Paseando por el Guadalope

Paseando por el Guadalope

El río fluye. Atraviesa el pueblo y describe una larga curva rodeando el promontorio sobre el que se asienta el casco antiguo de Alcañiz. Pero el Guadalope es algo más. No es únicamente una corriente de agua que desemboca en el Ebro, es el nombre con el que se conoce uno de los circuitos de carreras más importantes de nuestro país. Uno de los circuitos más difíciles, pero más añorados por pilotos y aficionados. Vamos a pasear por el Guadalope, el circuito urbano de Alcañiz.

Hace ya unos años que los motores no rugen por las estrechas calles de este pueblo del Bajo Aragón. Pero los vestigios de una pasión atronadora se ven todavía a simple vista. Nuestro paseo comienza en la Avenida de Aragón, en la misma línea de meta, la cual se conserva hoy en día. Junto a ella, un doble guardarraíl original del circuito se mantiene en pie para recordar lo que una vez fue. La recta de salida, jalonada por casas y árboles a ambos lados, se asemeja a un túnel en el que es fácil transportar la mente en el tiempo para imaginar a los bólidos surcándola. Pronto, la primera curva se abre paso.

El embudo. El primer viraje del trazado. Verdaderamente, era un embudo. En bajada y muy cerrado, era un punto tremendamente conflictivo. La famosa casa en su interior se conserva y rápidamente la cabeza se llena de imágenes de carreras. Ver la curva así, desnuda, da verdadera impresión. Al momento, nuestros pasos hacen caso a la pendiente de la Avenida Galán Bergua y nos llevan hacia el segundo giro, descendiendo por la calle. En cuanto ves esta curva, sabes que estás en un circuito de carreras. La curva de La Monegal lo tiene todo, el guardarraíl en el exterior y el peralte en el interior. Sólo le faltan los coches trazándola a milímetros de la acera.

El Embudo, la primera curva del Guadalope. Cerrada y en bajada, era el primer gran desafío. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

A su salida, el vertiginoso descenso nos conduce a la tercera curva, la segunda a izquierdas. La bajada del Matadero, por el Paseo Andrade, fluye como el río junto a la Plaza de Toros camino del primer viaducto que atravesará la senda de agua. Pero antes, habremos pasado por la bifurcación para la entrada a la zona de boxes. Tratándose de un circuito urbano, su disposición debía adaptarse al espacio ya existente, de manera que su ubicación se situaba en una calle relativamente paralela a la pista, accediendo por detrás de la Plaza de Toros. Ahora es un espacio yermo, vacío de sonidos y olores carrerísticos, pero antaño era el lugar donde descansaban y se preparaban las bestias que volaban sobre este asfalto.

Tras atravesar el Río Guadalope por primera vez, un ángulo de izquierdas abre paso para la zona más rápida y vertiginosa. A orillas del río, el trazado toma la apariencia de una carretera -y es que lo era- para deleitarnos con una sucesión de pequeños cambios de dirección que si a pie se notan, es fácil imaginar lo difícil que era trazarlos al volante de un coche de carreras. Algunas marcas en el muro de hormigón a nuestra izquierda nos recuerdan aquellos tiempos. La curva de El Pajarito, peraltada y ciega, sirve de aperitivo para la gran sorpresa que nos aguarda metros después.

Rápido zigzagueo entre El Pajarito y El Portalón, a orillas del río. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

El Portalón aparece ante nuestros ojos con su majestuosidad. Una curva para la que había que prepararse el doble. Porque El Portalón era la entrada a la frenada de la curva del Puente Viejo. Frenar en el Portalón, dar un golpe de gas y volver a frenar en apoyo, con precisión, sin pasarse, para después volver a dar rienda suelta a la potencia. Esta sección asusta con verla. No hay margen para el error. Y si al poco espacio que hay, le sumamos las barreras de protección y otros elementos de seguridad necesarios, te queda un complejo estrecho y todavía más difícil de gestionar. De nuevo, las imágenes de los coches trazando por aquí se agolpan en la mente.

Cruzamos otra vez el río. La muralla de Alcañiz nos recibe con la vista del castillo a lo alto, presidiendo la ciudad de la Concordia. Alcanzamos la famosa curva de la Barbería, un ángulo a derechas, cuya salida era todavía más estrecha de lo que es hoy en día. Un auténtico desafío a la hora de pisar el acelerador. Y la entrada al último sector de la pista, en subida, remontando el montículo y rodeando el casco antiguo. Es el momento de conocer la Subida del Corcho.

Salida de la curva de la Barbería. Punto muy estrecho y complicado. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Motorland Aragón tiene su Sacacorchos, en bajada y muy cerrado, pero años atrás, el Guadalope ofrecía el impresionante Corcho. Una auténtica pared que tras arrancar en una recta, iba retorciéndose a la izquierda hasta terminar formando un desafiante viraje que desembocaba en una rápida curva a derechas, muy pronunciada. Ni que decir tiene que impresiona. Asusta pensar cómo debían trazar semejante eslalon en cuesta, abriéndose en la primera para cerrarse en la segunda. Si Spa-Francorchamps tiene su Eau Rouge – Raidillon, Guadalope tenía su Corcho.

Después del Corcho, coronar la tremenda subida de la Ronda de Teruel sin dejarse llevar por el pánico era un premio que sólo los más aguerridos pilotos podían hacer. Pero la vuelta no ha terminado todavía. Casi sin aliento, la calle jalonada de casas a ambos lados nos encamina hacia las dos últimas curvas. ¿Ya estamos aquí? Hemos llegado muy rápido. Y enseguida, la vista se va hacia la rotonda de nueva construcción. Sobre ella, una gran escultura metálica. El homenaje que los alcañizanos rinden al que fue su circuito. Un recuerdo para la posteridad.

El final de la Subida del Corcho con el castillo de Alcañiz en lo alto. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Con la emoción saliendo por cada poro de la piel, divisamos el último cambio de dirección al final de la Calle Repollés García, un claro homenaje al ideólogo de esta maravilla, el Dr. Joaquín Repollés García. El hospital de Alcañiz nos saluda cuando ponemos el pie de nuevo en la recta de meta. La Avenida de Aragón, en todo su esplendor, nos da la bienvenida para terminar junto a la línea de meta y su doble guardarraíl.

El paseo ha terminado. Y las sensaciones son muy gratificantes. A pesar de algunas glorietas de nueva construcción, el circuito está igual que se dejó en 2003. Todavía se conservan en las aceras los agujeros para instalar las vallas de protección, hoy tapados con unas placas metálicas. ¿Se volverá a usar alguna vez? Es difícil de saber, pero no estaría nada mal que las bestias de competición, como en su día los Porsche, Lancia, Lola y compañía hicieron, volvieran a atronar Alcañiz con el bramido de sus motores. Hasta pronto, Guadalope. Hasta la vista, Alcañiz. Volveremos…

Línea de meta y doble guardarraíl original del Circuito Guadalope. Aquí comienza y termina nuestro paseo. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Rubén Martínez domina en Motorland Aragón

Rubén Martínez domina en Motorland Aragón

El Campeonato de Aragón de Velocidad ha bajado la persiana un año más en el circuito de casa, en Motorland Aragón. La disputa del Trofeo de Velocidad Motorland – Memorial José Antonio Vicente ha visto las dos victorias de Rubén Martínez con el Cupra TCR de RC2 Junior Team, partiendo desde la Pole Position en ambas mangas. Además, Javier Cicuéndez se ha proclamado Campeón de Aragón de Turismos, tras un apretado año en el que ha tenido que batir a sus dos máximos rivales, Joaquín Rodrigo y Jaime Latapia.

La última jornada de competición del calendario autonómico de velocidad daba comienzo en Motorland Aragón con la pista mojada. La lluvia hizo acto de presencia durante la noche, pero la salida del sol auguraba un día tan caluroso como el sábado. Los primeros entrenamientos libres vieron a los pilotos tener que enfrentarse a un asfalto todavía húmedo que deparó algunos derrapajes y salidas de pista sin consecuencias. Ya desde los primeros instantes, Rubén Martínez marcó los mejores registros, con su hermano Raúl escoltándolo justo detrás.

La sesión de calificación dio comienzo en el momento óptimo, con el calor acechando y la pista totalmente seca. La primera cronometrada determinó la parrilla de salida para la primera carrera del día, con Martínez marcando el mejor registro y adjudicándose la Pole Position con un tiempo de 2:01.680. Alex Cosin e Isidoro Díaz-Guerra consiguieron terminar justo detrás para completar el Top 3. Por su parte, la lucha por el campeonato entraba en una fase crítica, con Joaquín Rodrigo calificando octavo, justo por delante de Javier Cicuéndez y Jaime Latapia.

Salida de la primera carrera del día. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

La segunda sesión cronometrada conformó la parrilla de salida para la segunda carrera, y de nuevo, Rubén Martínez sacó todo el jugo al Cupra TCR de RC2 Junior Team para volver a conseguir la Pole Position, esta vez con un 2:00.645, mejorando en poco más de un segundo el registro de la primera cronometrada. Julio Carayol, con el Cupra Mk 3 TCR de Milesocasiones.com, e Isidoro Díaz-Guerra, con el Seat León TCR de Escudería Motor Terrassa, hicieron el segundo y tercer mejor tiempo. Los contendientes al título volvieron a quedar igualados, pero esta vez, con un invitado mezclado entre ellos, Francho Echegoyen. Javier Cicuéndez colocó a su Renault Clio en sexto lugar, con Joaquín Rodrigo justo detrás, y Echegoyen octavo, por delante de Jaime Latapia.

A mediodía, como marca la tradición en el mundo de las carreras, se apagaron los semáforos para dar la salida a la primera batalla. Martínez arrancó bien, pero perdió la primera posición en la frenada de la primera curva con Alex Cosin, recuperando la plaza momentos después. En medio del grupo, comenzó a fraguarse una intensa lucha cuerpo a cuerpo entre Rodrigo y Cicuéndez. Durante varias vueltas, ambos Renault Clio estuvieron peleando por conseguir la mejor posición final.

Philippe Fitou, clavando frenos con el Dodge Viper en la entrada de la curva 5. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

La entrada de la curva 5 de Motorland Aragón fue un constante festival de apuradas de frenada entre los dos contendientes al título. Finalmente, ambos entraron casi a la par en meta, pero con Joaquín Rodrigo por delante de Javier Cicuéndez. Por su parte, Jaime Latapia experimentó problemas con el sistema de arranque en su coche, sufriendo dificultades para luchar contra sus rivales. Rubén Martínez entró ganador en meta, con Cosin y Díaz-Guerra completando el podio.

La tarde todavía tenía que ofrecer la última carrera. La que decidiría el campeonato. Rubén Martínez volvió a mantener su posición de ventaja, volando sobre el trazado de Alcañiz desde los primeros metros. Rodrigo y Cicuéndez se emparejaron en la primera curva, con el piloto del Automóvil Club Zaragoza superando momentáneamente al de SLT Racing. Pero la escaramuza duró poco, pues fruto de ella, Rodrigo cayó a la parta baja de clasificación. A partir de ahí, nos deleitó con una remontada para terminar en séptimo lugar.

La lucha entre Joaquín Rodrigo y Javier Cicuéndez fue de alto voltaje. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Entre tanto, Rubén Martínez se alzó con el triunfo y Javier Cicuéndez con el campeonato, tras pasar en quinta posición por meta. Julio Carayol e Isidoro Díaz-Guerra mantuvieron la pugna por el segundo escalón del podio, pero finalmente, mantuvieron sus posiciones de salida para acabar en segundo y tercer lugar, respectívamente. Definitivamente, Jaime Latapia no pudo plantar cara a Cicuéndez y Rodrigo, pero pudo terminar décimo con el Renault Clio de la estructura SMC Junior Motorsport.

Los veinte pilotos que participaron en estas dos últimas pruebas del año del Campeonato de Aragón de Velocidad consiguieron deleitar al público que no quiso perderse las carreras en el Bajo Aragón. Emoción y un gran ambiente de competición es lo que se ha podido vivir y respirar estos días en Alcañiz. La temporada 2019 ya es historia. Ahora es el momento de descansar, volver a llenar los depósitos de combustible y preparar la próxima temporada.

Javier Cicuéndez, Campeón de Aragón de Turismos 2019. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)