Campeones del Mundo multidisciplina: Fernando Alonso

Campeones del Mundo multidisciplina: Fernando Alonso

Si conseguir ser Campeón del Mundo en una disciplina ya es complicado, conseguirlo en dos puede considerarse estratosférico. No sólo hay que dominar todas y cada una de las cualidades para triunfar en un tipo de competición, también hay que aprender a hacer lo mismo en otra. Hace un tiempo hablamos de Petter Solberg, el primer Campeón del Mundo multidisciplina, en rallyes y rallycross. Ahora, hablamos del otro piloto que le acompaña en esta clasificación tan especial, Fernando Alonso.

El español nació en Oviedo el 29 de julio de 1981 y desde pequeño ha vivido subido a un coche de carreras. Gracias a la pasión de su padre por el automovilismo, se subió a un kart con apenas tres años y pronto demostró sus cualidades innatas para pilotar muy rápido. Durante su infancia viajó de un lado para otro, de carrera en carrera, ganando campeonato tras campeonato de karting. Una vez entró dentro de la estructura de Genís Marcó, su salto hacia delante se vio impulsado. En 1996, ganó la Copa de los Cinco Continentes Junior de Karting como piloto oficial de la estructura IAME.

En 1999, hizo el salto a los monoplazas, disputando el Euro Open Movistar by Nissan con el equipo de Adrián Campos. El asturiano consiguió seis victorias que le sirvieron para proclamarse campeón. Ese mismo año se subió por primera vez a un Fórmula 1 en el circuito de Jerez durante una jornada de pruebas del equipo Minardi. Alonso realizó unos registros que sorprendieron gratamente a los allí presentes, abriendo las puertas de su futuro en la máxima categoría del automovilismo mundial.

Fernando Alonso pilotando el monoplaza de la Euro Open Movistar by Nissan en 1999

Al año siguiente, compaginó su papel de piloto de pruebas en Minardi con su participación en la Fórmula 3000 dentro del equipo Astromega. Consiguió una única victoria en la pista de Spa-Francorchamps y terminó el campeonato en cuarta posición. Entre tanto, rodó con el Benetton B200 para obtener la Súper Licencia, bajo la atenta mirada de Flavio Briatore, quien se convirtió en su mánager. Su debut en Fórmula 1 se produjo en 2001 con Minardi.

Ese año le sirvió para coger experiencia y aprender. Terminó la temporada sin puntos y con una décima posición como mejor resultado. En 2002, se bajó del monoplaza para ser piloto de pruebas de Renault, a la par de que realizó un test con Jaguar en Silverstone. Pero sus capacidades se impusieron y Flavio Briatore le dio la alternativa para el año que estaba a la vuelta de la esquina.

Fernando Alonso trazando la curva de La Source del circuito de Spa-Francorchamps con el Minardi PS01

Al volante del R23 pudo demostrar sus habilidades desde las primeras carreras. En su segundo Gran Premio como piloto oficial del fabricante francés, en Malasia, consiguió su primera Pole Position y su primer podio. El Gran Premio de España fue una fiesta en la que aquel joven vestido con el mono azul deleitó a los aficionados con la segunda posición final. Pero el orgasmo total llegó el 24 de agosto, cuando tras partir desde la primera posición de la parrilla, ganó el Gran Premio de Hungría, consiguiendo la primera victoria de un piloto español en Fórmula 1.

Atacó el 2004 con la seguridad de tener un coche ganador. Sin embargo, el triunfo le fue esquivo y únicamente pudo alcanzar cuatro podios ante la supremacía de la todopoderosa Ferrari y Michael Schumacher. Sin embargo, sus luchas en pista continuaron mostrando lo que escondían sus manos. Se estaba preparando óptimamente para el año en el que cambiaría para siempre la historia del automovilismo español. Y, por supuesto, su propia historia.

Al volante de un Renault R25 que, si bien no era el más rápido, si era el más eficaz, ganó tres de las cuatro primeras carreras del 2005 y sumó dos pares de triunfos más para proclamarse Campeón del Mundo de Fórmula 1 ante Kimi Räikkönen. Al año siguiente, con el cambio a los motores V8, volvió a repetir la gesta, aunque su segundo entorchado fue mucho más duro de conseguir. La batalla por el cetro mundial contra Michael Schumacher lo encumbró al olimpo del automovilismo. Fue la manera de despedirse de Renault, el equipo que le dio todo para conseguir ser el rey de la categoría.

Fernando Alonso mantiene la delantera sobre Michael Schumacher en 2006

McLaren le abrió las puertas en 2007. Sin embargo, la relación se volvió convulsa conforme avanzó el año. Luchas internas y un escándalo de espionaje a Ferrari de por medio, apearon a Fernando Alonso de la cúspide de la Fórmula 1 y del conjunto de Woking. Regresó a una Renault que no pasaba por sus mejores momentos, donde únicamente pudo sumar dos victorias en 2008. Al año siguiente, vivió el gran cambio técnico del campeonato repitiendo colores, aunque esta vez el coche no respondió y sus miras se posaron en aquellos monoplazas rojos con el caballo encabritado en el escudo.

En 2010 fichó por Ferrari. Junto a la casa italiana pasó cinco años en los que peleó por llevarse el tercer título de campeón. Pero la hegemonía de Red Bull fue demasiada y el ovetense se tuvo que conformar con tres subcampeonatos en ese primer año, en 2012 y 2013. A pesar de todo, continuó demostrando la pasta de la que estaba hecho, liderando al equipo y consiguiendo grandes victorias con coches que no estaban a la altura de los monoplazas austriacos. Su tiempo en Maranello terminó en 2014 y decidió resolver la cuenta pendiente que tenía con McLaren.

El Ferrari F10 en manos de Fernando Alonso

Regresó a Woking con la esperanza de reconstruir un equipo en horas bajas junto a Honda. Pero la ilusión se tornó una pesadilla con unos motores que todavía estaban muy verdes. Hacía tiempo que soñaba con poner un pie en Le Mans, en Indianápolis,… en tantas carreras míticas del automovilismo. En 2017 se lanzó a la conquista de las 500 Millas en el famoso circuito oval. Su papel fue sorprendente para un novato, pero la poca fiabilidad de los motores japoneses le persiguió al otro lado del charco y le arrebató de las manos una posible victoria.

Negoció un programa doble para 2018, disputando la Fórmula 1 y el Campeonato del Mundo de Resistencia, con el objetivo de conseguir ganar las 24 Horas de Le Mans. Fichó por Toyota y junto al fabricante nipón logró el triunfo ese año y el siguiente, además de proclamarse Campeón del Mundo de Resistencia, siempre junto a Kazuki Nakajima y Sébastien Buemi. Entre tanto, anunció su retirada del Gran Circo para centrarse en otras competiciones. Regresó a Indianápolis, pero no se pudo clasificar. Ganó las 24 Horas de Daytona con Cadillac y a principios de 2020 probó suerte en el Rally Dakar.

Fernando Alonso al volante del Toyota TS050 con el que se proclamó Campeón del Mundo de Resistencia

Hasta la fecha, Fernando Alonso ha competido de forma oficial en monoplazas, resistencia y rallyes todo terreno. Y hasta ahora, ha conseguido tres Campeonatos del Mundo en automovilismo, dos de Fórmula 1 (2005 y 2006) y uno del WEC (2018-2019), convirtiéndose en el segundo Campeón del Mundo multidisciplina. Pero su carrera deportiva no ha terminado, ni mucho menos. Allá donde haya una carrera, allí estará el asturiano para sacar las manos a pasear y pilotar el coche que sea hasta la victoria.

Los últimos de 2001

Los últimos de 2001

Era el 4 de marzo de 2001 el día que cuatro pilotos se presentaban por primera vez en la parrilla de salida de un Gran Premio de Fórmula 1. Kimi Räikkönen, Juan Pablo Montoya, Fernando Alonso y Enrique Bernoldi se dieron cita en Melbourne, Australia, para demostrar al mundo que no iban a desaprovechar la oportunidad de sus vidas. De ellos, sólo dos tocaron la gloria. 17 años después, sólo ellos dos quedan de aquella parrilla bañada por el sonido de los V10 atmosféricos. Porque Kimi Räikkönen y Fernando Alonso son «Los últimos de 2001».

El Gran Premio de Abu Dhabi va a ser la carrera que despida a uno de ellos de la Fórmula 1 y dé un cambio de aires al otro. El asturiano Alonso deja la categoría donde lo ha conseguido todo, donde ha sido el más grande. El piloto que batió y destronó a la leyenda Michael Schumacher se va, y deja tras de sí una estela llena de imágenes para el recuerdo. Por contra, el finlandés Räikkönen no se va, pero cambiará de equipo para volver a sus orígenes, a la casa que le dio su primera oportunidad en aquel lejano 2001. También va a dejar huella en su actual morada, esa que en 2007 le llevó a la mayor conquista de su carrera.

La quinta del 2001 a punto para su debut en Australia. De izquierda de derecha: Kimi Räikkönen, Juan Pablo Montoya, Fernando Alonso y Enrique Bernoldi

Las carreras de ambos han corrido casi paralelas durante todos estos años. Los primeros espadas de una nueva generación de pilotos que tomó el relevo de los Schumacher, Häkkinen, Irvine y compañía. Y lo hicieron de la mejor forma posible, que es ganando. Cuando ambos tuvieron coches aptos para la lucha, lo hicieron, batallando por el campeonato a cara de perro en 2005, 2006 y 2007. Qué años y qué carreras nos regalaron este par de fueras de serie.

Cada uno con su carácter y su estilo de pilotaje han sabido hacernos levantar del sofá con maniobras arriesgadas que desafiaban las leyes de la física. Imposible olvidar aquel adelantamiento de Kimi a Fisichella en la primera curva de Suzuka, justo en la última vuelta, para culminar una remontada que le llevó del 17º puesto a la victoria. O cómo olvidar aquella carrera en el Hungaroring y la danza bajo la lluvia de Fernando, sacándose coches de encima como quien se aparta un pelo de la frente. Antes hubo unas primeras pinceladas de lo que eran capaces de hacer, pero es que después aún nos han dejado muchas más.

Kimi Räikkönen en 2002 y Fernando Alonso en 2004, durante el Gran Premio de Estados Unidos en Indianápolis

Después de tantos años de rivalidad en la pista, sus caminos de juntaron en 2014 dentro del equipo Ferrari. Sólo duró un año, pero fue bonito ver a estos dos animales de las carreras juntos en el mismo garaje. La pena, entonces y ahora, es que no hayan podido ganar más. Las circunstancias han sido las que han sido, pero la sensación es que su palmarés se queda corto para describir su paso por el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Cuando el domingo termine la carrera en Yas Marina, tendrán 3 campeonatos entre los dos, lo cual puede parecer poco, y puede serlo, pero no va de números la cosa. Va de sensaciones. De sentimiento.

Porque si una cosa han tenido Kim Räikkönen y Fernando Alonso todos estos años ha sido carisma y actitud tanto dentro como fuera de la pista. Nos han hecho cabrear, nos han hecho reir, nos han hecho gritar, nos han hecho llorar, nos han hecho aplaudir. Nos han hecho vivir las carreras. Vivirlas con emoción hasta el final, con el corazón a 180 revoluciones por minuto.

Una de sus últimas batallas en el Gran Premio de Canadá de 2018

El Gran Premio en los Emiratos Árabes Unidos va a marcar un cambio de ciclo. Ya hace algunos años que no son la voz cantante en la Fórmula 1, que ya llegaron otros pilotos que les tomaron el relevo, como antes hicieron ellos. Pero es que ya llega otra generación que está tomando el relevo. La rueda de la Fórmula 1 sigue girando como la vida misma y «Los últimos de 2001» son el útimo vestigio de su quinta. Los únicos que pueden contar a los Verstappen, Ocon, Leclerc y compañía que se sentía al domar un monoplaza del gran circo con un V10 a la espalda.

A nosotros sólo nos queda dar las gracias y disfrutar de la última carrera de F1 que compartirán Kimi Räikkönen y Fernando Alonso. La última oportunidad en la que ambos podrán luchar de tú a tú en la pista. Después sólo nos quedará uno. Primero fueron cuatro. Con la marcha de Bernoldi quedaron tres. Juan Pablo Montoya, otro animal de las carreras tan capaz como Alonso y Räikkönen, los abandonó en 2006, aunque con alguna cuenta pendiente que bien podría resolverse el año que viene. Porque los viejos rockeros nunca mueren. Dentro o fuera de la Fórmula 1 van a seguir dando guerra y dándonos una respuesta a la pregunta de por qué nos gustan las carreras.

Los últimos de 2001 en el podio del Gran Premio de Australia de 2013. Ambos coparon los dos primeros puestos del podio