Indy 500: Drivers, start your engines

Indy 500: Drivers, start your engines

Este fin de semana se celebra la 103ª edición de una de las carreras más emblemáticas del mundo, las 500 millas de Indianápolis, la Indy 500. La carrera estadounidense es una de las tres que conforman el título virtual de la Triple Corona, junto con las 24h de Le Mans y el GP de Mónaco, con el que coincide este fin de semana y del que os hablábamos en Chapuzón monegasco.

La Indy 500 es la mayor carrera de monoplazas del continente americano, y la épica se escribe en cada uno de los 4023 metros y las cuatro curvas de este óvalo. Muchos pilotos se han jugado la vida en el “Brickyard” para ser el más rápido y disfrutar de la botella de leche con la que se celebra la victoria en la cita americana. La tradición de celebrar la victoria con leche en lugar de champagne viene de 1936, cuando Louis Meyer celebró su victoria ese año con esa bebida por que su madre le dijo que le ayudaría a recuperarse del esfuerzo.

La tradición se ha mantenido, con la excepción más sonada en 1993, edición en la que el vencedor fue el mítico Emerson Fittipaldi. El brasileño quiso promocionar su explotación de cítricos celebrando la victoria con zumo de naranja en lugar de leche. El enfado de los aficionados fue mayúsculo, y todavía ahora muchos fans de la carrera siguen molestos con el expiloto de Fórmula 1.

Dan Wheldon celebrando la victoria, tras la accidentada edición de 2011, con la tradicional botella de leche.

La edición de este año viene marcada por el desastre de McLaren y la no participación de Fernando Alonso. Pero la competición está más viva que nunca. En una carrera en la que cualquiera puede ganar, debido a la gran cantidad de contratiempos y la diversidad de estrategias, los grandes nombres del campeonato como Helio Castroneves o Simon Pagenaud, que sale desde la “pole position”, se miden a jóvenes pilotos como Colton Herta, o pilotos que solo disputan esta cita, como el catalán Oriol Servià al que seguiremos con especial atención.

En la anterior edición Servià, que salía desde la posición 26, consiguió un buen ritmo de carrera y a falta de pocas vueltas lideraba la carrera. Estuvo a punto de hacerse con la victoria, pero la estrategia jugó en su contra al final de la carrera. La falta de combustible obligó a parar al catalán a pocas vueltas para el final cuando tenía la carrera en su mano. Este año saldrá 19º, así que tocará ver hasta donde puede progresar el español con más participaciones en la mítica cita, con un total de 12 veces.

Como curiosidad, la Indy 500 vio nacer al primer coche de competición con retrovisores, en su primera edición en 1911. El Marmon Wasp de Ray Harroun, fue el primer coche con un espejo para ver lo que pasaba detrás y el único de la parrilla con ese sistema. En el resto de coches, iban montados el piloto y un mecánico que informaba al primero sobre lo que pasaba a su alrededor, pero el Wasp era demasiado estrecho y se optó por montar un espejo. Como no podía ser de otra forma, el resto de pilotos se quejaron del peligro que suponía que no hubiese nadie ayudando al piloto, además de la diferencia de peso con el resto de coches. Al final, el retrovisor ha sobrevivido hasta nuestros días, más de 100 años después de esa primera edición.

El Marmon Wasp de Ray Harroun con el retrovisor justo delante del piloto.

Este fin de semana toca disfrutar de la 103ª edición de la prueba. Más de tres horas de la más pura competición a más de 360 km/h. El “Brickyard” será el que decida al vencedor y no al revés, y es que las banderas amarillas, coches de seguridad, y contratiempos en general hacen de esta una de las carreras más imprevisibles y entretenidas del año. Preparen algo para picar, una bebida fresca y acomódense bien en el sofá. Ha llegado el día de la gran carrera de los óvalos, hagan silencio para escuchar las míticas palabras: “Drivers, start your engines”.

Juan Pablo Montoya: “Estamos en una buena posición”

Juan Pablo Montoya: “Estamos en una buena posición”

Juan Pablo Montoya es uno de esos pilotos que son capaces de saltar de una categoría a otra y continuar siendo muy rápidos. Antes de llegar a competir en Fórmula 1 en el año 2001, corrió y ganó en Europa, donde ganó el prestigioso Gran Premio de Pau en 1997 y 1998, además del campeonato de Fórmula 3000, la antesala de la máxima categoría. Tras ello, volvió a América para participar en la CART. Allí también triunfó, destacando su victoria en las famosas 500 Millas de Indianápolis del año 2000.

En el gran circo compitió para Williams desde el 2001 y para McLaren en 2005 y 2006, antes de regresar otra vez a América. Durante esos años, fue siempre uno de los contendientes a la victoria final, siendo uno de los pilotos más correosos en las batallas cuerpo a cuerpo. La NASCAR le abrió las puertas a mediados de 2006, y durante varias temporadas fue su morada y el campeonato donde pudo volver a ir muy rápido. Hasta que se centró en la IndyCar. Y en 2015 repitió su gran gesta, volviendo a triunfar en las 500 Millas de Indianápolis. Ahora, está centrado en el campeonato de resistencia IMSA, compitiendo con los Acura del Team Penske como piloto oficial de la marca. El cinco de mayo pasado, el circuito de Mid-Ohio vivió una nueva victoria del as colombiano, la cual le situó en una posición óptima para afrontar la conquista del campeonato.

Durante el fin de semana del Gran Premio de España de Fórmula 1, Juan Pablo Montoya estuvo presente en el Circuit de Barcelona – Catalunya. El piloto de Bogotá nos atendió en un interludio de carreras en el paddock de las categorías soporte, durante un corto paseo. Preguntado por cómo piensa afrontar las carreras restantes a partir de ahora, nos cuenta que lo hará de la misma manera de siempre. “Yo creo que es complicado porque la diferencia de puntos siempre es pequeña, entonces perder, recuperar o ganar puntos es difícil. La verdad que estamos bien. Creo que estamos en una buena posición ahora”.

Juan Pablo Montoya durante el Gran Premio de Estados Unidos de 2004

Destaca que el Balance of Performance que les aplica el IMSA actualmente les deja en una buena posición. “En la parte que respecta al BoP, el balance de potencia, creo que estamos en un buen sitio”. Pero reconoce que pueden haber carreras donde incida de manera importante en su posición inicial, como ya ha sucedido esta temporada. “En unas pistas vamos a estar delante y en otras nos va a costar, como nos pasó en Long Beach. Pero el balance general es muy bueno”.

Durante estos días se ha anunciado que los nuevos coches con los que se competirá en los próximos años en el IMSA serán los nuevos Daytona Prototype (DP) híbridos. La introducción de la electricidad como parte de la tecnología en competición es una novedad en este certamen, por lo que todavía es pronto para valorarlo, considera Juan Pablo. “Toca esperar a ver qué pasa”. Cree que habrá que ver hasta qué punto llega la hibridación, y si es interesante, se verá más adelante. “Cuanto de híbridos van a ser, no lo sé”, declaró Montoya.

Juan Pablo Montoya, fotografiado en 2014

Por otra parte, la hibridación del IMSA es un tema por el que tampoco siente un especial interés. Asegura que no presta demasiada atención a estas cosas, que se enfoca más en el transcurso de lo que sucede cada día. “La verdad, no le pongo mucha atención a esas noticias. Me preocupo más del día a día, de lo que está pasando”. Cree que tampoco habrá un cambio sustancial en el desarrollo de las carreras cuando se adopte este tipo de configuración para los motores de los Prototipos de Daytona. “Yo creo que no cambiará mucho”, sentenció Juan Pablo Montoya.

Además de sus dos victorias en las 500 Millas de Indianápolis, Juan Pablo Montoya conquistó en 2003 el Gran Premio de Mónaco a bordo de su Williams – BMW FW25, con el que luchó aquella temporada por el título de campeón del mundo de pilotos. Con estos dos resultados bajo el brazo, el piloto colombiano es uno de los dos pilotos en activo en disposición de conseguir la Triple Corona, premio virtual que se otorga al piloto que gana la carrera americana, triunfa sobre el asfalto monegasco y se hace con la victoria absoluta en las 24 Horas de Le Mans. El otro piloto que puede conseguir la hazaña es Fernando Alonso.

Juan Pablo Montoya negociando la última chicane del circuito de Sonoma en 2015

Preguntado sobre si le atrae la idea de correr en la gran carrera francesa para lograr esa Triple Corona, Juan Pablo Montoya afirma que no piensa en ello porque en su situación actual tampoco puede correr allí con ese objetivo. “Corrí en Le Mans el año pasado y quedamos terceros en la categoría LMP2. Pero no lo pienso, porque no puedo”. El de Bogotá tiene contrato con la marca Acura, la cual participa en el campeonato de resistencia del IMSA, pero no en el WEC ni en las 24 Horas de Le Mans. “Tengo un contrato con Acura y mientras esté con ellos no puedo. Y estoy muy contento de estar con ellos”.

Así pues, tras esta breve pero agradable conversación con Juan Pablo Montoya, nos despedimos de él. Sus compromisos le llamaban, así que sólo nos quedó felicitarle por su victoria en Mid-Ohio, desearle mucha suerte para las próximas carreras y darle las gracias por su tiempo y amabilidad. ¡Hasta la vista, Juan Pablo!

Juan Pablo Montoya ganando en Mid-Ohio

Medio punto es suficiente

Medio punto es suficiente

Era el líder del campeonato de pilotos por apenas tres puntos y medio de ventaja, y su rival era su compañero de equipo. Ante estas circunstancias, el objetivo para la última carrera era sujetar el resultado. No hacía falta nada más. Si se podía ganar, se ganaría. Pero si no, con acabar justo detrás de su vecino de garaje podía ser suficiente. No era fácil, aunque pudiera parecerlo. No podía confiarse.

El Campeonato del Mundo de Fórmula 1 afrontaba la última carrera de la temporada en el magnífico circuito de Estoril, sede del Gran Premio de Portugal. Allí llegaban los dos pilotos de McLaren con una diferencia de puntos tan pequeña que nada estaba asegurado. El título sería para uno de los dos, pero había que despejar la incógnita. ¿Quién de ellos sería el agraciado?

Su diferencia de tres puntos y medio se debía a la suspensión de la carrera del Gran Premio de Mónaco, cuando se ondeó bandera roja antes de cumplir con el 75% de la distancia, por lo que se otorgaron la mitad de puntos. Entonces, el sistema de puntos otorgaba nueve unidades al ganador, y Alain Prost se llevó aquella prueba bajo la lluvia, y por lo tanto, cuatro puntos y medio. Así las cosas, Niki Lauda era el líder, con 66; mientras que Prost le seguía con 62,5. La batalla estaba servida, pero tampoco era necesario luchar. Y seguro que dentro de las cabezas de ambos, las ideas estaban muy claras.

Los dos candidatos al título de 1984, Alain Prost y Niki Lauda

Lauda y Prost fueron dos pilotos con una fortaleza mental envidiable. Eran capaces de dejar a un lado la pasión y el calentón para mantenerse con la cabeza fría en los momentos importantes. Por eso, aquel campeonato de 1984 fue una batalla mental sobre las pistas de carreras de medio mundo. Y esa última carrera no iba a ser diferente.

El trazado de Estoril albergaba por primera vez una carrera de Fórmula 1, marcando el regreso del Gran Premio de Portugal tras veinticuatro años de ausencia, cuando se disputó por última vez en el circuito urbano de Boavista, en Oporto. La sesión de calificación vio a Nelson Piquet superar a Alain Prost para hacerse con la Pole Position. Por contra, Lauda sólo pudo calificarse en la undécima plaza, por lo que Prost podía ser campeón si mantenía el resultado y Lauda no puntuaba, situación propicia si se mantenían las posiciones de salida al final de la carrera.

En la arrancada, Prost superó a Piquet, pero ambos fueron adelantados en la frenada de la primera curva por Keke Rosberg y Elio de Angelis. El francés se mantuvo a la zaga del finlandés y el italiano, hasta que en la vuelta nueve logró ponerse en primera posición. Mientras, Lauda seguía retrasado, aunque había logrado ganar dos plazas para ponerse noveno. Varias vueltas después, de Angelis empezó a perder posiciones, cayendo hasta la octava, momento en el que el piloto austriaco de McLaren le adelantó, empezando una remontada que le iba a llevar lejos.

Salida del Gran Premio de Portugal de 1984, con Prost luchando por la segunda plaza y Lauda en mitad del pelotón

Stefan Johansson fue su siguiente víctima, unas cuantas vueltas después. En la vuelta 28 ya estaba en posiciones de puntos, y cinco después, superaba a Ayrton Senna para alcanzar el podio. Pero esto no era suficiente. Con Prost liderando la carrera, necesitaba llegar a la segunda posición para conseguir los seis puntos de premio y el título. Pero ahí estaba Nigel Mansell, que manejaba su Lotus como en las grandes ocasiones.

La carrera se estabilizó y la balanza del campeonato se decantaba vuelta tras vuelta en favor de Alain Prost. El francés sólo podía ganar la carrera y esperar a que su compañero de filas no superara a Mansell. No tenía otra opción. Con la cabeza sobre los hombros, fue imprimiendo un ritmo rápido que fuese incapaz de alcanzar el británico, a la par que Lauda hacía lo propio para alcanzarlo. Él tampoco tenía otra opción. Sólo podía ir muy rápido, lo más rápido posible y jugárselo todo a la carta de adelantar a Mansell. Si no, el campeonato estaría perdido.

Primera curva del Gran Premio de Portugal de 1984

Pero a veces, en las carreras se dan situaciones que cambian por completo el panorama y benefician a un piloto necesitado de un golpe de suerte. No fue suerte lo que hizo que Mansell trompeara. Fue un problema en sus frenos, que al pisar el pedal, el coche se volvió incontrolable y el británico fue incapaz de corregir su deriva. Pudo reincorporarse a la pista, pero Lauda ya estaba a su zaga. Una vuelta después, se repitió el mismo problema, y esta vez sí, Mansell fue presa del campeón austriaco.

Con doce vueltas por delante, la segunda posición era todo lo que Niki Lauda necesitaba. Con este resultado, su rival y compañero, Alain Prost, sumaría nueve puntos, mientras que él obtendría seis. El francés le recortaría tres, pero ese medio punto que la bandera roja en Mónaco le birló, sería suficiente para que el piloto de Viena sumara su tercer entorchado mundial. Y así fue como tras 65 vueltas de alta velocidad y adrenalina sobre el asfalto portugués, Alain Prost cruzó vencedor la línea de meta, con Niki Lauda en segundo lugar, ganando el Campeonato del Mundo de Pilotos de Fórmula 1 por última vez.

Niki Lauda y Alain Prost mojando en champagne a Ron Dennis, en el podio del Gran Premio de Portugal de 1984

Ese año, Niki Lauda había sido el líder del equipo, el piloto número uno. Así estaba especificado por contrato. Pero una vez se llevó el título, Niki fue a hablar con Alain. El año había sido duro para ambos, protagonizando una lucha encarnizada por el campeonato, pero siempre con el máximo respeto entre los dos. El de Viena se acercó al de Lorette, y le dijo que al año siguiente, él sería el líder del equipo y que tenía que ser el que ganara el campeonato. La idea de Niki era disfrutar de un año como campeón y retirarse.

Y así fue. Tal y como lo había planificado. En 1985, Prost ganó el campeonato, fue el líder de McLaren y Lauda se retiró de la Fórmula 1. Años después, sus caminos se han ido cruzando, y en los últimos tiempos, ambos han estado involucrados en tareas parecidas, pero en dos equipos distintos. La experiencia de Lauda ha sido transmitida al equipo Mercedes, lugar que ha sido su casa en estos últimos años. Ese es su legado final en las carreras. Una manera de ser, que hizo que ganara un campeonato por sólo medio punto. No necesitaba nada más, así que, ¿para qué jugársela? Ese era Niki Lauda, y hoy lo recordamos con este relato. ¡Que la tierra te sea leve, Niki!

Niki Lauda a bordo de su McLaren – TAG MP4/2 en el circuito de Estoril en 1984, antes de ganar su último campeonato del mundo de Fórmula 1

Sérgio Sette Câmara: “La confianza lo es todo”

Sérgio Sette Câmara: “La confianza lo es todo”

Durante el fin de semana del Gran Premio de España, pasear por el paddock de la Fórmula 2 y la Fórmula 3 es siempre un placer, donde puedes encontrarte con los protagonistas de estas dos categorías. Uno de ellos es Sérgio Sette Câmara. El piloto brasileño del equipo DAMS no ha empezado el campeonato con muy buen pie, siendo superado por su compañero Nicholas Latifi, que parece enchufado este año y va camino de conquistar el título. Pudimos hablar con Sette Câmara, que además es el actual piloto de pruebas del equipo McLaren de Fórmula 1.

Sette Câmara nos comentó que el fin de semana estaba siendo complicado, que no había encontrado la confianza con el coche y que ello le estaba lastrando. “La verdad, no está siendo un fin de semana óptimo. Tanto los entrenamientos libres como la sesión de calificación no fueron como deseaba. En la calificación hice una buena vuelta, estoy contento por ello, sin ningún error importante”.

Remarcó que sí estaba contento por su vuelta en calificación, pues la falta de test en este certamen hace que sea muy complicado cuadrar una vuelta perfecta. Una situación similar a la vivida por Luca Ghiotto, que firmó la Pole Position cometiendo varios errores durante su vuelta lanzada, aunque con resultados totalmente diferentes a los de Sérgio. “Aquí en Fórmula 2 no hacemos muchos entrenamientos, entonces es muy difícil que alguien haga una vuelta perfecta. Luca hizo la Pole Position y dijo que tuvo muchos problemas con su vuelta, así que estoy contento con mi vuelta, pero hice séptimo”.

Sérgio Sette Câmara surcando la recta de Montmeló durante los test de pretemporada. © Glenn Dunbar / LAT Images / FIA F2 Championship

La razón de su resultado es desconocida para él y para su equipo, una situación que difícil de gestionar. En cualquier caso, se muestra optimista. Piensa en enfocarse de otra manera para afrontar las carreras, intentando evitar que el resultado pueda afectarle en la pista. “Hay que entender por qué, porque no terminamos de saberlo. Así que tenemos que ‘cambiar el chip’ y enfocarnos en la carrera”.

Respecto a la manera de encarar el fin de semana, nos comentó que ve complicado planteárselo antes de la carrera. Sette Câmara considera que es en las primeras vueltas de cada prueba cuando se puede valorar el plan que debe seguir para hacer el mejor papel posible, basándose en las sensaciones que le transmita su coche. “Hay que sentir la carrera. Antes de empezar no sirve de nada pensar en ello. Ver como sales, como están los otros coches y como reacciona el tuyo en las primeras curvas. A partir de ahí podemos hacer lo que tengamos que hacer”.

Sette Câmara trazando la curva 10 del circuito de Sakhir. © Joe Portlock / LAT Images / FIA F2 Championship

El campeonato sólo está empezando, pero poco a poco se está definiendo los principales contendientes al título. Sérgio Sette Câmara es uno de ellos. Pilota para uno de los equipos punteros del certamen, contando con el mejor material y el personal más experimentado para afrontar una empresa de este calibre. Pero los resultados no terminan de acompañar. Y Sérgio sabe cuál es la clave para revertir esta situación. La clave del éxito.

Hay que encontrar la confianza. Quien tenga más confianza durante el año hará menos errores y conseguirá resultados mejores. La confianza lo es todo”, nos afirmó el piloto de Belo Horizonte. Todavía tiene muchas pruebas para conseguirlo, pero también es cierto que los buenos resultados de su compañero pueden suponer que tenga que lidiar con una mayor presión. Sette Câmara se muestra confiado en ese aspecto.

Sérgio Sette Câmara en el tercer escalón del podio, junto a su compañero Nicholas Latifi, y Luca Ghiotto, en Bahrein. © Joe Portlock / LAT Images / FIA F2 Championship

En estos momentos, Sérgio Sette Cámara ocupa el quinto puesto en la clasificación general con 33 puntos, habiendo conseguido un tercer puesto en el podio en la primera carrera del año en Sakhir. Por delante le quedan dieciséis carreras repartidas en ocho fines de semana, además de la carrera que se va a disputar en unos instantes. Tiempo tiene. Si encuentra la confianza, será imbatible.

Fran Rueda: “Ser piloto de McLaren ha sido siempre mi sueño”

Fran Rueda: “Ser piloto de McLaren ha sido siempre mi sueño”

Este fin de semana comienza una nueva temporada del International GT Open. El campeonato de coches de GT de origen español está en el circuito de Paul Ricard para disputar la primera cita del año, junto al nuevo GT Cup Open y a la veterana Eurofórmula Open. Allí se encuentra Fran Rueda. El piloto malagueño, vigente subcampeón de la categoría, afronta un nuevo año con el aliciente de competir con el McLaren 720S de Teo Martín Motorsport, además de formar parte del programa de pilotos de McLaren.

Pudimos hablar largo y tendido con Rueda durante la última cita del año pasado en el Circuit de Barcelona – Catalunya, cuando estaba a punto de jugarse el título. Allí nos contó sus impresiones y su valoración de toda la temporada pasada. Ahora hemos podido volver a hablar con él, en este caso, antes de empezar un año que se le presenta muy interesante.

Cuando hablamos con él el año pasado, nos comentó que uno de sus objetivos era convertirse en piloto de fábrica. Ahora que lo ha conseguido, nos cuenta que cuando lo supo se le pasaron mil cosas por la cabeza. No lo podía llegar a creer del todo. Han sido tantos días imaginándome algo así que cuando realmente llega no sabes muy bien como reaccionar. Llamé enseguida a mi madre y a mi padre para decírselo y compartir la noticia. Estaban igual de contentos por ellos que por mí mismo. Han sido muchos años de sacrificios para ellos para que llegara una oportunidad así.”

El nuevo McLaren 720S con el que competirá Fran Rueda este año. © franrueda.com

Este ha sido siempre mi sueño y objetivo, ser piloto de McLaren. Es como un puzzle y las piezas han encajado. Varias personas han sido clave en que ocurriese y siempre les estaré muy agradecido. Mis mecánicos e ingenieros estas dos últimas temporadas que me han permitido mostrar mi potencial siempre con un trabajo en el coche impecable, y Teo Martín y Emilio de Villota. Lo que están haciendo por el automovilismo en España es algo sin precedentes y ya está dando sus frutos. Es una gran oportunidad y sólo pienso en como mejorar y convertirme en uno de los pilotos más completos del panorama internacional para aprovecharla al máximo.”

Fran ha estado probando su nueva montura durante varias sesiones de entrenamientos este invierno. Tras un par de años pilotando un BMW M6, sus sensaciones son muy distintas. Es totalmente diferente. La posición de conducción, visión, sensaciones… Después de dos años con el M6 todo parece muy nuevo, pero sin duda es un paso adelante. Es un coche muy reactivo, te transmite todo muy bien, en parte, gracias a su chasis de carbono. La mayor diferencia es la tracción, ya que con el BMW sufríamos mucho ahí. Estoy muy contento con como han ido los test, primero con McLaren probando distintos set up con los neumáticos Pirelli y más tarde con Teo Martín Motorsport y las Michelin. Ha sido una pretemporada muy completa y estoy contento con los resultados que estamos obteniendo.”

Vuelve un año más al International GT Open, y de nuevo lo hace como subcampeón, en esta ocasión junto a Andrés Saravia. Sobre cuál puede ser la clave para ganarlas, afirma que “lo más importante es ser rápidos.” Pero reconoce también que Son carreras en las que hay que medir muy bien que riesgos tomar, y cada punto conseguido va a ser importante. Yo me lo tomaré como he hecho hasta ahora. Cada vez que salga a pista saldré a ganar y maximizar el potencial del coche, sin cometer errores. Cabeza muy fría, el año es largo y estoy seguro de que tenemos material y equipo para ganar el campeonato.”

Fran Rueda probando en Paul Ricard. © franrueda.com

Se habló en su momento sobre las posibilidades de que Fran Rueda pudiera disputar algunas carreras sueltas de otros campeonatos, como las míticas 24 Horas de Spa. Nos confiesa que “es algo que me encantaría. La mejor carrera del mundo de GT3, con las mejores marcas y con los mejores pilotos del mundo; y he demostrado que merezco competir.” La unión de las palabras McLaren y Spa sería algo muy bonito. Ver un McLaren naranja pasar por Eau Rouge durante 24 horas causaría la alegría de muchos, estoy seguro.”

Dicho esto, no me obsesiona esta carrera. Si hago bien mi trabajo, tarde o temprano estaré en la parrilla de salida. Estoy al 100% concentrado en la primera carrera del International GT Open. A día de hoy que Mclaren esté en las 24 horas de Spa es una incógnita, pero sin duda existe la voluntad de estar.”

Fran Rueda a bordo del McLaren. © franrueda.com

Este año pisará varios de los circuitos míticos de Europa. Circuitos que pondrán a prueba a pilotos y máquinas por sus características. El malagueño los afrontará con muchas ganas. Sinceramente, tengo muchas ganas de ir a todos. Cada uno tiene su toque especial y conduciendo un McLaren estoy seguro de que disfrutaré en todos. Me haría mucha ilusión subirme al pódium en todas las pistas y así tener un buen recuerdo de ellas…

Respecto a si hay alguno de estos circuitos que le haga especial ilusión ir, quizás Red Bull Ring y Hockenheim”, por ser las novedades de este año. Hace bastante tiempo que no voy a ninguno de los dos, así que tengo ganas de volver. Hockenheim siempre me ha gustado, así que si tuviera que elegir alguno sería ese.”

El McLaren 720S de Teo Martín Motorsport pilotado por Fran Rueda, durante los test en Montmeló. © franrueda.com

Por último, hablamos sobre el objetivo para estar temporada, el cual sólo puede ser uno: Quedar un puesto mejor que la pasada”. Parece un objetivo simple pero quien me haya seguido sabrá que eso significa ganar el campeonato. No quiero volver a ser subcampeón, ni tampoco quedar por detrás, así que sólo queda una opción. Pero no voy a volverme loco.”

Mi objetivo es superarme a mí mismo y ver una mejora respecto al año pasado. Aprender de los errores que cometimos y corregirlos. Por decir un objetivo concreto, quiero mejorar los números de victorias y Pole Positions. Me gustaría que, cada vez que salga a una crono o una carrera, volver pensando que he dado el máximo. A la tercera va la vencida… O eso dicen.”

Fran Rueda negociando la última chicane del Circuit de Barcelona – Catalunya. © franrueda.com

Deseamos a Fran toda la suerte para este fin de semana en Paul Ricard y para los siguientes. Y también, le damos las gracias por su tiempo y atención.

Foto de portada: © franrueda.com