Billy Monger se consagra en Pau

Billy Monger se consagra en Pau

Billy Monger ha ganado la 78ª edición del Gran Premio de Pau, una de las carreras legendarias del automovilismo. El británico partía desde la undécima posición, pero una hábil estrategia de neumáticos y una remontada espectacular, le aupó al primer lugar y a la victoria final. El podio lo completaron Nicolai Kjaergaard y Yuki Tsunoda.

El día grande del Gran Premio de Pau comenzó de nuevo con las nubes cubriendo el cielo. Los Fórmula 3 de la Eurofórmula Open se preparaban en la entrada al Pit Lane desde el paddock, al tiempo que empezaban a caer las primeras gotas. La sesión de calificación arrancó cuando empezó a llover, aunque sin la intensidad suficiente como para mojar la pista. Los coches empezaron fuertes, hasta que se vio la primera bandera roja. Billy Monger se quedó cruzado en las enlazadas del Parque de Beaumont, con Aldo Festante bloqueado tras él. Ambos pudieron continuar una vez que los comisarios empujaron sus bólidos.

Se reanudó la sesión, pero a falta de siete minutos para su conclusión, Jack Doohan perdió el coche en la entrada de la tercera curva, empotrándose contra la barrera de neumáticos. Los comisarios volvieron a ondear la bandera roja. Tras ello, bandera verde una vez más, pero el asfalto estaba cada vez más húmedo, y como consecuencia se pudieron ver varias cruzadas cuando los pilotos trataban de dar gas intentando no perder la zaga de sus monoplazas. Finalmente, Julian Hanses fue el más avispado, consiguiendo la Pole Position para la 78ª edición del Gran Premio de Pau.

Yuki Tsunoda durante la sesión de calificación. Billy Monger y Jack Doohan aparecen por detrás. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Yuki Tsunoda, compañero de Hanses en el equipo Motopark, le acompañó en la primera línea de la parrilla, por delante de su otro compañero japonés, Marino Sato. El líder del campeonato y dominador absoluto del día de ayer, Liam Lawson, sólo pudo conseguir el cuarto mejor tiempo, por delante del brasileño de Carlin Christian Hahn, que cerró el Top 5.

La salida de la carrera estaba prevista para las 15 horas y cuarto de la tarde, pero un accidente en la arrancada de la carrera del Campeonato de Francia de GT, retrasó el programa una hora debido a las reparaciones que se tuvieron de llevar a cabo en las barreras de la recta de meta. Entre tanto, la lluvia volvía a amenazar. Las primeras gotas fueron finas, pero Dirección de Carrera no dudó y declaró la carrera en mojado. Tras la vuelta de formación, algunos pilotos, entre ellos Billy Monger, optaron por entrar en boxes para montar neumáticos de mojado, en vez de formar la parrilla con los de seco.

Marino Sato pasando por boxes durante la calificación. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Hanses mantuvo la primera posición al llegar a la primera curva, seguido de Tsunoda y Lawson. Tras unas curvas, Rui Andrade se fue recto en la baja del Parque de Beaumont, chocando contra las barreras y provocando la salida de un breve Coche de Seguridad. Tras la relanzada, los tres pilotos de Motopark se mantuvieron muy pegados, rodando a un ritmo muy alto, inalcanzable para sus rivales. El único que venía más rápido era Monger, que empezó a batir los tiempos rodando con las gomas de agua, al tiempo que la lluvia empezaba a caer con mayor intensidad y constancia.

El piloto británico se deshacía de los coches que tenía delante con una facilidad pasmosa, realizando adelantamientos en lugares muy complicados, donde es imposible hacerlo en seco, salvo que el de delante cometa un error. En pocas vueltas había llegado a la sexta posición. Vista remontada de Billy Monger, algunos pilotos decidieron entrar a cambiar los neumáticos. En cabeza de carrera seguía la batalla, con un Liam Lawson que le lanzó el coche de Yuki Tsunoda en la última chicane, un punto del trazado donde escasamente caben dos monoplazas. El neozelandés ascendía al segundo lugar y se iba a la caza de Julian Hanses.

Lukas Dunner surcando la recta de subida al Palacio de Beaumont. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

El asfalto estaba cada vez más mojado, y Monger ya era cuarto, achuchando a Tsunoda. Tras varias vueltas de batalla encarnizada, el inglés pudo adelantarlo al final de la recta de meta, colocándose en el tercer lugar, lo cual le valía el podio… O la victoria, porque la distancia con los dos líderes era inferior al tiempo que perderían si paraban a cambiar las ruedas. En ese momento, y en vistas de que cada vez llovía con más ganas, Monger era el líder virtual de la carrera.

Pero no hubo que esperar mucho, porque Lawson decidió repetir la maniobra de adelantamiento que le había aupado al segundo lugar con Hanses. Pero el alemán no abrió la trayectoria y el piloto de Nueva Zelanda se llevó por delante a su compañero de equipo. Ambos quedaban estampados contra la barrera de neumáticos. Las caras de los mecánicos de Motopark eran un poema. Todo lo contrario que las de los integrantes de Carlin, pues Monger heredaba el liderato de la carrera.

Linus Lundqvist pasando por la recta de meta. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Salía de nuevo el Safety Car, momento que aprovecharon algunos pilotos, como Linus Lundqvist, para parar en boxes. Tras la bandera verde, el propio piloto sueco se fue largo en la horquilla de la curva 4, taponando el paso y provocando un pequeño tapón en el que se vieron involucrados dos de los pilotos de Teo Martín Motorsport. No fue necesaria la intervención del Coche de Seguridad, pero la carrera vio recortada su distancia y se decidió por tiempo.

Finalmente, Billy Monger se hacía con la victoria de la 78ª edición del Gran Premio de Pau. Una victoria épica e histórica, pues es la primera victoria en esta carrera de un piloto doblemente amputado. Monger hizo una remontada en lluvia y en un circuito urbano tan complicado como es el de Pau digna de un gran maestro de la conducción, aderezada con una maniobra estratégica inicial digna de los mejores equipos. Tras él, han finalizado Nicolai Kjaergaard y Yuki Tsunoda, merecedores de sus respectivos trofeos de podium por saber navegar en una carrera muy difícil sin tomar excesivos riesgos.

Billy Monger, el ganador del 78º Grand Prix de Pau. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Pau ha vuelto a demostrar lo complicado que es competir en su circuito urbano. La carrera de hoy ha sido un bálsamo contra todo riesgo de amenaza de perder una carrera que ha sufrido con el final del Campeonato de Europa de Fórmula 3 que le daba sustento, pero que ha recibido con brazos abiertos a una Eurofórmula Open con la que pueden crecer juntos. Y con carreras como la de hoy, seguro que lo hacen. La próxima cita del certamen será el fin de semana que viene en Hockenheimring.

La Fuerza de Billy Monger

La Fuerza de Billy Monger

Era el 16 de abril de 2017 cuando Billy Monger se encontraba disputando la carrera que iba a cambiarle la vida. Se trataba de la segunda prueba del fin de semana que el Campeonato británico de Fórmula 4 estaba celebrando en el circuito de Donington Park. Monger estaba luchando en el pelotón cuando se encontró con un muro frente a él. Un muro que no pudo superar.

El muro era un coche prácticamente parado en medio de la pista. La vorágine de la batalla le impidió esquivarlo y “Billy the Whizz” chocó brutalmente, destrozando su coche y sus piernas. Fue evacuado al hospital, donde no se pudo hacer nada por salvarle las extremidades inferiores. A partir de ahí, su vida dio un vuelco. El mismo que dio el mundo del automovilismo cuando su familia sacó adelante una campaña de micromecenazgo para ayudarles a pagar los gastos que la convalecencia y el futuro del joven iban a suponerles. Todo el mundo aportó lo que pudo y se demostró la humanidad que existe en este complicado ecosistema de las carreras.

El tiempo pasó y Billy Monger se recuperó. Y volvió a las carreras. El piloto que tan bien lo había hecho pilotando los Ginetta en sus dos primeros años después del karting, se subía de nuevo a un monoplaza tras el pavoroso accidente que le alejó de ellos. Su fuerza mental fue clave en ese regreso, y sigue siendo clave a día de hoy. El británico está a las puertas de una nueva temporada compitiendo en Fórmula 3 con el equipo Carlin, mostrando una capacidad en la mentalidad impresionante que le está llevando a superar todas las adversidades con gran maestría.

Billy Monger atendiendo las explicaciones de su ingeniero antes de salir a la pista. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Para poder conducir, Monger utiliza un volante adaptado en el que van incorporados el acelerador y el freno, además de los sistemas habituales de cualquier volante de un coche de F3. Y a tenor de los tiempos que logró en los test de la Eurofórmula Open, en su primera experiencia en el campeonato, su condición no le resta ni un ápice de competitividad. Su calidad sigue intacta y eso es algo que se puede observar a simple vista cuando lanza el coche en una curva rápida. Hay pocos que lo hagan como él lo hace, y con la misma eficacia.

Cuando probó el coche junto a sus compañeros en el equipo británico, Billy no podía dejar de mostrar una sonrisa al hablar de sus sensaciones pilotando. “Es brutal conducir este coche. Se nota mucho la carga aerodinámica y toda la potencia. Para mí es difícil pero es muy divertido y me gusta mucho”. En aquel momento aún no sabía si podría correr en el campeonato, pero mostró su deseo de hacerlo. “Es el plan, pero todavía no lo sé. Estamos intentando que así sea, pero aún es pronto”.

Billy Monger gira el volante para salir a la pista. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Billy Monger tiene el ejemplo de Alex Zanardi. El piloto italiano perdió sus piernas en un accidente brutal en el circuito alemán de Lausitzring en 2001, durante la carrera que la CART americana disputó en el trióvalo. Zanardi perdió el control del coche al salir del pit lane, quedó atravesado en medio de la pista y Alex Tagliani no pudo esquivarlo. El monoplaza del italiano se partió por la mitad y, al menos, pudo salvar la vida. Tras ello, Zanardi ha podido seguir ligado a las carreras, realizando actuaciones destacadas en el mundo de los GT y los turismos.

Pero sabiendo la mentalidad de Monger, está claro que el espejo en el que mirarse es Lewis Hamilton. Entre ambos surgió una especie de amistad cuando el pentacampeón de Fórmula 1 se interesó por la historia del joven. Se les ha visto juntos en varias ocasiones en el garaje del equipo Mercedes en algunas carreras del Gran Circo. Porque ese es su objetivo a largo plazo. La Fórmula 1 es la meta de la gran mayoría de pilotos, pero en el caso del británico tendría aún más valor si cabe.

Nunca un piloto discapacitado ha pilotado en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Sería el primero. Pero antes, debe demostrar su valía en las categorías previas. Desde luego hay una cosa clara, llegue o no, no será por falta de fuerza mental. Ni por falta de calidad. Tiene manos, sólo necesita el apoyo y el coche, que el resto ya lo pondrá él.

Billy Monger durante las pruebas de la Eurofórmula Open en el Circuit de Barcelona-Catalunya. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)