La dieta de las carreras

La dieta de las carreras

En el mundo del automovilismo no solo se necesita potencia y aerodinámica para que un coche sea competitivo. En comparación, hay coches de calle mucho más potentes que los de carreras. Algunos superdeportivos, incluso coquetean con sistemas de aerodinámica activa que les otorgan grandes cifras de carga, pero aún así en los circuito no son rival para un coche de competición. Y eso es, entre otros factores, debido al peso.

En los modelos de calle, encontramos unos cómodos asientos, climatizador, radio y un sinfín de sistemas que hacen de nuestro coche un lugar en el que se está bastante a gusto. Pero en competición, no se trata de estar cómodo en un asiento de cuero, sino de ser rápido. Y para ser rápido hay que ser ligero, así que todas esas comodidades y lujos no son más que peso añadido que lastrará nuestro rendimiento.

Cuando uno sube a un coche de carreras, sea de la categoría que sea, lo primero que llama la atención es la sensación de “batalla” que desprende el habitáculo. Todo está pensado para luchar y solo está lo necesario. Lo que no sea esencial, fuera. Quizás la mayor comodidad de la que disfruten los pilotos sea el aire acondicionado, obligatorio en algunas categorías. Y una pequeña cantidad de bebida, a menudo demasiado caliente por las temperaturas a las que se llega en los habitáculos. ¿Y porqué reducir tanto el peso si suele haber una masa mínima reglamentaria a la que se debe llegar? Por que un coche más ligero significa mayor libertad en el reparto de masas.

Los equipos usan lastres de diferentes pesos para equilibrar el coche y llegar a la masa mínima. Pieza cedida por el equipo High Class Racing.  © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

La forma en la que está repartida la masa en un cuerpo es importante, ya que define el centro de gravedad de este. Y un centro de gravedad más cerca del suelo se traduce en mayor estabilidad. Sobre esa premisa, los ingenieros trabajan para aligerar al máximo el peso del vehículo. Empleando materiales muy resistentes y ligeros, como aluminio, kevlar o la fibra de carbono, se intenta reducir al máximo la tara del coche para dejarla muy por debajo del peso mínimo.

Hacer un coche tan ligero permite tener un buen margen hasta el mínimo reglamentario, y este restante se añadirá en forma de lastres cuidadosamente repartidos por todo el chasis para mejorar su centro de gravedad, y por lo tanto, su estabilidad. Como ejemplo, tener 1 kg a 50 cm del suelo, hará que el coche bascule mucho más que si está a 10 cm del suelo, donde afectará mucho menos al comportamiento del coche en curva.

Las piezas de lastre usan materiales como el Tungsteno/Wolframio para que tengan un gran peso en poco volumen. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

En algunos certámenes, como el Campeonato del Mundo de Resistencia, el peso del vehículo se tiene en cuenta en el llamado “Balance of Performance”  (balance de prestaciones, en castellano), más conocido como BoP. Así se puede lastrar más o menos un coche, por parte de la organización, para igualar la competición entre vehículos de diferentes fabricantes. Unos pocos kilogramos de más harán un coche algo más lento, pero además supondrán un mayor gasto de gasolina, y en resistencia, la estrategia define al vencedor. Así que una parada más o menos para repostar, puede marcar la carrera.

Al final, un mayor peso se traduce en mayores fuerzas requeridas para acelerar, frenar o cambiar la dirección de un cuerpo. Así que un coche más ligero, aunque sea un poco menos potente, es en teoría una mejor opción para un mayor rendimiento en carrera. Por esa razón, los coches de carreras son sometidos a tan duras dietas, porque menos en la báscula significa más en la pista.

Los equipos miden hasta el gramo el peso del coche. En la imagen, lastres de 5 y 10 gramos. © Irene López Castillo

 

Agradecer a Miguel Nieto y a High Class Racing dejarnos usar uno de sus lastres para ilustrar este artículo.

Foto de portada: © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com)

¿Qué son los escapes soplados?

¿Qué son los escapes soplados?

En esta temporada 2018 ha vuelto a aparecer un fantasma del pasado de la categoría reina. Uno de esos conceptos que los ingenieros se sacan de la manga para engañar a la física y mejorar todavía más su coche. Hablamos de los escapes soplados, de los que tanto se habló en el pasado durante la era Red Bull. En los test de pretemporada vimos como Renault había inclinado su escape unos 5 grados hacia arriba para que los gases incidieran sobre el alerón trasero creando así una diferencia de presión que mejorara la carga aerodinámica sobre la parte posterior del coche. Eso llamó la atención de los otros equipos y, tras una investigación por parte de la FIA se demostró que esa modificación entraba en el reglamento y por tanto el equipo francés podía seguir usándolo.

Sin embargo las alarmas saltaron en el GP de China cuando se abrió una investigación sobre Ferrari por una situación parecida aunque diferente a la vez. Parece ser que unos sonidos en las curvas lentas del circuito chino hizo sospechar que la Scuderia estaba usando un viejo truco que se inventaron desde el equipo Red Bull Racing con su RB7 en un ya lejano 2010.

Los equipos suelen dirigir los gases de escape para mejorar su rendimiento aerodinámico.

 

Los gases que salen del escape de un Fórmula 1 salen a gran velocidad y temperatura asi que si puedes aprovechar estos factores para generar mas carga en la parte trasera de tu monoplaza esto te dará una ventaja, y eso es lo que hace Renault con esa pequeña inclinación en su escape. Pero eso solo funciona cuando el motor está empujando. Y aquí aparece la mente de ingeniero: ¿y si pudieras conseguir que esos gases siguieran soplando aunque tu motor no estuviera empujando? Eso te daría una ventaja aún mayor, por que te daría ese flujo sobre el alerón trasero incluso en curvas muy lentas en las que el motor no está trabajando.

El equipo Red Bull experimentando con la aerodinámica de la parte trasera de su coche en 2010.

 

Ese concepto es el que introdujo el equipo de la bebida energética mediante un mapa motor que hacía que el escape siguiera soplando (de aquí el nombre de este concepto) aunque el motor no estuviera acelerando. Esta solución representó una ventaja tan grande para su coche que la FIA acabó prohibiendo estos mapas de motor a partir de 2011.

Por tanto lo que prohíbe el reglamento no es que se puedan aprovechar los gases de escape para un mejor rendimiento aerodinámico,como el concepto de Renault para esta temporada, sino el uso de mapas motor que generen un soplado artificial y constante como se sospechaba que podía estar usando Ferrari.

Tras la investigación de la FIA en China, no se tomó ninguna medida por lo que podríamos descartar que esta triquiñuela hubiera reaparecido en la Fórmula 1 moderna. Pero nos ha servido para explicar otro de los ases que se han sacado de la manga los equipos a lo largo de los años para intentar llevar su máquina un pasito más allá que el resto de la parrilla.