Los GT y el DTM afrontan la nueva normalidad

Los GT y el DTM afrontan la nueva normalidad

Poco a poco se va acercando el momento de volver a disfrutar de las carreras. De momento tendrá que ser desde casa, pues los eventos a puerta cerrada se van a ir sucediendo debido a las medidas de contención contra el COVID 19. Los principales campeonatos de GT se preparan para afrontar la nueva normalidad con la esperanza de poder disputar las fechas reprogramadas de sus calendarios y conseguir completar un número decente de pruebas.

El GT World Challenge afrontará este año su primera temporada sin el apoyo del fabricante de relojes y artículos de lujo Blancpain, en medio de la incertidumbre por la expansión del SARS-CoV-2. La mayor fuente de preocupación viene a raíz de las dudas sobre algunos equipos, incapaces de hacer frente a los costes de una nueva temporada en mitad de una crisis económica de la que se desconoce su duración e intensidad. Los problemas financieros ya están llamando a la puerta y las dudas pueden provocar la parálisis de los programas deportivos de ciertas estructuras.

En un intento por paliar lo que está por venir y contener los gastos, la organización del campeonato, con Stéphane Ratel a la cabeza, ha publicado un nuevo calendario que comenzará en el mes de julio con las 3 Horas de Monza, válida para la Endurance Cup. En lo que respecta a la fecha española, el Circuit de Barcelona – Catalunya vivirá la gran fiesta del automovilismo del Festival de la Velocitat de Barcelona del 9 al 11 de octubre, siendo una prueba válida para la Sprint Cup.

El trío de ganadores de la cita del año pasado del Festival de la Velocitat de Barcelona: Albert Costa, Andrea Caldarelli y Marco Mapelli. Foto: Escudería Targa Iberia / Manu Lozano

La gran novedad vendrá de la mano de la carrera estrella del certamen, las 24 Horas de Spa. Debido a su aplazamiento para el mes de octubre, la reconfiguración de fechas ha provocado que haya tenido que ser pospuesta para el fin de semana del 24 y 25 de octubre, días en los que en Europa se realizará el cambio de hora. Para pasar del horario de verano al de invierno, se retrasará una hora el reloj, por lo tanto, a las tres de la mañana serán las dos. De esta manera, la carrera aumentará en una hora su duración, pasando a ser de 25.

Una situación similar se vive en el International GT Open, como ya comentamos en el artículo sobre los campeonatos con base en España. El nuevo calendario cuenta con seis fecha a celebrar entre agosto y noviembre, comenzando en Hungaroring y rematando la faena en Montmeló. El GT Cup Open Europe, su categoría hermana, compartirá calendario, salvo en la cita que está previsto disputar en el Red Bull Ring, quedando en cinco fechas. La empresa organizadora, GT Sport, con Jesús Pareja a la cabeza, fue de las primeras en tomar decisiones para paliar los efectos de la pandemia, mucho antes de que esta golpeara nuestro país. Desde entonces, la organización ha ido dando pasos pequeños pero firmes para tratar de comenzar la temporada en cuanto sea posible.

Los GT del International GT Open surcan la recta de meta de Montmeló el año pasado. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Oficialmente, se trata de un campeonato de turismos, pero la realidad es que sus coches se asemejan más a los GT. Por ello, es justo hablar del DTM y cómo el famoso campeonato alemán ha ido bregando con las dificultades de la situación que vivimos en todo el planeta. ITR, el ente promotor bajo la batuta de Gerhard Berger, suspendió los entrenamientos de pretemporada que habían de celebrarse en Italia, para aplazar posteriormente el inicio del campeonato.

El nuevo calendario contempla el comienzo de la temporada a principios de agosto en la pista belga de Spa-Francorchamps, antes de celebrar dos rondas consecutivas en Lausitzring. El mes de septiembre tendrá una fecha en Assen y dos seguidas en Nürburgring, donde se utilizarán dos variantes distintas del circuito. Finalmente, el trazado de Zolder protagonizará octubre, antes de cerrar la temporada en Hockenheimring, en noviembre. Se tomarán medidas extraordinarias de seguridad para evitar posibles contagios y las primeras carreras serán a puerta cerrada.

El DTM se prepara para afrontar una nueva temporada plagada de incertidumbre. Foto: DTM

Por su parte, el DTM Trophy, campeonato hermano que llega este año para actuar de categoría telonera y hervidero de futuros pilotos y equipos, compartirá seis fechas del calendario con el DTM. Además, hace unos días se anunció el ingreso del piloto catalán Marc de Fulgencio en el certamen, dentro de la estructura Leipert Motorsport, al volante de un Mercedes AMG GT4. De Fulgencio tratará de luchar por el trofeo para menores de 22 años, que tiene como premio un test con un coche del DTM.

Respecto al Super GT, el nuevo calendario contará con carreras en únicamente tres circuitos: Fuji Speedway, Suzuka y Motegi. El trazado a los pies del Fujiyama verá cuatro pruebas, comenzando allí el campeonato a mediados de julio. En agosto, volverá a acoger una nueva cita, antes de desplazarse para competir en Suzuka. Motegi tomará el relevo en septiembre, para volver a continuación a Fuji. A finales de octubre y en noviembre, el certamen describirá un tríptico en las pistas antes mencionadas, comenzando en Suzuka, continuando en Motegi y celebrando el fin de fiesta en el Fuji Speedway.

Cada vez queda menos para volver a disfrutar de las luchas cuerpo a cuerpo en el Super GT

Por lo pronto, los principales equipos ya están probando sus coches en distintos circuitos a lo largo y ancho del continente. Tanto unos campeonatos como otros, sea el GT World Challenge, el International GT Open, el DTM o el Super GT, así como los campeonatos continentales o nacionales, están a las puertas de comenzar una temporada que por momentos parecía que no se iba a poder disputar. Los retrasos y cancelaciones provocaron muchas dudas que, ahora sí, comienzan a disiparse. No en vano, este fin de semana se disputa en Nürburgring la primera prueba de su certamen, el NLS. Los GT ya están listos para volver a hacernos disfrutar con su magia.

Foto de portada: Escudería Targa Iberia / Manu Lozano

El DTM en la encrucijada

El DTM en la encrucijada

Cuando Mercedes anunció su salida del Máster Alemán de Turismos al término de la temporada 2018, ciertas personalidades del automovilismo alertaron de las consecuencias a largo plazo que la decisión de la marca de Stuttgart podría tener en el futuro del campeonato. Pero, sobretodo, trataron de ver por qué el fabricante abandonaba un certamen que era su casa. Había muchas incógnitas y pocas respuestas. Los cambios en el sector del automóvil, la electrificación, la nueva reglamentación Class One y otras razones se pusieron sobre la mesa.

Durante años, varios campeonatos compitieron sin mirarse el uno al otro, a pesar de tener ciertas similitudes. Un buen día, en algún despacho a alguien se le encendió la bombilla y comprobó lo beneficioso que sería que el DTM, el Super GT o la categoría de GT del IMSA compartieran un mismo reglamento para, en un futuro, oficializar un gran certamen a nivel mundial. O al menos, que coches de tres continentes diferentes pudieran batirse en duelo en las mismas carreras. La idea no era mala, de hecho, es el sueño de cualquier apasionado del motor. Pero no era tarea sencilla.

Se puso sobre la mesa, se concertaron reuniones y se acordaron las bases sobre las que trabajar. Sin embargo, el tiempo pasaba y únicamente el DTM había dado el visto bueno a transformar sus potentes turismos en bestias vitaminadas bajo la nueva normativa Class One. El Super GT también dio el paso, pero no así el IMSA. Se hicieron los remolones y finalmente, únicamente los alemanes y los japoneses se pusieron de acuerdo para construir coches bajo la misma especificación técnica.

La cuenta atrás para el semáforo que dicte el futuro del DTM ha empezado a descontar

Entre tanto, el mundo del motor se vio envuelto en una serie de cambios provocados por los vaivenes de la industria y los mercados. La progresiva electrificación de las marcas dio pasos de gigante cuando el escándalo de las emisiones del grupo Volkswagen salió a la luz. Casualmente, lo hizo poco después de la lucha de poder que se vivió dentro de la empresa alemana en la que Ferdinand Piëch y sus acólitos tuvieron que dejar paso a Martin Winterkorn en su ascenso al poder dentro de la compañía. En pocos meses, la empresa matriz de Audi, Porsche, Seat y tantas otras marcas, cambió varias veces su punto de vista respecto a la competición.

De un “rotundo no” a la Fórmula 1 se pasó a un “es posible”. Y de ahí, conforme la información sobre las emisiones se transformaba en escándalo a nivel mundial, al giro total para focalizarse en los coches eléctricos. Había que limpiar la imagen y sólo se les ocurrió centrar sus esfuerzos en competiciones eléctricas. El Campeonato del Mundo de Resistencia, a pesar de la hibridación, dejaba de tener cabida en su nueva estrategia en el deporte de motor. Obviamente, la Fórmula 1 volvía a ser algo inconcebible. Era cuestión de tiempo que el DTM recibiera con amargura el adiós de una de sus marcas míticas.

Pero, ¿por qué ahora? Mercedes se ahorró construir coches Class One en el certamen alemán al decidir marcharse. Quizás hubiera sido un buen momento para Audi, aprovechando la coyuntura. Claro, que eso habría herido de muerte al campeonato. El fabricante de Ingolstadt se centrará, una vez termine este año, en la Fórmula E y en otros campeonatos “verdes”. En poco tiempo, abandona, no sólo el DTM, sino también el Campeonato del Mundo de Rallycross, donde tenía una de las mejores máquinas; la Copa del Mundo de Turismos (WTCR) y reduce sustancialmente el apoyo a equipos privados y semioficiales en el ámbito de los GT. Es su decisión, como lo fue en su día de Mercedes.

Salvo un anuncio que remate al certamen, BMW se quedará como única marca en el DTM más allá de 2020

Ante este panorama, únicamente queda BMW como baluarte del campeonato. Una única marca que ya veremos si no toma el mismo camino que sus compatriotas. ¿De qué les sirve competir contra ellos mismos? La entrada de Aston Martin, bajo la estructura R-Motorsport y el apoyo inicial de HWA, no cuajó. Quizás fue un aviso de lo que podía pasar en pocos meses. Por otra parte, la situación con las marcas japonesas se torna complicada. Les venía muy bien pelear contra las europeas, pero si no van a estar, ¿les sale a cuenta todo el cambio reglamentario, con los costes que ha conllevado y conlleva, para quedarse como estaban? Otra pregunta más sin resolver. En resumidas cuentas, ¿quién invertiría en un certamen con tantas incógnitas? La situación es verdaderamente difícil y la solución no es nada sencilla.

Existen tres posibles alternativas que ITR, la empresa organizadora del DTM, con Gerhard Berger a la cabeza, podría escoger. La primera es adoptar un reglamento estrictamente de turismos y volver a los orígenes. Sea con el TCR, el cual ha demostrado ser un éxito; o con uno propio. Claro que eso eliminaría el carácter especial del campeonato para convertirse en un certamen nacional de turismos más. La segunda opción es dar un paso adelante y fusionarse con el GT Masters, o llegar a algún acuerdo con el certamen alemán de GT. Por último, se abre la posibilidad de ascender de categoría al recién creado DTM Trophy, la nueva categoría soporte del campeonato con coches GT, con buen recibimiento por parte de las marcas.

Negros nubarrones se atisban en el horizonte del DTM

Ciertamente, el DTM se encuentra en una encrucijada. En su día ya vivió una que terminó por finiquitar el campeonato para volver a renacer de sus cenizas. Entonces fue el aumento de los costes lo que condenó al certamen. Pero ahora, no es tanto una cuestión explícitamente moneraria, sino un problema de incertidumbre. No se sabe qué va a pasar. No se conoce hacia dónde va a ir el mercado automovilístico. Ni por qué el campeonato alemán sufre tanto con todo ello. Lo primero que deben hacer sus responsables es resolver estas incógnitas. Mientras tanto, cada vez quedará menos tiempo para que el Máster Alemán de Turismos recupere el lugar que nunca debió perder.

Lluvia torrencial

Lluvia torrencial

Agua, mucha agua. Los pluviómetros a rebosar y el asfalto anegado. Había empezado a llover con fuerza durante la carrera soporte de turismos y se había mantenido hasta el momento de dar la salida a la prueba principal, la de Fórmula 1. Adelaide era la sede de un Gran Premio de Australia que sería recordado. Su circuito urbano era una piscina en la que los pequeños monoplazas deberían nadar a contracorriente para mantenerse en pista. El caos estaba a punto de desatarse.

Sorprendentemente, la salida se dio sin incidentes. Los McLaren de Ayrton Senna y Gerhard Berger mantuvieron las dos primeras posiciones, con el Williams de Nigel Mansell justo detrás. Riccardo Patrese no pudo mantener el tipo y perdió varias plazas. Pero el pelotón se mantuvo firme sobre una superfície que cada vez estaba más encharcada. La primera vuelta fue limpia, pero los violentos contravolantes de Senna para mantener su bólido sobre lo negro daban cuenta de lo resbaladizo que estaba el asfalto.

El primer aviso lo dio Gerhard Berger, cuando se salió de pista y perdió la segunda plaza en favor de Mansell. El británico puso la directa y recortó la distancia con Senna. Entre tanto, llegó el segundo aviso de la mano de Nelson Piquet. El piloto de Benetton perdió el control de su monoplaza en la curva de entrada a la recta trasera, realizando un trompo sobre el piano exterior. La visibilidad era cada vuelta peor y el tercer aviso vino de la mano de unas banderas amarillas que avisaban de un accidente que los líderes casi se tragaron.

Ayrton Senna lideraba bajo la presión de Nigel Mansell

Mansell ya estaba encima de Senna, la lluvia arreciaba y la recta de atrás esperaba casi bloqueada. Los trapos gualdos no eran fáciles de ver y los comisarios se afanaron en avisarles de lo que tenían delante agitando sus brazos. Lograron parar a tiempo para pasar entre los coches destrozados de Nicola Larini y Jean Alesi, uno a cada lado del circuito. Un Lamborghini y un Ferrari aparcados contra las barreras, separados por un estrecho carril de mojado asfalto. Un coche frente al otro. Curiosa situación.

Empezaron a aparecer los primeros coches doblados, que con una aerodinámica mucho más pobre que los punteros, les era muy difícil disipar la gran cortina de agua que tenían delante. El aquaplanning era cada vez mayor y la visibilidad, menor. A pesar de ello, la presión de Mansell sobre Senna seguía siendo muy alta. El brasileño no conseguía despegarse del morro del Williams pilotado por el inglés. Contravolante tras contravolante, lograban mantener sus monturas entre las líneas blancas. Pero por detrás, la situación en el pelotón era un infierno. No se veía nada. Y los accidentes, trompos y salidas de pista se fueron sucediendo vuelta tras vuelta.

La recta trasera fue el punto que más víctimas se cobró. Schumacher y Martini se sumaron a los ya accidentados Alesi y Larini. Y el caos se desató. Un batiburrillo de monoplazas, coches de asistencia, banderas y sirenas se armó en la frenada más fuerte del circuito, un lugar muy peligroso ante semejantes condiciones que los pilotos supervivientes fueron sorteando con maestría. Cualquier movimiento errático podía poner en riesgo la vida de pilotos, comisarios y asistencias.

La visibilidad era nula dentro del pelotón

La lluvia aumentó su intensidad y el aquaplanning se generalizó. La visibilidad era nula. Y Mansell no pudo evitar perder el control de su Williams, trompeando y estampándose contra la barrera. Instantes después, Berger perdió el control de su McLaren en el mismo lugar que lo había hecho Piquet varias vueltas antes, haciendo también un trompo. Tras catorce vueltas, la meteorología dijo basta. El cielo descargaba agua con toda su furia.

No se veía nada. Y Senna empezó a bracear. Recordaba bastante bien el aguacero que había tenido que soportar dos años antes. Redujo la visibilidad y moviendo los brazos en alto, pidió la suspensión de la carrera. Ante tal situación, dirección de carrera decidió detener la prueba. Los comisarios ondearon bandera roja y pusieron fin al caos y al peligro que conllevaba continuar en esas circunstancias. El agua hacía imposible conducir esas bestias y la densa niebla se instaló sobre el asfalto para evitar cualquier conato de reemprender la carrera.

La grua retira el Williams-Renault de Nigel Mansell, tras su accidente

Habían sido dieciséis vueltas y treinta y ocho minutos de auténtico calvario. Finalmente, se tomaron como resultados oficiales los del paso por meta en la vuelta 14, por lo que la carrera se dio por finalizada tras veinticuatro minutos. Ayrton Senna fue declarado ganador. Nigel Mansell terminó segundo, pero debido a su accidente no pudo subir al podio por estar en el centro médico. Gerhard Berger subió al tercer escalón. Salvo el brasileño, ninguno de los tres primeros logró completar todas las vueltas que se disputaron. Las vueltas que conformaron el Gran Premio del Campeonato del Mundo de Fórmula 1 más corto de la historia.

El retorno de los Procar

El retorno de los Procar

El ente organizador del DTM, la empresa ITR, ha anunciado el retorno de uno de los coches de competición más icónicos, admirados y queridos por la afición. Los BMW M1 del legendario campeonato Procar harán las delicias del público el fin de semana del 6 y 7 de julio de este año durante la cita del campeonato de turismos alemán en el circuito de Norisring, en Núremberg.

Las series creadas por Jochen Neerpasch en 1979, sirvieron de categoría telonera aquel año en las carreras europeas del campeonato de Fórmula 1. Pero lo más curioso era que los espectaculares BMW M1 eran pilotados por los mismos pilotos que un rato después se sentarían en sus monoplazas para disputar el Gran Premio. Además de pilotos de la máxima categoría, también se involucraron algunos provenientes de los Sport Prototipos y campeonatos de turismos, durante sus dos años de existencia.

En 1979, fue Niki Lauda el que se proclamó campeón tras ganar tres de las ocho carreras puntuables, superando a Hans-Joachim Stuck y Clay Regazzoni. En 1980, el campeonato acogió algunas carreras que no formaban parte del calendario de F1, como la clásica carrera del Avusrennen en el AVUS, las 200 Millas de Norisring o la carrera que dio el pistoletazo de salida a la temporada, el International Procar Meeting en Donington Park. Nelson Piquet se alzó con el título, por delante de Alan Jones, que ganó el campeonato de F1 ese año, y Hans-Joachim Stuck.

Patrick Depailler atravesando la curva del casino del circuito de Mónaco con el BMW M1. © BMW AG

Los BMW M1 Procar eran una evolución para competición del histórico modelo M1 de la casa bávara. La idea original era desarrollar el coche para poderlo homologar dentro de la reglamentación Grupo 5 de la FIA y poder competir en el Campeonato del Mundo de Sport Prototipos. Los requerimientos de la federación estipulaban que debían de haberse construido un mínimo de 400 ejemplares de calle antes de la homologación, por lo que decidieron crear unas series de carreras propias mientras se terminaban de construir, evitando retrasar el programa de competición que tenían en mente.

La división deportiva de BMW entró en contactos con March Engineering, empresa que además de competir en Fórmula 1, pudo encargarse de la evolución de los chasis de carreras del M1. Además, sirvió de acercamiento para que los nuevos coches pudieran competir durante los fines de semana de Gran Premio como parte de la programación previa a la carrera de F1. Los destinados para competir allí fueron encargados a BS Fabrications, que construyó los cinco chasis para BMW Motorsport; a Project Four Racing, que se encargó de los chasis destinados a equipos privados; y al constructor italiano Osella. Tras meses de trabajo, los nuevos M1 Procar estaban listos para ser domados.

El BMW M1 Procar de Clay Regazzoni en 1979. © BMW AG

El primer fin de semana de julio, verá el regreso de esta mítica competición sobre el mismo lugar que 39 años atrás vio la última competición independiente del campeonato. El Campo Zeppelin de la ciudad alemana de Núremberg, hoy convertido en circuito urbano de carreras, será el lugar escogido para que los motores de estos coches de leyenda vuelvan a rugir como hicieron antaño. Y para ello, lo hará dentro de un evento que además de las carreras del DTM, verá competir a los Porsche Carrera de la copa alemana y a las pilotos de la W Series. Además de varias exhibiciones con coches de los años ’80 y ’90.

Para Gerhard Berger, máximo responsable de la organización, se tratará de una experiencia única para los aficionados. “Una vez tuve la oportunidad de conducir un BMW M1 de carreras en un evento clásico. El sonido del motor de seis cilindros es simplemente impresionante. Presenciar a todos los M1 en Norisring a velocidad de carrera será una experiencia única para los aficionados”. Se espera que algunos de los pilotos con mejor palmarés en carreras de GT, turismos y Sport Prototipos se suban a los BMW. Pilotos de la talla de Marc Surer, Christian Danner o Jan Lammers.

Didier Pirnoni, Jacques Laffite, Niki Lauda, Hans-Georg Bürger y Hans-Joachim Stuck en plena batalla en Hockenheim, en 1979. © BMW AG

El evento será una fiesta en la que no faltará el ruido y las emociones a flor de piel. Los BMW M1 han permanecido durante muchos años escondidos, sin ver la luz del sol, salvo en contadas exhibiciones. Ya era de que salieran a tomar un poco el aire, y de paso, sacar a rugir el poderoso motor que esconden en sus entrañas. Serán carreras de exhibición, pero eso no quita que el espectáculo esté asegurado, porque de eso se tratará. De hacer disfrutar a todo aquel que se acerque a la preciosa ciudad alemana, donde los BMW M1 del campeonato Procar volverán a mostrar todo su poderío.

Foto de portada: © BMW AG