La resistencia vuelve a Barcelona

La resistencia vuelve a Barcelona

Han pasado muchos meses desde que las European Le Mans Series, el certamen europeo de resistencia, visitó el Circuit de Barcelona-Catalunya. Fue durante aquellos maravillosos días de julio de 2019, bajo un calor abrasador, cuando los prototipos llenaron la pista de Montmeló de luz y música celestial. Después, mucho tiempo de ausencia hasta que, por fin, las ELMS han regresado a uno de los lugares más arropados por el público.

Por desgracia, este año será un evento a puerta cerrada, unas 4 Horas de Barcelona que se vivirán con las gradas vacías, como viene siendo habitual desde que el SARS-CoV-2 campa a sus anchas contagiando a diestro y siniestro. La solución será ver la acción a distancia, a través de la retransmisión oficial, en la que los LMP2, LMP3 y LMGTE pondrán todos los ingredientes para disfrutar de una gran batalla sobre el asfalto catalán.

La española será la primera de las seis rondas previstas este año y contará con una parrilla de inscritos de ensueño. Entre ellos, los campeones de 2020, United Autosports, que cambian su alineación en el coche ganador para subir a Jonathan Aberdein, Tom Gamble y Philip Hanson. Junto a ellos, Manuel Maldonado, Job van Uitert y Nico Jamin se encargarán de defender los colores de la estructura británica. No lo tendrán nada fácil, pues volverán a tener la oposición de sus rivales habituales, los equipos DragonSpeed, IDEC Sport o G-Drive, además de otros conjuntos que tendrán mucho que decir, como Algarve Pro Racing o WRT.

Salida de las 4 Horas de Barcelona de 2019. Foto: Circuit de Barcelona-Catalunya.

Además, destaca la presencia de algunos nombres conocidos, ya no sólo en el panorama de la resistencia, también en el mundo de los monoplazas, como pueden ser Pietro Fittipaldi -actual piloto de pruebas del equipo Haas de Fórmula 1- o Robert Kubica. Y también Ricky Taylor, Nicolas Lapierre, Ferdinand von Habsburg, Nyck de Vries, Franco Colapinto, Roman Rusinov o Will Stevens. Todos ellos sacarán a relucir sus capacidades para conducir a sus equipos a la victoria.

Los LMP2, la clase principal de las European Le Mans Series, estarán acompañados de los LMP3 y los LMGTE. Así como en el caso de los prototipos grandes, en los que Oreca tiene la exclusiva “de facto”; en el caso de los pequeños, podremos ver un par de modelos Duqueine D-08 junto a los habituales Ligier JS P320. En esta categoría competirán algunos de los jóvenes pilotos que se están abriendo camino, labrándose un futuro en el automovilismo en resistencia o en carreras de GT, así como en monoplazas, como puede ser el caso de Ugo de Wilde, que compitió el año pasado en la Formula Renault Eurocup.

Parrilla de las European Le Mans Series 2021. Foto: ELMS.

Los GT de LMGTE se encargarán de poner la pizca de gracia que los coches de Gran Turismo siempre dan a las carreras de resistencia. En ella competirá Miguel Molina, el único representante español este fin de semana en las 4 Horas de Barcelona, que lo hará dentro del equipo Iron Lynx como piloto de uno de los Ferrari 488 GTE Evo. El de Lloret de Mar compartirá su asiento con Matteo Cressoni y Rino Mastronardi.

Estas 4 Horas de Barcelona de las European Le Mans Series marcan el inicio de la temporada de competición en el Circuit de Barcelona-Catalunya, por lo que será la carrera que estrenará la renovada curva 10, cuyas obras se acometieron a lo largo de este invierno para estar en perfectas condiciones para estas fechas. Pero antes de que se apague el semáforo el domingo, las ELMS tendrán varias sesiones de entrenamientos y las calificatorias para determinarán la parrilla de salida, que se sumarán a los días de Prologue que han realizado a comienzos de la presente semana.

Acción en pista durante el Prologue ELMS 2021, celebrado a principios de esta semana. Foto: ELMS.

El viernes comienza con la primera sesión de entrenamientos libres, además del test colectivo para pilotos Bronce. El sábado se afrontará la segunda sesión libre y las tres calificatorias de cada una de las tres categorías, que dejarán listos los puestos a ocupar en la parrilla de salida de cara a la gran carrera que tendrá lugar el domingo, el momento de máxima expectación que llegará cuando a las 11 horas de la mañana se apague el semáforo que dará comienzo a las 4 Horas de Barcelona 2021.

Foto de portada: ELMS.

La tragedia de Montjuïc

La tragedia de Montjuïc

Cientos de aficionados se agolpan detrás de las barreras. Los motores empiezan a rugir y ¡arranca la carrera! Todos los coches se dirigen raudos hacia la primera curva. ¿Todos? ¡No! Uno de ellos no ha salido. Su piloto ha declinado participar. ¿La razón? La seguridad del circuito. Los guardarraíles no están bien fijados, según él, y prefiere no jugarse el cuello. El resto decide continuar. Las protecciones se han revisado durante todo el fin de semana, y aunque el circuito es peligroso, no hay motivo para creer que lo es más que el resto de pistas en las que compiten durante el año.

La marabunta de gente aplaude y grita al paso de los potentes bólidos que surcan las calles de la Montaña Mágica. Están disfrutando. Todo el mundo lo hace. Los pilotos, los primeros. El liderato se lo están jugando por muy poco. Cualquier error y adiós a la carrera. Es preferible mantener y conservar que atacar, pero… ¡Son pilotos! Competidores natos que no entienden de guardar la mecánica. Quieren ganar y cada vuelta que pasa hay menos oportunidades de dar caza al rival de delante.

Y el público lo disfruta. Familias enteras se han acercado a Montjuïc para presenciar uno de los mayores espectáculos del mundo. El hombre y la máquina contra el asfalto y el reloj. Los niños disfrutan como adultos. Y los padres lo hacen como si volvieran a ser niños otra vez. La afición a las carreras no entiende de edad, y el olor a gasolina y goma quemada envuelve Barcelona en un ambiente festivo que embriaga a todos. Se respira felicidad emanada de los brutales motores de explosión que suben y bajan de revoluciones en un contínuo carrusel de emociones.

El público jalea mientras los coches pelean en la salida

¡Pum! Un golpe seco se siente varios metros más allá de la recta de meta. Sin visión en directo, no parece un choque más serio que cualquier otro en un circuito urbano. Pero pronto, la noticia se extiende. Un coche ha perdido el alerón trasero, impactando contra los guardarraíles, destrozándolos y saltando a la parte posterior de ellos. Hacia el público. No se sabe bien qué ha sucedido, pero la preocupación se extiende como la pólvora. La felicidad ha terminado.

El accidente ha sido serio y poco a poco se empieza a conocer la gravedad del suceso. Hay muertos. No uno, sino varios. El automovilismo, en poco menos de una hora, ha pasado de mostrar su cara más amable y divertida a su faz más trágica y dolorosa. La entropía ha aumentado de manera exponencial sin previo aviso y el caos se desata como alma que lleva el diablo. Sin embargo, la carrera no se detiene. La batalla sobre el asfalto continúa mientras las asistencias se apresuran a socorrer a los heridos.

Con el público centrado en otros menesteres, prestando atención a lo que sucede junto a un guardarraíl tras el rasante, los pilotos que luchan por la victoria siguen a la suya. El alemán presiona al belga. Quiere la victoria pero no está siendo nada fácil adelantarlo. Finalmente, con gran esfuerzo y sudor, termina colocando su coche por delante. Al pasar por meta, la sorpresa le invade. El Conde de Villapadierna está ondeando la bandera a cuadros.

El alemán Jochen Mass, ganador de una carrera marcada por la tragedia

Y en efecto, la carrera se para. No se puede continuar después de lo que ha sucedido. El piloto germano es el ganador de una prueba que será recordada por las generaciones presentes y futuras por la tragedia que la ha protagonizado. Poco triunfo hay en ello, a pesar de lo importante que siempre supone ganar un Gran Premio. El último que ha visto la montaña que preside el puerto de la Ciudad Condal. Pero también, el primero que ha visto a una mujer puntuando en una carrera válida para el Campeonato del Mundo de Pilotos.

La italiana ha terminado en sexta posición, pero la paradoja ha querido que ni siquiera haya sumado un punto. Para una vez que una fémina lo conseguía… Con las pocas mujeres compitiendo, la probabilidad ya es baja de por sí, pero si encima no consigue el punto entero, para de contar. El caso es que al detener la prueba y dar las posiciones en carrera como resultados definitivos, sin completar la distancia mínima para el reparto del total de puntos, únicamente se reparten la mitad. De ahí que la piloto transalpina puntúe, pero sin sumar el tanto entero.

El Teatro Griego de Montjuïc ve pasar los Fórmula 1 por última vez

Las ambulancias llegan al punto crítico del circuito. El caos reina en el ambiente. Los médicos, enferemeros y voluntarios se afanan por atender a todas las personas afectadas. Y por tratar de evitar más muertes. Finalmente, son cuatro. Cuatro personas que se despiden para siempre de este mundo por un maldito alerón que quiso desprenderse de su coche. Se despiden como lo hace el circuito de las carreras de coches. Las cuatro ruedas separan su camino de Montjuïc. Se marchan de la Montaña Mágica para no volver.