Renault y su Mass-Damper

Renault y su Mass-Damper

Los años 2005 y 2006 son siempre asociados a la época dorada de Renault y Fernando Alonso en la Fórmula 1. La marca francesa logró conquistar ambos campeonatos mediante dos coches que quedaron grabados a fuego en la mente de los aficionados, sobretodo de los españoles. El R25, todavía de la época V10 y el R26 ya con el V8, fueron los coches de la marca para esas dos temporadas, y si bien no disfrutaron de una superioridad aplastante, lograron ser el coche a batir. En parte gracias a la asociación con Michelin, pues el fabricante de neumáticos supo dotar al coche francés de unas gomas acordes a sus demandas.

Durante la temporada 2005, Renault estuvo probando varias soluciones para su coche, entre ellas el famoso “Mass Damper”, que fue introducida en la segunda mitad de la temporada. Se trataba de un sistema aparentemente sencillo que consistía en un disco de 9kg de peso suspendido con dos muelles y dispuesto para que solo pudiera desplazarse en el eje vertical del coche.

Se colocó en el morro del coche, y se encargaba de absorber las vibraciones de la parte delantera del monoplaza, por ejemplo al tocar los pianos. Cuando este pisaba la banda rugosa del piano, toda la vibración se transmitía a ese peso suspendido, de forma que quedaba amortiguada y el morro se mantenía totalmente estable. Así se evitaba la pérdida de eficiencia, y carga aerodinámica, que se produce en la parte delantera del coche a causa de ese tipo de oscilaciones.

El Renault R25 introdujo esta mejora a mitad de temporada.

Las imágenes de las cámaras a bordo mostraban un Renault que parecía volar sobre los pianos. El coche no se movía apenas y los pilotos podían apretar a fondo en lugares donde otros tenían que levantar. Algunos equipos protestaron y la FIA declaró que el «Mass Damper» era legal. Así pues, algunos se dispusieron a copiarlo y a introducirlo en sus coches, al fin y al cabo, era un sistema relativamente sencillo. Esa temporada Renault se hizo con ambos campeonatos, el de pilotos y el de constructores. Y llegó 2006.

El campeonato de 2006 era de cambio. Los viejos V10 dejaban paso a los nuevos V8 y Renault debía defender el título. Los franceses diseñaron el R26 para adaptarse al nuevo motor y teniendo en cuenta el “Mass-Damper” que tan buen resultado les había dado en las anteriores carreras. El resultado fue un coche rapidísimo que arrasó en la primera mitad de temporada.

El peso suspendido entre dos muelles se movía absorbiendo las oscilaciones del morro.

El resto de equipos protestaron otra vez a la FIA, y finalmente esta declaró que el sistema era ilegal. Alegaron que era una pieza móvil que influía la aerodinámica del coche, hecho prohibido expresamente en el reglamento. La polémica estaba servida y el debate se mantiene todavía a día de hoy entre los seguidores de la Formula 1 y de su historia.

El mazazo fue muy duro para Renault, que perdió rendimiento de forma sustancial ante su principal competidor: Ferrari. Los de Maranello ganaron cinco de las siete carreras restantes. Mientras, los franceses solo podían minimizar daños. Al final de la temporada, el R26 pudo mantener la ventaja y Renault se hizo con ambos campeonatos. Los galos ganaron a pesar de no poder usar su arma secreta. Un sencillo sistema de peso suspendido, heredado entre otros, del mítico Citroën 2CV.

Gracias a este sistema el coche era mucho más estable sobre los pianos y zonas rugosas.

El rallycross en España (Parte I): Los inicios

El rallycross en España (Parte I): Los inicios

El rallycross es una disciplina automovilística que goza de un gran seguimiento en los países del norte de Europa. Noruega, Suecia y Finlandia cuentan con las canteras de pilotos más importantes, y allí se encuentran los circuitos más famosos, con el permiso de Lydden Hill en Gran Bretaña, cuna de la especialidad. Sin embargo, en nuestro país ha costado mucho que consiguiera arraigar. Y todavía es pronto para decir que haya sido así. La llegada del Campeonato del Mundo de Rallycross a Barcelona supuso un impulso para la especialidad, pero es una isla en mitad de un inmenso océano.

Es extraño que se dé esta situación. Por contra, el autocross, que podríamos calificarla como su especialidad hermana, pero que a diferencia de la primera, los circuitos son 100% de tierra, cuenta con una gran afición en España. Especialmente en la mitad norte. Galicia, Aragón y Cataluña son las regiones que en los últimos años más están apostando por este tipo de competición. Pero el rallycross sigue sin despuntar. Y eso, que hace unos cuantos años, ya se intentó.

El rallycross nació en Gran Bretaña el 4 de febrero de 1967, como parte de una prueba espectáculo para un programa de televisión. La idea era que algunos de los pilotos más importantes de rallyes de las islas se dieran cita sobre un circuito mixto de tierra y asfalto para probar sus habilidades al volante de coches de competición. La experiencia fue un éxito, y pronto, su popularidad creció, tanto dentro del archipiélago británico, como fuera de él. Países Bajos y Suecia se sumaron a la fiesta, y la pasión por el rallycross aumentó exponencialmente.

Una de las primeras batallas de rallycross en Lydden Hill, Gran Bretaña, cuna de la especialidad

Se conoce que en España se organizaron carreras de esta disciplina en los años ’70 del siglo pasado. Concretamente, en un circuito construido muy cerca de Málaga, en Campanillas. El empresario sueco Hans Göran Sundberg, afincado en Marbella, impulsó la construcción de un circuito de tierra que contaba con una recta de meta asfaltada, lo que le daba el carácter de circuito mixto. Esta pista se llamó “Circuito automovilístico Costa del Sol” y comenzó a albergar pruebas el 29 de diciembre de 1974. Durante un año, los aficionados malagueños pudieron disfrutar del espectáculo de las carreras sobre tierra, hasta que el 28 de diciembre de 1975, el circuito vio su última carrera.

Algunos años después, un entusiasta del motor decidió apostar muy fuerte para traer la mayor competición internacional de rallycross a nuestro país. Era 1987 cuando Paco Gutiérrez, máximo responsable de la Escudería Girona, consiguió colgar el cartel de “no hay entradas” en el impresionante Circuito de Sils. Las bestias del Campeonato de Europa de Rallycross habían llegado y querían quedarse. Pero antes de todo esto, hubo una serie de procesos que hubieron de llevarse a cabo.

Recorte de prensa de la época mostrando las carreras celebradas en el trazado de la Costa del Sol, en Campanillas (Málaga). Foto: José Francisco Muñoz

Las carreras sobre circuitos de tierra se habían convertido en un espectáculo con gran afluencia de público en algunas zona de nuestra península. Todo comenzó con los llamados “Pop Cross”. Citroën puso en marcha, con la colaboración de entidades y asociaciones deportivas del motor, un campeonato que se disputaría con el reconocido modelo 2CV sobre pistas de tierra. El nombre de la categoría vino a colación por el propio modelo de horarios que tenían las pruebas. Entre cada manga, un grupo de música salía a amenizar la espera, mientras pilotos y coches se preparaban para el siguiente asalto. La música “pop” estaba en auge, y el nombre se quedó.

Aquellas pruebas de Pop Cross celebradas en el circuito de Les Planes, oficialmente llamado “Els Peluts”, en el municipio gerundense de Amer, fueron el embrión de la idea que le surgió a Paco Gutiérrez. Puede que fuera en alguno de los viajes que realizó a Inglaterra cuando descubrió en persona el rallycross. Pero el circuito de Les Planes no podía utilizarse para ello. De hecho, la pista se estaba quedando pequeña para las competiciones, cada vez de mayor envergadura, que se venían realizando. Había que buscar una localización para un nuevo trazado. Y esta vez, además de autocross, serviría para rallycross.

Anuncio de prensa de las carreras de Popcross en el Circuit Els Peluts

Un terreno en Sils, propiedad del RACC, fue el lugar escogido. En 1981 se inauguró el nuevo circuito, únicamente con superficie de tierra. Hubo que esperar algunos años para que el asfalto se dejara ver, permitiendo que el rallycross tomara las instalaciones por primera vez. El 1 y 2 de noviembre de 1986, tras las obras de adecuación, se celebró el I Rallycross de Sils como una prueba aislada de cualquier campeonato. Una especie de aperitivo para lo que llegaría al año siguiente. Y es que la Escudería Girona, con Paco Gutiérrez a la cabeza, estaba en contacto con la ERA (European Rallycross Association) para que una prueba del Campeonato de Europa de Rallycross se celebrara en Sils.

Foto de portada: © Francesc Gutiérrez

 

La primera parte de este reportaje termina aquí. En el segundo capítulo tratamos la historia del circuito de Sils, pieza clave del rallycross en nuestro país, entre 1986 y 1989.