El Campeonato de España de Turismos echa el cierre

El Campeonato de España de Turismos echa el cierre

La situación global derivada de la pandemia de COVID 19 ha planteado cambios en los programas deportivos de la gran mayoría de campeonatos. Y en el peor de los casos, algunos han decidido abandonar el 2020 para centrarse en el año que viene. Es el caso del Campeonato de España de Turismos, que ha anunciado su cancelación esta temporada para fijar sus objetivos en regresar en 2021.

En un principio, la Real Federación Española de Automovilismo, organizadora y promotora del CET, realizó una serie de cambios en el calendario, retrasando su inicio hasta pasadas las vacaciones de verano para poder dar tiempo a equipos, pilotos y circuitos de organizarse ante un panorama de concentración de carreras en muy pocos meses. Las fechas que se valoraron fueron menos de las inicialmente planeadas, pero siguieron siendo suficientes para salvar la papeleta y poder disputar un certamen que regresó a la vida el año pasado.

Sin embargo, las complicaciones por la crisis sanitaria, con equipos que ya decidieron dar por concluido 2020 para focalizarse en 2021 y sin la posibilidad de celebrar las pruebas con público en las gradas, han terminado por empujar a la organización hacia la cancelación de la temporada y centrarse en un 2021 que tampoco tiene todos los números para disputarse con normalidad. Pero sí parece que, al menos, será un año en el que las carreras podrán regresar con una mentalidad mucho más positiva.

Borja García, Campeón de España de Turismos 2019, deberá esperar al año que viene para defender la corona.

El cierre definitivo del CET ha provocado quebraderos de cabeza en algunos de sus participantes. No en vano, algunos equipos, como el Team Gibralfaro, ya han puesto a la venta los coches con los que compitieron en 2019 y pretendían repetir sobre los circuitos españoles en esta extraña temporada. Con ello, buscarán programas alternativos que puedan sustituir sus actividades deportivas y no pasar doce meses en el dique seco.

Algunos preparadores ya tomaron la decisión, aunque de puntillas y sin una convicción definitiva, de centrar sus esfuerzos, al menos hasta el comienzo del Campeonato de España de Turismos, en otros certámenes de similar atractivo, como el Campeonato de España de Resistencia y GT, en el que también compiten vehículos de estas características en alguna de sus diferentes divisiones. Otros, han decidido descartar su regreso a las pistas de carreras y está por ver que puedan volver el año que viene.

Los coches del CET trazan el sacacorchos de Motorland Aragón.

Ciertamente, las arcas monetarias de algunos competidores han sufrido los estragos de la crisis económica derivada de la difícil situación a nivel mundial. Muchos patrocinadores han retirado sus apoyos en una claro afán de evitar posibles consecuencias en sus cuentas ante la incertidumbre de lo que pueda ocurrir a corto y medio plazo. Toda esta amalgama de dificultades ha provocado que la RFEdA se decantara por la única opción viable.

Y esto genera enormes dudas hacia un certamen que desde el principio ha estado en boca de numerosos detractores por la política técnica seguida desde la organización. A diferencia de la mayoría de campeonatos de turismos nacionales de nuestro entorno, en el que se siguen las normativas emanadas de la FIA, y concretamente las regulaciones TCR, el CET tiene su propia reglamentación técnica, que aunque pueda ayudar a la construcción de coches más baratos, tanto en su preparación como en su mantenimiento, provoca un lastre a la hora de compartir piezas entre otras estructuras más allá de nuestra fronteras, e incluso dentro de ellas.

Salida de una de las carreras del CET en el Circuit de Barcelona-Catalunya.

Por ello, algunos equipos, que presumiblemente podían ver bien el renacer del Campeonato de España de Turismos de cara a sus intereses, declinaron participar en él para continuar sus actividades deportivas en otros certámenes, con un mayor número de participantes en cada una de sus citas. De esta manera, el futuro del CET tiene un color indeterminado, pero seguro que desde la organización trabajan al máximo para devolver al principal campeonato nacional de turismos a su máximo esplendor.

Borja García y Teo Martín protagonizan el regreso del CET

Borja García y Teo Martín protagonizan el regreso del CET

Cuando el Campeonato de España de Turismos echó el cierre a finales del siglo pasado por la subida de costes pero con una popularidad enorme, era difícil imaginar que hubieran de pasar tantos años para verlo de nuevo. Como otros campeonatos de aquella época, el CET murió de éxito. Pero ya entonces, hubo un equipo participante que protagonizó algunas de las temporadas doradas del certamen. Teo Martín ha vuelto de nuevo con el retorno del principal campeonato de turismos de nuestro país.

Para ello, ha contado con una estructura renovada y un plantel de pilotos que ha dado que hablar. Borja García, que se ha proclamado Campeón de España de Turismos, y Tony Albacete, el más joven de la parrilla. Ambos han pilotado los Honda Civic Type R que han encumbrado al equipo madrileño al olimpo del campeonato en su primer año. Un año difícil, no exento de dudas debido a la baja participación. Pero los comienzos nunca son fáciles y con la vista puesta en el futuro, ya preparan la próxima temporada con ilusiones renovadas.

A pesar de que fueron varios los fabricantes que decidieron dar un paso adelante cuando la Federación anunció el renacer del CET, únicamente Honda y Hyundai hicieron efectiva su entrada desde el primer momento. El año comenzó con dos carreras en el Circuito de Navarra. El trazado de Los Arcos vio el dominio aplastante de Fernando Navarrete, que pilotó su Hyundai i30 Fastback del equipo Hafesa Hormitech hacia la victoria en las dos pruebas, a pesar de los lastres por resultados que le fueron aplicados tras la primera manga.

Arrancada de una de las carreras del CET en Motorland Aragón. Foto: @CET_RFEdA

En la siguiente ronda en Motorland Aragón, un cambio de paradigma se vislumbró en el horizonte. Javier Sánchez Macías lograba imponerse en la primera carrera, aupando al equipo Gibralfaro a lo más alto. Pero Teo Martín Motorsport consiguió volver a la senda del éxito en la segunda, con Borja García dando la primera victoria al histórico equipo y a Honda. Se demostró la utilidad del sistema de lastres para equilibrar las prestaciones de los coches en cada prueba, de manera que todos tuvieran opciones de conseguir resultados destacados.

La teórica igualdad de la que se disfrutaba, continuó dando grandes dosis de emoción durante el resto del campeonato, a pesar de que Borja García encadenó dos triunfos más en el circuito de Cheste. Chema Reyes se incorporó al CET a partir de la cita en Jerez, sustituyendo a Mari Santonja cuando la estructura SMC Junior Motorsport se hizo con el control técnico del equipo TerraTraining, y lo hizo de una manera espectacular, ganando en su primera carrera. Fernando Navarrete se llevó el triunfo en la segunda manga.

Chema Reyes, con el Honda Civic Type R del equipo TerraTraining, gestionado por SMC Junior Motorsport. © Jordi Gimeno Bureu

El circuito del Jarama volvió a engalanarse de nuevo para recibir al Campeonato de España de Turismos más de veinte años después. Los rumores sobre la entrada de dos nuevos fabricantes persiguieron al certamen durante todo el año, pero finalmente únicamente fue Peugeot, con el 308 GTi de Mavisa y con Adrià Serratosa al volante, el que hizo su debut en el trazado de San Sebastián de los Reyes. Su objetivo fue ir poniendo a punto una máquina con la que pelear con el resto en 2020, ganando experiencia en pista.

Borja García sacó sus galones en la primera manga y regaló a Teo Martín la victoria en casa. Por su parte, Javier Sánchez Macías volvió a triunfar con el Hyundai de Gibralfaro en la segunda carrera. García sentenció el campeonato en casa de su equipo, haciendo valer su renta de puntos sobre sus rivales, dando a Teo Martín Motorsport el primer título en el nacional de turismos desde 1992, cuando Juan Ignacio Villacieros se proclamó Campeón de España de Turismos al volante del BMW M3 de la estructura madrileña.

Adrià Serratosa domando el Peugeot 308 GTi. Foto: @CET_RFEdA

El último Racing Weekend del año se celebró en el Circuit de Barcelona – Catalunya. También fue la última cita del CET en este 2019 y la pista de Montmeló vio rugir de nuevo a las bestias del certamen antes de acabar el año. Los Honda Civic Type R se mostraron intratables. Nada pudieron hacer los Hyundai i30 Fastback para contrarrestar el rendimiento de los coches japoneses. Tampoco el Peugeot 308 GTi. Chema Reyes se llevó la victoria en la primera manga, mientras que Álvaro Bajo se encontró finalmente con el triunfo en la segunda, dando a Monlau Competición el primer gran resultado del año en el campeonato.

Han sido cinco ganadores distintos en doce carreras, repartiendo las victorias entre Honda y Hyundai, con siete para la marca nipona y cinco para la surcoreana. Y cinco equipos diferentes los que han conocido las mieles del éxito. El trabajo se centra desde ya en el año que viene. 2020 promete mucho para un campeonato en el que la Real Federación Española de Automovilismo está echando el resto para que termine de despegar. Honda, Hyundai y Peugeot ya están, se espera la llegada de Alfa Romeo y hay un Renault que se está preparando para la normativa del CET. 2019 es historia, pero una gran temporada del CET se está cociendo entre bambalinas.

La parrilla 2019 del CET se despide del campeonato. En 2020, más… Foto: @CET_RFEdA

Foto de portada: © Jordi Gimeno Bureu

El CET avanza en su consolidación

El CET avanza en su consolidación

Desde que se anunció la vuelta del Campeonato de España de Turismos por parte de la Real Federación Española de Automovilismo, el camino que ha tenido que seguir el promotor para levantar el certamen ha sido complicado y lleno de dificultades. Con un reglamento propio, se sumaba el trabajo de tener que convencer a las marcas para que homologaran sus coches dentro de la normativa. Fueron varias las casas automotrices que mostraron su interés por unas reglas tan distintas del concepto TCR, que casi monopoliza el mundo de las carreras de turismos.

Las pruebas y el desarrollo comenzaron en el circuito del Jarama con algunos ilustres pilotos llevando la batuta, como Álvaro Barba o Javier Villa. Pero a la hora de la verdad, cuando el CET volvió tras unos cuantos años a los pistas de carreras en el trazado de Navarra, la realidad fue muy clara. Únicamente Honda y Hyundai contaban con modelos adaptados a lo que pedía la normativa del “nuevo” campeonato.

A pesar de ello, las esperanzas seguían en todo lo alto. Las primeras carreras en Los Arcos dejaron un buen sabor de boca. Nueve pilotos inscritos, repartidos en cinco Hyundai i30N y cuatro Honda Civic, que lucharon cuerpo a cuerpo en dos carreras dominadas por Fernando Navarrete. La acción no faltó y ambas pruebas resultaron entretenidas. El circuito de Motorland Aragón sería la siguiente parada del certamen.

Tony Albacete (Honda Civic) e Ismael Arquero (Hyundai i30N) luchando en Los Arcos. Foto: @CET_RFEdA

La pista de Alcañiz tomó el relevo del antiguo circuito urbano de la localidad turolense. El legendario Guadalope acogió las citas del campeonato antiguo durante muchos años. Así que el regreso a las tierras del Bajo Aragón fue algo muy emocionante. Pero ello no tapó las carencias que ya se vieron en Navarra. La parrilla seguía tan famélica como en el primer fin de semana del campeonato. Y los rumores sobre su viabilidad empezaron a repicar fuerte.

Intentar hacer algo diferente a lo que hay siempre es más difícil que copiar lo que ya existe. Por ello, el retorno del CET estaba costando un poco más de lo que se podía esperar. Varias marcas habían dado el paso de desarrollar sus coches, pero salvo Honda y Hyundai, ninguna había puesto todavía sus máquinas sobre el asfalto. Se esperaba a Peugeot, a Alfa Romeo, … Pero no habían hecho acto de presencia. Era necesario un empujón que generara la confianza necesaria para continuar.

Ante esta tesitura, Javier Sánchez Macías y Borja García se llevaron los triunfos en Alcañiz. Tras las dos carreras navarras, en las que Navarrete parecía que tenía un plus, esta variedad de ganadores prometía emociones fuertes en las siguientes citas, gracias en parte al uso del sistema de penalizaciones por peso para igualar las prestaciones, y al BoP (Balance of Performance). El circuito Ricardo Tormo aguardaba la llegada de pilotos, equipos y coches, con la esperanza de ver una mejoría en esa lista de inscritos que se quedaba algo corta.

Mari Santonja dominando su Honda Civic del CET. Foto: @CET_RFEdA

Cheste se vistió de gala para un nuevo Racing Weekend, un fin de semana de carreras en los que disfrutar del automovilismo en estado puro. Además del CET, y al igual que en Los Arcos y Alcañiz, habrían carreras del Campeonato de España de Fórmula 4 y del Campeonato de España de Resistencia y GT. Un buen cóctel para todos aquellos aficionados que se acercaron hasta la pista valenciana.

Esta vez, Borja García fue profeta en su tierra. El piloto de Teo Martín Motorsport se llevó la victoria en las dos carreras del fin de semana al volante de su Honda Civic, sujetando un liderato del campeonato ante un Fernando Navarrete que no pudo sumar tantos puntos como hubiera querido al ser descalificado en la segunda carrera. Pero los puntos de García y del resto de pilotos Honda no fueron suficientes, y ante la inferioridad numérica con respecto a Hyundai, la marca japonesa es segunda (de dos) tras el fabricante surcoreano. En la clasificación reservada a los equipos, Gibralfaro lidera la tabla por delante de Teo Martín Motorsport y Hafesa.

Luis Barios y Javier Sánchez Macías, los dos pilotos de Gibralfaro, pilotando sus Hyundai i30N por delante de Ismael Arquero, en Alcañiz. Foto: @CET_RFEdA

Con medio campeonato disputado y las espadas en alto, llegó la gran noticia. Se anunciaba por fin la llegada inminente de Peugeot y Alfa Romeo, que habían terminado de pulir sus monturas para luchar por la gloria ante Hyundai y Honda. El nuevo Alfa Romeo Giulietta de la estructura de Gonzalo Araujo y el Peugeot 308 de Mavisa harán su debut en la próxima cita en el circuito de Jerez, a mediados de septiembre. Sin duda, el empujón que el campeonato necesitaba con urgencia. Un gran chute de confianza.

Con este nuevo impulso, el regreso del Campeonato de España de Turismos da un nuevo paso en su consolidación. Con un panorama automovilístico nacional que quedó muy mermado tras la crisis económica, la dificultad de sacar adelante nuevos campeonatos es extrema, pues ya de por sí es complicado mantener los existentes. Así que cualquier marca nueva que se involucre será una fantástica noticia para un certamen que aglutina experiencia y juventud a partes iguales. Los pasos se están dando, y aunque lentos, parecen seguros.

Gran Premio del RACE

Gran Premio del RACE

‘Alfonso XIII’, ‘La Granja de San Ildefonso’, ‘1913’. Probablemente estos tres datos, así, sin venir a cuento, sin condimentar ni una pizca, no nos digan nada a ninguno. Al fin y al cabo, hilar que en algún momento del año 1913, el entonces Rey de España, Alfonso XIII, pudiese estar en La Granja de San Ildefonso es algo que no debe de sorprender a nadie. Pero si añadimos ‘Carlos de Salamanca’ la cosa cambia. Algo se mueve dentro de la mente de cualquier aficionado a la historia del mundo de las carreras de coches. Si además añadimos ‘Rolls Royce’ experimentaremos la placentera sensación de quien sabe de antemano que van a hablarle de algo gratamente conocido.

Resulta que un domingo de junio de 1913, la sierra madrileña de Guadarrama amaneció presta para vivir un espectáculo que fue el principio de algo en España que dura ya tantos años que ningún humano ha vivido sin su existencia. Era el día 15 de ese mes cuando se celebró el primer Gran Premio en España, la primera carrera de carácter internacional de automovilismo que se disputó sobre la piel de toro.

Los preparativos

Alfonso XIII fue el promotor de esta primera carrera que se celebró en un circuito alrededor de la sierra de Guadarrama. La salida, meta, y puestos de comisarios y jueces se situaron en la Puerta de Segovia de La Granja de San Ildefonso, así como las tribunas y los cobertizos que sirvieron de garajes para los vehículos. El trazado con salida en La Granja de San Ildefonso, subía el Puerto de Navacerrada en dirección a Madrid, bajando a Collado Villalba, donde se giraba a la derecha para pasar por el pueblo de Guadarrama y afrontar el Alto del León (también llamado Puerto de Guadarrama). Este se debía descender en dirección a San Rafael, pasando posteriormente por Revenga para llegar a Segovia, donde tomaban la carretera hacia La Granja de San Ildefonso, completando una vuelta de 103 Kilómetros.

Ruta del circuito de la Sierra de Guadarrama donde se disputó el Gran Premio del RACE de 1913

El organizador de la prueba, el Real Automóvil Club de España (RACE), que llevaba ya casi 10 años en marcha, estableció la disputa de la carrera mediante una contrarreloj de tres vueltas al circuito, con lo cual los participantes debían recorrer un total de 309 Kilómetros para completar la carrera. El más rápido contra el crono en recorrer la distancia sería declarado ganador. Esta última frase puede parecer redundante, pero no lo es en absoluto. Debido a los medios disponibles en la época y al rudimentario sistema de cronometraje, los resultados no fueron oficiales hasta el día posterior a celebrarse la carrera, una vez se hubieron reunidos los jueces y determinado el orden de lo tiempos en base a los datos recopilados, reloj en mano, durante la disputa del Gran Premio.

Pero las carreras no se celebran porque sí. Siempre hay una chispa o varias que motivan a ciertas personas para organizar algo grande. Una de ellas fue la celebración de otras carreras anteriores, aunque de menor prestigio, en otros puntos del territorio hispano. Es el caso de la Copa Cataluña, celebrada entre 1908 y 1910, que tiene el honor de ser la primera carrera automovilística disputada en España en un circuito cerrado. Aunque la primera de todas, la pionera de la competición del automóvil fue la Subida al Monte Igeldo, celebrada el 22 de abril de 1908.

Control de jueces en la salida en La Granja de San Ildefonso

Se dice que realmente la primera carrera organizada en nuestro país fue durante las fiestas de La Mercé de Barcelona de 1899, en un circuito armado en el parque de la Ciudadela, de la cual no queda constancia gráfica ni documental. En cualquier caso, estas pruebas, y otras de menor calado, fueron el perfecto caldo de cultivo para el desarrollo del evento automovilístico más importante que iba a celebrarse hasta la fecha.

Otra chispa fue el entusiasmo de los fundadores del RACE y algunos aristócratas cercanos a Alfonso XIII por organizar una carrera de ámbito internacional en las cercanías de Madrid, tras la celebración el año anterior de una subida de montaña en el Puerto de Guadarrama que fue un rotundo éxito organizativo, según la prensa de la época.

Así pues, la organización estableció una reglamentación basada en los vehículos de turismo, descartando a los Voitturettes, pequeños y pioneros prototipos de competición que empezaban a aparecer. La carrera se denominó de manera oficial como “Gran Premio del RACE”, a imagen y semejanza del nombre oficial del Gran Premio francés, el “Grand Prix de l’ACF”, la más importante y prestigiosa carrera que se disputaba a nivel mundial por aquel entonces.

Salidas de Eric Platford (izquierda) y Carlos de Salamanca (derecha)

Los competidores

En cuanto a la participación, hay que destacar la presencia oficial de la marca Rolls Royce, a la postre vencedora de la prueba, con los pilotos Eric Platford y Carlos de Salamanca. Platford era piloto oficial de la marca y probador oficial, mientras que el marqués de Salamanca era el importador oficial de Rolls Royce en España y amigo íntimo de Henry Royce, cofundador del fabricante británico. Además, contaron con la presencia de Claude Johnson, máximo responsable de Rolls Royce en aquellos años, de quien se dice que aquel domingo de junio actuó como jefe de equipo.

También participaron, aunque a título privado y sin representación oficial de ninguna otra casa automovilística o con representación limitada, conductores como Ángel Santibáñez y José Rebolledo de Palafox (duque de Zaragoza) con Mercedes; Leoncio Garnier y Julio Labayon con Panhard; los marqueses de Avaray y San Carlos Pedroso, y Arsenio Cebrián con De Dion Buton; Manuel San Román con Humber; o Juan Manzano con Opel, así como otros sobre vehículos de las marcas Talbot, Delaunay, Lorraine Dietrich, Scheneider o Minerva. También se inscribieron vehículos de las marcas Sunbeam, Excelsior e Iscar, que finalmente no participaron.

Paso por la Granja de San Ildefonso (arriba) y subida al Alto del León (abajo)

La carrera

De esta manera, y en medio de una gran alegría del público asistente, se dio la salida al primer coche a las 10 horas y 13 minutos de la mañana del 15 de junio de 1913, con Nicolás de Peñalver y Zamora, conde de Peñalver, presidiendo el cuerpo de jueces (el equivalente a los actuales comisarios de carrera) y con Carlos Resines, secretario general del RACE, ejerciendo de cronometrador.

Todo el circuito estuvo en todo momento vigilado por soldados del ejército, así como soldados del cuerpo de ingenieros que actuaron como comisarios de pista, mostrando banderas de color azul (mostrada a un coche, obligaba al piloto a reducir la velocidad a causa de un peligro o para dejarse adelantar) y rojo (mostrada a un coche, obligaba a su detención inmediata). Así mismo, se montaron puestos de cronometraje en los puertos de Navacerrada y el León (cuyos descensos quedaron neutralizados) para el control de los participantes, así como la construcción de un puente para salvar el paso a nivel de Collado Villalba.

Uno de los pilotos cruza el puente para salvar el paso a nivel de Collado Villalba, mientras pasa un tren por debajo

El piloto más rápido en la primera vuelta fue Eric Platford (Rolls Royce), colocándose en primer lugar de la carrera. En esta primera vuelta, varios pilotos sufrieron problemas, tanto mecánicos como de pilotaje. Destacaron los problemas de San Román (Humber), quien tuvo que abandonar la prueba al comienzo del Puerto de Navacerrada, y de Nedge (Talbot), quien se detuvo en plena ascensión al Alto del León y tuvo que retirarse. Así mismo, José Toda (Scheneider) sufrió un serio accidente que le hizo volcar en la entrada de Guadarrama. Por suerte, no hubo que lamentar desgracias personales y el piloto pudo salir de su vehículo por sus propios medios.

Con los pilotos tratando de rebajar sus tiempos con respecto a sus rivales, el líder de la carrera, Eric Platford, iba camino de afrontar su última vuelta, cuando recibió órdenes del propio Claude Johnson para que aminorara la marcha y dejase el liderato de la carrera en manos de su compañero Carlos de Salamanca, quien venía rebajando los tiempos y remontando puestos. Así fue como el madrileño Carlos de Salamanca, a bordo de un Rolls Royce, ganó el primer Gran Premio de España, completando las tres vueltas al circuito de Guadarrama en 3 horas, 34 minutos y 11 segundos, con un consumo de 83 litros de gasolina. En segundo lugar terminó César Pérez de Guzmán (Lorraine Dietrich) y en tercer puesto, Eric Platford (Rolls Royce).

Carlos Pérez de Guzmán llegando a meta (izquierda) y Arsenio Cebrián subiendo el Puerto de Navacerrada

Los premios

El ganador, de Salamanca, se embolsó 20.000 pesetas de la época, como parte del premio al piloto triunfador del evento. Pero mucho más que eso fue el aumento de su popularidad en el mundo de la competición y su reconocimiento como uno de los pilotos más importantes de la historia de Rolls Royce, marca que consiguió una de sus más importantes victorias en competición, y la más reconocida. Prueba de ello es el homenaje que en 2013 realizó la casa británica para conmemorar los 100 años de este triunfo, al sacar al mercado el Rolls Royce Wright con el color “Salamanca Blue” en honor de Carlos de Salamanca.

En cuanto al resto de participantes, cabe destacar el quinto lugar cosechado por Julio Labayon, con el Panhard sin válvulas, así como el octavo y noveno puestos logrados por Ángel Santibáñez y José Rebolledo de Palafox, ambos con sendos Mercedes. También se aplicaron sanciones por consumo de combustible a los vehículos de Leoncio Garnier (Panhard) y José Toda (Scheneider), la de este último sin efecto debido a su accidente.

Llegada a meta del vencedor del Gran Premio del RACE de 1913, Carlos de Salamanca (Rolls Royce)

Una vez terminada la prueba, y ya con todos los participantes que llegaron a la meta de nuevo en La Granja de San Ildefonso, se abrió el tráfico de las carreteras que formaban el circuito, mientras los jueces se sentaban a analizar los tiempos y deliberar acerca del resultado final, el cual se iba sospechando entre los aficionados a pie de pista, vista la actuación de cada uno de los participantes.

La prensa calificó el evento de ‘éxito completo’, remarcando el hecho de que no ocurriese nada desagradable que lamentar. Tanto la organización del RACE como la afición quedaron satisfechos con cómo se desarrolló la prueba, a la cual acudió numeroso público, especialmente madrileños, quienes pudieron volver a sus casas tras la apertura al tráfico de las carreteras.

Finalmente, los resultados finales proclamaron vencedor al marqués de Salamanca, y de esta manera fue como un piloto español, sobre un vehículo británico ganó el primer Gran Premio que se disputó sobre suelo peninsular. Tras esta carrera hubo que esperar diez años para la siguiente con la categoría de Gran Premio, la cual se disputó en el circuito permanente de Sitges-Terramar, pero eso ya es harina de otro costal.

Carlos de Salamanca trazando la carretera de Guadarrama, camino de la victoria