. El Fiesta RS WRC fue el coche donde hizo su canto del cisne, antes de regresar a sus orígenes.

En 2011, Petter Solberg se encargó de domar el espectacular Citroën DS3 WRC

El piloto nórdico estaba deseoso de experimentar nuevas sensaciones y participar en el Campeonato de Europa de Rallycross suponía un aliciente difícil de pasar por alto. El certamen vivía momentos de cambio y al año siguiente se convertiría en mundial. Recuperó la idea de su propio equipo, y con un Citroën DS3, el cual ya conocía de sus últimos años en el WRC, se lanzó a la conquista de los grandes circuitos europeos de la especialidad. Esa primera temporada de contacto fue clave para recordar los secretos de la conducción en pistas mixtas y las batallas cuerpo a cuerpo.

Al año siguiente, de nuevo con su propia estructura y el DS3, se proclamó Campeón del Mundo de Rallycross. Por primera vez, un piloto conseguía coronarse en el campeonato mundial de dos disciplinas automovilísticas distintas bajo el paraguas de la Federación Internacional de Automovilismo. La temporada vio seis ganadores distintos en las seis primeras pruebas. Solberg fue el primer piloto en repetir victoria, concatenando tres triunfos en Canadá, Francia y Alemania, que se sumaron a su primera posición en el Rallycross de Portugal. La victoria en el Rallycross de Argentina fue el broche de oro a un 2014 espectacular.

Petter Solberg, el primer Campeón del Mundo de Rallycross, durante la cita británica del mundial  de 2014 en Lydden Hill, al volante del Citroën DS3

En 2015, consiguió defender los laureles para proclamarse Campeón del Mundo de Rallycross por segunda vez. Su simbiosis con el Citroën DS3 era total y quedó demostrado con su superioridad al volante con respecto a su compañero, Liam Doran, con quien se asoció para fusionar su equipo con el del piloto británico. Así nació SDRX (Solberg Doran World Rallycross Team), en sustitución de PSRX (Petter Solberg World Rallycross Team). Sumó tres victorias, en Hockenheim, Gran Bretaña y España, para sumar el segundo trofeo mundial a su vitrina.

Volvió con su equipo en 2016, año en el que poco pudo hacer para evitar el entorchado de Mattias Ekström. Así que de cara a la siguiente temporada, llegó a un acuerdo con Kristoffersson Motorsport para fusionar ambas entidades y poner en pista los Volkswagen Polo de fábrica, formalizando el ingreso oficial del fabricante alemán en el World RX. Su experiencia fue clave para adaptar unos coches de rally a las exigencias de la normativa de Supercars del Campeonato del Mundo. Él no pudo alcanzar el título, pero sí su compañero de equipo Johan Kristoffersson, que dominó a placer el certamen durante dos años.

Petter Solberg, al volante del Volkswagen Polo R, comandando el pelotón durante una de las mangas del Rallycross de Suecia de 2018

Con la salida de los fabricantes del mundial de rallycross, también se ofició su retirada de la especialdiad. En 2019 disputó su prueba talismán una vez más, el Rally de Gales, donde volvió a llevarse el triunfo dentro de la segunda división del mundial de rally, el WRC 2. Para Petter Solberg, el abandono del automovilismo no es una opción. Continuará haciendo pruebas aquí y allá mientras las fuerzas acompañen al Campeón del Mundo de Rally y Rallycross, el primer piloto campeón multidisciplina.

Ajustando la brida

Ajustando la brida

Como en toda competición, en el deporte del motor es importante la igualdad entre los competidores. Generalmente, una mayor igualdad implica un mayor espectáculo, cosa que suele hacer a la categoría en cuestión más atractiva. Sin embargo, a veces es difícil igualar el rendimiento de varios coches, de diferentes fabricantes y configuraciones. Hay muchas maneras de buscar ese equilibrio, pero una de las más extendidas sea, quizás, igualar el rendimiento del motor con las más que conocidas bridas.

En una misma categoría o campeonato, pueden aparecer diferentes tipos de motores, ya sea por cilindrada, configuración o disposición. Las diferentes opciones pueden ofrecer diferentes cifras de potencia, lo que podría condicionar el desarrollo de la competición. Por eso es importante poder regular el rendimiento del motor según el coche, y así hacer que todos los participantes puedan luchar en una cierta igualdad de condiciones. Al menos en cuanto al motor se refiere.

En los motores térmicos el combustible se mezcla con el aire, que aporta oxígeno, para así producir una pequeña combustión. Esa combustión es la que libera la energía que al final moverá las ruedas de nuestro coche. A grandes rasgos, y simplificando mucho la ecuación, las cantidades en las que se mezclen estos componentes condicionarán la potencia obtenida, así que limitar uno de esos factores afectará directamente al rendimiento del motor y por tanto del coche.

En los campeonato de GT, por ejemplo, la cantidad de motorizaciones disponibles es enorme. © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com)

Y ahí es donde se aplica el uso de las bridas. Tanto el aire como el combustible se dirige hacia la cámara de combustión a través de conductos. De forma muy simplificada, el caudal de un conducto depende del área transversal de este conducto y de la velocidad a la que el flujo pasa por él. La brida se usa para limitar el diámetro del conducto, y por tanto del área transversal. Eso hará que la cantidad de aire que pueda pasar por el conducto sea menor. Una menor cantidad de aire implicará que el aporte de combustible también deberá ser menor para que este se queme de forma eficiente. Al final, la potencia en este caso será menor o mayor según el diámetro de la brida, así podremos regular la potencia de una forma más o menos sencilla.

Un ejemplo claro del uso de este sistema lo vemos en las competiciones de rally. Aunque en las categorías más altas de esta disciplina los motores ya están bajo reglamentaciones muy estrictas, las bridas se siguen utilizando para conseguir una igualdad máxima entre las potencias de los participantes. Como ejemplo, en el caso de los WRC y aunque los motores deben ser de 1.6 L, la brida del conducto de aire del turbo está limitada a 36mm de diámetro. Y el uso de estos restrictores se hace especialmente patente en campeonatos nacionales y regionales. En ellos, la reglamentación de motores no es tan estricta y la variedad de motorizaciones es enorme, lo que implica una mayor necesidad de igualar rendimientos.

Regular la potencia de las diferentes motorizaciones favorecerá la igualdad. © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com)

Hay infinidad de campeonatos que usan este sistema para igualar las condiciones de competición. Además, la aerodinámica, el peso e incluso la capacidad del tanque de combustible pueden complementar a las limitaciones del motor. Todo para buscar la máxima igualdad y pelea en pista, para que el aficionado se levante del asiento al ver una de esas batallas. Pero sobretodo para que los mejores pilotos sigan haciendo historia.

 

Foto de portada: © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com)

 

 

 

 

El World RX ante una temporada incierta

El World RX ante una temporada incierta

La crisis provocada por la expansión a nivel mundial del coronavirus SARS-CoV-2 y su enfermedad, el COVID-19, está poniendo en jaque al mundo de las carreras. El Campeonato del Mundo de Rallycross no está siendo ajeno a todo este movimiento de cancelaciones y aplazamientos que estamos viviendo, y ya se han pospuesto algunas pruebas para cuando esta situación remita. Pero antes de la eclosión de la pandemia, el mundial vivía su propia vorágine de pretemporada, con cambios de pilotos y equipos.

El campeonato viene de concluir una temporada espectacular con tres pilotos luchando por el título. Timmy Hansen se llevó el trofeo tras rematar su mejor año en el certamen, ganando cuatro de las diez citas de la temporada para alzarse Campeón del Mundo ante sus principales rivales, Andreas Bakkerud, con quien empató a puntos en una dramática final en Killarney, y su hermano Kevin Hansen. Sin embargo, no estuvieron presentes algunos de los protagonistas de los últimos años. La salida de los fabricantes supuso la marcha de los campeones Petter Solberg, Mattias Ekström y Johan Kristoffersson, además del múltiple campeón de rallyes Sébastien Loeb. En otras palabras, ningún piloto defendió corona el año pasado.

Ante los preparativos para la nueva temporada, la organización presentó en septiembre del pasado año el nuevo Projekt E, el certamen eléctrico de rallycross que se disputaría a partir de 2020 durante algunos fines de semana conjuntos con el World RX. Por otra parte, se presentó el circuito de Nürburgring como nueva sede del Rallycross de Alemania y se anunció una nueva prueba en Rusia, en la pista Igora Drive de reciente construcción, que tiempo después fue anulada. También se anunció el regreso de alguna cara conocida y varios cambios de cromos que pusieron el mercado de fichajes patas arriba, incluyendo cambios de pilotos y de coches en varios equipos.

El Campeón del Mundo de Rallycross de 2019, Timmy Hansen. Foto: World RX

Uno de los movimientos más sonados es el de Monster Energy RX Cartel, el equipo en el que militaban en 2019 Andreas Bakkerud y Liam Doran. Ambos pilotos han decidido abandonar los Audi S1 que en su día representaron a la estructura EKS para competir bajo el paraguas de GCK al volante de sendos Renault Mégane RS. La escuadra liderada por Guerlain Chicherit se ve así reforzada con la llegada de dos de los pilotos más experimentados del campeonato. La estructura francesa mantendrá a Anton Marklund a los mandos del Mégane de la temporada anterior, pasando Chicherit a pilotar uno de los Renault Clio RS, junto a Rokas Baciuška.

A su vez, el equipo sueco JC Raceteknik anunció un acuerdo de colaboración con EKS por la que se harán cargo de los Audi S1 pertenecientes a la estructura de Mattias Ekström. Robin Larsson y Janis Baumanis serán los encargados de dar rienda suelta a su potencia en los circuitos del mundial, y se espera que el propio Ekström compita de forma puntual en alguno de ellos. JC Raceteknik ya operó un S1 el pasado año, y tanto Larsson como Baumanis aseguraron en su momento sentirse confiados por las posibilidades que ofrece esta montura de cara a conseguir grandes resultados.

El Ford Fiesta desarrollado por STARD para el Projekt E. © Teddy Morellec / World RX

Johan Kristoffersson, Campeón del Mundo de Rallycross en 2017 y 2018, anunció su regreso a la máxima categoría mundial de la especialidad, tras un año en el que se dedicó a probar suerte en la Copa del Mundo de Turismos (WTCR). El piloto sueco volverá al volante de un Volkswagen Polo GTI operado por la estructura KMS (Kristoffersson Motorsport), bajo la denominación de Volkswagen Dealerteam Bauhaus. Finalmente, Münnich Motorsport apostará por poner dos Seat Ibiza en pista, con Timo Scheider repitiendo montura y el propio René Münnich retornando al volante de uno de sus coches.

Todo esto sucedió antes de que la situación generada por el COVID-19 parase el mundo. Desde entonces, los anuncios de cancelaciones y aplazamientos han sido la tónica general, no sólo en el Campeonato del Mundo de Rallycross, sino también en otros certámenes. Las primeras pruebas en caer fueron las citas española y portuguesa. Las autoridades de los dos países ibéricos decretaron sendos confinamientos que hacían imposible la disputa de las carreras. A continuación, fue el turno del Rallycross de Benelux, en el circuito de Spa-Francorchamps, que encontró acomodo en una nueva fecha a principios de octubre.

Eau Rouge, principal atractivo del trazado de rallycross de Spa-Francorchamps, sede del Rallycross de Benelux. Foto: World RX

Días después, las restricciones en Noruega obligaron al aplazamiento de su cita anual con el campeonato. Los responsables del trazado de Lånkebanen, al igual que los de Montalegre y Montmeló, siguen en conversaciones con la FIA, las federaciones nacionales y los organizadores del certamen, IMG, para encontrar algún hueco en el calendario, tratando de aplazar y no cancelar ninguna prueba. Sin embargo, el alargamiento de los estados de confinamiento en toda Europa y las medidas para restringir los viajes entre los países, sumado a la falta de movilidad, pueden suponer problemas para organizar las siguientes citas en Suecia y Alemania.

Los responsables del circuito de Höljes, sede del Rallycross de Suecia, se muestran optimistas a día de hoy, pero no descartan tener que ceder ante las medidas que la pandemia está obligando a tomar en todo el planeta. Por su parte, la prueba que debía disputarse de forma novedosa en Nürburgring, pende de un hilo. Las autoridades alemanas han prohibido las competiciones deportivas hasta el 31 de agosto, de manera que la cita que ha de disputarse el primer fin de semana de ese mes debería ser cancelada o aplazada debido a esa restricción impuesta por el gobierno federal.

Toca esperar para volver a disfrutar de imágenes como esta en el Campeonato del Mundo de Rallycross. Foto: World RX

La última noticia ha sido el aplazamiento para introducir los Supercar eléctricos el próximo año. La FIA, con el consentimiento de las partes implicadas y la aprobación por el Consejo Mundial del Motor, ha decidido posponer la electrificación del mundial hasta 2022. La incertidumbre es ahora mismo la nota dominante. No se sabe a ciencia cierta qué va a ocurrir en el futuro a corto y medio plazo, por lo que es difícil atisbar cuáles serán los pasos a seguir, si habrá o no más cancelaciones y/o aplazamientos, o cuándo se podrá volver a reemprender la actividad automovilística. Por ahora, esta es la situación de un Campeonato del Mundo de Rallycross que se enfrenta a su temporada más incierta.

Foto de portada: World RX

La aventura de Iván Ares en el Titans RX

La aventura de Iván Ares en el Titans RX

En agosto de 2019, el certamen europeo Titans RX se desplazó a Portugal para disputar dos citas de su calendario, la quinta y sexta prueba del año. El circuito de Montalegre se desquitaba así de su ausencia en el Campeonato del Mundo de Rallycross acogiendo una prueba del que es el segundo campeonato más importante de la especialidad. Además de los hermanos Hansen, Toomas Heikkinen y otros nombres habituales del panorama internacional, Iván Ares se puso al volante del Pantera RX6.

El ayuntamiento de Montalegre y la cámara de comercio de la localidad sabían de la importancia de esta cita, de manera que se volcaron en la promoción y difusión de las carreras. Como la pista se encuentra a muy pocos kilómetros de la frontera con nuestro país, de donde proceden ingentes cantidades de aficionados cada vez que hay eventos allí, creyeron importante que un piloto español participara en las dos pruebas del Titans RX. La Federación Galega de Automobilismo, con la que trabajan de manera estrecha, recomendó a Ares y allí se presentó el piloto coruñés.

Habitual en rallyes y autocross, Iván Ares se proclamó Campeón de España de Rallyes de asfalto en 2017, tras sus dos triunfos absolutos en 2011 y 2014 en el certamen gallego. El año pasado terminó subcampeón del CERA. Además, participa de manera activa en el Campeonato de España de Autocross en división Car Cross, donde el año pasado terminó en décima posición, y en el Campeonato de Europa de la especialidad. Por lo tanto, su experiencia tanto en asfalto como en tierra se presentaba como una gran herramienta de cara a afrontar el desafío. Una aventura por la que declaró estar intrigado de ver a qué nivel podría rendir.

Iván Ares pilotando el Pantera RX6 a los pies de las montañas que rodean Montalegre. Foto: @TitansRX

El sábado diez de agosto empezaba bien para el piloto gallego. En la primera fase de la calificación, la Q1, luchaba de tú a tú contra Jérôme Grosset-Janin, con toques y golpes incluídos, para terminar doblegando al francés y terminar en tercera posición. A pesar de la falta de experiencia con este tipo de coches y en este tipo de carreras, el Pantera RX6 azul con el dorsal número 60 se movía como pez en el agua en manos de Ares. Si bien, aún se notaba cierto conservadurismo en frenada, pues todavía era pronto para arriesgar, había que ir paso a paso.

La Q2 empezó con una genial arrancada del piloto de Cambre, logrando ponerse en segunda posición, por detrás del portugués Armindo Araújo. Sin embargo, el húngaro Lukács Kornél “CSUCSU” comenzó a presionarle, llegando a emparejarse al término de la primera vuelta, pero Ares se mantuvo firme y sujetó con mano de hierro la posición. Tras ello, puso tierra de por medio con sus perseguidores y se lanzó a la caza de Araújo, recortándole tiempo en cada paso por meta. Era el piloto más rápido en pista, pero la carrera llegó a su fin. En la Q3 pudo luchar de tú a tú con los grandes pilotos de la especialidad, con los favoritos.

Iván Ares peleando con el piloto húngaro Lukács Kornél «CSUCSU». Foto: Titans RX

Los dos hermanos Hansen, Timmy y Kevin, Toomas Heikkinen, Craig Breen e Iván Ares. Todo por decidir y el objetivo puesto en entrar en semifinales. En la salida fue muy conservador, perdiendo plazas, pero eso le sirvió para esquivar el toque entre Timmy Hansen y Craig Breen, superando a ambos por el interior de la primera curva. Pero el mayor de los hermanos suecos le presionó con habilidad, teniendo que ceder la posición ante el empuje del futuro Campeón del Mundo de Rallycross. Ahora le tocaba defenderse de Breen, que lo achuchó sin tregua hasta que pudo meterle el morro en la sección de tierra. Ambos se tocaron y el irlandés pasó adelante. El coche de Ares quedó tocado, entrando en meta en último lugar. Pero a pesar de todo, estaba octavo, por lo tanto, era uno de los doce primeros. Estaba en semifinales.

Su posición le daba derecho a partir en la segunda fila. Ahora, el objetivo era meterse en la final. Craig Breen hizo una salida en falso, por lo que tuvo que cumplir con su sanción de pasar por la Joker Lap, que en este campeonato únicamente se usa para penalizar. Un rival menos para Iván Ares. En cuanto el semáforo se apagó, se lanzó a la estela de Kevin Hansen, colocándose en segunda posición. Los toques por detrás suyo favorecieron su escapada, tratando de seguir el ritmo del pequeño de los Hansen. El gallego logró el pase a la final terminando segundo, firmando una grandísima carrera. Un gran logro para un debutante.

Iván Ares al volante del Pantera RX6, preparado para una de las carreras del fin de semana

Sin embargo, la final no fue como se esperaba. Estar allí era un éxito, pero tras su gran actuación en las fases previas, un problema en su Pantera RX6 le condenó al abandono al poco de empezar la carrera. El español había arrancado desde la segunda fila, junto a Timmy Hansen, pero poco pudo hacer cuando la mecánica comenzó a fallar. En cualquier caso, su actuación fue para enmarcar, colándose dentro del exclusivo grupo de finalistas formado por algunos de los mejores pilotos de rallycross del mundo. Kevin Hansen se llevó el triunfo.

Todavía quedaba el domingo para conseguir un buen resultado en su primera experiencia en rallycross. El formato compacto del Titans RX permite disputar dos pruebas en cada fin de semana, de manera que la estructura de competición del día anterior se repitió en la segunda jornada. La sesión calificativa empezó de manera fantástica, con una segunda posición en la Q1, por detrás de Kevin Hansen, tras una rocambolesca salida en la que Ares se tocó con Araújo. La segunda parte de la calificación vio una mala salida del coruñés, que lastró sus opciones en carrera para terminar cuarto. La última manga fue todavía más complicada, con un toque en la primera curva que dañó la suspensión trasera del Pantera RX6 y le hizo perder tiempo. Finalmente, se clasificó para semifinales de la misma manera que el sábado.

Iván Ares trata de ponerse a la estela de Kevin Hansen, dejando atrás a Ronny C’Rock y CSUCSU. Foto: Titans RX

Partiendo desde la tercera fila, volvía a aspirar a pasar a la gran final. Aunque se desembarazó de Grosset-Janin, le faltó un poco, apenas unos metros para alcanzar el tercer lugar, y con ello el pase. Consiguió entrar en la pelea entre “CSUCSU” y Andrew Jordan en los últimos compases, pero definitivamente fue el húngaro el que se llevó el gato al agua. De esta manera, terminó la primera participación de Iván Ares en una cita de rallycross, su particular aventura en el Titans RX. Hacía bastante tiempo que un piloto español no participaba en una prueba de tal magnitud en esta especialidad automovilística, pero Iván Ares cumplió con creces las expectativas.

Foto de portada: Titans RX

Las avispas del motor

Las avispas del motor

Su sonido parece el de una avispa y cuando se juntan varios es el avispero más sonoro del mundo. Los Car Cross, Kartcross o Cross Car, según quién los nombre y en qué idioma, son unos pequeños pero matones coches de carreras que hacen las delicias del que los pilota y del que los visiona. Un motor pequeño en un chasis muy pequeño, un propulsor de moto que empujando tan poco peso, desata toda su fuerza para mover esa masa que tan poco abarca.

Su popularidad es enorme en nuestro país. Hasta tres categorías del Campeonato de España de Autocross están protagonizadas por estos monoplazas. Y en los campeonatos regionales son también los reyes de la fiesta. Su precio contenido y su mantenimiento sencillo son un gran aliciente para quien busca adentrarse en esto de las carreras. Pero los Car Cross no entienden de edades. Desde los más pequeños, en sus primeros pasos; hasta los más mayores, disfrutan de su pilotaje sobre tierra, asfalto o nieve.

Se podría decir que son como una especie de karts con techo, o también una variante de los buggyes, pero más pequeña. Lo cierto es que no son ni una cosa ni la otra, aunque su uso puede estar destinado para lo mismo que ambas tipologías de coche de competición. Sirven para los jóvenes que se inician en el automovilismo, para aquellos que les tira más un buen derrapaje en medio del polvo que buscar la trazada perfecta con tiralíneas. Esos niños que se sienten más atraídos por los rallyes que por los monoplazas.

Derrapaje sobre nieve en un Car Cross. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Pero también sirven para participar en competiciones fuera de pista, en el desierto, campo a través, como si de un Side by Side se tratara. Realmente, los kartcross sirven para todo. Incluso se los ha visto subiendo montañas. Aparte de las barquetas, prototipos o GT, animan como los que más las carreras en cuesta. Su poco peso y ligereza es una ventaja de cara a afrontar los revirados giros de las carreteras de montaña. Cambiando los neumáticos de tacos por gomas para asfalto y algún que otro pequeño ajuste, el coche está listo para dinamitar el mejor tiempo.

Pero no nos engañemos. Hacen falta manos y una buena dosis de sensibilidad al volante. Precisamente, su potencia en tan poco peso hace que sean extremadamente nerviosos. La tracción trasera provoca que toda la fuerza del motor mueva las ruedas de atrás, por lo que es importante saber jugar con los golpes de acelerador y mantener el volante recto en cada pisada. Un mal juego de manos y pies puede terminar con un accidente o un vuelco, algo que acostumbra a ser más habitual que en otro tipo de monturas.

Sobre asfalto también son capaces de sacar todo su potencial. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Existen distintos fabricantes de kartcross y cada maestrillo tiene su librillo. Generalmente, estos son constructores pequeños, ensamblando cada pieza del coche de forma artesanal. Por ello, cada cross car es un poco diferente. Pero en resumidas cuentas, todos tienen una serie de características básicas. Cuentan con un motor de unos 600cc, con una potencia de 120 – 125 CV, y una transmisión formada por una caja de cambios de seis velocidades y una cadena que transmite la fuerza del motor al tren trasero. Cuentan con suspensión independiente a las cuatro ruedas, chasis multitubular y carrocería de fibra de vidrio. Sus dimensiones son de 2,6 metros de largo, 1,6 metros de ancho y 1,2 metros de alto. Todo el conjunto acumula un total de 320 Kg de masa.

Los kartcross pueden presumir de un auge que los está llevando a ir desbancando poco a poco a los hasta ahora grandes protagonistas en los distintos campeonatos de autocross que se celebran en Europa. No en vano, la FIA está intentando aprovechar esa popularidad para comvertirlos en el escalón principal en la formación de pilotos de rallyes y rallycross. En los Motorsport Games previstos para este año tendrán su propia categoría y se estudia implantarlos como campeonato independiente a nivel europeo.

Arrancada de una carrera del CEAX sobre tierra. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

En España ya han cogido la delantera en el CEAX a los monoplazas de autocross, los participantes de la División III. El bajo coste de los kartcross hace que sea imposible que los Super Buggyes puedan competir con ellos. No es extraño que las parrillas de Car Cross sean las más pobladas en los últimos tiempos. Y en los campeonatos regionales sucede algo similar, con estos pequeños prototipos de competición ganándose el favor de competidores y aficionados. Un avispero volando hacia la primera curva, de bajo coste y emoción sin límites. ¿Alguien da más?

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)