Las GSeries 2021 bajan el telón

Las GSeries 2021 bajan el telón

Este fin de semana se ha disputado la última cita de las G Series en el Circuit d’Andorra Pas de la Casa. Tras cuatro citas disputadas, el campeonato ha llegado a su fin pudiendo llevar a cabo la totalidad de las pruebas previstas, al contrario que el año pasado que se tuvieron que cancelar algunas de ellas a causa de la meteorología. Tras cuatro fines de semana de pura adrenalina y acción en la pista, el hielo y la nieve del trazado andorrano han decidido a los vencedores de la edición de 2021 de las Credit Andorrà G Series en las tres categorías de coches, además de la categoría de motos correspondiente al campeonato Ice Gladiators.

En el apartado GIAND, la categoría reina, Jose Antonio “Cohete” Suárez, ha conseguido la victoria tras dominar con puño de hierro en tres de las cuatro citas. Nil Solans fue el único que pudo desafiar el dominio del piloto asturiano y vencerle en la G3, el anterior fin de semana. Sin embargo, el piloto de Matadepera no disputó el campeonato en su totalidad, lo que le impidió luchar por el oro en esta categoría, pero sus buenas actuaciones le valieron para obtener el tercer puesto al final del certamen.

El joven Gil Membrado se ha hecho con el subcampeonato deslumbrando otra vez con su cabeza fría y su madurez sumadas a una velocidad ya demostrada. El piloto catalán, de tan solo trece años, se ha mostrado muy regular a los mandos del GIAND que compartía con Cohete Suárez. Y a lo largo de todo el campeonato, no se ha bajado del podio en ninguna de las citas a pesar de ser una categoría que ha estado plagada de grandes nombres del mundo del motor.

El GIAND de Elegant Driver que compartían Cohete Suarez y Gil Membrado. © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com).

Es fácil ver nombres muy conocidos y consolidados de otras disciplinas en las tablas de las G Series o por el paddock del trazado andorrano. Sobretodo en la categoría GIAND. Este año Xevi Pons y los hermanos Solans ya estuvieron en la cita inaugural, y tanto Nil como Jan son ya nombres habituales en este campeonato, tanto en las cuatro ruedas como en las motos de Ice Gladiators. La G2 tuvo la presencia de Joan Mir, Mikel Azcona y Yohan Rossel a bordo de los GIAND. El apellido Solans volvió a la máxima categoría en la G3, y el piloto del WRC Craig Breen se pasó por el circuito aunque no se pusiera tras el volante. Marc Gené no quiso perderse la ultima cita y aprovechó para presentar batalla en pista junto a otros nombres ya habituales como son el de Miquel Socias, Albert Llovera o Joaquín Rodrigo.

En la categoría “Side by Side”, el oro ha sido para Yann Le Potier que se ha mostrado muy fuerte en todas las carreras. Tras Le Potier, Franck Cabaner hacía valer su consistencia para reclamar el subcampeonato. El tercer cajón del podio fue finalmente para Juan Gil, que tuvo que luchar hasta el final con José Roger por el bronce. Finalmente, la pelea se decidió por tan solo dos puntos, que subieron a Gil al podio y relegaron a Roger a la cuarta posición.

La categoría Side by Side ha estado muy peleada en todas las pruebas. © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com).

En cuanto a las dos ruedas motrices, Alex Español es el que ha conquistado la cima de las tablas de clasificación a bordo de su Ford Focus. Por detrás, Lluis Sala se quedó tan solo a un par de puntos de su principal competidor y tendrá que conformarse con el subcampeonato. Algo más atrás, Frank Porté, cerró el podio de la categoría 2RM para 2021. Finalmente, en el mundo de las dos ruedas, Cristian España y Xavier España consiguieron el primer y el segundo puesto del campeonato respectivamente, Marc Font consiguió bronce.

La edición de 2021 de las G Series baja ya el telón con la satisfacción de haber podido disputar todas las pruebas a pesar del contexto de pandemia en el que nos encontramos y de depender de la meteorología. En todas las citas el espectáculo ha sido constante y la competición vibrante para aquellos que se acercaban a ver las carreras desde las curvas de la carretera que transcurre al lado del Circuit d’Andorra, pues el acceso al circuito estaba cerrado al público.

Cohete Suarez y Gil Membrado en el podio junto al coche que comparten. © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com).

A partir de ahora toca esperar a que llegue la próxima edición de este certamen sobre hielo que se disputa en el pequeño país pirenaico. Toca también cruzar los dedos para que se pueda recuperar algo de la normalidad que conocíamos. Para que el público pueda volver a pisar la nieve del circuito, a aguantar el frío de la noche andorrana y a escuchar los motores retumbar en las cumbres nevadas.

Foto de portada: © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com).

Una sentida despedida

Una sentida despedida

El 14 de noviembre de 2020 y la carrera que se disputó en Bahréin ese día quedarán siempre en los libros de historia para aquellos que se interesen por el Campeonato Mundial de Resistencia. En esa cita del WEC, el campeonato despidió a sus más veloces hijos. Tras dieciséis temporadas de emoción y velocidad, su nave insignia dejará de surcar los más prestigiosos circuitos del globo: los LMP1 nos dicen adiós.

Cierto es que la categoría llevaba unas temporadas algo deslucida. Atrás quedan esos días en que las más grandes marcas se disputaban los trofeos en batallas que a veces parecían sacadas de una novela épica. Audi, Porsche, Peugeot y Toyota, entre otros, pusieron una vez a sus mejores ingenieros a trabajar en lo que serían auténticas obras maestras de la ingeniería. Bestias que desafiaban lo establecido para ser las más rápidas. Pero también para ser las más fiables.

La cantidad de soluciones tecnológicas que nacieron en estos LMP1 y han acabado en la calle es ingente. Desde sistemas de motorización híbrida a los faros laser entre otras. Han dejado huella incluso en los motores diésel, territorio con el que la competición no suele coquetear. Pero que se lo digan a Audi con su R10 TDI, por ejemplo, y a Peugeot, con el 908 HDi FAP.

Peugeot apostó por el motor diésel para vencer en 2009 en Le Mans con Marc Gené entre sus filas.

Hubo sitio para equipos menos potentes y conocidos, sin sistemas híbridos demasiado complicados y que confiaron en el viejo motor de combustión y su rugido para afrontar la recta de Mulsanne. Rebellion ha sido el último, pero también estuvieron nombres como Ginetta y Panoz entre otros. Todo el mundo hacía cola para ver hasta al más pequeño de los equipos. Eran los niños grandes y todos querían jugar con los mayores.

Ahora con carlinga, pero antes descubiertos. Más peligroso lo segundo, seguro. Pero qué recuerdos deben guardar los pilotos de la noche de Le Mans con el viento en su casco. ¿Existe mejor forma de pasar una noche de junio que a más de 300 km/h viviendo la carrera de resistencia por excelencia? La seguridad se impuso después, y con las cabinas cerradas llegaron los pilotos de caza. Esos hombres que se aventuran a combatir y competir con la poca visión que ofrecen esos minúsculos cristales. Navegando entre el tráfico de las categorías inferiores, que deben apartarse ante el estruendo y velocidad de la máxima categoría.

Cuentan que la sensación de ir a cielo abierto en una de estas máquinas era mágica.

Bajo el reglamento de Le Mans Prototype 1, el ACO y la FIA formaron una suerte de grupo selecto. Superhéroes de las carreras que en algunas ocasiones plantaron cara en rendimiento y desempeño a la intocable Fórmula 1. Sin tanto ruido, pero con las mismas nueces seguramente. Capaces de darlo todo durante decenas de horas y miles de kilómetros para acabar bañados en el champán y el confeti de los mejores podios del mundo. Sucios, desgatados y con heridas de guerra incluidas, pero escribiendo los nombres de los que conseguían domarlos en los libros de historia.

Nombres que ahora recordamos como los de los protagonistas de historias heroicas. Tom Kristensen, Romain Dumas, Fernando Alonso o Marc Gené entre otros privilegiados pudieron dejar su firma en la categoría tras el volante de un LMP1. Nombres que al ser preguntados todos recuerdan con infinito respeto y admiración esos coches que los llevaron a velocidades impensables hacia la cumbre de la resistencia.

Los LMP1 actuales se asemejaban más a aviones de caza o naves espaciales que a coches de competición. © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com).

El año 2020 ha servido para bajar el telón a la categoría. Toyota y Rebellion fueron los últimos valientes, que como en un grupo de amigos han ido perdiendo a sus integrantes con el paso del tiempo. La mayoría para descansar en museos. Algunos para desplegar todo su potencial y batir récords más allá de las reglamentaciones del campeonato. Pero sobre todo para disfrutar de un merecido descanso. Como si de la jubilación se tratara.

El momento del reposo ha llegado. Tras una vida de competición, batallas, triunfos y derrotas, los LMP1 pasarán a contar sus hazañas a los más jóvenes que se acerquen a verles en todo su esplendor. Para ellos ha llegado la hora de que los recién llegados Le Mans Hypercar y LMDh escriban sus propias historias e intenten batir a sus ancestros. En su descanso seguirán recordando y recordándonos con una media sonrisa que un día fueron los más rápidos. Y que, incluso tras su retiro, podrían sacar los colores a más de uno de los nuevos.

Porsche despidió al 919 con su versión EVO para desplegar todo el potencial del coche, sin tener que ceñirse a ninguna norma, y batir todos los récords.

Foto de portada: © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com).