Carreras de la vieja escuela en la Trans Am americana

Carreras de la vieja escuela en la Trans Am americana

El mundo de las carreras ha ido modernizándose con el paso de los años, y en los últimos tiempos la electrónica, los sistemas híbridos, la tecnología y las ayudas al piloto parecen haber restado algo de emoción a ciertos campeonatos. Por suerte, aún quedan algunas categorías que satisfarán al más purista de los aficionados, y uno de estos certámenes es el «Trans Am by Pirelli» estadounidense.

El campeonato fue creado en 1966 bajo las siglas TASC (Trans American Sedan Championship), y desde los primeros años ya se afianzó cómo categoría. Aunque ha sufrido algunos altibajos y épocas difíciles en sus mas de 60 años de historia, la competición estrella de los “muscle cars” americanos parece estar viviendo una segunda juventud en los últimos años.

Dentro del campeonato, hay dos categorías de “silhouette body” y tres de tipo GT con coches basados en modelos de calle. En el caso de los «silhouette», se trata de coches con chasis tubulares sobre los que se montan carrocerías de fibra elegidas entre los modelos disponibles, mientras que en las categorías de GT, hablamos de modelos de calle modificados e incluso GT3 descatalogados en otros campeonatos que encuentran aquí una segunda vida.

La clase denominada TA es la más extrema. Con motores de 5,99 litros y casi 900 cv.

En la clase de mayor rango, la denominada TA, las carrocerías de Dodge, Ford, Chevrolet o Cadillac esconden motores atmosféricos de hasta 6 litros de cilindrada con carburador. Estos sencillos pero robustos motores entregan más de 850 cv que se transmiten a las ruedas traseras sin que esté permitida ninguna ayuda electrónica para el piloto. Con una potencia tan elevada para un coche que está por debajo de los 1300 kg, estamos hablando de coches realmente rápidos y espectaculares.

Los TA2 son sus hermanos pequeños y se asemejan más a los Trans Am Euro, de los que os hablamos hace tiempo. En el caso de la variante americana, si bien la base es muy parecida a la europea, la mayor diferencia es que los cambios secuenciales o automáticos están prohibidos. Es obligatorio el cambio manual en H con cuatro velocidades y marcha atrás funcional para domar los casi 500 cv que producen los motores de la segunda categoría en cuanto a rendimiento. Además, el uso extensivo de fibra de carbono o titanio está prohibido y solo está permitido para partes concretas como el asiento del piloto o el alerón trasero.

Los TA2 son la segunda categoría pero una de las que atrae más participantes.

Tres clases de GT suelen acompañar a los TA y TA2 en muchos de los eventos, aunque no siempre comparten pista. Los GT, SGT y XGT se basan en modelos de calle con más o menos modificaciones y estando sujetas sistemas de balance de prestaciones, siendo la ultima la más extrema. Estos XGT suelen ser antiguos GT3, que otros campeonatos internacionales ya han descatalogado, y que encuentran en el formato de Trans Am un sitio en el que seguir dando guerra.

Bajo ellos los SGT son modelos con niveles de modificación similares, aunque no llegan a cumplir los estándares FIA. Finalmente, la categoría GT es la puerta de entrada y en ella se acepta cualquier modelo que pueda adaptar un kit que cumpla con las especificaciones del campeonato. De esta forma se da entrada a muchos pilotos amateur para que puedan competir con modelos que no hace falta modificar mucho para que sean competitivos. Esta categoría es una de las más populares por mantener un estilo muy similar al de los inicios del campeonato.

Cualquiera que pueda adaptar el kit homologado puede competir en la clase GT, lo que la hace muy popular entre los participantes amateur.

El campeonato recorre muchos de los circuitos ruteros más emblemáticos de los Estados Unidos de América y arrastra a muchos aficionados que buscan carreras a la antigua usanza, con motores ruidosos y coches rápidos y sencillos. Si bien no es un campeonato que esté a la vanguardia de la industria, su fórmula simple pero efectiva sigue convenciendo a muchos pilotos y equipos, que encuentran en el Trans Am una puerta a otros tiempos más sencillos del automovilismo.

Con motores tan potentes y sin ninguna ayuda electrónica permitida, estos coches son muy rápidos pero nada fáciles de pilotar.

Los TransAm cruzan el charco

Los TransAm cruzan el charco

Dentro del Campeonato de España de Resistencia y GT hay una categoría reservada para los TransAm, coches de inspiración americana que mantienen la filosofía de los motores grandes y ruidosos. En Europa cuentan con un parque móvil muy reducido, mientras que en América del Norte son los auténticos protagonistas de multitud de carreras y campeonatos. Su llegada al viejo continente de la mano de TransAm Euro pretende ser el desembarco definitivo de la categoría.

Un Mustang de la serie TransAm en la carpa del promotor.

Actualmente compiten en varios campeonatos europeos, no sólo en el CER-GT, pero uno de sus responsables, Joseph Alcaide, afirma que tienen acuerdos para competir en varias series más en el futuro cercano. Y, en palabras de Alcaide, se trata de “un concepto de carreras barato en comparación con lo que es habitual en este lado del charco”. Además, permite que un mismo piloto pueda competir también en América con el mismo coche.

La idea es crear un campeonato propio, pero el propio Alcaide reconoce que “todavía no tenemos suficientes coches en Europa para organizar un campeonato o copa propia”, por lo que de momento mantienen los acuerdos con varios campeonatos regionales en varios países de nuestro continente para que los TransAm puedan competir ahí junto a los GT, tanto en carreras al sprint como de resistencia. Según Joseph Alcaide, ya hay acuerdos con Gran Bretaña, Alemania y Francia.

Los TransAm Euro se basan en tres modelos de origen estadounidense: Ford Mustang, Dodge Challenger y Chevrolet Camaro. “Son coches que mantienen esa filosofía legendaria”, dice Alcaide. Los tres cuentan con el mismo motor, un Chevrolet LS3 V8 que entrega 525 cv, con una caja de cambios de cuatro velocidades manual. Los tres chasis son diferentes, cada uno con las formas de los modelos antes nombrados, sumando una masa neta de 1150 Kg.

El imponente V8-LS3 montado en uno de los chasis expuestos.

En palabras de Joseph Alcaide, a un piloto le costaría entre 35 y 40 mil euros por temporada “pero por ese precio puede competir directamente con los GT, que son mucho más caros”. De hecho, el Camaro #112 de José Roger peleó de tú a tú con los GT en pista. Lo que confirma este gran rendimiento. En América estos coches despiertan pasiones entre los aficionados por su sonido, rendimiento y presencia en pista. Son coches potentes, rápidos y ruidosos. De esos que nos sacan una sonrisa a los aficionados cuando el gran V8 resuena en las gradas de cualquier circuito.

Estos coches tienen una gran presencia sobre el asfalto. Aquí, en el pit-lane.

 

Fotos: © Pablo López Castillo (elacelerador.com)