Breve historia del circuito de Lasarte

Breve historia del circuito de Lasarte

Hubo un tiempo en el que las más importantes marcas de coches, y sus pilotos, se peleaban para ganar las carreras que se disputaban en nuestro país. Una época plagada de leyenda y misticismo que tuvo como gran protagonista al circuito de Lasarte. El trazado vasco, muy cerca de San Sebastián, acogió Grandes Premios, algunos puntuables para los extintos Campeonato del Mundo de Automóviles y Campeonato de Europa de Grand Prix, entre 1923 y 1935, antes de que la Guerra Civil borrara cualquier vestigio del automovilismo en España.

La costa vasca ha sido desde hace mucho tiempo el lugar de veraneo de importantes nombres de la industria, el comercio y la aristocracia. Ese movimiento de personas con alto nivel económico favoreció el desarrollo de actividades relacionadas con el motor desde los felices años ’20 del siglo pasado. Así pues, durante la Feria de Muestras de San Sebastián de 1923, se celebró la primera edición de la Gran Semana Automovilista en un circuito dibujado sobre las carreteras que conectaban varios pueblos de Guipúzcoa.

El trazado describía un recorrido de algo más de 17 kilómetros (17,815 metros para ser exactos) que enlazaba las localidades de Lasarte (donde se ubicaba la línea de meta, los garajes y el graderío principal), Andoáin, Urnieta y Hernani. Se trataba de una pista de alta velocidad, con virajes rápidos y desafiantes. Durante años, fue uno de los circuitos más espectaculares del mundo y uno de los favoritos de los pilotos. Por dificultad y características era comparable al antiguo Spa o a La Sarthe, con quien casi compartió nombre.

Mapa del circuito de Lasarte

A pesar de algunos problemas presupuestarios que casi emponzoñaron el éxito de la primera edición, la cita fue, poco a poco, consolidándose. La cercanía con Francia, donde el automovilismo gozaba de muy buena salud y la afición por las carreras era enorme, ayudó al crecimiento del evento, que cada año congregaba a las masas durante varios días del mes de julio. Desde 1926, fue la casa del Gran Premio de España, pero no fue el primer Grand Prix celebrado en Lasarte.

Junto al comienzo de la actividad del trazado rutero en 1923, vio la luz el Gran Premio de San Sebastián, que entre 1924 y 1926 fue la carrera automovilística más importante de nuestro país. Durante su primera edición tuvo el honor de compartir el protagonismo con el Gran Premio de España en el circuito de Terramar y con el Gran Premio de la Penya Rhin en el trazado de Vilafranca del Penedés. La organización se encargó de todo lo necesario para llevar a buen puerto la carrera y desde el principio fue considerada una de las pruebas importantes por el AIACR, la máxima autoridad automovilística mundial en la época.

En 1926, el evento fue prueba puntuable del Campeonato del Mundo de Automóviles, al mismo nivel que el Gran Premio de Francia o las 500 Millas de Indianápolis. Jules Goux, al volante de un Bugatti Type 39A, se llevó la victoria, la cual fue clave para que la marca francesa se proclamara Campeona del Mundo ese año. Una semana después de la cita mundialista, la pista guipuzcoana acogió el Gran Premio de España por primera vez, con triunfo de Bartolomeo Costantini, de nuevo, sobre un Bugatti.

Salida de una de las carreras en el circuito de Lasarte

Al año siguiente, el papel de evento válido para el certamen mundial fue intercambiado. El Gran Premio de España fue el elegido, mientras que el de San Sebastián se disputó una semana antes como preludio de una cita especial. Esta fórmula de disputar ambas carreras con una semana de diferencia favorecía que equipos y pilotos pasaran más de una semana en tierras donostiarras, con la atracción que ello suponía. De nuevo, un Bugatti cruzó primero la línea de meta en el Grand Prix local, esta vez en manos de Emilio Materassi. Robert Benoist se llevó el triunfo una semana después en la cita mundialista. El piloto francés sumó en Lasarte su segundo triunfo de la temporada regular al volante de un Delage 15 S 8, apuntalando el título que el fabricante galo se llevaría a final de año.

La cancelación de las pruebas puntuables para el Campeonato del Mundo no impidió que ambos eventos continuaran celebrándose en la pista vasca los dos años siguientes. Por su parte, el Gran Premio de San Sebastián vio su última edición en 1930. Después, nada de eventos de ámbito internacional en Lasarte. España vivía momentos históricos alejados del mundo del automovilismo. El fin de la monarquía de Alfonso XIII y el reestablecimiento de la República, sumado a la crisis económica desatada por el crack bursátil de 1929, dejaron en un segundo plano a la competición deportiva. Hubo que esperar hasta 1933 para que los coches de Grand Prix volvieran a rugir por las carreteras de Guipúzcoa.

Robert Benoist cruza la meta como ganador del Gran Premio de España de 1927, al volante del Delage 15 S 8

Las pretensiones de los organizadores vascos terminaron por llamar la atención del gobierno republicano, que decidió resucitar las carreras en San Sebastián. Ese año y el siguiente, el Gran Premio de España volvió a su casa para ver las batallas entre Alfa Romeo, Bugatti y Maserati en 1933, a los que se sumaron Mercedes y Auto Union doce meses después. El nuevo Campeonato de Europa de Grand Prix concedió un puesto en 1935 a la gran prueba de Lasarte. Una vez más, el trazado donostiarra retornó a la escena internacional de manera puntuable. La gran leyenda Rudolf Caracciola lideró el triplete conseguido por Mercedes, junto a Luigi Fagioli y Manfred von Brauchitsch.

El automovilismo había arraigado fuerte en San Sebastián y los pueblos de alrededor. Miles de personas se acercaban cada verano a disfrutar de las carreras. Ganar en Lasarte se convirtió en un objetivo imprescindible para pilotos y marcas, así que pronto empezaron a surgir las voces que pidieron la construcción de un circuito permanente de velocidad. Se iniciaron los preparativos, pero el estallido de la Guerra Civil echó por tierra cualquier proyecto de futuro. El conflicto bélico se cargó de un plumazo la tradición automovilística que había crecido y los coches de carreras no regresaron nunca más a Lasarte.

La tragedia de Montjuïc

La tragedia de Montjuïc

Cientos de aficionados se agolpan detrás de las barreras. Los motores empiezan a rugir y ¡arranca la carrera! Todos los coches se dirigen raudos hacia la primera curva. ¿Todos? ¡No! Uno de ellos no ha salido. Su piloto ha declinado participar. ¿La razón? La seguridad del circuito. Los guardarraíles no están bien fijados, según él, y prefiere no jugarse el cuello. El resto decide continuar. Las protecciones se han revisado durante todo el fin de semana, y aunque el circuito es peligroso, no hay motivo para creer que lo es más que el resto de pistas en las que compiten durante el año.

La marabunta de gente aplaude y grita al paso de los potentes bólidos que surcan las calles de la Montaña Mágica. Están disfrutando. Todo el mundo lo hace. Los pilotos, los primeros. El liderato se lo están jugando por muy poco. Cualquier error y adiós a la carrera. Es preferible mantener y conservar que atacar, pero… ¡Son pilotos! Competidores natos que no entienden de guardar la mecánica. Quieren ganar y cada vuelta que pasa hay menos oportunidades de dar caza al rival de delante.

Y el público lo disfruta. Familias enteras se han acercado a Montjuïc para presenciar uno de los mayores espectáculos del mundo. El hombre y la máquina contra el asfalto y el reloj. Los niños disfrutan como adultos. Y los padres lo hacen como si volvieran a ser niños otra vez. La afición a las carreras no entiende de edad, y el olor a gasolina y goma quemada envuelve Barcelona en un ambiente festivo que embriaga a todos. Se respira felicidad emanada de los brutales motores de explosión que suben y bajan de revoluciones en un contínuo carrusel de emociones.

El público jalea mientras los coches pelean en la salida

¡Pum! Un golpe seco se siente varios metros más allá de la recta de meta. Sin visión en directo, no parece un choque más serio que cualquier otro en un circuito urbano. Pero pronto, la noticia se extiende. Un coche ha perdido el alerón trasero, impactando contra los guardarraíles, destrozándolos y saltando a la parte posterior de ellos. Hacia el público. No se sabe bien qué ha sucedido, pero la preocupación se extiende como la pólvora. La felicidad ha terminado.

El accidente ha sido serio y poco a poco se empieza a conocer la gravedad del suceso. Hay muertos. No uno, sino varios. El automovilismo, en poco menos de una hora, ha pasado de mostrar su cara más amable y divertida a su faz más trágica y dolorosa. La entropía ha aumentado de manera exponencial sin previo aviso y el caos se desata como alma que lleva el diablo. Sin embargo, la carrera no se detiene. La batalla sobre el asfalto continúa mientras las asistencias se apresuran a socorrer a los heridos.

Con el público centrado en otros menesteres, prestando atención a lo que sucede junto a un guardarraíl tras el rasante, los pilotos que luchan por la victoria siguen a la suya. El alemán presiona al belga. Quiere la victoria pero no está siendo nada fácil adelantarlo. Finalmente, con gran esfuerzo y sudor, termina colocando su coche por delante. Al pasar por meta, la sorpresa le invade. El Conde de Villapadierna está ondeando la bandera a cuadros.

El alemán Jochen Mass, ganador de una carrera marcada por la tragedia

Y en efecto, la carrera se para. No se puede continuar después de lo que ha sucedido. El piloto germano es el ganador de una prueba que será recordada por las generaciones presentes y futuras por la tragedia que la ha protagonizado. Poco triunfo hay en ello, a pesar de lo importante que siempre supone ganar un Gran Premio. El último que ha visto la montaña que preside el puerto de la Ciudad Condal. Pero también, el primero que ha visto a una mujer puntuando en una carrera válida para el Campeonato del Mundo de Pilotos.

La italiana ha terminado en sexta posición, pero la paradoja ha querido que ni siquiera haya sumado un punto. Para una vez que una fémina lo conseguía… Con las pocas mujeres compitiendo, la probabilidad ya es baja de por sí, pero si encima no consigue el punto entero, para de contar. El caso es que al detener la prueba y dar las posiciones en carrera como resultados definitivos, sin completar la distancia mínima para el reparto del total de puntos, únicamente se reparten la mitad. De ahí que la piloto transalpina puntúe, pero sin sumar el tanto entero.

El Teatro Griego de Montjuïc ve pasar los Fórmula 1 por última vez

Las ambulancias llegan al punto crítico del circuito. El caos reina en el ambiente. Los médicos, enferemeros y voluntarios se afanan por atender a todas las personas afectadas. Y por tratar de evitar más muertes. Finalmente, son cuatro. Cuatro personas que se despiden para siempre de este mundo por un maldito alerón que quiso desprenderse de su coche. Se despiden como lo hace el circuito de las carreras de coches. Las cuatro ruedas separan su camino de Montjuïc. Se marchan de la Montaña Mágica para no volver.

Paseando por Pedralbes

Paseando por Pedralbes

Cualquier momento es bueno para pasear por un circuito de carreras. Claro, que si estás en Barcelona lo más fácil es que te encuentres con uno sin darte cuenta. Y es que la ciudad condal ha llegado a contar con varios trazados en los que se han disputado pruebas automovilísticas. En uno de ellos, el de Pedralbes, Juan Manuel Fangio se proclamó campeón del mundo por primera vez, en 1951. Así que vamos a pasear por el rapidísimo circuito urbano de Pedralbes.

O al menos, por lo que hoy en día queda de él. Y por suerte es bastante. Prácticamente se conserva intacto todo el trazado. Pero a pesar de ello, no sería posible disputar carrera alguna, pues la curva al final de la larga recta de meta desapareció hace unos cuantos años al construirse la intersección entre la Avenida Diagonal y la Ronda de Dalt. Pero no nos adelantemos. Nuestros pies todavía no nos han llevado hasta allí. Estamos en la Avenida Diagonal, sí; pero bastantes metros antes. Concretamente, en la Plaça de la Reina María Cristina, que sirve de cruce entre la citada vía y la Gran Vía de Carles III. Es aquí donde iniciamos nuestro recorrido, pues es aquí donde estuvo la línea de meta, junto a los temporales garajes.

Avanzamos en dirección sureste, hacia la salida natural de la ciudad. Observamos la anchura de la calle, herencia de aquel circuito en el que los coches de Alfa Romeo, Maserati, Ferrari o Mercedes lucharon rueda con rueda por la victoria. Poco a poco nos acercamos al Palau Reial, junto al cual estaba una parte del primitivo paddock en el que los mecánicos ponían a punto los bólidos antes de la batalla. Un escenario que nada tenía que ver con el moderno lugar que es el actual paddock de Fórmula 1.

Aquí empieza el paseo. El lugar aproximado en el que se ubicaba la línea de meta, en la Avenida Diagonal. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Sin variar un ápice nuestro rumbo, continuamos buscando aquella primera curva que ya no existe. Y tras unos minutos en los que la rectilínea Avinguda Diagonal parece no acabar, atisbamos un generoso puente que es nada más y nada menos que el causante de la pérdida de esta parte del circuito. Hay que recordar que cuando se realizaban las carreras aquí, esta parte de la ciudad eran huertos y zonas verdes. Las casas escaseaban y se podría decir que el circuito estaba casi a las afueras de la urbe. El crecimiento urbanístico de los años ’60 llenó los laterales de la pista de casas y edificios, y la posterior construcción de un cinturón de circunvalación “se cargó” esa parte del trazado que se ubicaba en un punto clave para los accesos a Barcelona.

Sin embargo, es fácil hacerse una idea de la geometría del ángulo. Una frenada brutal, en subida, tras más de dos kilómetros y medio pisando el acelerador a fondo. Y después, dar de nuevo rienda suelta a la potencia del motor. Es una pena que no podamos disfrutar del vértice, pues debía de ser una curva muy complicada de negociar en aquellos tiempos. Nuestros pasos nos llevan a través de un parque situado en el interior de la extinta curva, por donde salvamos el desnivel entre las dos partes del trazado. En pocos minutos volvemos a estar caminando junto al asfalto. Y volvemos a imaginarnos a Ascari, Villoresi, Fangio o Chiron levantando el polvo al pasarnos a toda pastilla.

La moderna intersección que eliminó para siempre la primera curva. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Continuamos y nos adentramos en la Avinguda d’Esplugues, la antigua carretera que comunicaba Barcelona con Esplugues de Llobregat. Pronto se despegará de la Ronda de Dalt para tomar su propio camino hacia la parte más técnica del trazado. Tras un rápido viraje a derechas, en el que hoy hay una rotonda, el paseo toma visos reales de estar en un circuito de carreras. El peralte de la calle y su anchura te permiten visualizar aquellas imágenes en blanco y negro tantas veces vistas de los coches atravesando esta zona como alma que lleva el diablo. Otro viraje de alta velocidad a la izquierda, rodeado de árboles, y la cuarta curva se hace presente. Un cambio de dirección, hacia la derecha, que podríamos encontrarnos en cualquier pista de carreras permanente.

El peralte es muy evidente, en bajada, y te dan ganas de coger el coche y meterte por aquí. Pero no, hoy hemos venido a pasear y a disfrutar con calma. Quizás otro día. Y al salir de ella, una larga recta nos da la bienvenida. La Avinguda de Pedralbes, jalonada de mansiones y casas palaciegas a ambos lados, se presenta como una zona de alta velocidad. Otra más en un circuito que por sus características se asemejaría a los actuales Spa-Francorchamps o Monza.

La zona de curvas de alta velocidad de la Avinguda d’Esplugues. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Tras bajar la calle, llegamos a un ángulo recto de izquierdas. Es fácil reconocerlo como parte del circuito, pues aquí se vieron en su día algunos de los incidentes más sonados. En la red de redes hay un buena colección de vídeos en los que aparece esta curva como un auténtico cementerio de coches accidentados. Y su geometría es la misma de antaño, lo cual hace que se nos forme un nudo en la garganta al asimilar que te encuentras en el lugar en el que estás. Es real, todavía existe y no puedes evitar emocionarte.

Con la adrenalina a tope, tomamos el Passeig Manuel Girona, una larga calle que incita a pisar el pedal hasta el fondo. Llevamos recorrido más de la mitad del circuito, pero se nos ha hecho muy corto. Y al llegar al Carrer de Numància, buscamos el ángulo de la curva, la penúltima. Pero para nuestra sorpresa, ya no existe. Una rotonda enorme la sustituyó hace tiempo, y sólo podemos imaginarnos a grandes rasgos las trazadas de aquellos potentes autos que dejaban sus rugidos vibrando en las paredes de las casas de la calle de Manuel Girona.

El estrecho y rápido Paseo Manuel Girona. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

De nuevo, la anchura de la vía vuelve a sorprendernos. Si bien es cierto que gran parte es acera. Una acera enorme por la que podemos caminar mientras nos acercamos a la siempre presente Avinguda Diagonal. La última curva nos saluda con tristeza porque el paseo ya termina. Un nuevo ángulo casi recto frente a las vías del moderno tranvía. Pocos metros después arribamos al punto de inicio. No queremos irnos, no sabemos cuando volveremos. El paseo ha sido tan bonito como gratificante. E imaginarnos lo que aquí se vivió hace tantos años ha sido un regalo que todavía tenemos que asimilar. ¡Hasta pronto, Pedralbes! A pesar de algunos cambios, el paso del tiempo te ha sido leve.

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Nicholas Latifi amplía su ventaja en Barcelona

Nicholas Latifi amplía su ventaja en Barcelona

El piloto canadiense Nicholas Latifi ha ganado la carrera principal de Fórmula 2 de Barcelona, en el Circuit de Barcelona – Catalunya, lo que consolida su posición al frente de la clasificación general del campeonato, ampliando su ventaja hasta los 26 puntos. En segunda posición ha terminado el piloto de Campos Racing Jack Aitken, con Guanyu Zhou en tercer lugar.

Antes de la salida, Sérgio Sette Câmara nos contaba que estaba teniendo un fin de semana complicado, y que necesitaba encontrar la confianza para revertir la situación, empezando por esta carrera. El piloto brasileño, compañero de Latifi en la estructura DAMS, partía desde la sexta posición, un lugar óptimo para atacar los primeros puestos, y con posibilidades de armar una buena estrategia pensando en la parrilla invertida de la carrera del domingo.

Antes de la arrancada, Juan Manuel Correa tuvo problemas y tuvo que salir desde el Pit Lane. Luca Ghiotto, el autor de la Pole Position, hizo una salida muy lenta, y pronto fue superado por bastantes coches. Todo lo contrario que Guanyu Zhou. El piloto chino de la estructura UNI-Virtuosi, compañero de Ghiotto, traccionó mucho mejor y superó también a Latifi, colocándose en primera posición. La vuelta inicial se saldó con los trompos y salidas de pista de Mick Schumacher y Giuliano Alesi, y el toque de Dorian Boccolacci con un retrasado Ghiotto. El italiano de Campos fue sancionado con un Drive Through por esa maniobra. Todo esto provocó la salida a pista del Coche de Seguridad.

Momento de la salida. © Joe Portlock / LAT Images / FIA F2 Championship

Una vez se relanzó la carrera, los líderes entraron en boxes para realizar la parada obligatoria. Aitken retrasó la suya y pudo superar a Nyck de Vries al salir de boxes, pero el holandés logró recuperar la posición con una maniobra al límite. Tras varias vueltas apretándole, el inglés le devolvió la jugada apurando la frenada en la primera curva. Posteriormente, Sérgio Sette Câmara se llevó por delante el bolardo que delimita la entrada al Pit Lane, y además fue investigado por exceso de velocidad en el carril de boxes. Fue sancionado por ello con un Stop & Go.

El duelo entre Matsushita, Aitken y de Vries durante varias vueltas, igual que la batalla entre Juan Manuel Correa y Mick Schumacher, que estuvieron media carrera achuchándose el uno al otro. Mientras, Anthoine Hubert superaba a Ralph Boschung para liderar la carrera, y Luca Ghiotto comenzaba su remontada. El italiano imprimió un ritmo trepidante que le hizo escalar hasta la cuarta posición final, un resultado impresionante, teniendo en cuenta lo cuesta arriba que se le había puesto la prueba.

Guanyu Zhou liderando el pelotón tras la salida. © Joe Portlock / LAT Images / FIA F2 Championship

La lucha entre Correa y Schumacher terminó abruptamente cuando ambos se tocaron, quedando el estadounidense fuera de carrera y el alemán con el alerón descolgado, viéndose obligado a parar en boxes para sustituirlo. También pararon el resto de pilotos que faltaban por detenerse en el Pit Lane. Entre ellos, el líder de carrera, el francés Hubert, que terminó en sexta posición. Con ello, la situación de carrera se normalizó, con Guanyu Zhou en primera posición, seguido por Latifi y Aitken.

Pero el canadiense no pensaba rendirse, y plantó batalla al chino hasta que finalmente, pudo superarle en la frenada de la primera curva, con una maniobra digna de otros tiempos. El de DAMS se abrió, apurando la frenada y adelantando a su rival por el exterior. Los neumáticos de Zhou experimentaban una degradación que no permitía al piloto mantener el ritmo, aprovechando Jack Aitken la situación para ganarle la segunda posición a falta de dos vueltas.

Nicholas Latifi entrando en boxes para realizar su parada. © Joe Portlock / LAT Images / FIA F2 Championship

Finalmente, Nicholas Latifi se hizo con la victoria, seguido de Jack Aitken y Guanyu Zhou. Tras la carrera, Guanyu Zhou se mostró contrariado por el resultado. Para el joven piloto asiático, fue una decepción perder la victoria, pero a su vez, se mostró muy contento por conseguir su primer podio en Fórmula 2.

Por su parte, Nicholas Latifi nos comentó tras la carrera que lo importante a partir de ahora era ser consistente y seguir sumando puntos para conseguir el título, empezando por la carrera del domingo, donde partirá en octava posición por la inversión en la parrilla de salida de los ocho primeros clasificados en la carrera del sábado. Así pues, el de Montreal se mantiene en primera posición con 87 puntos. Jack Aitken consolida el segundo lugar con 61, mientras que Luca Ghiotto se queda en tercera posición con 55 unidades. Mañana, la segunda parte.

Nicholas Latifi, Jack Aitken y Guanyu Zhou celebrando en el podio. © Joe Portlock / LAT Images / FIA F2 Championship

La nueva Fórmula 3 debuta en Montmeló junto a la Fórmula 2

La nueva Fórmula 3 debuta en Montmeló junto a la Fórmula 2

Hoy ha sido el día en el que la nueva Fórmula 3 de la FIA ha dado su pistoletazo de salida oficial para dar inicio al campeonato 2019. La nueva categoría sustituye a la GP3 Series como segundo escalón previo a la Fórmula 1, y acompaña a la Fórmula 2 como categoría soporte. Durante la jornada, ambas series han compartido la pista de Montmeló, sede este fin de semana del Gran Premio de España, para celebrar sus respectivos entrenamientos libres y sesiones de calificación.

El día ha amanecido con alguna nube, pero pronto el calor se ha hecho dueño del ambiente. A las nueve y cuarto de la mañana, las jóvenes promesas de la Fórmula 3 saltaban a la pista catalana para empezar sus entrenamientos libres. Como es habitual, los equipos han dedicado a poner a punto sus coches y prepararse para la sesión de calificación que se disputaría por la tarde.

El brasileño Pedro Piquet, del equipo Trident, fue el más rápido con un tiempo de 1:33.255, seguido por el estonio Jüri Vips y el ruso Robert Shwartzman. El piloto del programa Red Bull marcó un mejor crono de 1:33.264, mientras que el de Prema fijó la marca en 1:33.510. Niko Kari y Jake Hughes completaron el Top 5 de esta primera sesión de entrenamientos de la historia del campeonato.

Mick Schumacher en su coche, hablando con sus ingenieros. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Hacia la una del mediodía llegaba el turno de la Fórmula 2, cuyos responsables anunciaron en el día de ayer que a partir de 2020, usarían neumáticos de 18 pulgadas, preparando el cambio que hará la Fórmula 1 en ese aspecto un año después. Los pilotos salían raudos al asfalto para preparar su tercer fin de semana de carreras del año. Nicholas Latifi llega líder del campeonato con 62 puntos, 19 más que su más inmediato perseguidor, Jack Aitken. Tras dos citas disputadas, en Bahrein y Azerbaiyán, las victorias se reparten entre Nicholas Latifi (con dos), Luca Ghiotto y Jack Aitken.

El piloto más rápido de esta sesión de entrenamientos libres fue Luca Ghiotto, integrante del equipo UNI-Virtuosi Racing, que paró el cronómetro en 1:29.462. El primer clasificado de la tabla del campeonato de pilotos, Nicholas Latifi, terminó en segunda posición, con un 1:29.866. Por detrás, el tailandés Sean Gelael, que marcó un 1:29.955. El piloto chino Guanyu Zhou terminó en la cuarta posición, con Sérgio Sette Câmara cerrando el grupo de los cinco más rápidos.

El coche de Louis Delétraz empujado por los mecánicos de Carlin. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Tras el parón de mediodía y la segunda sesión de entrenamientos libres de Fórmula 1, dio comienzo la sesión de calificación de Fórmula 2, para decidir las posiciones de salida de la primera carrera, que se disputará mañana. La sesión se desarrolló sin incidentes destacables, salvo un pequeño desencuentro entre Nyck de Vries y Sean Gelael en la curva 3, cuando ambos iban en vuelta rápida. Luca Ghiotto se hizo con la Pole Position tras marcar el mejor crono en una vuelta para enmarcar, al final de la sesión, cuando todo parecía decidido. Su tiempo fue de 1:28.031, con récord del segundo sector.

Nicholas Latifi consiguió el segundo mejor registro y acompañará al italiano en la primera fila de la parrilla de salida. Justo tras ellos, un espectacular Guanyu Zhou logró el tercer registro más rápido. Jack Aitken, líder de la tabla de tiempos durante buena parte de la sesión, terminó quinto, justo por detrás de Nyck de Vries. El resto del Top 10 lo completaron Callum Illot, Sérgio Sette Câmara, Ralph Boschung, Dorian Boccolacci y Mick Schumacher.

El hombre de la Pole Position en Fórmula 2, Luca Ghiotto. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Posteriormente, y ya con el sol despidiéndose poco a poco, fue el momento de asistir a la primera sesión de calificación de esta nueva Fórmula 3, con treinta pilotos, peleando por la Pole Position. Esta fue para Robert Shwartzman con un tiempo de 1:31.975, tras arrebatársela a Christian Lundgaard en los últimos instantes. Ambos saldrán en primera fila. El tercer puesto lo firmó Marcus Armstrong, que compartirá fila con su compañero Jehan Daruvala, con lo cual, los tres pilotos de Prema saldrán entre los cuatro primeros.

Por detrás, Logan Sargeant y Simo Laaksonen saldrán en quinta y sexta posición, por delante de David Beckmann, Max Fewtrell, Alex Peroni y Yuki Tsunoda. Algunos nombres reconocidos saldrán por detrás. Es el caso de Jüri Vips (11º), Niko Kari (12º), Pedro Piquet (13º), Richard Verschoor (15º), Bent Viscaal (16º) o Liam Lawson (19º). El único incidente destacable fue la parada de Alessio Deledda en la primera curva al inicio de la sesión. El piloto italiano de Campos Racing no pudo continuar y no completó la sesión.

Robert Shwartzman, autor de la primera Pole Position en la historia de la nueva Fórmula 3. © Pablo López Castillo (elacelerador.com)

Mañana será el momento de ver las dos primeras carreras de estas categorías soporte de la Fórmula 1. Por un lado, la carrera inaugural del nuevo campeonato de Fórmula 3 a las diez y cuarto de la mañana, que decidirá al primera líder de la historia del certamen. Y después, por la tarde, concretamente a las cinco menos veinte minutos, dará comienzo la quinta carrera del campeonato de Fórmula 2, en la que el piloto canadiense Nicholas Latifi buscará sujetar el liderato del campeonato.

Foto de portada: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)