Hablemos de Palou

Hablemos de Palou

Llegar, ver y casi vencer. Hacer eso es difícil. Muy difícil. Y no venció porque no tocaba. Reducir a que fue un problema mecánico en la última carrera lo que le apeó del título es no ver más allá. Álex Palou estuvo a punto de hacer historia el año pasado en la Super Formula. El principal campeonato de monoplazas de Japón, a un nivel equiparable al de la IndyCar, vio un año marcado por la alternancia dispar de ganadores. Entre ellos, el propio Palou. Ahora, su mirada se centra en conquistar el certamen norteamericano.

Fue quizás esa igualdad tremenda lo que le permitió llegar con opciones hasta el final. Pero también fue lo que, analizando la temporada desde sus inicios, le condenó. Los puntos que pudo sumar y no hizo a principio de año también supusieron un lastre para sus aspiraciones. Nunca sabremos si el piloto de Sant Antoni de Vilamajor podría haberse proclamado campeón de la Super Formula si se hubieran desarrollado otras circunstancias, pero lo que está claro es que su año en Japón fue sensacional. Y los resultados así lo atestiguan.

Muy pronto se adaptó al nuevo chasis de la categoría. El SF19 fabricado por Dallara provocó un cambio en la manera de gestionar los neumáticos con respecto a su antecesor. Y ahí, el catalán sacó provecho a su capacidad innata para brillar en una faceta donde otros pilotos no pudieron. O al menos, tardaron más que él en habituarse. Palou fue competitivo desde el principio, pilotando para la estructura Nakajima Racing con uno de sus monoplazas con motor Honda. Un equipo que por poco no había olvidado lo que era la gloria. Muchos años vagando por el dique seco hasta que la victoria de su piloto en Fuji les recordó lo que era el sabor del triunfo.

Álex Palou celebra su victoria en el circuito de Fuji el año pasado, subido al Dallara SF19 de la Super Formula. Foto: @AlexPalou

Esa victoria, que puede parecer fácil, no lo fue en absoluto. La Super Formula es una categoría complicada de por sí. La gran calidad de sus pilotos, sumado a las prestaciones de los coches y la implicación de Toyota y Honda, hacen que competir allí sea una auténtica escuela para futuros campeones, y también un campeonato objetivo para muchos de los que lo pueblan. No es una categoría de promoción sin más. Es posible hacer de ella la categoría donde un piloto pueda desarrollarse y quedarse. Es lo que parecía que iba a pasar con Álex Palou.

Pero a finales del año pasado, un anuncio sorprendió a propios y extraños. El piloto español fichaba por Dale Coyne Racing para competir en la IndyCar en 2020. Tras terminar tercero en su año de debut en el principal certamen nipón de monoplazas, cruzaría el Pacífico para ir a hacer las Américas. Palou había hecho un test en mitad de temporada con la estructura estadounidense, pero de ahí a terminar por irse con ellos había un trecho. Japón se había convertido en su hogar y en el equipo de Satoru Nakajima estaban encantados con él. Nada hacía esperar ese cambio de aires tan drástico.

Álex Palou durante su test con Dale Coyne Racing el año pasado. Foto: @AlexPalou

Junto a él, su equipo del Super GT pondrá rumbo a Estados Unidos. El legendario Team Goh acompañará a Palou para “fusionarse” con Dale Coyne Racing. Como hemos dicho, no es fácil hacer lo que hizo Palou el año pasado en la Super Formula. Mucho menos es hacerlo compaginándolo con el Super GT, el otro gran campeonato de carreras de coches del país asiático. Si bien es cierto que sus resultados al volante del McLaren 720S no fueron tan espectaculares, sus pinceladas de calidad no pasaron desapercibidas.

Álex Palou se enfrenta este año a un reto todavía mayor. El piloto español tratará de hacerse un hueco en un certamen que cuenta con una de las mejores parrillas del mundo. Su buen trabajo en Japón le ayudará, sin duda. La experiencia ganada en 2019 será un arma de la que podrá hacer uso para asaltar la IndyCar Series con garantías. Por lo pronto, su trabajo durante los entrenamientos de pretemporada ha sido destacable, marcando tiempos muy competitivos. También ha sumado sus primeros kilómetros de pruebas en circuitos ovales, realizando el test obligatorio para debutantes.

Álex Palou rodando con el Dallara – Honda DW12 de Dale Coyne Racing with Team Goh en el circuito de las Américas durante los entrenamientos de pretemporada. Foto: @AlexPalou

Los trazados urbanos, óvalos y ruteros que pueblan el campeonato le esperan, y sobretodo, las 500 Millas de Indianápolis. Con veintidós años a sus espaldas, lo tiene todo por delante. Tiene manos, sólo necesita hacer encajar las piezas para que todo el engranaje funcione. A poco que consiga hacer parte de lo que hizo el año pasado en la Super Formula, los resultados llegarán. Sabe lo que es llegar a una categoria desconocida y ser competitivo. Ojalá que la suerte le acompañe.

Foto de portada: @AlexPalou

El IGTC a la conquista de los cinco continentes

El IGTC a la conquista de los cinco continentes

El Intercontinental GT Challenge, campeonato a nivel internacional organizado por Stéphane Ratel, va a conseguir este año uno de sus objetivos principales. Con la inclusión de las 9 Horas de Kyalami en su calendario, logrará correr en los cinco continentes habitados del planeta. El campeonato lleva en marcha desde 2016, creciendo poco a poco, año tras año.

Además de los campeonatos patrocinados por la empresa relojera Blancpain, Stéphane Ratel ha ido organizando campeonatos de GT durante unos cuantos años. Tras organizar el FIA GT hace un tiempo o el extinto campeonato del mundo de GT1 bajo el amparo de la Federación Internacional, el Intercontinental GT Challenge (IGTC) es el certamen de carreras más cercano a un campeonato del mundo que se precie para coches de categoría GT en la actualidad. En él convergen hasta 13 marcas automovilísticas diferentes, con mayor o menor implicación de fábrica, cuyos coches son domados por sus principales pilotos oficiales.

Cuatro años de preparación

En 2016, su primer año, se celebraron tres carreras, todas ellas de resistencia. Además de las 12 Horas de Bathurst o las legendarias 24 Horas de Spa, también valederas para las Blancpain Series, se llevaron a cabo las 12 Horas de Sepang. La gloria se la llevaron los pilotos que representaron a Audi. Al año siguiente se repitió el éxito del fabricante alemán, aunque la carrera malaya fue sustituida por las 8 Horas de California, en el circuito de Laguna Seca.

Momento nocturno durante las 12 Horas de Bathurst de 2016

El curso 2018 llegó con la adición de una nueva carrera en otro continente. Las 10 Horas de Suzuka acompañó a las otras tres carreras del campeonato, ampliando sus fronteras. Audi volvió a llevarse el gato al agua, con la vista puesta en este año, en el que el IGTC llegará también a África para convertirse en un certamen de carácter global. Con cinco carreras en cinco continentes, el Intercontinental GT Challenge competirá en todos los continentes habitados del planeta. Una de las condiciones históricas, sobre el papel, para que la FIA otorgue la condición de mundialista a un campeonato.

La explosión del campeonato en 2019

Este año, el IGTC contará con la participación de un gran número de fabricantes que se batirán el cobre en las cinco pruebas a lo largo del año. Comenzarán este fin de semana en Australia. El circuito de Mount Panorama, célebremente conocido gracias a la famosa Bathurst 1000, acogerá la disputa de las 12 Horas de Bathurst. A finales de marzo tendrán que viajar a Estados Unidos para correr en Laguna Seca las 8 Horas de California. Posteriormente, las 24 Horas de Spa les darán la bienvenida en el bosque belga de las Ardenas, junto al resto de competidores de las Blancpain Series, del 25 al 28 de julio.

El Bentley Continental GT3 de Andy Soucek, Wolfgang Reip y Maxime Soulet ante los dos BMW M6 GT3 de Rowe Racing durante las 24 Horas de Spa de 2016

El tramo final del campeonato comenzará un mes después en Japón con las 10 Horas de Suzuka. Tras la carrera en el país del sol naciente, el certamen viajará hacia Sudáfrica para la batalla final. El circuito de Kyalami, a 25 Kilometros de Johannesburgo, acogerá la carrera de 9 horas que pondrá punto y final a la cuarta temporada del Intercontinental GT Challenge. Pilotos, equipos y marcas se verán las caras en cada una de estas pruebas, en las que los mejores coches GT3 del mercado atronarán al público y harán sus delicias en horas y horas de espectáculo.

El orgullo de SRO

Para Stéphane Ratel Organisaton (SRO), este campeonato es su joya de la corona, cuyo objetivo es premiar al que consiga ser el mejor piloto, mejor equipo y mejor fabricante tras cinco eventos, uno en cada continente. Tras el éxito de los campeonatos Blancpain, el IGTC espera llevar la batuta en lo que a campeonatos internacionales de GT se refiere. La llegada a “todos los rincones del mundo” es un sueño hecho realidad para la organización, que espera contar con el favor de los aficionados.

El Aston Martin Vantage de Nicki Thiim, Matthieu Vaxivière y Jake Dennis pasando por el pit lane del circuito de Barcelona-Catalunya en 2018. © Sergi Merino Navarro (elacelerador.com)

La participación será la habitual de estos años, tanto aquí como en las Blancpain Series, con algunos participantes puntuales. Audi, Jaguar, Mercedes, BMW o Bentley harán del asfalto su campo de batalla ante Ferrari, McLaren o Lamborghini. Los de Ingolstadt defienden el título desde la primera carrera, este fin de semana. Además, Andy Soucek será el único piloto representante español en la primera cita australiana. Como uno de los Bentley Boys, competirá con el Bentley Continental GT3 #108 del Bentley Team M-Sport, junto a Maxime Soulet y Vincent Abril.

Mount Panorama será el decorado del primer duelo a cara de perro entre los principales fabricantes de GT del mundo en este campeonato. Además, Brabham Automotive se sumará a la fiesta poniendo en pista el nuevo BT62 en un evento espectáculo. Veremos de qué son capaces. ¡A disfrutar!